/ domingo 2 de abril de 2017

Empoderar económicamente a las mujeres no es “echarlas al mercado”

Por MONTSERRAT ANTÚNEZ ESTRADA La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 25 de septiembre de 2015, busca el empoderamiento económico de las mujeres con medidas “que solo proponen la participación de un número igual de mujeres y hombres en la elaboración de productos o en los trabajos, sin considerar las diferencias salariales”.

Así lo afirmó la especialista en estudios de economía desde la perspectiva de género de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Jennifer Ann Cooper Tory, durante la clausura de la Jornada Académica Mujeres en Resistencia, realizada en días pasados en la Facultad de Economía de la UNAM.

Cooper Tory explicó que “bajo la idea de que la participación de las mujeres en la economía es menor, la Agenda propone echarlas al mercado para que la economía crezca, pero se corre el riesgo de ignorar que ellas reciben menores ingresos”. Para lograr el empoderamiento económico de las mujeres, explicó, se deben garantizarse sus derechos económicos y laborales y, para ello es indispensable que en México se creen políticas públicas que garanticen condiciones de trabajo dignas para las personas y que terminen con la brecha salarial por género.

La Agenda 2030 plantea siete ejes para empoderar económicamente a las mujeres, entre ellos promover modelos positivos, asegurar la protección jurídica, el reconocimiento, reducción y redistribución del trabajo doméstico y de cuidado; además de cambiar la cultura y las prácticas empresariales, mejorar las condiciones de empleo y contratación en el sector público, como fortalecer la representación colectiva.

Recalcó Cooper la labor de la academia para conjugar sus análisis y prevenir así que los gobiernos “en pro del crecimiento económico ignoren los salarios dignos o los reduzcan”.

De acuerdo a datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), incluidos en el informe “Bono de género en América Latina y el Caribe”, en México la tasa de participación laboral de las mujeres, en comparación con la de los hombres es mucho menor. Para 2010 las mujeres participaron en un 45 por ciento en las actividades económicas, mientras que los hombres en un 80 por ciento.

Sin embargo, según cifras del estudio “Perspectivas del Empleo 2016”, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la brecha salarial por género en México ha aumentado. En 2004 fue de 17 por ciento mientras que, en 2014, fue de 18 por ciento.

El 22 de febrero pasado, en el foro “Empoderamiento Económico de las Mujeres”, organizado en la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, académicas e integrantes de la sociedad civil realizaron propuestas para una agenda que el Alto Panel para el Empoderamiento Económico de la ONU presentaría al Senado de la República, durante los últimos días de marzo, con el fin de que se legisle en favor del cumplimiento de la Agenda 2030.

Por MONTSERRAT ANTÚNEZ ESTRADA La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 25 de septiembre de 2015, busca el empoderamiento económico de las mujeres con medidas “que solo proponen la participación de un número igual de mujeres y hombres en la elaboración de productos o en los trabajos, sin considerar las diferencias salariales”.

Así lo afirmó la especialista en estudios de economía desde la perspectiva de género de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Jennifer Ann Cooper Tory, durante la clausura de la Jornada Académica Mujeres en Resistencia, realizada en días pasados en la Facultad de Economía de la UNAM.

Cooper Tory explicó que “bajo la idea de que la participación de las mujeres en la economía es menor, la Agenda propone echarlas al mercado para que la economía crezca, pero se corre el riesgo de ignorar que ellas reciben menores ingresos”. Para lograr el empoderamiento económico de las mujeres, explicó, se deben garantizarse sus derechos económicos y laborales y, para ello es indispensable que en México se creen políticas públicas que garanticen condiciones de trabajo dignas para las personas y que terminen con la brecha salarial por género.

La Agenda 2030 plantea siete ejes para empoderar económicamente a las mujeres, entre ellos promover modelos positivos, asegurar la protección jurídica, el reconocimiento, reducción y redistribución del trabajo doméstico y de cuidado; además de cambiar la cultura y las prácticas empresariales, mejorar las condiciones de empleo y contratación en el sector público, como fortalecer la representación colectiva.

Recalcó Cooper la labor de la academia para conjugar sus análisis y prevenir así que los gobiernos “en pro del crecimiento económico ignoren los salarios dignos o los reduzcan”.

De acuerdo a datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), incluidos en el informe “Bono de género en América Latina y el Caribe”, en México la tasa de participación laboral de las mujeres, en comparación con la de los hombres es mucho menor. Para 2010 las mujeres participaron en un 45 por ciento en las actividades económicas, mientras que los hombres en un 80 por ciento.

Sin embargo, según cifras del estudio “Perspectivas del Empleo 2016”, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la brecha salarial por género en México ha aumentado. En 2004 fue de 17 por ciento mientras que, en 2014, fue de 18 por ciento.

El 22 de febrero pasado, en el foro “Empoderamiento Económico de las Mujeres”, organizado en la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, académicas e integrantes de la sociedad civil realizaron propuestas para una agenda que el Alto Panel para el Empoderamiento Económico de la ONU presentaría al Senado de la República, durante los últimos días de marzo, con el fin de que se legisle en favor del cumplimiento de la Agenda 2030.