/ domingo 20 de enero de 2019

Hojas de papel volando | Autobuses foráneos: Sonría, puede ser la última vez

"Viajar es un placer, genial, sensual… Salir del lugar de donde uno es, donde está la casa, comida y sustento, para recorrer el mundo, es el sueño de muchos"

´Viajar es un placer, genial, sensual…’. Y sí. Salir del lugar de donde uno es, donde está la casa, comida y sustento, para recorrer el mundo y su circunstancia, es el sueño de muchos. Viajar está dentro de los gustos más genuinos en el ánimo de cada uno… o casi. Es romper la rutina. Es gritar “¡libertad!” en el abrir y cerrar de un boleto. Ya por placer o por trabajo o por necesidad urgente; explorar está en el centro de la novedad y de la expectativa.

En diciembre, cuando habrá de cambiar el año, algunos usan prendas ‘íntimas’ de color azul, que según la cábala es la de los viajes, lo dice así el Mago del Porvenir: “Azul: Se recomienda para quienes estén a punto de iniciar un negocio. De igual manera, usar este color sirve para alejar todo malestar físico o si lo que buscas es viajar.”

… Así que, si se puso usted de azul interior, pues ya sabe, coja la maleta, llénela con algo qué ponerse por unos días, con sus enseres de aseo, con sus pildoritas de colores para lo que se necesite y póngase en forma porque ahí va, a recorrer el mundo, a ver otras caras, otros gestos, otros modos, otras costumbres, otra comida y otros misterios por resolver…

Foto: Pixabay


Además, en eso de viajar hay personalidades distintas, como en la vida. Los hay quienes se sienten complacidos con el sólo hecho del viaje; los hay quienes disfrutan más la llegada a la meta que el viaje y los hay quienes disfrutan tanto el viaje como la llegada. Eso es.

Pero para llegar al lugar sin límites hay que transportarse, ya en el vehículo personal, en avión o en tren –cuando había-… o en autobús. Ese inmenso vehículo que transita por las carreteras de México y que cruzan montañas, valles, selvas, bosques, ciudades…

… Se mueven de aquí para allá, de allá para acá y uno va en ellos encapsulado y mirando al infinito si es de día, o mirando al interior de la conciencia infinita, si es de noche… Y será feliz o desgraciado; todo depende de la línea que utilice, y el nivel de categoría en el que prefiera: Los hay de primerísima (‘Platino’), los hay de lujo (GL) y los hay de primera, por no decir de tercera, por no decir “a ver cómo le va en el casi guajolotero”. Y luego la capacidad de cada nave terrestre.


Foto: Pixabay


Son de distintos tamaños y capacidades de asientos. Por ejemplo, hay autobuses de 13, 14 y 15 metros de largo. El primero es de dos ejes (ejem, lo dicen los libros), los otros dos tienen tres ejes, el tercero es ‘direccional’.

Luego, dependiendo de esto las líneas distribuyen los asientos. Los hay de 38 plazas, de 40, de 44 y hasta de 49. En los que hay menos asientos el precio es mayor, en tanto que cuando hay más asientos pero menos comodidad, pues se paga por el respiro, por el entumecimiento, por no encontrar dónde poner las piernas que no caben ni en el ojo de una aguja. Muchos pasajeros, más ruido y, acaso, más ronquidos, porque la cabeza nomás ‘no se halla’… grrrr.

Por lo demás, están los conductores que van uniformados a tono con los colores de la línea terrestre. Con corbata y saco. Y uno habrá de confiar en su experiencia y pericia para manejar en carreteras de día o de noche, agrestes o no, larguísimas e interminables como en las ‘curveadas’.

Foto: Pixabay


A ellos se les da capacitación especial y se les tiene considerados como ‘conductores de alto nivel’ porque son responsables de gente y vidas. Y uno se pregunta, con frecuencia, si quien nos lleva está en condiciones de hacerlo, no sólo por sus conocimientos como conductor, sino que si no hay cansancio o adormilamiento. En esto, los pasajeros habremos de saber que:

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) emitió la norma oficial mexicana (NOM-087) por la que el tiempo que tienen que manejar los transportistas de autobuses foráneos y los descansos que deben tomar para que no manejen cansados, y evitar accidentes.

Foto: Pixabay


La norma de fatiga, como fue denominada por la SCT señala que todo conductor deberá hacer una pausa de 30 minutos cuando haya manejado hasta cinco horas continuas o podrá distribuir la pausa durante un lapso de cinco horas y media, de acuerdo con las condiciones del viaje.

“En transporte de pasaje de turismo, es obligatorio que cuando la ruta exceda las nueve horas haya un relevo para elpiloto. Así que estos conductores habrán de manejar en carretera los más de 56 mil autobuses de pasajeros (de los 78 mil que hay) que llegarán a 225 terminales en todo el país para autobuses foráneos de pasajeros…

Y así el panorama bajo el puente. Pero si bien viajar en autobús es un gusto o una necesidad, no siempre se cumple el cielo prometido.

Foto: Pixabay


Esto es la otra cara de la misma moneda (ejem, frase bajo registro): ¿Ha tenido que soportar el infierno de todos tan temido del retraso, del desorden, el maltrato y del “voy derecho y no me quito” de compañeros de viaje? ¿Y ha tenido que lidiar con los vendedores de boletos para poder viajar, porque siempre están enojados hasta el fastidio y hasta la ignominia y le regañan? ¿Es usted de los que pagan especial para un transporte especial que no es especial?...

… ¿Y es usted de los que tienen que cargar con las cajas de jabón con sus ‘cositas’ para documentar a como puede ‘a pie del camión’ sin garantías de nada, sin apoyos, sin ayuda, sin servicios? ¿Y qué tal cuando aborda el autobús que huele a pestilentes recuerdos imperecederos? ¿Y qué tal que cuando se sienta los asientos son infames hasta el dolor de muelas y que el señor de adelante lo echa para atrás y le queda a usted en la nariz porque los dueños de los autobuses le pusieron otra fila de asientos para ganar más dinero?

¿Y qué tal que cada que quieren aumentan el precio del pasaje y aun así le cobran –sin preguntarle si acepta o no- un ‘seguro de viaje’ que nadie usa pero que le cargan en su presupuesto nacional para ganancia de pescadores?

Foto: Pixabay


¿Y es usted víctima de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) que hace caso omiso de todas estas truculencias infames mirando hacia otro lado porque sus funcionarios no se atreven a subir a estos armatostes en donde al subir se lee: ‘Sonría, puede ser la última vez’?

Mientras que los dueños de estas líneas se enriquecen sin darles servicio de limpieza, de orden. Y los baños… ¡aghhhh los baños!...

¿Cuántos accidentes hay porque los choferes (buena onda casi siempre) en distintas líneas son obligados a cubrir rutas insospechadas aunque estén cansados y a punto de cerrar los ojos por última vez? ¿Se acuerda que cuando usted viaja en línea económica el autobús se tarda eternidades y no las horas prometidas? ¿En cambio si paga el servicio especial – GL o Platino- llega una hora antes de esa tardanza, pero esto ocurre para desestimular el uso del autobús económico y obligar a pagar más por un servicio tan malo como el otro?

Foto: Pixabay


Si a todo dijo que sí, entonces no pertenece usted al mundo de la fantasía, sino al de la realidad linda y lironda porque todo esto ocurre en estos autobuses foráneos en donde “todo pasa y todo queda”, pero nada se soluciona.

Hay leyes que exigen garantías para el pasajero; garantías de seguridad, pero también de confort, pues las horas que transcurre en el autobús pueden ser muchas. Pero no ocurre o no se percibe o no se entiende o no se viaja con la teoría de lo que debe ser, pero sí con una cruda realidad, como es que es.

La humillación cotidiana a la que son sometidos quienes viajan en estos autobuses no está considerada en la gobernabilidad de quienes tienen que cumplir con su trabajo y para hacer cumplir a estas líneas no sólo la buena calidad, la puntualidad, la seriedad, el buen trato y el buen talante y servicios de apoyo de quienes cobran por el servicio –y cobran caro-

Foto: Pixabay


Las autoridades de la SCT no atienden sus responsabilidades, no supervisan, no cuidan la correlación entre pago y calidad, los tiempos, la seguridad de los transportados y, sobre todo, la garantía de que llegarán con bien. Y llegar con bien no sólo es llegar vivito y coleando, sino también llegar con la sonrisa en los labios porque el viaje en autobús fue un viaje, y no un tormento chino.

¿Quién pone en orden a estas líneas de autobuses que se erigen como dueños de cobros, tiempos, vidas, orden y desorden?

“Pasajeros con destino a la ciudad Feliz con boletos de las 10.15 de la noche, favor de hacerse bolas en el andén número 16, pues su autobús saldrá a las 12 de la noche…”

jhsantiago@prodigy.net.mx

@joelhsantiago

´Viajar es un placer, genial, sensual…’. Y sí. Salir del lugar de donde uno es, donde está la casa, comida y sustento, para recorrer el mundo y su circunstancia, es el sueño de muchos. Viajar está dentro de los gustos más genuinos en el ánimo de cada uno… o casi. Es romper la rutina. Es gritar “¡libertad!” en el abrir y cerrar de un boleto. Ya por placer o por trabajo o por necesidad urgente; explorar está en el centro de la novedad y de la expectativa.

En diciembre, cuando habrá de cambiar el año, algunos usan prendas ‘íntimas’ de color azul, que según la cábala es la de los viajes, lo dice así el Mago del Porvenir: “Azul: Se recomienda para quienes estén a punto de iniciar un negocio. De igual manera, usar este color sirve para alejar todo malestar físico o si lo que buscas es viajar.”

… Así que, si se puso usted de azul interior, pues ya sabe, coja la maleta, llénela con algo qué ponerse por unos días, con sus enseres de aseo, con sus pildoritas de colores para lo que se necesite y póngase en forma porque ahí va, a recorrer el mundo, a ver otras caras, otros gestos, otros modos, otras costumbres, otra comida y otros misterios por resolver…

Foto: Pixabay


Además, en eso de viajar hay personalidades distintas, como en la vida. Los hay quienes se sienten complacidos con el sólo hecho del viaje; los hay quienes disfrutan más la llegada a la meta que el viaje y los hay quienes disfrutan tanto el viaje como la llegada. Eso es.

Pero para llegar al lugar sin límites hay que transportarse, ya en el vehículo personal, en avión o en tren –cuando había-… o en autobús. Ese inmenso vehículo que transita por las carreteras de México y que cruzan montañas, valles, selvas, bosques, ciudades…

… Se mueven de aquí para allá, de allá para acá y uno va en ellos encapsulado y mirando al infinito si es de día, o mirando al interior de la conciencia infinita, si es de noche… Y será feliz o desgraciado; todo depende de la línea que utilice, y el nivel de categoría en el que prefiera: Los hay de primerísima (‘Platino’), los hay de lujo (GL) y los hay de primera, por no decir de tercera, por no decir “a ver cómo le va en el casi guajolotero”. Y luego la capacidad de cada nave terrestre.


Foto: Pixabay


Son de distintos tamaños y capacidades de asientos. Por ejemplo, hay autobuses de 13, 14 y 15 metros de largo. El primero es de dos ejes (ejem, lo dicen los libros), los otros dos tienen tres ejes, el tercero es ‘direccional’.

Luego, dependiendo de esto las líneas distribuyen los asientos. Los hay de 38 plazas, de 40, de 44 y hasta de 49. En los que hay menos asientos el precio es mayor, en tanto que cuando hay más asientos pero menos comodidad, pues se paga por el respiro, por el entumecimiento, por no encontrar dónde poner las piernas que no caben ni en el ojo de una aguja. Muchos pasajeros, más ruido y, acaso, más ronquidos, porque la cabeza nomás ‘no se halla’… grrrr.

Por lo demás, están los conductores que van uniformados a tono con los colores de la línea terrestre. Con corbata y saco. Y uno habrá de confiar en su experiencia y pericia para manejar en carreteras de día o de noche, agrestes o no, larguísimas e interminables como en las ‘curveadas’.

Foto: Pixabay


A ellos se les da capacitación especial y se les tiene considerados como ‘conductores de alto nivel’ porque son responsables de gente y vidas. Y uno se pregunta, con frecuencia, si quien nos lleva está en condiciones de hacerlo, no sólo por sus conocimientos como conductor, sino que si no hay cansancio o adormilamiento. En esto, los pasajeros habremos de saber que:

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) emitió la norma oficial mexicana (NOM-087) por la que el tiempo que tienen que manejar los transportistas de autobuses foráneos y los descansos que deben tomar para que no manejen cansados, y evitar accidentes.

Foto: Pixabay


La norma de fatiga, como fue denominada por la SCT señala que todo conductor deberá hacer una pausa de 30 minutos cuando haya manejado hasta cinco horas continuas o podrá distribuir la pausa durante un lapso de cinco horas y media, de acuerdo con las condiciones del viaje.

“En transporte de pasaje de turismo, es obligatorio que cuando la ruta exceda las nueve horas haya un relevo para elpiloto. Así que estos conductores habrán de manejar en carretera los más de 56 mil autobuses de pasajeros (de los 78 mil que hay) que llegarán a 225 terminales en todo el país para autobuses foráneos de pasajeros…

Y así el panorama bajo el puente. Pero si bien viajar en autobús es un gusto o una necesidad, no siempre se cumple el cielo prometido.

Foto: Pixabay


Esto es la otra cara de la misma moneda (ejem, frase bajo registro): ¿Ha tenido que soportar el infierno de todos tan temido del retraso, del desorden, el maltrato y del “voy derecho y no me quito” de compañeros de viaje? ¿Y ha tenido que lidiar con los vendedores de boletos para poder viajar, porque siempre están enojados hasta el fastidio y hasta la ignominia y le regañan? ¿Es usted de los que pagan especial para un transporte especial que no es especial?...

… ¿Y es usted de los que tienen que cargar con las cajas de jabón con sus ‘cositas’ para documentar a como puede ‘a pie del camión’ sin garantías de nada, sin apoyos, sin ayuda, sin servicios? ¿Y qué tal cuando aborda el autobús que huele a pestilentes recuerdos imperecederos? ¿Y qué tal que cuando se sienta los asientos son infames hasta el dolor de muelas y que el señor de adelante lo echa para atrás y le queda a usted en la nariz porque los dueños de los autobuses le pusieron otra fila de asientos para ganar más dinero?

¿Y qué tal que cada que quieren aumentan el precio del pasaje y aun así le cobran –sin preguntarle si acepta o no- un ‘seguro de viaje’ que nadie usa pero que le cargan en su presupuesto nacional para ganancia de pescadores?

Foto: Pixabay


¿Y es usted víctima de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) que hace caso omiso de todas estas truculencias infames mirando hacia otro lado porque sus funcionarios no se atreven a subir a estos armatostes en donde al subir se lee: ‘Sonría, puede ser la última vez’?

Mientras que los dueños de estas líneas se enriquecen sin darles servicio de limpieza, de orden. Y los baños… ¡aghhhh los baños!...

¿Cuántos accidentes hay porque los choferes (buena onda casi siempre) en distintas líneas son obligados a cubrir rutas insospechadas aunque estén cansados y a punto de cerrar los ojos por última vez? ¿Se acuerda que cuando usted viaja en línea económica el autobús se tarda eternidades y no las horas prometidas? ¿En cambio si paga el servicio especial – GL o Platino- llega una hora antes de esa tardanza, pero esto ocurre para desestimular el uso del autobús económico y obligar a pagar más por un servicio tan malo como el otro?

Foto: Pixabay


Si a todo dijo que sí, entonces no pertenece usted al mundo de la fantasía, sino al de la realidad linda y lironda porque todo esto ocurre en estos autobuses foráneos en donde “todo pasa y todo queda”, pero nada se soluciona.

Hay leyes que exigen garantías para el pasajero; garantías de seguridad, pero también de confort, pues las horas que transcurre en el autobús pueden ser muchas. Pero no ocurre o no se percibe o no se entiende o no se viaja con la teoría de lo que debe ser, pero sí con una cruda realidad, como es que es.

La humillación cotidiana a la que son sometidos quienes viajan en estos autobuses no está considerada en la gobernabilidad de quienes tienen que cumplir con su trabajo y para hacer cumplir a estas líneas no sólo la buena calidad, la puntualidad, la seriedad, el buen trato y el buen talante y servicios de apoyo de quienes cobran por el servicio –y cobran caro-

Foto: Pixabay


Las autoridades de la SCT no atienden sus responsabilidades, no supervisan, no cuidan la correlación entre pago y calidad, los tiempos, la seguridad de los transportados y, sobre todo, la garantía de que llegarán con bien. Y llegar con bien no sólo es llegar vivito y coleando, sino también llegar con la sonrisa en los labios porque el viaje en autobús fue un viaje, y no un tormento chino.

¿Quién pone en orden a estas líneas de autobuses que se erigen como dueños de cobros, tiempos, vidas, orden y desorden?

“Pasajeros con destino a la ciudad Feliz con boletos de las 10.15 de la noche, favor de hacerse bolas en el andén número 16, pues su autobús saldrá a las 12 de la noche…”

jhsantiago@prodigy.net.mx

@joelhsantiago

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