/ miércoles 8 de marzo de 2017

Brecha salarial pega al sector educativo: Centro de Investigación y Presupuestaria

Alejandro Durán

La extensa brecha salarial es un reto al interior del sector educativo descentralizado, toda vez que el salario más alto supera en 65.5 veces a la percepción más baja, reveló el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

En este sentido, Fiorentina García Miramón, investigadora de Educación y Finanzas Públicas del instituto, dijo que un ejemplo de lo anterior es que en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), mientras que el salario más alto es de 210 mil 835 pesos mensuales, el más bajo es de apenas tres mil 220 pesos, lo que arroja una diferencia absoluta de 207 mil 615 pesos.

Es decir, durante un año, el funcionario del IMER con el salario más alto percibe un ingreso acumulado de dos millones 530 mil pesos, mientras que la persona con el más bajo 38 mil 640 pesos.

En otras palabras, el trabajador del IMER con el salario más bajo tendría que trabajar 65.4 meses (5.4 años), para sumar el ingreso que percibe en tan solo 30 días (un mes), el funcionario con el mayor salario.

“El pago, tomando en cuenta las prestaciones, dentro del mismo grupo jerárquico puede variar significativamente de una institución a otra; además, la diferencia entre la percepción más alta y la más baja alcanza los 2.5 millones de pesos al año; tener plazas de mando ganando 19, 25 o hasta 65 veces más que el sueldo más bajo refleja la mínima redistribución que tiene la nómina del sector educativo descentralizado”, señaló.

Cabe mencionar que de acuerdo a los estudios del CIEP y derivado de la amplia brecha salarial, en el IMER la percepción promedio es de 20 mil 951 pesos mensuales.

Situación similar ocurre en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde el funcionario con el ingreso más alto reporta una percepción mensual de 107 mil 951 pesos, mientras que en el otro extremo es de cuatro mil 963 pesos, lo que arroja una diferencia de 21.7 veces entre ambos.

Cabe mencionar que este fenómeno es una realidad común a lo largo de las universidades y colegios públicos. Por ejemplo, en el caso del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el trabajador con la mayor percepción alcanza 263 mil 349 pesos al mes, mientras que la más baja 10 mil 347 pesos.

“La nómina descentralizada tiene una estructura salarial altamente fragmentada”, afirmó la investigadora.

Y por si no fuera suficiente, Fiorentina García Miramón agregó que existen 42 mil 479 plazas no determinadas en el Manual de Operaciones de las instituciones educativas descentralizadas (no administradas por el Ejecutivo), por lo que ocho mil 084 millones de pesos (16.7 por ciento de la nómina descentralizada), son percepciones sin regulación transparente ni pública.

“La revisión de las nóminas en el sector central y descentralizado es indispensable para la reorganización de los recursos públicos destinados a la educación”, consideró la especialista.

Alejandro Durán

La extensa brecha salarial es un reto al interior del sector educativo descentralizado, toda vez que el salario más alto supera en 65.5 veces a la percepción más baja, reveló el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

En este sentido, Fiorentina García Miramón, investigadora de Educación y Finanzas Públicas del instituto, dijo que un ejemplo de lo anterior es que en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), mientras que el salario más alto es de 210 mil 835 pesos mensuales, el más bajo es de apenas tres mil 220 pesos, lo que arroja una diferencia absoluta de 207 mil 615 pesos.

Es decir, durante un año, el funcionario del IMER con el salario más alto percibe un ingreso acumulado de dos millones 530 mil pesos, mientras que la persona con el más bajo 38 mil 640 pesos.

En otras palabras, el trabajador del IMER con el salario más bajo tendría que trabajar 65.4 meses (5.4 años), para sumar el ingreso que percibe en tan solo 30 días (un mes), el funcionario con el mayor salario.

“El pago, tomando en cuenta las prestaciones, dentro del mismo grupo jerárquico puede variar significativamente de una institución a otra; además, la diferencia entre la percepción más alta y la más baja alcanza los 2.5 millones de pesos al año; tener plazas de mando ganando 19, 25 o hasta 65 veces más que el sueldo más bajo refleja la mínima redistribución que tiene la nómina del sector educativo descentralizado”, señaló.

Cabe mencionar que de acuerdo a los estudios del CIEP y derivado de la amplia brecha salarial, en el IMER la percepción promedio es de 20 mil 951 pesos mensuales.

Situación similar ocurre en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde el funcionario con el ingreso más alto reporta una percepción mensual de 107 mil 951 pesos, mientras que en el otro extremo es de cuatro mil 963 pesos, lo que arroja una diferencia de 21.7 veces entre ambos.

Cabe mencionar que este fenómeno es una realidad común a lo largo de las universidades y colegios públicos. Por ejemplo, en el caso del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el trabajador con la mayor percepción alcanza 263 mil 349 pesos al mes, mientras que la más baja 10 mil 347 pesos.

“La nómina descentralizada tiene una estructura salarial altamente fragmentada”, afirmó la investigadora.

Y por si no fuera suficiente, Fiorentina García Miramón agregó que existen 42 mil 479 plazas no determinadas en el Manual de Operaciones de las instituciones educativas descentralizadas (no administradas por el Ejecutivo), por lo que ocho mil 084 millones de pesos (16.7 por ciento de la nómina descentralizada), son percepciones sin regulación transparente ni pública.

“La revisión de las nóminas en el sector central y descentralizado es indispensable para la reorganización de los recursos públicos destinados a la educación”, consideró la especialista.