/ lunes 16 de enero de 2017

Canciones y bohemia en el Paseo de las Luminarias

  • Canciones, bohemia, huellas, alegría y mucho talento

Muy animado estuvo el viernes el Paseo de las Luminarias de Galerías, Plaza de las Estrellas, donde plasmaron sus huellas diversas personalidades del espectáculo, quienes sintieron profundamente la emoción de lo que representa dicho acto de reconocimiento a su talento, trabajo, trayectoria y labor en los escenarios.

Y el talento repletó de pronto el lugar, convertido en música, en canto y alegría, para deleite del público que asiste semana con semana a los eventos que dirige, conduce y anima el carismático Edoardo Narváez (¡ocho!) al cien por ciento.

Belleza. El viernes se disfruta. Alcanza el reloj las cuatro de la tarde y estallan los primeros aplausos en cuanto aparece Narváez con su habitual don de dirigirse a la gente.

Esta vez, los dichosos que plasman las palmas de sus manos son Felicia Garza, es decir, el cantautor Felipe Gil, pero en su papel de dama, tan humano, tan humana. Y ahí están junto con él, Rodrigo de la Cadena, inquieto, desparpajado y regando humor, como de costumbre y Hortencia, “La voz sin Fronteras”, apenas saliendo de un terrible accidente que por poco la deja sin voz, precisamente, pero cantando hermoso.

Y ahí estaban también la peruana Roberta, aquella morena que en los años setenteros del siglo pasado deleitó a los grandes públicos de Iberoamérica interpretando el tema Angelitos Negros y hasta hizo teatro en México con Mauricio Garcés.

El cubano Franco, igual, se unió a los invitados y con su Toda la Vida puso a bailar a la concurrencia, mientras Álvaro Carrillo Jr. recordaba los boleros de su padre, grandiosos, y Hortencia hacía dueto con él ya casi con la noche encima.

Gran honor para Hortencia, un reconocimiento muy merecido. La explosiva cantante guerrerense, de Iguala, planea presentarse nuevamente en La Cueva de Rodrigo de la Cadena.

Asimismo, hubo tributo para la periodista Rocío Maldonado, por su programa en una estación de radio.

Pero ¡vaya! Felicia Garza en un momento se puso salerosa y regó histrionismo puro sobre el entarimado, y Rodrigo convirtió aquello en una bohemia con la calidad musical que lo caracteriza. ¡Wow! Qué viernes el de aquel día.

  • Canciones, bohemia, huellas, alegría y mucho talento

Muy animado estuvo el viernes el Paseo de las Luminarias de Galerías, Plaza de las Estrellas, donde plasmaron sus huellas diversas personalidades del espectáculo, quienes sintieron profundamente la emoción de lo que representa dicho acto de reconocimiento a su talento, trabajo, trayectoria y labor en los escenarios.

Y el talento repletó de pronto el lugar, convertido en música, en canto y alegría, para deleite del público que asiste semana con semana a los eventos que dirige, conduce y anima el carismático Edoardo Narváez (¡ocho!) al cien por ciento.

Belleza. El viernes se disfruta. Alcanza el reloj las cuatro de la tarde y estallan los primeros aplausos en cuanto aparece Narváez con su habitual don de dirigirse a la gente.

Esta vez, los dichosos que plasman las palmas de sus manos son Felicia Garza, es decir, el cantautor Felipe Gil, pero en su papel de dama, tan humano, tan humana. Y ahí están junto con él, Rodrigo de la Cadena, inquieto, desparpajado y regando humor, como de costumbre y Hortencia, “La voz sin Fronteras”, apenas saliendo de un terrible accidente que por poco la deja sin voz, precisamente, pero cantando hermoso.

Y ahí estaban también la peruana Roberta, aquella morena que en los años setenteros del siglo pasado deleitó a los grandes públicos de Iberoamérica interpretando el tema Angelitos Negros y hasta hizo teatro en México con Mauricio Garcés.

El cubano Franco, igual, se unió a los invitados y con su Toda la Vida puso a bailar a la concurrencia, mientras Álvaro Carrillo Jr. recordaba los boleros de su padre, grandiosos, y Hortencia hacía dueto con él ya casi con la noche encima.

Gran honor para Hortencia, un reconocimiento muy merecido. La explosiva cantante guerrerense, de Iguala, planea presentarse nuevamente en La Cueva de Rodrigo de la Cadena.

Asimismo, hubo tributo para la periodista Rocío Maldonado, por su programa en una estación de radio.

Pero ¡vaya! Felicia Garza en un momento se puso salerosa y regó histrionismo puro sobre el entarimado, y Rodrigo convirtió aquello en una bohemia con la calidad musical que lo caracteriza. ¡Wow! Qué viernes el de aquel día.