/ domingo 30 de abril de 2017

Rockeros reviven infancia

Por FABIOLA ESTRADA PINEDA Los músicos Saúl Castle Corckabilly, (Los Victorios), Ranas, Chipo y Abu (Víctimas del Dr. Cerebro) hicieron un viaje en el tiempo para recordar su infancia, durante su visita al Museo del Juguete Antiguo Mexicano (MUJAM).

Entusiasmados como pocas veces fuera del escenario, volvieron a rememorar aquella época en la que aseguran, usaban su imaginación al máximo, para crear historias llenas de aventura y acción con efectos especiales logrados con acuarelas, café o tierra.

“No teníamos los grandes juguetes, lo que más anhelaba era una autopista de Scalextric, o tener una bicicleta que era lo más caro en ese entonces, nuestros juguetes eran canicas, pelotas, yoyos, trompos y uno de los más cotizados era una combi, ¡Jugaba mucho con ella!

“Usábamos mucho la imaginación y había mucho compañerismo, cualquier cosa era buena para jugar cuando estaba pequeño. Hacíamos historias de la ‘Guerra de las galaxias’ o que teníamos naves espaciales, y en el patio, que era bastante amplio, lo utilizábamos para las canicas o jugar a las ‘Cebollitas’”, indicó Saúl Castle en entrevista.

En su recorrido por el MUJAM, Castle se dejó llevar por la nostalgia al encontrar muchos de los objetos con los que pasaba horas de diversión junto a sus amigos, y se sorprendió también al ver la vasta colección del museo.

Así como a Saúl Castle, el mismo golpe a la nostalgia les llegó a Abu y a Ranas, quienes expresaron que muchas de las colecciones de juguetes exhibidos fueron de ellos, y con los cuales crearon un mar de historias, y empezaron su amor a la ciencia-ficción.

Por su parte, Ranas indicó que los efectos especiales los creaban con las cosas más sencillas del mundo, como por ejemplo para simular la sangre, utilizaban café y acuarelas y si la historia se desarrollaba en el mar, el café era el ideal para crear la sangre derramada por el ataque de un tiburón.

“Más que jugar futbol o en la calle, que no estaba tan de moda, éramos nosotros quienes hacíamos nuestras historias, mi mamá trabajada como gerente en una tienda de discos y mi papá llegaba del bar a dormir por la mañana, entonces nuestra compañía era la televisión y los monos por eso inventábamos tantas historias”, agregó.

Mientras que para Chipo, padre de Ranas y Abu, dijo que siempre será recordado como “El amo del futbolito”, la diversión que existía cuando era niño y que pasaba horas entretenido con juegos como La Matatena, el yoyo y el balero. v

Por FABIOLA ESTRADA PINEDA Los músicos Saúl Castle Corckabilly, (Los Victorios), Ranas, Chipo y Abu (Víctimas del Dr. Cerebro) hicieron un viaje en el tiempo para recordar su infancia, durante su visita al Museo del Juguete Antiguo Mexicano (MUJAM).

Entusiasmados como pocas veces fuera del escenario, volvieron a rememorar aquella época en la que aseguran, usaban su imaginación al máximo, para crear historias llenas de aventura y acción con efectos especiales logrados con acuarelas, café o tierra.

“No teníamos los grandes juguetes, lo que más anhelaba era una autopista de Scalextric, o tener una bicicleta que era lo más caro en ese entonces, nuestros juguetes eran canicas, pelotas, yoyos, trompos y uno de los más cotizados era una combi, ¡Jugaba mucho con ella!

“Usábamos mucho la imaginación y había mucho compañerismo, cualquier cosa era buena para jugar cuando estaba pequeño. Hacíamos historias de la ‘Guerra de las galaxias’ o que teníamos naves espaciales, y en el patio, que era bastante amplio, lo utilizábamos para las canicas o jugar a las ‘Cebollitas’”, indicó Saúl Castle en entrevista.

En su recorrido por el MUJAM, Castle se dejó llevar por la nostalgia al encontrar muchos de los objetos con los que pasaba horas de diversión junto a sus amigos, y se sorprendió también al ver la vasta colección del museo.

Así como a Saúl Castle, el mismo golpe a la nostalgia les llegó a Abu y a Ranas, quienes expresaron que muchas de las colecciones de juguetes exhibidos fueron de ellos, y con los cuales crearon un mar de historias, y empezaron su amor a la ciencia-ficción.

Por su parte, Ranas indicó que los efectos especiales los creaban con las cosas más sencillas del mundo, como por ejemplo para simular la sangre, utilizaban café y acuarelas y si la historia se desarrollaba en el mar, el café era el ideal para crear la sangre derramada por el ataque de un tiburón.

“Más que jugar futbol o en la calle, que no estaba tan de moda, éramos nosotros quienes hacíamos nuestras historias, mi mamá trabajada como gerente en una tienda de discos y mi papá llegaba del bar a dormir por la mañana, entonces nuestra compañía era la televisión y los monos por eso inventábamos tantas historias”, agregó.

Mientras que para Chipo, padre de Ranas y Abu, dijo que siempre será recordado como “El amo del futbolito”, la diversión que existía cuando era niño y que pasaba horas entretenido con juegos como La Matatena, el yoyo y el balero. v