/ jueves 3 de marzo de 2016

11 mil mde podría costar la ola migratoria a Alemania

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- La ola de refugiados que arribó a Alemania en 2015 le costará este año al país 11 mil millones de euros (12 mil millones de dólares), según previsiones coincidentes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Ministerio de Finanzas germano.

Esa cifra representa apenas 0.35 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que fue de tres billones de dólares el año pasado.

A pesar de haber recibido la mayor cantidad de refugiados de toda Europa, el impacto financiero para la primera potencia del continente es proporcionalmente reducido. Las consecuencias más fuertes se sentirán en los países nórdicos. Para Suecia, que tiene apenas 9.6 millones de habitantes y un PIB de 550 mil millones de dólares, ese costo equivaldrá a uno por ciento de la riqueza nacional. Para Dinamarca, el esfuerzo será de 0.57 por ciento del PIB (ver gráfico).

En Alemania, en consecuencia, la carga que representa para el Estado la presencia de los migrantes no resultaría demasiado difícil de absorber. En 2015 el país registró un superávit presupuestario de 12 mil millones de euros (13 mil millones de dólares), después de haber terminado 2014 en equilibrio.

El ministro Wolfgang Schauble, que es tan duro manejando las finanzas alemanas como en su actitud frente a los migrantes, calcula que la mitad del excedente fiscal de 2016 y 2017 será absorbido por los programas de ayuda a los refugiados. Los expertos que trabajan junto a Schauble prevén que el peso de los refugiados se hará sentir progresivamente en las cuentas fiscales de Alemania. Los 11 mil millones de euros previstos para 2016 irán creciendo en forma exponencial hasta llegar al doble de esa cifra en 2020.

Otros escenarios mucho más pesimistas estiman que, en el mejor de los casos, el costo anual será de 24 mil millones anuales y, en la hipótesis más alta, podría llegar a 55 mil millones.

Algunos especialistas argumentan que pensarlo de esa forma representa un modo erróneo de abordar el problema. Los gastos para integrar a los refugiados, argumentan, no son un gasto, sino que representan una inversión para el futuro del país.

El aspecto más curioso de esta situación es que, en realidad, resulta extremadamente difícil realizar cálculos y evaluaciones precisas, debido a las dificultades para conocer la cantidad exacta de refugiados que llegaron al país.

Las extrapolaciones más realistas estiman que en 2015 ingresaron a Alemania 1.1 millones de migrantes, de los cuales solo 770 mil permanecen en la actualidad. Los otros partieron hacia otros países europeos.

El saldo neto de las entradas y salidas de refugiados es de 75 por ciento en relación a los ingresos inicialmente contabilizados, según el Instituto de Investigaciones para el Empleo y la Agencia Federal del Empleo.

Según el Gobierno, el flujo no cesará antes de 2020 y, en ese periodo, Alemania deberá absorber por lo menos 3.6 millones de refugiados. Para 2016 prevé la llegada de 800 mil personas, 600 mil en 2017 y luego un ritmo de 400 mil por año hasta el final del decenio. Aún así la contabilidad es imprecisa debido a que muchas llegadas fueron inscriptas dos veces y resulta imposible conocer el número exacto de personas que partieron a otros países.

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- La ola de refugiados que arribó a Alemania en 2015 le costará este año al país 11 mil millones de euros (12 mil millones de dólares), según previsiones coincidentes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Ministerio de Finanzas germano.

Esa cifra representa apenas 0.35 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que fue de tres billones de dólares el año pasado.

A pesar de haber recibido la mayor cantidad de refugiados de toda Europa, el impacto financiero para la primera potencia del continente es proporcionalmente reducido. Las consecuencias más fuertes se sentirán en los países nórdicos. Para Suecia, que tiene apenas 9.6 millones de habitantes y un PIB de 550 mil millones de dólares, ese costo equivaldrá a uno por ciento de la riqueza nacional. Para Dinamarca, el esfuerzo será de 0.57 por ciento del PIB (ver gráfico).

En Alemania, en consecuencia, la carga que representa para el Estado la presencia de los migrantes no resultaría demasiado difícil de absorber. En 2015 el país registró un superávit presupuestario de 12 mil millones de euros (13 mil millones de dólares), después de haber terminado 2014 en equilibrio.

El ministro Wolfgang Schauble, que es tan duro manejando las finanzas alemanas como en su actitud frente a los migrantes, calcula que la mitad del excedente fiscal de 2016 y 2017 será absorbido por los programas de ayuda a los refugiados. Los expertos que trabajan junto a Schauble prevén que el peso de los refugiados se hará sentir progresivamente en las cuentas fiscales de Alemania. Los 11 mil millones de euros previstos para 2016 irán creciendo en forma exponencial hasta llegar al doble de esa cifra en 2020.

Otros escenarios mucho más pesimistas estiman que, en el mejor de los casos, el costo anual será de 24 mil millones anuales y, en la hipótesis más alta, podría llegar a 55 mil millones.

Algunos especialistas argumentan que pensarlo de esa forma representa un modo erróneo de abordar el problema. Los gastos para integrar a los refugiados, argumentan, no son un gasto, sino que representan una inversión para el futuro del país.

El aspecto más curioso de esta situación es que, en realidad, resulta extremadamente difícil realizar cálculos y evaluaciones precisas, debido a las dificultades para conocer la cantidad exacta de refugiados que llegaron al país.

Las extrapolaciones más realistas estiman que en 2015 ingresaron a Alemania 1.1 millones de migrantes, de los cuales solo 770 mil permanecen en la actualidad. Los otros partieron hacia otros países europeos.

El saldo neto de las entradas y salidas de refugiados es de 75 por ciento en relación a los ingresos inicialmente contabilizados, según el Instituto de Investigaciones para el Empleo y la Agencia Federal del Empleo.

Según el Gobierno, el flujo no cesará antes de 2020 y, en ese periodo, Alemania deberá absorber por lo menos 3.6 millones de refugiados. Para 2016 prevé la llegada de 800 mil personas, 600 mil en 2017 y luego un ritmo de 400 mil por año hasta el final del decenio. Aún así la contabilidad es imprecisa debido a que muchas llegadas fueron inscriptas dos veces y resulta imposible conocer el número exacto de personas que partieron a otros países.