/ domingo 26 de junio de 2016

Acuerdan ONU y Kenia reducir a la mitad el campamento de Dadaab este año

Nairobi.- El alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, acordó hoy con el Gobierno de Kenia reducir a la mitad el número de refugiados que habitan el campamento de Dadaab, donde viven 300.000 somalís, a finales de año a través de repatriaciones voluntarias.

Grandi se encuentra en Nairobi estos días para negociar con los gobiernos de Kenia y Somalia un plan que permita cerrar Dadaab, después de que el presidente keniano, Uhuru Kenyatta, mostrara recientemente su intención de desmantelar el campamento antes de noviembre.

"Las partes acordaron reducir la población de los campamentos de Dadaab en 150.000 personas a finales de 2016", afirmó Grandi en un comunicado, en el que explicó que esto será posible con las repatriaciones voluntarias a Somalia y la reubicación de los refugiados no somalís, entre otras medidas.

El alto comisionado se reunió ayer con la ministra de Asuntos Exteriores keniana, Amina Mohamed, y su homólogo somalí, Abdusalam Hadliye Omer, con el objetivo de abordar este proceso de repatriación.

Durante el encuentro, denominado "comisión tripartita", acordaron trabajar de forma conjunta para lograr las condiciones necesarias que permitan a los refugiados volver a su país de origen "con seguridad", por ejemplo, asegurándoles el acceso a servicios básicos en Somalia.

Pese a que en 2012 se inició un programa de repatriaciones voluntarias para los refugiados de Dadaab, solo 16.000 somalís han vuelto a su país de origen.

Esto se debe a que en muchas zonas de Somalia persiste la inseguridad y la falta de infraestructuras, educación y sistemas sanitarios, lo que impide un retorno seguro de los refugiados.

Está previsto que representantes de la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), Kenia y Somalia vuelvan a reunirse en octubre para examinar los progresos logrados.

El cierre del campamento de Dadaab, en pie desde hace 25 años, ha generado muchas críticas a nivel internacional debido a la dificultad y el peligro que supone repatriar a cientos de miles de personas a un país que todavía vive en guerra y bajo la amenaza constante del grupo yihadista Al Shabab.

/cpg

Nairobi.- El alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, acordó hoy con el Gobierno de Kenia reducir a la mitad el número de refugiados que habitan el campamento de Dadaab, donde viven 300.000 somalís, a finales de año a través de repatriaciones voluntarias.

Grandi se encuentra en Nairobi estos días para negociar con los gobiernos de Kenia y Somalia un plan que permita cerrar Dadaab, después de que el presidente keniano, Uhuru Kenyatta, mostrara recientemente su intención de desmantelar el campamento antes de noviembre.

"Las partes acordaron reducir la población de los campamentos de Dadaab en 150.000 personas a finales de 2016", afirmó Grandi en un comunicado, en el que explicó que esto será posible con las repatriaciones voluntarias a Somalia y la reubicación de los refugiados no somalís, entre otras medidas.

El alto comisionado se reunió ayer con la ministra de Asuntos Exteriores keniana, Amina Mohamed, y su homólogo somalí, Abdusalam Hadliye Omer, con el objetivo de abordar este proceso de repatriación.

Durante el encuentro, denominado "comisión tripartita", acordaron trabajar de forma conjunta para lograr las condiciones necesarias que permitan a los refugiados volver a su país de origen "con seguridad", por ejemplo, asegurándoles el acceso a servicios básicos en Somalia.

Pese a que en 2012 se inició un programa de repatriaciones voluntarias para los refugiados de Dadaab, solo 16.000 somalís han vuelto a su país de origen.

Esto se debe a que en muchas zonas de Somalia persiste la inseguridad y la falta de infraestructuras, educación y sistemas sanitarios, lo que impide un retorno seguro de los refugiados.

Está previsto que representantes de la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), Kenia y Somalia vuelvan a reunirse en octubre para examinar los progresos logrados.

El cierre del campamento de Dadaab, en pie desde hace 25 años, ha generado muchas críticas a nivel internacional debido a la dificultad y el peligro que supone repatriar a cientos de miles de personas a un país que todavía vive en guerra y bajo la amenaza constante del grupo yihadista Al Shabab.

/cpg