/ domingo 6 de noviembre de 2016

Residentes turcos y kurdos protestan en Alemania por detenciones en Turquía

Berlín.- En torno a 10 mil ciudadanos turcos y kurdos que viven en Alemania protestaron hoy en numerosas ciudades del país europeo contra lo que consideran un sesgo dictatorial del régimen del presidente Recep Tayyip Erdogan en Turquía, tras la reciente ola de detenciones en el país.

La mayor de las movilizaciones se registró en Colonia, en el oeste alemán, donde unas seis mil 500 personas protestaron en el centro de la ciudad gritando lemas como “Erdogan terrorista” o “Erdogan fascista” y mostrando pancartas en las que se leían frases como “¡Stop a la dictadura de Erdogan!”.

También se celebraron actos de protesta en Stuttgart, Bremen, Hamburgo y Karlsruhe, que transcurrieron de forma pacífica.

Los manifestantes se pronunciaron especialmente en contra de la última ola de detenciones de políticos kurdos en el país en la noche del jueves al viernes.

La policía turca detuvo a 11 diputados del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) prokurdo, entre ellos a los líderes de la agrupación, Selahattin Demirtas y Figen Yüksekdag.

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El propio Demirtas había estado a comienzos de septiembre en otro acto de protesta en Colonia.

Esas detenciones se producen en el marco de una amplia operación del gobierno turco contra la administración en zonas de mayoría kurda, en el sureste del país. Hace meses Ankara destituyó a los alcaldes y gobernantes de esas regiones y los sustituyó por hombres de su gobierno.

La operación también forma parte de las acciones lanzadas por Erdogan tras el golpe de Estado fallido del pasado 15 de julio, tras el cual fueron detenidas miles de personas, entre ellas opositores políticos, acusadas de colaboración con el movimiento del clérigo Fethullah Gülen, autoexiliado en Estados Unidos y a quien el gobierno acusa de ser el cerebro de la intentona golpista.

Desde entonces las autoridades turcas también han destituido a miles de empleados públicos acusándolos de formar parte del movimiento de Gülen.

La segunda acusación que esgrime Ankara para detener o destituir es la de colaboración con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), ilegalizado y considerado organización terrorista. El partido prokurdo HDP ha negado las acusaciones.

Las acciones de Erdogan alcanzaron también recientemente a los medios de comunicación independientes. Tras el cierre de decenas de medios, esta semana fueron detenidos un grupo de periodistas del principal diario opositor “Cumhurriyet”, entre ellos su redactor jefe.

Además otra protesta contra Erdogan en la noche del sábado en Estambul fue disuelta por la policía con cañones de agua, gas lacrimógeno y balas de goma, señalaron participantes.

En la protesta los manifestantes llamaban a la “resistencia democrática a cualquier tipo de golpe”.

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Todos esos hechos son los que motivaron las protestas en Alemania, donde además, la policía se vio obligada a aumentar la protección de instituciones turcas en el estado de Baden-Württemberg, ante la perspectiva de que pudieran sufrir acciones violentas, algo que no ocurrió hasta el momento.

Los participantes en las manifestaciones lanzaron consignas contra el gobierno turco pero también contra lo que consideran inactividad o incluso complicidad de Alemania con un régimen dictatorial y terrorista.

Muchos llevaban banderas con la imagen del líder del proscrito PKK, Abdullah Öcalan, quien está en prisión. La policía alemana emitió tres multas: dos por mostrar símbolos del proscrito PKK -considerado también terrorista por la Unión Europea- y otro por injurias.

Dersim Dagdeviren, portavoz de la asociación kurda Nav-Dem, pidió además sanciones políticas contra Turquía. Considero muy peligroso que un dictador tenga uno de los mayores ejércitos de la Organización del Tratado del Atlático Norte (OTAN), señaló. El presidente del Partido La Izquierda, Bernd Riexinger, exigió en otro discurso el cese de las negociaciones de adhesión de Turquía a la Unión Europea (UE), así como la inmediata liberación de los políticos del partido HDP que se encuentran presos. Erdogan está de camino a crear una dictadura”, señaló. Y el Gobierno alemán es corresponsable, porque se ha negado a ejercer más presión en su contra, añadió.

La relación entre Alemania y Turquía es compleja y está marcada por una agenda muy amplia. En primer lugar, millones de turcos viven en el país centroeuropeo, siendo la comunidad de migrantes más numerosa.

Turquía se convirtió en clave para la Unión Europea el año pasado en su deseo de frenar la ola de refugiados procedentes de Oriente Medio que pasaban por territorio turco, algo que se logró en gran medida gracias al acuerdo migratorio rubricado entre Bruselas y Ankara, en el que Alemania siempre ejerció como uno de los principales actores.

Sin embargo, no todo salió bien y la promesa de la UE de aprobar la exención de visados para los ciudadanos turcos a mediados de año no se llevó a término ante la negativa de Turquía a cumplir las condiciones de Bruselas, lo que enfadó a Ankara.

La situación con Alemania se tensó aún más en junio cuando el Parlamento de Berlín aprobó un proyecto para reconocer el genocidio armenio a manos del imperio otomano a comienzos del siglo XX, lo que indignó a Ankara.

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Turquía tuvo gestos hostiles hacia Berlín al prohibir, por ejemplo, a los políticos alemanes visitar a sus soldados en una base turca de Incirlik, desplegados en el marco de la operación de la coalición internacional contra el Estado Islámico en los vecinos Irak y Siria.

Y la situación se complicó aún más tras el golpe de Estado fallido en Turquía de julio, cuando Erdogan llegó a acusar a la UE y a Alemania de no haber condenado con suficiente dureza al golpe y de no contribuir a la purga de los golpistas.

Desde entonces han sido numerosos los intentos de Turquía de continuar la purga en territorio alemán, algo que Alemania no posibilitó. Sin embargo, muchos creen que la actitud de Alemania frente a los arrestos masivos en Turquía fue demasiado tibia y por eso lo acusan de colaborar con el régimen de Erdogan.

/amg

Berlín.- En torno a 10 mil ciudadanos turcos y kurdos que viven en Alemania protestaron hoy en numerosas ciudades del país europeo contra lo que consideran un sesgo dictatorial del régimen del presidente Recep Tayyip Erdogan en Turquía, tras la reciente ola de detenciones en el país.

La mayor de las movilizaciones se registró en Colonia, en el oeste alemán, donde unas seis mil 500 personas protestaron en el centro de la ciudad gritando lemas como “Erdogan terrorista” o “Erdogan fascista” y mostrando pancartas en las que se leían frases como “¡Stop a la dictadura de Erdogan!”.

También se celebraron actos de protesta en Stuttgart, Bremen, Hamburgo y Karlsruhe, que transcurrieron de forma pacífica.

Los manifestantes se pronunciaron especialmente en contra de la última ola de detenciones de políticos kurdos en el país en la noche del jueves al viernes.

La policía turca detuvo a 11 diputados del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) prokurdo, entre ellos a los líderes de la agrupación, Selahattin Demirtas y Figen Yüksekdag.

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El propio Demirtas había estado a comienzos de septiembre en otro acto de protesta en Colonia.

Esas detenciones se producen en el marco de una amplia operación del gobierno turco contra la administración en zonas de mayoría kurda, en el sureste del país. Hace meses Ankara destituyó a los alcaldes y gobernantes de esas regiones y los sustituyó por hombres de su gobierno.

La operación también forma parte de las acciones lanzadas por Erdogan tras el golpe de Estado fallido del pasado 15 de julio, tras el cual fueron detenidas miles de personas, entre ellas opositores políticos, acusadas de colaboración con el movimiento del clérigo Fethullah Gülen, autoexiliado en Estados Unidos y a quien el gobierno acusa de ser el cerebro de la intentona golpista.

Desde entonces las autoridades turcas también han destituido a miles de empleados públicos acusándolos de formar parte del movimiento de Gülen.

La segunda acusación que esgrime Ankara para detener o destituir es la de colaboración con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), ilegalizado y considerado organización terrorista. El partido prokurdo HDP ha negado las acusaciones.

Las acciones de Erdogan alcanzaron también recientemente a los medios de comunicación independientes. Tras el cierre de decenas de medios, esta semana fueron detenidos un grupo de periodistas del principal diario opositor “Cumhurriyet”, entre ellos su redactor jefe.

Además otra protesta contra Erdogan en la noche del sábado en Estambul fue disuelta por la policía con cañones de agua, gas lacrimógeno y balas de goma, señalaron participantes.

En la protesta los manifestantes llamaban a la “resistencia democrática a cualquier tipo de golpe”.

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Todos esos hechos son los que motivaron las protestas en Alemania, donde además, la policía se vio obligada a aumentar la protección de instituciones turcas en el estado de Baden-Württemberg, ante la perspectiva de que pudieran sufrir acciones violentas, algo que no ocurrió hasta el momento.

Los participantes en las manifestaciones lanzaron consignas contra el gobierno turco pero también contra lo que consideran inactividad o incluso complicidad de Alemania con un régimen dictatorial y terrorista.

Muchos llevaban banderas con la imagen del líder del proscrito PKK, Abdullah Öcalan, quien está en prisión. La policía alemana emitió tres multas: dos por mostrar símbolos del proscrito PKK -considerado también terrorista por la Unión Europea- y otro por injurias.

Dersim Dagdeviren, portavoz de la asociación kurda Nav-Dem, pidió además sanciones políticas contra Turquía. Considero muy peligroso que un dictador tenga uno de los mayores ejércitos de la Organización del Tratado del Atlático Norte (OTAN), señaló. El presidente del Partido La Izquierda, Bernd Riexinger, exigió en otro discurso el cese de las negociaciones de adhesión de Turquía a la Unión Europea (UE), así como la inmediata liberación de los políticos del partido HDP que se encuentran presos. Erdogan está de camino a crear una dictadura”, señaló. Y el Gobierno alemán es corresponsable, porque se ha negado a ejercer más presión en su contra, añadió.

La relación entre Alemania y Turquía es compleja y está marcada por una agenda muy amplia. En primer lugar, millones de turcos viven en el país centroeuropeo, siendo la comunidad de migrantes más numerosa.

Turquía se convirtió en clave para la Unión Europea el año pasado en su deseo de frenar la ola de refugiados procedentes de Oriente Medio que pasaban por territorio turco, algo que se logró en gran medida gracias al acuerdo migratorio rubricado entre Bruselas y Ankara, en el que Alemania siempre ejerció como uno de los principales actores.

Sin embargo, no todo salió bien y la promesa de la UE de aprobar la exención de visados para los ciudadanos turcos a mediados de año no se llevó a término ante la negativa de Turquía a cumplir las condiciones de Bruselas, lo que enfadó a Ankara.

La situación con Alemania se tensó aún más en junio cuando el Parlamento de Berlín aprobó un proyecto para reconocer el genocidio armenio a manos del imperio otomano a comienzos del siglo XX, lo que indignó a Ankara.

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Y la situación se complicó aún más tras el golpe de Estado fallido en Turquía de julio, cuando Erdogan llegó a acusar a la UE y a Alemania de no haber condenado con suficiente dureza al golpe y de no contribuir a la purga de los golpistas.

Desde entonces han sido numerosos los intentos de Turquía de continuar la purga en territorio alemán, algo que Alemania no posibilitó. Sin embargo, muchos creen que la actitud de Alemania frente a los arrestos masivos en Turquía fue demasiado tibia y por eso lo acusan de colaborar con el régimen de Erdogan.

/amg