/ viernes 4 de diciembre de 2020

Wuhan, la nueva Meca del turismo negro

Morbo, catástrofe y muerte se conjugan en el denominado turismo oscuro, un fenómeno que no es nada nuevo

Movidos por películas, series o noticias virales, cada vez son más quienes optan por pasar sus “vacaciones” en lugares marcados por la tragedia humana.

Morbo, catástrofe y muerte se conjugan en el denominado turismo oscuro, un fenómeno que no es nada nuevo pero que ha experimentado un auge en el último año por fenómenos como la serie Chernobyl, que retrata la catástrofe vivida en 1986 en la ciudad de Pripiat, Ucrania, y que desató una oleada de visitantes que buscaban las huellas de la explosión nuclear que dejó miles de muertos, de acuerdo con la OMS.

➡️ Descarga aquí A un año... Historia breve del Covid-19

El horror y la realidad cruda se convierten en espectáculo en el turismo oscuro: desde los escenarios de los genocidios en Auschwitz o Camboya hasta el drama del migrante en un tour experimental en la frontera entre Estados Unidos y México; desde una cueva en Tailandia donde en 2018 un grupo de niños quedó atrapado durante días por el agua, hasta la experiencia de adentrarse a los barrios más peligrosos de Latinoamérica como Tepito o las favelas de Río de Janeiro.

Pero en 2020, la pandemia de coronavirus arrojó otro extraño lugar -hace un año impensable- para este turismo extremo: Wuhan.

El 31 de diciembre de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue informada de unos casos de neumonía "de origen desconocido" en la ciudad china de Wuhan.

El 7 de enero de 2020, se identificó la causa: un nuevo virus de la familia de los coronavirus. Cuatro días después, Pekín anunció el primer muerto oficial de una enfermedad que más tarde se llamaría Covid-19.

Para el 23 de enero, Wuhan quedó aislada del mundo para intentar contener la epidemia y varios países empezaron a repatriar a sus ciudadanos desde China. La ciudad y el país quedaron estigmatizados.

Foto Xinhua

Sin embargo, tras el brutal confinamiento de su población, Wuhan emergió en mayo de este año como la “ciudad heroica”, al anunciar su victoria sobre el virus. Ese mismo mes, fue nombrado el destino número 1 que los ciudadanos chinos querían visitar al terminar la crisis, según un estudio del Centro de Investigación de Turismo de la Academia China de Ciencias Sociales y el Centro de Investigación de la Industria de Turismo y Cultura Tencent.

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En la red social china Wiebo, el atractivo de la ciudad se volvió tendencia y algunos internautas indicaban que “la verdadera razón para visitar Wuhan es para ver la ciudad y lo que ha experimentado”, de acuerdo con CNN.

“La situación epidémica ha impreso a Wuhan en nuestras mentes”, afirmaba uno de ellos.

Foto Xinhua

Encuentro con la muerte

“Viajar a lugares asociados con la muerte no es nuevo, pero el auge del turismo a escala mundial ha disparado el interés por este tipo de sitios”, señala el profesor Duncan Light de la Universidad de Bournemouth, al diario español La Vanguardia

“Tenemos un problema con la muerte y con el sufrimiento, tenemos una relación desequilibrada con ambos: o bien adoptamos una actitud morbosa o bien los banalizamos”, afirma.

Y en la búsqueda de autenticidad, cada vez más turistas terminan por ponerse en situaciones extremas, lo que ha sido bien aprovechado por las autoridades de esos sitios especiales.

Foto Xinhua

De hecho, el Museo Provincial de Hubei, cuya capital es Wuhan, tuvo como principal exhibición en septiembre unos mil artículos sobre la pandemia, incluido el aviso de alta del primer paciente en el Hospital Leishenshan, de acuerdo con Hubei Business Channel.

En tanto, El Museo de la Revolución de Wuhan exhibía en agosto trajes firmados por el equipo médico de Hainan que apoyó a Hubei durante el cierre.

Sin embargo, la ciudad aún restringe el acceso a lugares como el mercado de Huanan, que se vinculó con el primer grupo de infecciones identificado en diciembre.

"Si no permite que la gente visite estos lugares, le da a la gente la impresión de que tiene algo que ocultar", dijo a Reuters Yanzhong Huang, miembro principal del Consejo de Relaciones Exteriores de Washington.

China rechaza las teorías de conspiración que rodean al coronavirus, incluidas las afirmaciones sin evidencia de que el instituto especializado en virología en Wuhan lo fabricó.

Aún quedan muchas preguntas sin respuesta sobre los orígenes del Covid-19. En tanto se resuelven, el turismo negro sigue en auge y en septiembre llegó a la ciudad el primer vuelo internacional desde que estalló la crisis en enero, mientras la abundancia de hoteles y tours baratos atrae a millones de personas.

La provincia de Hubei ha recibido más de 53 millones de turistas desde que se lanzó un evento de promoción el 8 de agosto, informó el diario China Daily.

Unas mil agencias de viaje y más de 350 hoteles se unieron a la campaña gubernamental ofreciendo descuentos a los visitantes, y 400 lugares emblemáticos fueron abiertos de forma gratuita hasta finales de año.

A principios de octubre, sólo Wuhan recibió casi 19 millones de turistas, convirtiéndose en la ciudad más visitada del país, superando a Pekín.

Así, la cuna del Covid-19 “renace con más fuerza y vitalidad”, según las autoridades, en línea con la propaganda de que el país logró vencer la pandemia.

Te recomendamos el podcast ⬇️



Movidos por películas, series o noticias virales, cada vez son más quienes optan por pasar sus “vacaciones” en lugares marcados por la tragedia humana.

Morbo, catástrofe y muerte se conjugan en el denominado turismo oscuro, un fenómeno que no es nada nuevo pero que ha experimentado un auge en el último año por fenómenos como la serie Chernobyl, que retrata la catástrofe vivida en 1986 en la ciudad de Pripiat, Ucrania, y que desató una oleada de visitantes que buscaban las huellas de la explosión nuclear que dejó miles de muertos, de acuerdo con la OMS.

➡️ Descarga aquí A un año... Historia breve del Covid-19

El horror y la realidad cruda se convierten en espectáculo en el turismo oscuro: desde los escenarios de los genocidios en Auschwitz o Camboya hasta el drama del migrante en un tour experimental en la frontera entre Estados Unidos y México; desde una cueva en Tailandia donde en 2018 un grupo de niños quedó atrapado durante días por el agua, hasta la experiencia de adentrarse a los barrios más peligrosos de Latinoamérica como Tepito o las favelas de Río de Janeiro.

Pero en 2020, la pandemia de coronavirus arrojó otro extraño lugar -hace un año impensable- para este turismo extremo: Wuhan.

El 31 de diciembre de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue informada de unos casos de neumonía "de origen desconocido" en la ciudad china de Wuhan.

El 7 de enero de 2020, se identificó la causa: un nuevo virus de la familia de los coronavirus. Cuatro días después, Pekín anunció el primer muerto oficial de una enfermedad que más tarde se llamaría Covid-19.

Para el 23 de enero, Wuhan quedó aislada del mundo para intentar contener la epidemia y varios países empezaron a repatriar a sus ciudadanos desde China. La ciudad y el país quedaron estigmatizados.

Foto Xinhua

Sin embargo, tras el brutal confinamiento de su población, Wuhan emergió en mayo de este año como la “ciudad heroica”, al anunciar su victoria sobre el virus. Ese mismo mes, fue nombrado el destino número 1 que los ciudadanos chinos querían visitar al terminar la crisis, según un estudio del Centro de Investigación de Turismo de la Academia China de Ciencias Sociales y el Centro de Investigación de la Industria de Turismo y Cultura Tencent.

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En la red social china Wiebo, el atractivo de la ciudad se volvió tendencia y algunos internautas indicaban que “la verdadera razón para visitar Wuhan es para ver la ciudad y lo que ha experimentado”, de acuerdo con CNN.

“La situación epidémica ha impreso a Wuhan en nuestras mentes”, afirmaba uno de ellos.

Foto Xinhua

Encuentro con la muerte

“Viajar a lugares asociados con la muerte no es nuevo, pero el auge del turismo a escala mundial ha disparado el interés por este tipo de sitios”, señala el profesor Duncan Light de la Universidad de Bournemouth, al diario español La Vanguardia

“Tenemos un problema con la muerte y con el sufrimiento, tenemos una relación desequilibrada con ambos: o bien adoptamos una actitud morbosa o bien los banalizamos”, afirma.

Y en la búsqueda de autenticidad, cada vez más turistas terminan por ponerse en situaciones extremas, lo que ha sido bien aprovechado por las autoridades de esos sitios especiales.

Foto Xinhua

De hecho, el Museo Provincial de Hubei, cuya capital es Wuhan, tuvo como principal exhibición en septiembre unos mil artículos sobre la pandemia, incluido el aviso de alta del primer paciente en el Hospital Leishenshan, de acuerdo con Hubei Business Channel.

En tanto, El Museo de la Revolución de Wuhan exhibía en agosto trajes firmados por el equipo médico de Hainan que apoyó a Hubei durante el cierre.

Sin embargo, la ciudad aún restringe el acceso a lugares como el mercado de Huanan, que se vinculó con el primer grupo de infecciones identificado en diciembre.

"Si no permite que la gente visite estos lugares, le da a la gente la impresión de que tiene algo que ocultar", dijo a Reuters Yanzhong Huang, miembro principal del Consejo de Relaciones Exteriores de Washington.

China rechaza las teorías de conspiración que rodean al coronavirus, incluidas las afirmaciones sin evidencia de que el instituto especializado en virología en Wuhan lo fabricó.

Aún quedan muchas preguntas sin respuesta sobre los orígenes del Covid-19. En tanto se resuelven, el turismo negro sigue en auge y en septiembre llegó a la ciudad el primer vuelo internacional desde que estalló la crisis en enero, mientras la abundancia de hoteles y tours baratos atrae a millones de personas.

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