/ domingo 2 de abril de 2017

Hondureños huyen de violencia, en Puebla les roban todo

Por Pilar Pérez

Escapar de la violencia que hay en Honduras, donde a las familias se les permite vivir a cambio de cuotas, fue la idea Luis y Nadia, quienes a principios de este año iniciaron la búsqueda del “sueño americano” junto a su pequeña Heyssy de 14 meses de edad, sin saber que en México los despojarían de todo lo que tenían para luego regresar a su lugar de origen.

Mientras descansaban del viaje de Tijuana a Puebla en uno de los albergues de la Pastoral de Migrantes de la Arquidiócesis de Puebla, analizaban la forma y condiciones en las que regresarán a Honduras, donde esperan finiquitar sus negocios e iniciar una nueva vida en otro pueblo y poco más alejados de la violencia.

Ellos conforman tan solo una de las familias que por semana llega al albergue de Nuestra Señora de la Asunción. De acuerdo con el coordinador de la Pastoral de Migrantes, Gustavo Rodríguez Zárate, cada semana llegan cerca de 50 viajeros a este refugio y el flujo espera que siga en aumento.

Y es que mencionó que México “se está convirtiendo en un sándwich” ante el paso de los migrantes centroamericanos  que van a Estados Unidos y el regreso de los deportados mexicanos, quienes también buscan dónde alojarse en tanto reúnen los recursos para regresar a sus respectivos lugares de origen.

Lee la nota completa en El Sol de Puebla

/cpg

Por Pilar Pérez

Escapar de la violencia que hay en Honduras, donde a las familias se les permite vivir a cambio de cuotas, fue la idea Luis y Nadia, quienes a principios de este año iniciaron la búsqueda del “sueño americano” junto a su pequeña Heyssy de 14 meses de edad, sin saber que en México los despojarían de todo lo que tenían para luego regresar a su lugar de origen.

Mientras descansaban del viaje de Tijuana a Puebla en uno de los albergues de la Pastoral de Migrantes de la Arquidiócesis de Puebla, analizaban la forma y condiciones en las que regresarán a Honduras, donde esperan finiquitar sus negocios e iniciar una nueva vida en otro pueblo y poco más alejados de la violencia.

Ellos conforman tan solo una de las familias que por semana llega al albergue de Nuestra Señora de la Asunción. De acuerdo con el coordinador de la Pastoral de Migrantes, Gustavo Rodríguez Zárate, cada semana llegan cerca de 50 viajeros a este refugio y el flujo espera que siga en aumento.

Y es que mencionó que México “se está convirtiendo en un sándwich” ante el paso de los migrantes centroamericanos  que van a Estados Unidos y el regreso de los deportados mexicanos, quienes también buscan dónde alojarse en tanto reúnen los recursos para regresar a sus respectivos lugares de origen.

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