/ miércoles 23 de noviembre de 2016

Sin Gafete

  • Isabel Arvide
  • El changarro tabasqueño
  • A ver cómo lo bajan del caballo ganador

De los 50 puntos que conforman el Plan de Gobierno de López Obrador, maestría del sentido común, me intriga qué pasará con el Estado Mayor Presidencial… a quien mandará a su rancho… perdón, de regreso a la Sedena.

Cuando la popularidad presidencial es absurdamente baja, cuando el enojo social crece cada día, sobre todo cuando el miedo llegó a instalarse a nuestras casas con signo de dólar, López Obrador sale con 50 puntos de Gobierno que son, no más no menos, lo que millones de mexicanos quieren.

Como el acceso a servicios médicos y medicinas.  Lo que, tiene razón en señalarlo, existe en nuestras leyes pero desapareció con el último recorte presupuestal. O duplicar la pensión a los viejitos, en un país donde no hay prevención ni apoyo a las personas mayores que en mayoría no tienen dinero para retirarse.

Esas mujeres y esos hombres que encontramos en los cajeros de los supermercados trabajan, por si se les olvida, por unos cuantos pesos porque, justo, no los tienen. Es decir, no tienen con qué llevar pan a su mesa.

Hablar al sector más vulnerable y postergado de la sociedad no puede, no hay forma, criticarse.

Será poca ayuda doblar las pensiones, pero será también una inmensa diferencia en una realidad agobiante.

A la manera de Vicente Fox aspirante a la Presidencia, Andrés Manuel les está hablando a millones de mexicanos con las palabras endulzadas, urgentes, indispensables que quieren escuchar. Sentido común como sembrar un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables en el sur del país. O cero influyentismo.  O quitar el fuero hasta al primer mandatario…

¿De qué está harta la gente? A eso se refiere el político tabasqueño. Respuestas que el Gobierno de la República no puede o no sabe dar.

Obvio que es más fácil decir qué hacer… pero con palabras se gana una elección presidencial, más cuando el discurso tradicional está profundamente desgastado.

Cuando dice que con austeridad y combate a la corrupción se pueden ahorrar, el país, 500 mil millones de pesos… “suena jalado de los pelos”.  Pero la gente lo va a “comprar”, lo va a querer, lo va a exigir.  Y la gente vota.  La gente que no quiere votar por un sistema político que no le está dando resultados.

A todas estas propuestas que para muchos pueden ser un “engañabobos” hay que agregar cosas tan concretas como internet gratuito en todo el país.  El voto joven…

Lo cierto es que, incluso antes de dar a conocer estos 50 puntos de su Programa de Gobierno, Andrés Manuel se fue a las nubes de las preferencias electorales. Una encuesta del diario “El Financiero” la resume con gran claridad: La mayoría de los mexicanos piensan que López Obrador está mejor capacitado para gobernar a México de cara a Donald Trump.

¿Populismo?  Eficiencia política en su máxima expresión. Como cuando Vicente Fox convenció a millones de mexicanos que le pondría “un changarro” a cada uno.

Cuestión de fe.  Que mueve montañas del poder público.

La gente, millones de mexicanos, está necesitada de creer en alguien. Hasta de creer en la necedad, que también se entiende como tenacidad, de un aspirante presidencial.

La pregunta es, para quienes aspiran a gobernar nuestro país, para los partidos políticos, cómo le van a hacer para contraponer un discurso más convincente que el que López Obrador ya, tiempo importantísimo, está utilizando. ¿De qué manera van a poder llamar al voto los priístas con el fardo inmenso de la corrupción magnificada?

Cuando el tabasqueño habla de pavimentar caminos rurales en Guerrero, Veracruz, Puebla y Oaxaca, está refiriéndose al olvido institucional. Se dirige a la fantasía ciudadana cuando dice que se creará un “corredor” económico en el Istmo de Tehuantepec, pero también conmina un cambio inmediato cuando habla de crear zonas libres en la franja fronteriza del norte.  Y convence a los jóvenes marginados cuando les ofrece una “beca” de por sí… para comprarse unos tenis, para ponerle crédito al celular, para ir jalando pues.

Es más que interesante leer el Programa de Gobierno de López Obrador. Sobre todo para entender qué lejos del sentido común, de lo que la gente quiere, han  estado muchas políticas oficiales de los Gobiernos panistas y priístas recientes.

Lo que sigo masticando es el tema del Estado Mayor Presidencial… ¿Y la seguridad presidencial? ¿O junto con el poder le llegará una protección divina?...

En Twitter: @isabelarvide   Blog: EstadoMayor.mx  Blog: CambioQRR.com

  • Isabel Arvide
  • El changarro tabasqueño
  • A ver cómo lo bajan del caballo ganador

De los 50 puntos que conforman el Plan de Gobierno de López Obrador, maestría del sentido común, me intriga qué pasará con el Estado Mayor Presidencial… a quien mandará a su rancho… perdón, de regreso a la Sedena.

Cuando la popularidad presidencial es absurdamente baja, cuando el enojo social crece cada día, sobre todo cuando el miedo llegó a instalarse a nuestras casas con signo de dólar, López Obrador sale con 50 puntos de Gobierno que son, no más no menos, lo que millones de mexicanos quieren.

Como el acceso a servicios médicos y medicinas.  Lo que, tiene razón en señalarlo, existe en nuestras leyes pero desapareció con el último recorte presupuestal. O duplicar la pensión a los viejitos, en un país donde no hay prevención ni apoyo a las personas mayores que en mayoría no tienen dinero para retirarse.

Esas mujeres y esos hombres que encontramos en los cajeros de los supermercados trabajan, por si se les olvida, por unos cuantos pesos porque, justo, no los tienen. Es decir, no tienen con qué llevar pan a su mesa.

Hablar al sector más vulnerable y postergado de la sociedad no puede, no hay forma, criticarse.

Será poca ayuda doblar las pensiones, pero será también una inmensa diferencia en una realidad agobiante.

A la manera de Vicente Fox aspirante a la Presidencia, Andrés Manuel les está hablando a millones de mexicanos con las palabras endulzadas, urgentes, indispensables que quieren escuchar. Sentido común como sembrar un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables en el sur del país. O cero influyentismo.  O quitar el fuero hasta al primer mandatario…

¿De qué está harta la gente? A eso se refiere el político tabasqueño. Respuestas que el Gobierno de la República no puede o no sabe dar.

Obvio que es más fácil decir qué hacer… pero con palabras se gana una elección presidencial, más cuando el discurso tradicional está profundamente desgastado.

Cuando dice que con austeridad y combate a la corrupción se pueden ahorrar, el país, 500 mil millones de pesos… “suena jalado de los pelos”.  Pero la gente lo va a “comprar”, lo va a querer, lo va a exigir.  Y la gente vota.  La gente que no quiere votar por un sistema político que no le está dando resultados.

A todas estas propuestas que para muchos pueden ser un “engañabobos” hay que agregar cosas tan concretas como internet gratuito en todo el país.  El voto joven…

Lo cierto es que, incluso antes de dar a conocer estos 50 puntos de su Programa de Gobierno, Andrés Manuel se fue a las nubes de las preferencias electorales. Una encuesta del diario “El Financiero” la resume con gran claridad: La mayoría de los mexicanos piensan que López Obrador está mejor capacitado para gobernar a México de cara a Donald Trump.

¿Populismo?  Eficiencia política en su máxima expresión. Como cuando Vicente Fox convenció a millones de mexicanos que le pondría “un changarro” a cada uno.

Cuestión de fe.  Que mueve montañas del poder público.

La gente, millones de mexicanos, está necesitada de creer en alguien. Hasta de creer en la necedad, que también se entiende como tenacidad, de un aspirante presidencial.

La pregunta es, para quienes aspiran a gobernar nuestro país, para los partidos políticos, cómo le van a hacer para contraponer un discurso más convincente que el que López Obrador ya, tiempo importantísimo, está utilizando. ¿De qué manera van a poder llamar al voto los priístas con el fardo inmenso de la corrupción magnificada?

Cuando el tabasqueño habla de pavimentar caminos rurales en Guerrero, Veracruz, Puebla y Oaxaca, está refiriéndose al olvido institucional. Se dirige a la fantasía ciudadana cuando dice que se creará un “corredor” económico en el Istmo de Tehuantepec, pero también conmina un cambio inmediato cuando habla de crear zonas libres en la franja fronteriza del norte.  Y convence a los jóvenes marginados cuando les ofrece una “beca” de por sí… para comprarse unos tenis, para ponerle crédito al celular, para ir jalando pues.

Es más que interesante leer el Programa de Gobierno de López Obrador. Sobre todo para entender qué lejos del sentido común, de lo que la gente quiere, han  estado muchas políticas oficiales de los Gobiernos panistas y priístas recientes.

Lo que sigo masticando es el tema del Estado Mayor Presidencial… ¿Y la seguridad presidencial? ¿O junto con el poder le llegará una protección divina?...

En Twitter: @isabelarvide   Blog: EstadoMayor.mx  Blog: CambioQRR.com

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