/ jueves 12 de julio de 2018

El dulce sabor de lo inmediato

“Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder”

Montesquieu

1. El placer de la hegemonía. AMLO goza y se regocija por sus 30 millones de sufragios. Juguetea con las palabras, abraza efusivamente a empresarios con quienes riñó, dejaron de ser la “minoría rapaz” para convertirse en “patriotas con vocación social”; apapacha a los gobernadores y desaparecen los fifís y los señoritingos; le fascinan hoy más que nunca los reflectores, bromea y apapacha a los reporteros, los quiere como sus guardias y sus vigías, los alimenta de notas sin contenido pero llamativas, en síntesis, se deleita con el poder.

2. La bisutería deslumbrante. Las arengas y promesas mitineras ahora resultan trascendentes para el imaginario social. Los actos efectistas cautivan a los sedientos de justicias y hartos de impunidades, aunque no tengan ningún efecto sustancial en la calidad de vida de la mayoría de la población. Preguntémonos: ¿de qué sirve a la vida cotidiana de los desposeídos el que AMLO no viva en Los Pinos?, ¿qué impacto tiene en el tejido social el hecho de que el Presidente (casi) electo viaje en avión comercial?, ¿qué resultado proporciona a los asalariados que el tabasqueño deje se der cuidado por el Estado mayor Presidencial? Estos ejemplos muestran la anemia práctica y discursiva del nuevo gobierno.

3. ¿Cambio de gobierno o cambio de sistema? La luna de miel ha estado llena de imágenes que dibujan de cuerpo entero a un gobierno que prometió mucho. Su amorosa relación con las cúpulas empresariales es una medida táctica que pretende “calmar” a los mercados. Lo ha logrado. La respuesta amistosa de Trump y su reunión con los enviados de la Casa Blanca lo corrobora. Sin embargo, este periodo armonioso es temporal. Es evidente, que la tranquilidad de las burguesías locales y extranjeras está sujeta a que no les toquen sus voluminosas ganancias, es más, las próximas transferencias del sector público con los programas sociales hacia jóvenes y el nulo amento fiscal constituyen un regalo muy apreciado por los segmentos privilegiados.

Epílogo. Lo que aún no está claro de las promesas de AMLO es lo referente a la derogación de las Reformas Energética y Educativa, por lo menos. Su trastabillante propuesta de Seguridad Pública y Amnistía corrobora la falta de consistencia de un gobierno que está en la frontera de las tentaciones de un presidencialismo autoritario. Con un Congreso abrumado por el morenismo los tiempos que se avecinan no son nada estimulantes. El problema nuclear es que la abultada votación se empiece a transformar en masiva desilusión.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz


“Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder”

Montesquieu

1. El placer de la hegemonía. AMLO goza y se regocija por sus 30 millones de sufragios. Juguetea con las palabras, abraza efusivamente a empresarios con quienes riñó, dejaron de ser la “minoría rapaz” para convertirse en “patriotas con vocación social”; apapacha a los gobernadores y desaparecen los fifís y los señoritingos; le fascinan hoy más que nunca los reflectores, bromea y apapacha a los reporteros, los quiere como sus guardias y sus vigías, los alimenta de notas sin contenido pero llamativas, en síntesis, se deleita con el poder.

2. La bisutería deslumbrante. Las arengas y promesas mitineras ahora resultan trascendentes para el imaginario social. Los actos efectistas cautivan a los sedientos de justicias y hartos de impunidades, aunque no tengan ningún efecto sustancial en la calidad de vida de la mayoría de la población. Preguntémonos: ¿de qué sirve a la vida cotidiana de los desposeídos el que AMLO no viva en Los Pinos?, ¿qué impacto tiene en el tejido social el hecho de que el Presidente (casi) electo viaje en avión comercial?, ¿qué resultado proporciona a los asalariados que el tabasqueño deje se der cuidado por el Estado mayor Presidencial? Estos ejemplos muestran la anemia práctica y discursiva del nuevo gobierno.

3. ¿Cambio de gobierno o cambio de sistema? La luna de miel ha estado llena de imágenes que dibujan de cuerpo entero a un gobierno que prometió mucho. Su amorosa relación con las cúpulas empresariales es una medida táctica que pretende “calmar” a los mercados. Lo ha logrado. La respuesta amistosa de Trump y su reunión con los enviados de la Casa Blanca lo corrobora. Sin embargo, este periodo armonioso es temporal. Es evidente, que la tranquilidad de las burguesías locales y extranjeras está sujeta a que no les toquen sus voluminosas ganancias, es más, las próximas transferencias del sector público con los programas sociales hacia jóvenes y el nulo amento fiscal constituyen un regalo muy apreciado por los segmentos privilegiados.

Epílogo. Lo que aún no está claro de las promesas de AMLO es lo referente a la derogación de las Reformas Energética y Educativa, por lo menos. Su trastabillante propuesta de Seguridad Pública y Amnistía corrobora la falta de consistencia de un gobierno que está en la frontera de las tentaciones de un presidencialismo autoritario. Con un Congreso abrumado por el morenismo los tiempos que se avecinan no son nada estimulantes. El problema nuclear es que la abultada votación se empiece a transformar en masiva desilusión.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz