/ lunes 8 de abril de 2019

El espectador | Las vacunas de Álvarez Morphy

La vacuna debía ser aplicada en el brazo izquierdo a los 12 meses de edad a miles de niños mexicanos.

La segunda dosis la recibirían otros menores de seis años, incluso algunos sin cumplir esa edad, pues la necesitaban para entrar a la escuela primaria y evitar el sarampión, las paperas y la rubeola.

Pero el proveedor contratado no entregó las ampolletas de la triple viral, por lo que más de 793 mil pequeños se quedaron sin el antídoto en el cuerpo, indefensos ante lo que la naturaleza les arrojara encima.

El Sol de México le informó que Grupo Laboratorios Imperiales Pharma es la empresa responsable del desabasto de la vacuna triple viral y que ya es investigada por el órgano de control interno de la Secretaría de Salud sin que hasta el momento se tenga información del seguimiento de este asunto.

Hay que hacer notar que despierta suspicacias que esta empresa apenas tenía un año de haberse creado en 2017 cuando el gobierno le entregó por adjudicación directa (sin licitaciones de por medio) 17 contratos por un monto de más de mil 144 millones de pesos, principalmente para surtir vacunas.

Francisco Álvarez Morphy Alarcón es el accionista mayoritario de Grupo Laboratorios Imperiales Pharma, hoy bajo investigación. También es socio de firmas como HV Los Cabos y VVF Oil Gas, de acuerdo con el Registro Público del Comercio. La proveedora de la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) es propiedad además de Victoria Espinosa Jiménez.

Álvarez Morphy surtía sin llamar la atención a las dependencias federales de vacunas contra el sarampión, rubeola, parotiditis, hepatitis, tosferina, difteria y tétanos, principalmente. Hasta que un día Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de Salud, denunció que la firma no entregó 73 mil 570 dosis de vacuna doble viral, contra sarampión y rubeola y 793 mil 300 dosis de la triple viral contra sarampión, rubeola y parotiditis-SRP.

La denuncia del respetado médico, quien fue director general de Epidemiología y de Innovación en Vigilancia y Control de Enfermedades Infecciosas encendió las alertas rojas dentro del gobierno. El asunto no se podía ocultar más.

Pharma explicó en su momento a las autoridades que no pudo hacer la entrega porque la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) mantenía bajo resguardo los lotes, no pasaron las pruebas de seguridad ni calidad.

Resulta inquietante también saber que a pesar de estas advertencias, el IMSS formalizó dos contratos por 67 millones 335 mil 362 pesos, para comprarle a Álvarez Morphy la vacuna Antipertussis, el 21 de diciembre de 2018. También le pagaron 43 millones 415 mil 140 pesos por dos contratos para la adquisición de vacuna BCG, que se formalizaron el 24 de diciembre de 2018.

La vacuna debía ser aplicada en el brazo izquierdo a los 12 meses de edad a miles de niños mexicanos.

La segunda dosis la recibirían otros menores de seis años, incluso algunos sin cumplir esa edad, pues la necesitaban para entrar a la escuela primaria y evitar el sarampión, las paperas y la rubeola.

Pero el proveedor contratado no entregó las ampolletas de la triple viral, por lo que más de 793 mil pequeños se quedaron sin el antídoto en el cuerpo, indefensos ante lo que la naturaleza les arrojara encima.

El Sol de México le informó que Grupo Laboratorios Imperiales Pharma es la empresa responsable del desabasto de la vacuna triple viral y que ya es investigada por el órgano de control interno de la Secretaría de Salud sin que hasta el momento se tenga información del seguimiento de este asunto.

Hay que hacer notar que despierta suspicacias que esta empresa apenas tenía un año de haberse creado en 2017 cuando el gobierno le entregó por adjudicación directa (sin licitaciones de por medio) 17 contratos por un monto de más de mil 144 millones de pesos, principalmente para surtir vacunas.

Francisco Álvarez Morphy Alarcón es el accionista mayoritario de Grupo Laboratorios Imperiales Pharma, hoy bajo investigación. También es socio de firmas como HV Los Cabos y VVF Oil Gas, de acuerdo con el Registro Público del Comercio. La proveedora de la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) es propiedad además de Victoria Espinosa Jiménez.

Álvarez Morphy surtía sin llamar la atención a las dependencias federales de vacunas contra el sarampión, rubeola, parotiditis, hepatitis, tosferina, difteria y tétanos, principalmente. Hasta que un día Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de Salud, denunció que la firma no entregó 73 mil 570 dosis de vacuna doble viral, contra sarampión y rubeola y 793 mil 300 dosis de la triple viral contra sarampión, rubeola y parotiditis-SRP.

La denuncia del respetado médico, quien fue director general de Epidemiología y de Innovación en Vigilancia y Control de Enfermedades Infecciosas encendió las alertas rojas dentro del gobierno. El asunto no se podía ocultar más.

Pharma explicó en su momento a las autoridades que no pudo hacer la entrega porque la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) mantenía bajo resguardo los lotes, no pasaron las pruebas de seguridad ni calidad.

Resulta inquietante también saber que a pesar de estas advertencias, el IMSS formalizó dos contratos por 67 millones 335 mil 362 pesos, para comprarle a Álvarez Morphy la vacuna Antipertussis, el 21 de diciembre de 2018. También le pagaron 43 millones 415 mil 140 pesos por dos contratos para la adquisición de vacuna BCG, que se formalizaron el 24 de diciembre de 2018.