/ viernes 15 de marzo de 2024

Hojas de Papel | Primavera sin mostaza

Estamos en pleno marzo. La primavera ya está a punto. Estallará pronto, apenas unos cuantos días, unas horas; apenas un suspiro o un abrir y cerrar de ojos. Ya está aquí y debemos estar preparados para la floresta, para la ilusión de los días amarillos y verdes... “Verde que te quiero verde…” Preparados para el respiro triunfal de nuestros mejores e íntimos deseos cumplidos.

Según los cálculos de los científicos que en el mundo son, la primavera este año llegará a nuestro hemisferio norte el martes 19 de marzo, ni más ni menos que a las 4 horas y 6 minutos. Y durará 92 días y 18 horas, hasta culminar y dar paso al verano de las lluvias contundentes. Ese día, y a esa hora, comienza en el equinoccio de primavera y termina en el solsticio de verano… ¿Qué tal?

En la primavera, la tierra despierta del letargo producido por el invierno. Es que las bajas temperaturas producen introspección, silencio y aterimiento. Pero al sentir cada vez más tibieza en el entorno, tanto las plantas como los animales comienzan su período de actividad. ¿Y qué decir del ser humano: hombre, mujer, género todo? Es el despertar a los momentos más emocionantes, más cordiales, más calurosos y de expansión emotiva… Y eso: Primavera significa Primer Verdor. Si. Eso.

Trae consigo alegría, expectativas de mejores días, más luminosos y fraternos, amorosos y sexuales… El ser humano en plenitud se alebresta al percibir mejor los colores, los aromas, los alientos dulces y fragantes… El calor humano… la cercanía… y todo eso que hace que en noviembre y diciembre nazcan más niños que en otros meses del año.

La primavera ha estado en el arte universal. Muchos artistas ven y asimilan los estados de ánimo de la naturaleza, expresados en sus cuatro estaciones, la primera de ellas, precisamente la primavera.

“Doña Primavera viste que es primor, viste en limonero y en naranjo en flor. Lleva por sandalias unas anchas hojas, y por caravanas unas fucsias rojas…” describió la Premio Nobel chilena Gabriela Mistral. “Existe una luz en primavera sin presencia el resto del año en cualquier otra estación. Cuando marzo casi ha llegado un color se alza fuera sobre campos solitarios del que la ciencia no puede capturar pero la naturaleza humana siente.” … Es de Emily Dickinson…

… En tanto que Alfonsina Storni diría más que emotiva: “El lecho mío es blanco y es primavera. Huele bien, el alto barranco mojado por la ría. Desde el mar que diviso ¿Vendrá tu vela? ...”. ¿Y qué tal Federico García Lorca que entona: ‘Salen los niños alegres de la escuela, poniendo en el aire tibio canciones tiernas. ¡Qué alegría tiene el hondo silencio de la calleja! Un silencio hecho pedazos por risas de plata nueva.’…

Son distintos aspectos, perspectivas distantes e íntimas. Henry Miller la vio negra. Eso es: “Primavera negra”, de Henry Miller (1936) que es parte de la primera trilogía del escritor estadounidense.

El protagonista recorre París, recuerda su adolescencia en Nueva York rodeado de judíos, alemanes y polacos que llegaron a Estados Unidos a inicios del siglo XX. La perspectiva amarga del autor se ensambla con momentos de ternura y sensualidad. "Pasamos imperceptiblemente de una escena, una edad, una vida, a otra", escribe el narrador.

La primavera de Praga”, de Miguel Delibes (1968) refiere las revueltas de Praga Refiere los acontecimientos más dramáticos y violentos que se vivieron durante la primavera boreal de 1968, cuando la Unión Soviética invadió con tanques la ciudad para sofocar las protestas públicas, que exigían reemplazar los aspectos totalitarios del régimen por otros más humanitarios.

"Praga –si no se pliega o si no la pliegan- puede alumbrar unas bases de convivencia con una amplia perspectiva de futuro …”. Es una primavera en tono político y muy dramático.

Esto y mucho más en la literatura universal. Es cosa de recordar, cantar y salpicar los recuerdos con mostaza… no, mejor no. No es tiempo de mostaza. La primavera no lleva mostaza.

En el cine muchos han referido a la primavera como una estación promisoria del año. Es la estación en la que la mayoría brinca de felicidad, quiere alcanzar al cielo para ver desde allá como la campiña se transforma en luz, verde y mil colores floridos. Y también cómo el hombre se entiende en un momento aspiracional de su vida (aunque lo aspiracional no guste al Palacio Nacional mexicano).

Cuento de primavera” es una película de Eric Rohmer de 1990 y ahí relata la historia de dos jóvenes amigas que van a pasar un fin de semana al campo, una de ellas decide llevar a su padre y su nueva amante, hecho que provocará enredos familiares pero nada malo puede ocurrir en primavera que no sea la felicidad incipiente y la mirada tenaz de la experiencia.

Amelie” que es la primavera en Paris y el descubrimiento personal de la joven protagonista que llega a Montmartre para iniciar su propio camino: suyo, y nada más que único. “Cerezos en flor” es la llegada de los cerezos a Japón. Pero también la llegada de la transformación de un hombre en la versión de sí mismo.

Big Fish”. 2003, en la que Tim Burton realizó en 2003, en ella William Bloom (que significa florecer en inglés) es el protagonista que regresa a su hogar de la infancia cuando su padre cae muy enfermo, allí comenzará a vivir nuevas experiencias que le llevarán a otros lugares del mundo. En la película, los colores y las flores, cobran tal significado que, inevitablemente, nos trasladan a la primavera.

Primavera, verano, otoño, invierno…y primavera”. Kim Ki-Duk, 2003. Es Corea del Sur y son las etapas de la enseñanza de un joven aprendiz que quiere convertirse en monje de un monasterio aislado de su país. Esta una historia cíclica que representa cada momento del aprendizaje en una estación del año distinta, hasta que finalmente se repite en primavera.

¿Y qué tal “La primavera romana de la señora Stone”, (1961) aquella obra de Tennessee Williams en la que la aspiración a la felicidad es una subida insuperable en el camino. Y una tragedia final. Pero es a fin de cuentas un canto a la vida, sin final feliz.

En la música está clarísimo el impulso feliz y fantástico de Igor Stravinski en “La consagración de la primavera”. Es una obra escrita originalmente para ballet aunque también se interpreta en su música siempre innovadora. Después de varios rituales primitivos que celebran la llegada de la primavera, una joven es elegida para ser sacrificada y baila-baila-baila, hasta morir.

Está como obra suprema “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi. Por supuesto, La primavera es el primer movimiento y el más conocido e interpretado por su alegría, su viveza, su explosión de color y luz. “El vals de las flores” de Tchaikowsky en “El cascanueces”-, es el estallido florido en una primavera alucinante y feliz. Felix Mendelssohn escribió entre 1829 y 1845 cuatro canciones. Una de ellas es la número 6: “Canción de primavera” también fue conocida en Inglaterra como “Camberwell Green”, un lugar en Londres donde Mendelssohn la compuso.

La plástica también se ha ocupado de forma relevante en la primavera como leit motiv.

Es el caso de “Primavera” de Sandro Botticelli que representa a un grupo de figuras de la mitología clásica en un jardín y es una alegoría basada en el exuberante crecimiento de la primavera. “Flor de almendro” de Vincent van Gogh; es en Arles y Saint-Rémy en el sur de Francia, llenos de almendros en flor en plena primavera y representa el despertar y la esperanza. “La primavera de Claude Monet” Es el impresionismo en pleno y la primavera de 1872 en su jardín… Y tantas, tantísimas más.

Pero ya está. Está aquí la primavera que estalla olorosa, brillante, sin mácula y con la ilusión del comienzo de un nuevo ciclo… Una vida feliz, sin las complicaciones del entorno y sin verrugas en la nariz, sin mostaza y sin cátsup: simple y sencillamente primavera que enciende los focos felices de los sueños de nuestras vidas…

… Los de la concordia a flor de piel. Es cuando los pasos son vigorosos y firmes, porque caminan sobre verde, porque caminan hechos de fibra y ganas de encontrar al gran conejo blanco de “Alicia en el país de las maravillas”.

“Vuelve, vuelve primavera (primavera, primavera, primavera, primavera). Vuelve, vuelve que te espero (que te espero, que te espero, que te espero, que te espero). Pues quiero decirte algo que tú tal vez no sepas, me siento derrotado y acomplejado por ti…”

Estamos en pleno marzo. La primavera ya está a punto. Estallará pronto, apenas unos cuantos días, unas horas; apenas un suspiro o un abrir y cerrar de ojos. Ya está aquí y debemos estar preparados para la floresta, para la ilusión de los días amarillos y verdes... “Verde que te quiero verde…” Preparados para el respiro triunfal de nuestros mejores e íntimos deseos cumplidos.

Según los cálculos de los científicos que en el mundo son, la primavera este año llegará a nuestro hemisferio norte el martes 19 de marzo, ni más ni menos que a las 4 horas y 6 minutos. Y durará 92 días y 18 horas, hasta culminar y dar paso al verano de las lluvias contundentes. Ese día, y a esa hora, comienza en el equinoccio de primavera y termina en el solsticio de verano… ¿Qué tal?

En la primavera, la tierra despierta del letargo producido por el invierno. Es que las bajas temperaturas producen introspección, silencio y aterimiento. Pero al sentir cada vez más tibieza en el entorno, tanto las plantas como los animales comienzan su período de actividad. ¿Y qué decir del ser humano: hombre, mujer, género todo? Es el despertar a los momentos más emocionantes, más cordiales, más calurosos y de expansión emotiva… Y eso: Primavera significa Primer Verdor. Si. Eso.

Trae consigo alegría, expectativas de mejores días, más luminosos y fraternos, amorosos y sexuales… El ser humano en plenitud se alebresta al percibir mejor los colores, los aromas, los alientos dulces y fragantes… El calor humano… la cercanía… y todo eso que hace que en noviembre y diciembre nazcan más niños que en otros meses del año.

La primavera ha estado en el arte universal. Muchos artistas ven y asimilan los estados de ánimo de la naturaleza, expresados en sus cuatro estaciones, la primera de ellas, precisamente la primavera.

“Doña Primavera viste que es primor, viste en limonero y en naranjo en flor. Lleva por sandalias unas anchas hojas, y por caravanas unas fucsias rojas…” describió la Premio Nobel chilena Gabriela Mistral. “Existe una luz en primavera sin presencia el resto del año en cualquier otra estación. Cuando marzo casi ha llegado un color se alza fuera sobre campos solitarios del que la ciencia no puede capturar pero la naturaleza humana siente.” … Es de Emily Dickinson…

… En tanto que Alfonsina Storni diría más que emotiva: “El lecho mío es blanco y es primavera. Huele bien, el alto barranco mojado por la ría. Desde el mar que diviso ¿Vendrá tu vela? ...”. ¿Y qué tal Federico García Lorca que entona: ‘Salen los niños alegres de la escuela, poniendo en el aire tibio canciones tiernas. ¡Qué alegría tiene el hondo silencio de la calleja! Un silencio hecho pedazos por risas de plata nueva.’…

Son distintos aspectos, perspectivas distantes e íntimas. Henry Miller la vio negra. Eso es: “Primavera negra”, de Henry Miller (1936) que es parte de la primera trilogía del escritor estadounidense.

El protagonista recorre París, recuerda su adolescencia en Nueva York rodeado de judíos, alemanes y polacos que llegaron a Estados Unidos a inicios del siglo XX. La perspectiva amarga del autor se ensambla con momentos de ternura y sensualidad. "Pasamos imperceptiblemente de una escena, una edad, una vida, a otra", escribe el narrador.

La primavera de Praga”, de Miguel Delibes (1968) refiere las revueltas de Praga Refiere los acontecimientos más dramáticos y violentos que se vivieron durante la primavera boreal de 1968, cuando la Unión Soviética invadió con tanques la ciudad para sofocar las protestas públicas, que exigían reemplazar los aspectos totalitarios del régimen por otros más humanitarios.

"Praga –si no se pliega o si no la pliegan- puede alumbrar unas bases de convivencia con una amplia perspectiva de futuro …”. Es una primavera en tono político y muy dramático.

Esto y mucho más en la literatura universal. Es cosa de recordar, cantar y salpicar los recuerdos con mostaza… no, mejor no. No es tiempo de mostaza. La primavera no lleva mostaza.

En el cine muchos han referido a la primavera como una estación promisoria del año. Es la estación en la que la mayoría brinca de felicidad, quiere alcanzar al cielo para ver desde allá como la campiña se transforma en luz, verde y mil colores floridos. Y también cómo el hombre se entiende en un momento aspiracional de su vida (aunque lo aspiracional no guste al Palacio Nacional mexicano).

Cuento de primavera” es una película de Eric Rohmer de 1990 y ahí relata la historia de dos jóvenes amigas que van a pasar un fin de semana al campo, una de ellas decide llevar a su padre y su nueva amante, hecho que provocará enredos familiares pero nada malo puede ocurrir en primavera que no sea la felicidad incipiente y la mirada tenaz de la experiencia.

Amelie” que es la primavera en Paris y el descubrimiento personal de la joven protagonista que llega a Montmartre para iniciar su propio camino: suyo, y nada más que único. “Cerezos en flor” es la llegada de los cerezos a Japón. Pero también la llegada de la transformación de un hombre en la versión de sí mismo.

Big Fish”. 2003, en la que Tim Burton realizó en 2003, en ella William Bloom (que significa florecer en inglés) es el protagonista que regresa a su hogar de la infancia cuando su padre cae muy enfermo, allí comenzará a vivir nuevas experiencias que le llevarán a otros lugares del mundo. En la película, los colores y las flores, cobran tal significado que, inevitablemente, nos trasladan a la primavera.

Primavera, verano, otoño, invierno…y primavera”. Kim Ki-Duk, 2003. Es Corea del Sur y son las etapas de la enseñanza de un joven aprendiz que quiere convertirse en monje de un monasterio aislado de su país. Esta una historia cíclica que representa cada momento del aprendizaje en una estación del año distinta, hasta que finalmente se repite en primavera.

¿Y qué tal “La primavera romana de la señora Stone”, (1961) aquella obra de Tennessee Williams en la que la aspiración a la felicidad es una subida insuperable en el camino. Y una tragedia final. Pero es a fin de cuentas un canto a la vida, sin final feliz.

En la música está clarísimo el impulso feliz y fantástico de Igor Stravinski en “La consagración de la primavera”. Es una obra escrita originalmente para ballet aunque también se interpreta en su música siempre innovadora. Después de varios rituales primitivos que celebran la llegada de la primavera, una joven es elegida para ser sacrificada y baila-baila-baila, hasta morir.

Está como obra suprema “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi. Por supuesto, La primavera es el primer movimiento y el más conocido e interpretado por su alegría, su viveza, su explosión de color y luz. “El vals de las flores” de Tchaikowsky en “El cascanueces”-, es el estallido florido en una primavera alucinante y feliz. Felix Mendelssohn escribió entre 1829 y 1845 cuatro canciones. Una de ellas es la número 6: “Canción de primavera” también fue conocida en Inglaterra como “Camberwell Green”, un lugar en Londres donde Mendelssohn la compuso.

La plástica también se ha ocupado de forma relevante en la primavera como leit motiv.

Es el caso de “Primavera” de Sandro Botticelli que representa a un grupo de figuras de la mitología clásica en un jardín y es una alegoría basada en el exuberante crecimiento de la primavera. “Flor de almendro” de Vincent van Gogh; es en Arles y Saint-Rémy en el sur de Francia, llenos de almendros en flor en plena primavera y representa el despertar y la esperanza. “La primavera de Claude Monet” Es el impresionismo en pleno y la primavera de 1872 en su jardín… Y tantas, tantísimas más.

Pero ya está. Está aquí la primavera que estalla olorosa, brillante, sin mácula y con la ilusión del comienzo de un nuevo ciclo… Una vida feliz, sin las complicaciones del entorno y sin verrugas en la nariz, sin mostaza y sin cátsup: simple y sencillamente primavera que enciende los focos felices de los sueños de nuestras vidas…

… Los de la concordia a flor de piel. Es cuando los pasos son vigorosos y firmes, porque caminan sobre verde, porque caminan hechos de fibra y ganas de encontrar al gran conejo blanco de “Alicia en el país de las maravillas”.

“Vuelve, vuelve primavera (primavera, primavera, primavera, primavera). Vuelve, vuelve que te espero (que te espero, que te espero, que te espero, que te espero). Pues quiero decirte algo que tú tal vez no sepas, me siento derrotado y acomplejado por ti…”

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