/ sábado 30 de junio de 2018

La moviola

Lelio y sus mujeres

GERARDO GIL BALLESTEROS

@lamoviola

En Desobediencia (Disobedience, Sebastián Lelio, 2017), el director nacionalizado chileno, pero nacido en Argentina, continúa con lo que es una trilogía de personajes femeninos con mundo interno complejo y circunstancias exteriores que detonan el mutismo que los envuelve.

Gloria del 2013, Una mujer fantástica de 2017 y ganadora del Oscar a mejor película extranjera preceden la trilogía. En el primer caso, la casi sesentona Gloria (Paulina García), evade su patetismo con aventuras sin sentido hasta que su inevitable destino la alcanza, mientras baila con rictus de un disimulado dolor en el rostro. Por cierto de este filme se prepara una versión hollywoodense también dirigida por Lelio y protagonizada por Julianne Moore.

En la galardonada Una mujer fantástica, la joven transexual Marina (Daniela Vega) ve su vida cambiar luego de la muerte de su novio, varios años mayor que ella. La discreta existencia que lleva, se romperá producto de la soterrada hipocresía de una sociedad mediocre y burguesa.

El anterior recuento sirve para mostrar a los personajes femeninos de Lelio ante el entorno que los rodea y su lucha insumisa por la libertad. Porque en Desobediencia, la fotógrafa artística Ronit Krushka (Rachel Weisz), radicada en Nueva York recibe la noticia de la muerte de su padre, el inspirado Rabino Krushka (Anton Lesser) en Londres.

Antes de partir, duda y patina sobre hielo, acude a cafés hasta que decide tomar un avión para confrontar su pasado. En la pequeña pero sólida comunidad donde su padre era el patriarca, se rencuentra con el soso pupilo de su padre, Dovid (Alessandro Nivola), quien también es Rabino y está casado con la depresiva Esti (Rachel McAdams) hecho que sorprende a Ronit.

Los tres personajes transitarán en una sutil asfixia, que transmiten tomas cerradas sobre todo en la primera mitad del filme, hasta que un secreto que altera el frágil orden se rebela.

Los personajes de Desobediencia, se desenvuelven en una sutil mezquindad producto de una cerrada comunidad que los absorbe. Lo anterior, se sazona con una exterior amabilidad e incluso calor hogareño que se muestra en las formas, con tío Rabino que invita a cenar a Ronit, pero se niega a platicar de la herencia, hasta que le da una sorpresa en su oficina.

Como todo personaje femenino de Lelio, Ronit y Estison más complejas de lo que en un principio se muestra. La primera, toma fotos de ancianos con tatuajes de motivos religiosos, mientras huye de su pasado y la segunda, detrás de su plácida mediocridad, oculta una fortaleza interna que no tardará en descubrir.

Con Desobediencia, Lelio completa una trilogía de fuerte discurso sobre la insumisión, con una narrativa discreta pero impecable.

Lelio y sus mujeres

GERARDO GIL BALLESTEROS

@lamoviola

En Desobediencia (Disobedience, Sebastián Lelio, 2017), el director nacionalizado chileno, pero nacido en Argentina, continúa con lo que es una trilogía de personajes femeninos con mundo interno complejo y circunstancias exteriores que detonan el mutismo que los envuelve.

Gloria del 2013, Una mujer fantástica de 2017 y ganadora del Oscar a mejor película extranjera preceden la trilogía. En el primer caso, la casi sesentona Gloria (Paulina García), evade su patetismo con aventuras sin sentido hasta que su inevitable destino la alcanza, mientras baila con rictus de un disimulado dolor en el rostro. Por cierto de este filme se prepara una versión hollywoodense también dirigida por Lelio y protagonizada por Julianne Moore.

En la galardonada Una mujer fantástica, la joven transexual Marina (Daniela Vega) ve su vida cambiar luego de la muerte de su novio, varios años mayor que ella. La discreta existencia que lleva, se romperá producto de la soterrada hipocresía de una sociedad mediocre y burguesa.

El anterior recuento sirve para mostrar a los personajes femeninos de Lelio ante el entorno que los rodea y su lucha insumisa por la libertad. Porque en Desobediencia, la fotógrafa artística Ronit Krushka (Rachel Weisz), radicada en Nueva York recibe la noticia de la muerte de su padre, el inspirado Rabino Krushka (Anton Lesser) en Londres.

Antes de partir, duda y patina sobre hielo, acude a cafés hasta que decide tomar un avión para confrontar su pasado. En la pequeña pero sólida comunidad donde su padre era el patriarca, se rencuentra con el soso pupilo de su padre, Dovid (Alessandro Nivola), quien también es Rabino y está casado con la depresiva Esti (Rachel McAdams) hecho que sorprende a Ronit.

Los tres personajes transitarán en una sutil asfixia, que transmiten tomas cerradas sobre todo en la primera mitad del filme, hasta que un secreto que altera el frágil orden se rebela.

Los personajes de Desobediencia, se desenvuelven en una sutil mezquindad producto de una cerrada comunidad que los absorbe. Lo anterior, se sazona con una exterior amabilidad e incluso calor hogareño que se muestra en las formas, con tío Rabino que invita a cenar a Ronit, pero se niega a platicar de la herencia, hasta que le da una sorpresa en su oficina.

Como todo personaje femenino de Lelio, Ronit y Estison más complejas de lo que en un principio se muestra. La primera, toma fotos de ancianos con tatuajes de motivos religiosos, mientras huye de su pasado y la segunda, detrás de su plácida mediocridad, oculta una fortaleza interna que no tardará en descubrir.

Con Desobediencia, Lelio completa una trilogía de fuerte discurso sobre la insumisión, con una narrativa discreta pero impecable.