/ martes 3 de enero de 2017

José María Gironella fue un exitoso escritor

Persistente y realista, José María Gironella marcó la literatura universal con sus libros sobre la Guerra Civil Española (1936-1939) y conflictos que nutren la vida cotidiana. Hoy hace 14 años falleció.

José María Gironella nació el 31 de diciembre de 1917, en el seno de una familia humilde; desde niño tuvo el deseo de aprender y poder ir a la escuela y asistió a un seminario entre los 10 y 12 años de edad, y a muy temprana edad comenzó a trabajar como aprendiz en una droguería y como botones en el Banco Arnús.

De acuerdo con la página “biografiasyvidas.com”, al inicio de la Guerra Civil Española se unió al ejército nacionalista y al final de la contienda pudo ejercer como reportero periodístico y corresponsal, además de ayudar en la librería de segunda mano de su familia. El inicio de su trayectoria literaria se dio en 1945 con “Ha llegado el invierno y tú no estás aquí”, un año más tarde contrajo matrimonio con Magdalena Castañer, una joven apasionada de la lectura a la que no pudo hacerle un regalo de bodas.

Gironella le prometió entonces que le regalaría el Premio Nadal y escribió ese mismo año su novela “Un hombre”, la cual resultó ganadora de dicho galardón.

De acuerdo con información de un importante diario español, Gironella cierra su librería familiar y emigra a Francia cruzando los pirineos a pie, ya que en ese tiempo no era fácil conseguir un pasaporte. Ya en territorio francés escribió los 800 folios de “Los cipreses creen en Dios” y al regresar a España comenzó a buscar un editor, llevando su trabajo a Destino, donde rechazaron fuertemente su obra, ni siquiera quisieron leerla.

Cuentan que después de que cinco editoriales lo rechazaran se encontró en Madrid con su amigo, el escritor y periodista César González Ruano, le comentó que había un editor muy pintoresco que estaba en busca de nuevos autores.

Se trataba de José Manuel Lara, propietario de Editorial Planeta, Gironella le fue a buscar al hotel y optó por dejarle la novela a la esposa del editor, María Teresa Bosch, quien esa misma noche leyó la novela completa y despertó al editor para decirle que el libro salvaría su editorial.

El éxito de su obra fue sorpresivo para el autor y en 1955 resultó ser Premio Nacional de Literatura, fue la primera de una trilogía en la que Gironella describió sucesos de la Guerra Civil, los otros dos títulos fueron “Un millón de muertos” y “Ha estallado la paz”, que en conjunto vendieron unos seis millones de ejemplares. Gironella consiguió vivir de la literatura, algo que en aquellos tiempos era muy difícil, desde entonces decidió viajar y de sus viajes nacieron libros como “En Asia se vive bajo las estrellas” y “El escándalo de Tierra Santa”.

A finales de los años 60 escribió otro de sus grandes éxitos “Cien españoles y Dios”, en el que repasaba la relación de los españoles con la religión, y también publicó “Los fantasmas de mi cerebro”, libro en el que narra su experiencia con una profunda depresión.

En 1971, el autor ganaría el Premio el Planeta con su obra “Condenados a vivir”, en este punto de su vida se quejaría ampliamente de ser ignorado por los medios de comunicación, y en 1997 escribió “Se hace camino al andar” con el que consiguió un accésit del Premio Fernando Lara.

Persistente y realista, José María Gironella marcó la literatura universal con sus libros sobre la Guerra Civil Española (1936-1939) y conflictos que nutren la vida cotidiana. Hoy hace 14 años falleció.

José María Gironella nació el 31 de diciembre de 1917, en el seno de una familia humilde; desde niño tuvo el deseo de aprender y poder ir a la escuela y asistió a un seminario entre los 10 y 12 años de edad, y a muy temprana edad comenzó a trabajar como aprendiz en una droguería y como botones en el Banco Arnús.

De acuerdo con la página “biografiasyvidas.com”, al inicio de la Guerra Civil Española se unió al ejército nacionalista y al final de la contienda pudo ejercer como reportero periodístico y corresponsal, además de ayudar en la librería de segunda mano de su familia. El inicio de su trayectoria literaria se dio en 1945 con “Ha llegado el invierno y tú no estás aquí”, un año más tarde contrajo matrimonio con Magdalena Castañer, una joven apasionada de la lectura a la que no pudo hacerle un regalo de bodas.

Gironella le prometió entonces que le regalaría el Premio Nadal y escribió ese mismo año su novela “Un hombre”, la cual resultó ganadora de dicho galardón.

De acuerdo con información de un importante diario español, Gironella cierra su librería familiar y emigra a Francia cruzando los pirineos a pie, ya que en ese tiempo no era fácil conseguir un pasaporte. Ya en territorio francés escribió los 800 folios de “Los cipreses creen en Dios” y al regresar a España comenzó a buscar un editor, llevando su trabajo a Destino, donde rechazaron fuertemente su obra, ni siquiera quisieron leerla.

Cuentan que después de que cinco editoriales lo rechazaran se encontró en Madrid con su amigo, el escritor y periodista César González Ruano, le comentó que había un editor muy pintoresco que estaba en busca de nuevos autores.

Se trataba de José Manuel Lara, propietario de Editorial Planeta, Gironella le fue a buscar al hotel y optó por dejarle la novela a la esposa del editor, María Teresa Bosch, quien esa misma noche leyó la novela completa y despertó al editor para decirle que el libro salvaría su editorial.

El éxito de su obra fue sorpresivo para el autor y en 1955 resultó ser Premio Nacional de Literatura, fue la primera de una trilogía en la que Gironella describió sucesos de la Guerra Civil, los otros dos títulos fueron “Un millón de muertos” y “Ha estallado la paz”, que en conjunto vendieron unos seis millones de ejemplares. Gironella consiguió vivir de la literatura, algo que en aquellos tiempos era muy difícil, desde entonces decidió viajar y de sus viajes nacieron libros como “En Asia se vive bajo las estrellas” y “El escándalo de Tierra Santa”.

A finales de los años 60 escribió otro de sus grandes éxitos “Cien españoles y Dios”, en el que repasaba la relación de los españoles con la religión, y también publicó “Los fantasmas de mi cerebro”, libro en el que narra su experiencia con una profunda depresión.

En 1971, el autor ganaría el Premio el Planeta con su obra “Condenados a vivir”, en este punto de su vida se quejaría ampliamente de ser ignorado por los medios de comunicación, y en 1997 escribió “Se hace camino al andar” con el que consiguió un accésit del Premio Fernando Lara.

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