/ viernes 12 de enero de 2024

Novo, un clóset de cristal cortado: el monólogo que mantiene vivo el legado del escritor mexicano

Con el fin de mantener vivo el nombre y memoria de Novo, el actor Gerardo González presentó hace dos años el monólogo "Novo, un clóset de cristal cortado"

Un autor vanguardista , valiente, firme en sus convicciones y una de las celebridades más respetadas del medio es como podría describirse a Salvador Novo, poeta, dramaturgo, ensayista, cronista, traductor, periodista y funcionario público.

Novo es considerado como uno de los intelectuales más influyentes del Siglo XX. Nació un 30 de julio de 1904, en la Ciudad de México, hijo del español Andrés Novo y la zacatecana Amelia Lópe z. Se desarrolló entre Chihuahua y Coahuila donde encontró en la escritura una forma para plasmar las distintas perspectivas que tenía de la vida.

Al regresar a la capital, estudió la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México . Además de su gusto por las artes, Novo también disfrutaba de conocer y dominar otros idiomas, era un hombre políglota, sabía hablar francés, inglés, italiano y español.

En 1974 se convirtió en cronista de la Ciudad de México, luego adquirió el cargo de jefe del Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes y, para 1953, abrió su propio teatro en la ahora Alcaldía de Coyoacán, al cual nombró Teatro de La Capilla y que sigue siendo sede de múltiples proyectos culturales.

Gracias a esas aportaciones y, con el fin de mantener vivo el nombre y memoria de Novo, el actor Gerardo González presentó hace dos años el monólogo Novo, un clóset de cristal cortado , Alejandro Román en el que recorre algunos aspectos importantes de su vida y que fue, justamente montado en el teatro que él fundó.


Él es el primero que trae este tipo de obras a México, que se atreve a hacer esas cosas, era un hombre fascinante por donde lo vieras.


Salvador es una figura muy importante en la historia de la cultura de este país y que, desgraciadamente, empezamos a olvidar dentro de este mar de información y de cosas y eventos que pasan. Es muy triste que, de pronto, no volteemos un poco atrás y veamos lo que nos dejaron estas personas tan maravillosas”, afirmó Gerardo González en entrevista.

Gerardo González. Foto: Alejandro Aguilar | El Sol de México

“Novo siempre quiso ser como un Oscar Wilde mexicano , siempre tuvo esa intención; su vida la vivió como quiso, él tuvo los pantalones para sacar a la luz, a la vida, su sexualidad sin ningún problema, admiro su dramaturgia, su poesía, lo que este hombre fue como intelectual, escritor, socialité, chef, publicista, Todo absolutamente, era un hombre terriblemente inteligente”, agregó.

Novo también trabajó como director en la Escuela de Arte Dramático. Formó parte de Los Contemporáneos donde participó en la innovación de la literatura mexicana junto a Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, Jaime Torres Bodet, José Gorostiza y Jorge Cuesta. Siempre apostó por un estilo único y vanguardista.

“Todo ese primer Novo, ese amigo de Villaurrutia , esa camada de poetas, dramaturgos y demás que, de alguna manera florecieron y cambiaron la vida cultural del país, cambiaron el teatro. La Capilla la abrió y fue el primero que tradujo y montó a Becket, pero en formato de teatro contemporáneo que no se conoció en el país.


Gerardo González. Foto: Alejandro Aguilar | El Sol de México

Novo participó en la política mexicana, de hecho, en una ocasión convocó a los más importantes políticos a una cena en La Capilla , en donde tuvo la oportunidad de convivir y nunca ocultar su verdadera personalidad.

“Él se hace respetar mucho por las altas esferas políticas y culturales, al estar, de alguna manera, protegido por los presidentes sobre todo (Gustavo) Díaz Ordaz, yo creo que eso es lo que de alguna manera logra, por eso nadie se podía meter con él, sabían con quién se metían.

Sin saberlo se convirtió en el precursor de los derechos LGBTQ+ porque de alguna manera es el primero que se ostenta como es y que obviamente le tenían que tener un respeto por quien era

Un hecho importante que abordó González en el monólogo fue la relación que Novo mantuvo con Federico García Lorca en Buenos Aires ; comenzó con una gran admiración entre ambos y, el actor considera que Novo nunca volvió a involucrarse emocionalmente con alguien como lo hizo con el poeta español.

“Esta historia de Federico y Salvador es muy bonita, nunca sabremos cuál fue la realidad, pero esta fascinación que tiene Novo por Lorca me parece fascinante. Él nunca se vuelve a involucrar emocionalmente con nadie, tiene mil aventuras, eso sí, pero alguien a quien él hubiera amado, no”, sostuvo.

Para 1967 Novo recibió el Premio Nacional de Literatura. Siete años después falleció. Entre su literatura dejó publicaciones como Espejo (1933), Seamen Rhymes (Rimas del lobo de mar) y Romance de Angelillo y Adela (1934).

Sus amistades, sensibilidad, el egocentrismo que lo dominó, las alegrías, soledades y sus últimos momentos de vida también son temas que González incluyó en su monólogo. En ese momento tuvo dos objetivos, el primero celebrar sus cuatro décadas como actor, mientras que el segundo era promover el legado de Novo a las nuevas generaciones e invitar a que se siga conociendo su vida.

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“Ojalá las autoridades de educación se dieran cuenta, que despierten la curiosidad, sino nadie se acordará de Novo, ahora los que estamos en esto del teatro nos toca un poquito platicar, decirnos, mostrar y decir quién fue Salvador Novo ”, finalizó.

Un autor vanguardista , valiente, firme en sus convicciones y una de las celebridades más respetadas del medio es como podría describirse a Salvador Novo, poeta, dramaturgo, ensayista, cronista, traductor, periodista y funcionario público.

Novo es considerado como uno de los intelectuales más influyentes del Siglo XX. Nació un 30 de julio de 1904, en la Ciudad de México, hijo del español Andrés Novo y la zacatecana Amelia Lópe z. Se desarrolló entre Chihuahua y Coahuila donde encontró en la escritura una forma para plasmar las distintas perspectivas que tenía de la vida.

Al regresar a la capital, estudió la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México . Además de su gusto por las artes, Novo también disfrutaba de conocer y dominar otros idiomas, era un hombre políglota, sabía hablar francés, inglés, italiano y español.

En 1974 se convirtió en cronista de la Ciudad de México, luego adquirió el cargo de jefe del Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes y, para 1953, abrió su propio teatro en la ahora Alcaldía de Coyoacán, al cual nombró Teatro de La Capilla y que sigue siendo sede de múltiples proyectos culturales.

Gracias a esas aportaciones y, con el fin de mantener vivo el nombre y memoria de Novo, el actor Gerardo González presentó hace dos años el monólogo Novo, un clóset de cristal cortado , Alejandro Román en el que recorre algunos aspectos importantes de su vida y que fue, justamente montado en el teatro que él fundó.


Él es el primero que trae este tipo de obras a México, que se atreve a hacer esas cosas, era un hombre fascinante por donde lo vieras.


Salvador es una figura muy importante en la historia de la cultura de este país y que, desgraciadamente, empezamos a olvidar dentro de este mar de información y de cosas y eventos que pasan. Es muy triste que, de pronto, no volteemos un poco atrás y veamos lo que nos dejaron estas personas tan maravillosas”, afirmó Gerardo González en entrevista.

Gerardo González. Foto: Alejandro Aguilar | El Sol de México

“Novo siempre quiso ser como un Oscar Wilde mexicano , siempre tuvo esa intención; su vida la vivió como quiso, él tuvo los pantalones para sacar a la luz, a la vida, su sexualidad sin ningún problema, admiro su dramaturgia, su poesía, lo que este hombre fue como intelectual, escritor, socialité, chef, publicista, Todo absolutamente, era un hombre terriblemente inteligente”, agregó.

Novo también trabajó como director en la Escuela de Arte Dramático. Formó parte de Los Contemporáneos donde participó en la innovación de la literatura mexicana junto a Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, Jaime Torres Bodet, José Gorostiza y Jorge Cuesta. Siempre apostó por un estilo único y vanguardista.

“Todo ese primer Novo, ese amigo de Villaurrutia , esa camada de poetas, dramaturgos y demás que, de alguna manera florecieron y cambiaron la vida cultural del país, cambiaron el teatro. La Capilla la abrió y fue el primero que tradujo y montó a Becket, pero en formato de teatro contemporáneo que no se conoció en el país.


Gerardo González. Foto: Alejandro Aguilar | El Sol de México

Novo participó en la política mexicana, de hecho, en una ocasión convocó a los más importantes políticos a una cena en La Capilla , en donde tuvo la oportunidad de convivir y nunca ocultar su verdadera personalidad.

“Él se hace respetar mucho por las altas esferas políticas y culturales, al estar, de alguna manera, protegido por los presidentes sobre todo (Gustavo) Díaz Ordaz, yo creo que eso es lo que de alguna manera logra, por eso nadie se podía meter con él, sabían con quién se metían.

Sin saberlo se convirtió en el precursor de los derechos LGBTQ+ porque de alguna manera es el primero que se ostenta como es y que obviamente le tenían que tener un respeto por quien era

Un hecho importante que abordó González en el monólogo fue la relación que Novo mantuvo con Federico García Lorca en Buenos Aires ; comenzó con una gran admiración entre ambos y, el actor considera que Novo nunca volvió a involucrarse emocionalmente con alguien como lo hizo con el poeta español.

“Esta historia de Federico y Salvador es muy bonita, nunca sabremos cuál fue la realidad, pero esta fascinación que tiene Novo por Lorca me parece fascinante. Él nunca se vuelve a involucrar emocionalmente con nadie, tiene mil aventuras, eso sí, pero alguien a quien él hubiera amado, no”, sostuvo.

Para 1967 Novo recibió el Premio Nacional de Literatura. Siete años después falleció. Entre su literatura dejó publicaciones como Espejo (1933), Seamen Rhymes (Rimas del lobo de mar) y Romance de Angelillo y Adela (1934).

Sus amistades, sensibilidad, el egocentrismo que lo dominó, las alegrías, soledades y sus últimos momentos de vida también son temas que González incluyó en su monólogo. En ese momento tuvo dos objetivos, el primero celebrar sus cuatro décadas como actor, mientras que el segundo era promover el legado de Novo a las nuevas generaciones e invitar a que se siga conociendo su vida.

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“Ojalá las autoridades de educación se dieran cuenta, que despierten la curiosidad, sino nadie se acordará de Novo, ahora los que estamos en esto del teatro nos toca un poquito platicar, decirnos, mostrar y decir quién fue Salvador Novo ”, finalizó.

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