/ viernes 27 de mayo de 2016

Atlético arribó a Milán para la final de la Champions

MILÁN, Italia.- El Atlético de Madrid ya está concentrado en su hotel de cinco estrellas en Milán, recibido por más de un centenar de personas, entre aficionados y curiosos, después de aterrizar superadas las 7:00 de la tarde en el aeropuerto de Malpensa, con la mente en un solo objetivo: la Liga de Campeones.

Tras el entrenamiento matutino a puerta cerrada en el Vicente Calderón y de compartir comida, la expedición partió por la tarde desde el aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas rumbo al de Malpensa, en Milán. Desde ahí, tomaron rumbo a su hotel de concentración, a 2.4 kilómetros de San Siro.

"Nunca dejes de creer". En cada asiento se leía ese lema con motivo de la final de la Liga de Campeones. Es la frase de la temporada en el conjunto rojiblanco, desde los octavos de final de la Liga de Campeones contra el PSV Eindhoven, superados en la tanda de penaltis, al decimosexto lanzamiento de Juanfran Torres.

Desde entonces han sido cuatro palabras recurrentes en cada declaración, en cada campaña en las redes sociales, hasta la final del sábado en Milán, la tercera de la historia del Atlético en la Copa de Europa, después de las derrotas de Bruselas en 1974 ante el Bayern y de Lisboa en 2014 con el Real Madrid.

Sobre las 7:45 de la tarde, el autobús del equipo arribó a su hotel de cinco estrellas, un edificio de cinco alturas, desde primera hora de la tarde con varios miembros de seguridad del hotel atentos a todo en las proximidades de la recepción y después con presencia policial de los 'Carabinieri', según se acercaba su llegada al alojamiento.

Escoltados por la Policía, con mucha expectación entre los medios de comunicación, en torno a la veintena, y con el apoyo incansable de sus aficionados, más de un centenar de seguidores, desde varios lugares del mundo, la mayoría la más madrugadora en su viaje desde Madrid a la final de la Champions, pero también de Hong Kong o curiosa de la propia ciudad de Milán.

Cuando aparecieron, desataron la euforia y los cánticos de los hinchas. Uno a uno bajaron del vehículo, el autobús que utiliza siempre el Atlético y desplazado ahora hasta Milán, y tomaron camino de la recepción. El primero, el entrenador argentino Diego Simeone; después, uno a uno, los demás, aclamados todos por los aficionados, con el encuentro del próximo sábado en el horizonte.

Dos días le quedan para jugar el partido de sus vidas, como expresan una y otra vez desde el vestuario, gran responsabilidad del técnico argentino Diego Simeone, quien dispone de toda su plantilla. Ya recuperado Jesús Gámez de una sobrecarga -se entrenó con el grupo en el Calderón-, todos los jugadores están listos para el duelo.

El técnico ha desplazado a sus 22 futbolistas del primer equipo hasta Milán, además del portero Bernabé, guardameta del filial y habitual en cada entrenamiento de esta temporada del Atlético.

MILÁN, Italia.- El Atlético de Madrid ya está concentrado en su hotel de cinco estrellas en Milán, recibido por más de un centenar de personas, entre aficionados y curiosos, después de aterrizar superadas las 7:00 de la tarde en el aeropuerto de Malpensa, con la mente en un solo objetivo: la Liga de Campeones.

Tras el entrenamiento matutino a puerta cerrada en el Vicente Calderón y de compartir comida, la expedición partió por la tarde desde el aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas rumbo al de Malpensa, en Milán. Desde ahí, tomaron rumbo a su hotel de concentración, a 2.4 kilómetros de San Siro.

"Nunca dejes de creer". En cada asiento se leía ese lema con motivo de la final de la Liga de Campeones. Es la frase de la temporada en el conjunto rojiblanco, desde los octavos de final de la Liga de Campeones contra el PSV Eindhoven, superados en la tanda de penaltis, al decimosexto lanzamiento de Juanfran Torres.

Desde entonces han sido cuatro palabras recurrentes en cada declaración, en cada campaña en las redes sociales, hasta la final del sábado en Milán, la tercera de la historia del Atlético en la Copa de Europa, después de las derrotas de Bruselas en 1974 ante el Bayern y de Lisboa en 2014 con el Real Madrid.

Sobre las 7:45 de la tarde, el autobús del equipo arribó a su hotel de cinco estrellas, un edificio de cinco alturas, desde primera hora de la tarde con varios miembros de seguridad del hotel atentos a todo en las proximidades de la recepción y después con presencia policial de los 'Carabinieri', según se acercaba su llegada al alojamiento.

Escoltados por la Policía, con mucha expectación entre los medios de comunicación, en torno a la veintena, y con el apoyo incansable de sus aficionados, más de un centenar de seguidores, desde varios lugares del mundo, la mayoría la más madrugadora en su viaje desde Madrid a la final de la Champions, pero también de Hong Kong o curiosa de la propia ciudad de Milán.

Cuando aparecieron, desataron la euforia y los cánticos de los hinchas. Uno a uno bajaron del vehículo, el autobús que utiliza siempre el Atlético y desplazado ahora hasta Milán, y tomaron camino de la recepción. El primero, el entrenador argentino Diego Simeone; después, uno a uno, los demás, aclamados todos por los aficionados, con el encuentro del próximo sábado en el horizonte.

Dos días le quedan para jugar el partido de sus vidas, como expresan una y otra vez desde el vestuario, gran responsabilidad del técnico argentino Diego Simeone, quien dispone de toda su plantilla. Ya recuperado Jesús Gámez de una sobrecarga -se entrenó con el grupo en el Calderón-, todos los jugadores están listos para el duelo.

El técnico ha desplazado a sus 22 futbolistas del primer equipo hasta Milán, además del portero Bernabé, guardameta del filial y habitual en cada entrenamiento de esta temporada del Atlético.