/ domingo 9 de abril de 2017

La fiera cazo al tiburón y lo goleo 4-0

León por fin pudo ganar en casa y de qué forma. Goleó 4-0 a un Veracruz que se hunde más en el tema porcentual y que se derrumbó en los últimos 20 minutos del juego.

La Fiera, quizás sin ser tan superior como lo dijo el marcador, limpió su puntería en el vestidor y salió al complemento a comerse a unos escualos inoperantes. EL JUEGO

El partido no tardó en calentarse. La primera fuera para el León; diagonal retrasada a la que llegó Elías Hernández para ponerla por encima del arco de un Gallese que evitó el gol del “Gullit” Peña tras un cabezazo pegado al poste.

Al equipo de Torrente no le sirvió de nada tener la pelota en los primeros 45 minutos. Antes del descanso, Mauro Boselli perdonó a los escualos cuando Gallese, que ya le había tapado un izquierdazo, le arrebató el balón de las manos en su intento de quitárselo.

Los Tiburones mostraron otra cara en el arranque del segundo tiempo, jugaron más adelante y pronto pusieron a trabajar a Yarbrough con un tiro de Pellerano. Después Herrera probó de escorpión en un centro peligroso y León no podía salir con claridad de su campo ante la presión de los jarochos. Sin embargo los embates de los escualos fueron a menos y León volvió a controlar el juego.

Entonces apareció la magia de Elías Hernández con un pase de taquito a Guzmán, para que el lateral penetrara por la derecha en una jugada donde la pelota parecía salir del rectángulo, pero que terminó con cabezazo de Boselli al fondo de las redes.

Veracruz lejos de una reacción ofensiva, siguió con sus desconcentraciones. Regaló una salida en los pies de Arévalo y Andrade le filtró de tres dedos a un “Patrullero” que definió al poste de Gallese para ampliar la ventaja.

Lo que le pasaría al Tiburón no estaba en el guión, dos golazos de la localía, el primero de Elías a servicio perfecto de Montes y con definición de parte interna. Mientras que el segundo fue una obra maestra de Germán Cano, una volea al ángulo espectacular.

Veracruz, que hacía un buen partido, se derrumbó y León no desaprovechó, rugió la Fiera, una vez más.

León por fin pudo ganar en casa y de qué forma. Goleó 4-0 a un Veracruz que se hunde más en el tema porcentual y que se derrumbó en los últimos 20 minutos del juego.

La Fiera, quizás sin ser tan superior como lo dijo el marcador, limpió su puntería en el vestidor y salió al complemento a comerse a unos escualos inoperantes. EL JUEGO

El partido no tardó en calentarse. La primera fuera para el León; diagonal retrasada a la que llegó Elías Hernández para ponerla por encima del arco de un Gallese que evitó el gol del “Gullit” Peña tras un cabezazo pegado al poste.

Al equipo de Torrente no le sirvió de nada tener la pelota en los primeros 45 minutos. Antes del descanso, Mauro Boselli perdonó a los escualos cuando Gallese, que ya le había tapado un izquierdazo, le arrebató el balón de las manos en su intento de quitárselo.

Los Tiburones mostraron otra cara en el arranque del segundo tiempo, jugaron más adelante y pronto pusieron a trabajar a Yarbrough con un tiro de Pellerano. Después Herrera probó de escorpión en un centro peligroso y León no podía salir con claridad de su campo ante la presión de los jarochos. Sin embargo los embates de los escualos fueron a menos y León volvió a controlar el juego.

Entonces apareció la magia de Elías Hernández con un pase de taquito a Guzmán, para que el lateral penetrara por la derecha en una jugada donde la pelota parecía salir del rectángulo, pero que terminó con cabezazo de Boselli al fondo de las redes.

Veracruz lejos de una reacción ofensiva, siguió con sus desconcentraciones. Regaló una salida en los pies de Arévalo y Andrade le filtró de tres dedos a un “Patrullero” que definió al poste de Gallese para ampliar la ventaja.

Lo que le pasaría al Tiburón no estaba en el guión, dos golazos de la localía, el primero de Elías a servicio perfecto de Montes y con definición de parte interna. Mientras que el segundo fue una obra maestra de Germán Cano, una volea al ángulo espectacular.

Veracruz, que hacía un buen partido, se derrumbó y León no desaprovechó, rugió la Fiera, una vez más.