/ viernes 25 de noviembre de 2016

Infantino regala a Putin un Krasava, el balón de la Confederaciones

Moscú, Rusia.- El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, regaló un "Krasava", el balón oficial de la Copa Confederaciones de 2017, al presidente ruso Vladimir Putin, en víspera del sorteo de esa competición.

El "Krasava", palabra coloquial rusa que se utiliza para alabar a un hombre por una acción destacada, un gesto técnico o por su talento natural ("guapo", "artista" o "máquina"), incluye, además del tradicional blanco, el rojo, en alusión al rubí que adorna la corona imperial rusa.

Putin, que frecuenta los estadios en contadísimas ocasiones, se mostró convencido de que la Copa Confederaciones será un gran éxito, ya que los rusos son unos grandes amantes del futbol. Reconoció que no podrá acudir mañana sábado a Kazán para asistir al sorteo de la Copa Confederaciones, que se celebrará del 17 de junio al 2 de julio de 2017 en Moscú, San Petersburgo, Kazán y Sochi (mar Negro). En el bombo de la Copa Confederaciones, la antesala de la Copa Mundial en 2018, habrá ocho equipos: Chile, que logró por vez primera una plaza para este torneo tras ganar la Copa América; Alemania, campeona mundial; Portugal, campeona de Europa; y México, que se alzó con la victoria en el torneo en 1999.

Además, figurará Rusia como anfitriona; Australia, campeona de la Copa de Asia; Nueva Zelanda, de Oceanía, y un país africano que se conocerá en febrero de 2017 cuando se dispute la Copa de África.

A su vez, Putin no escondió su decepción por los continuos retrasos en la construcción del estadio del Zenit San Petersburgo, sede oficial de la Copa Confederaciones y que debía haber sido inaugurado hace ya varios años.

"Esta es una historia muy triste", admitió el líder ruso, quien agregó, no obstante, que los constructores han prometido que solventarán todos los problemas antes de finales de este año.

En abril pasado Infantino se mostró "impresionado" al inspeccionar el estadio olímpico Luzhnikí, sede del partido inaugural y de la final del Mundial, y el del Spartak, la más moderna de las instalaciones mundialistas.

/parg

Moscú, Rusia.- El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, regaló un "Krasava", el balón oficial de la Copa Confederaciones de 2017, al presidente ruso Vladimir Putin, en víspera del sorteo de esa competición.

El "Krasava", palabra coloquial rusa que se utiliza para alabar a un hombre por una acción destacada, un gesto técnico o por su talento natural ("guapo", "artista" o "máquina"), incluye, además del tradicional blanco, el rojo, en alusión al rubí que adorna la corona imperial rusa.

Putin, que frecuenta los estadios en contadísimas ocasiones, se mostró convencido de que la Copa Confederaciones será un gran éxito, ya que los rusos son unos grandes amantes del futbol. Reconoció que no podrá acudir mañana sábado a Kazán para asistir al sorteo de la Copa Confederaciones, que se celebrará del 17 de junio al 2 de julio de 2017 en Moscú, San Petersburgo, Kazán y Sochi (mar Negro). En el bombo de la Copa Confederaciones, la antesala de la Copa Mundial en 2018, habrá ocho equipos: Chile, que logró por vez primera una plaza para este torneo tras ganar la Copa América; Alemania, campeona mundial; Portugal, campeona de Europa; y México, que se alzó con la victoria en el torneo en 1999.

Además, figurará Rusia como anfitriona; Australia, campeona de la Copa de Asia; Nueva Zelanda, de Oceanía, y un país africano que se conocerá en febrero de 2017 cuando se dispute la Copa de África.

A su vez, Putin no escondió su decepción por los continuos retrasos en la construcción del estadio del Zenit San Petersburgo, sede oficial de la Copa Confederaciones y que debía haber sido inaugurado hace ya varios años.

"Esta es una historia muy triste", admitió el líder ruso, quien agregó, no obstante, que los constructores han prometido que solventarán todos los problemas antes de finales de este año.

En abril pasado Infantino se mostró "impresionado" al inspeccionar el estadio olímpico Luzhnikí, sede del partido inaugural y de la final del Mundial, y el del Spartak, la más moderna de las instalaciones mundialistas.

/parg