/ martes 5 de julio de 2016

Caminaron sobre agua 1.2 millones de personas en el lago Iseo

En total 1.2 millones de personas pudieron vivir la sorprendente experiencia de caminar sobre las aguas gracias a las pasarelas flotantes que el artista norteamericano de origen búlgaro Christo instaló en el lago de Iseo, al norte de Italia.

“Vino gente de todas partes para caminar sin meta sobre el agua. No vinieron para hacer compras, ni para reunirse con amigos. Ellos simplemente caminaron hacia la nada”, comentó divertido el célebre artista, famoso por haber empaquetado el Puente Nuevo de París y el Reichstag en Berlín.

De todas las edades y diferentes nacionalidades, la mayoría descalzos para sentir mejor el movimiento de las aguas, algunos en silla de ruedas o con el propio perro, los visitantes acudieron en masa para vivir la particular experiencia que Christo propuso: caminar sobre las aguas.

Cubierta con una tela de color anaranjado, que contrasta con el verde oscuro del lago, los tres kilómetros de “muelles flotantes” formados con cubos de polietileno conectaban a la pequeña isla de Monte Isola con otra isla diminuta, la de San Paolo, la dos en medio del lago de Iseo.

En total 1.2 millones de personas pudieron vivir la sorprendente experiencia de caminar sobre las aguas gracias a las pasarelas flotantes que el artista norteamericano de origen búlgaro Christo instaló en el lago de Iseo, al norte de Italia.

“Vino gente de todas partes para caminar sin meta sobre el agua. No vinieron para hacer compras, ni para reunirse con amigos. Ellos simplemente caminaron hacia la nada”, comentó divertido el célebre artista, famoso por haber empaquetado el Puente Nuevo de París y el Reichstag en Berlín.

De todas las edades y diferentes nacionalidades, la mayoría descalzos para sentir mejor el movimiento de las aguas, algunos en silla de ruedas o con el propio perro, los visitantes acudieron en masa para vivir la particular experiencia que Christo propuso: caminar sobre las aguas.

Cubierta con una tela de color anaranjado, que contrasta con el verde oscuro del lago, los tres kilómetros de “muelles flotantes” formados con cubos de polietileno conectaban a la pequeña isla de Monte Isola con otra isla diminuta, la de San Paolo, la dos en medio del lago de Iseo.