/ domingo 15 de enero de 2017

Peligro ecológico en la frontera

Más de 800 vertebrados, 400 de ellos terrestres, que transitan libremente entre México y Estados Unidos, siendo de las regiones con mayor biodiversidad en el mundo, están en peligro de desaparecer por la construcción del muro fronterizo que pretende Donald Trump, alertó el doctor Gerardo Ceballos González del Instituto de Ecología de la UNAM.

Esta zona comprende más de 3 mil kilómetros que corren a lo largo de los dos países, desde el Océano Pacífico hasta el Golfo de México, donde habitan especies como el bisonte americano y el berrendo sonorense, que hoy en día están altamente amenazadas de extinguirse en nuestro país, explicó en entrevista para El Sol de México, el especialista en ecología animal.

“Estamos viviendo una crisis de extinción de fauna y flora silvestre, por la destrucción y fragmentación su hábitad, que es provocada principalmente por el avance de la frontera agrícola, ganadera y urbana que actúan como limitante del espacio natural con un impacto severo entre las poblaciones de especies”, advirtió.

Ceballos explicó que la zona fronteriza entre México y Estados Unidos comprende diferentes subregiones que solo se dan en este lugar en todo el continente, “desde San Diego a Tijuana, pasando por el Río Bravo cruzas por el desierto, un ambiente seco hasta llegar a pastizales en Chihuahua y al final a Tamaulipas, donde inclusive hay especies tropicales”.

Otras clases que también se vuelven más vulnerables a la extinción por el muro fronterizo, son el jaguar, castores, ocelotes y el oso negro en donde las poblaciones se mueven entre los dos países de acuerdo a sus necesidades biológicas.

El especialista en conservación de especies reconoció que Estados Unidos puede proteger su frontera de la manera que considere adecuada, pero respetando a México y los acuerdos internacionales, en este caso, en materia ambiental.

Apuntó que existen tratados a nivel mundial de protección de fauna y flora, a los cuales México puede recurrir, como la Corte Internacional de Justicia de la Organización de las Naciones Unidas, en La Haya, ya que este tipo de disputas se ventilan en la legislación internacional.

El académico aseguró que la construcción del muro también tendría impactos en los beneficios que tenemos las personas de los servicios ambientales. Por ejemplo, la calidad y cantidad de agua, presentado modificaciones en el flujo de arroyos y ríos, infiltración y otros problemas que perjudican a la población de ambos territorios.

Recordó que el muro que pretende construir Trump es continuación de algo que empezó George Bush hijo con un contrato millonario con la compañía de su vicepresidente Chiney y el cual se detuvo por ser incosteable, el cual tiene una altura de 3 o 4 metros alrededor de mil kilómetros y ha terminado con la vegetación en un área aproximada de 20 metros de cada lado. FRAGMENTACIÓN

Andrew J. Rhodes Espinoza, director general de Desarrollo Institucional y Promoción de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Conanp, indicó que los ecosistemas en México se han venido fragmentado y con ello han traído como consecuencia que las especies que viven dentro de estos no tengan para dónde moverse.

La fragmentación de un hábitad produce cambios importantes en la estructura de las poblaciones y comunidades de plantas y animales, afectando el funcionamiento del ecosistema, apuntó.

Ante esta situación, destacó que un primer reto es, cómo empezar a conectar estas áreas para que haya corredores biológicos que permitan la conservación de los ecosistemas y su biodiversidad.

Más de 800 vertebrados, 400 de ellos terrestres, que transitan libremente entre México y Estados Unidos, siendo de las regiones con mayor biodiversidad en el mundo, están en peligro de desaparecer por la construcción del muro fronterizo que pretende Donald Trump, alertó el doctor Gerardo Ceballos González del Instituto de Ecología de la UNAM.

Esta zona comprende más de 3 mil kilómetros que corren a lo largo de los dos países, desde el Océano Pacífico hasta el Golfo de México, donde habitan especies como el bisonte americano y el berrendo sonorense, que hoy en día están altamente amenazadas de extinguirse en nuestro país, explicó en entrevista para El Sol de México, el especialista en ecología animal.

“Estamos viviendo una crisis de extinción de fauna y flora silvestre, por la destrucción y fragmentación su hábitad, que es provocada principalmente por el avance de la frontera agrícola, ganadera y urbana que actúan como limitante del espacio natural con un impacto severo entre las poblaciones de especies”, advirtió.

Ceballos explicó que la zona fronteriza entre México y Estados Unidos comprende diferentes subregiones que solo se dan en este lugar en todo el continente, “desde San Diego a Tijuana, pasando por el Río Bravo cruzas por el desierto, un ambiente seco hasta llegar a pastizales en Chihuahua y al final a Tamaulipas, donde inclusive hay especies tropicales”.

Otras clases que también se vuelven más vulnerables a la extinción por el muro fronterizo, son el jaguar, castores, ocelotes y el oso negro en donde las poblaciones se mueven entre los dos países de acuerdo a sus necesidades biológicas.

El especialista en conservación de especies reconoció que Estados Unidos puede proteger su frontera de la manera que considere adecuada, pero respetando a México y los acuerdos internacionales, en este caso, en materia ambiental.

Apuntó que existen tratados a nivel mundial de protección de fauna y flora, a los cuales México puede recurrir, como la Corte Internacional de Justicia de la Organización de las Naciones Unidas, en La Haya, ya que este tipo de disputas se ventilan en la legislación internacional.

El académico aseguró que la construcción del muro también tendría impactos en los beneficios que tenemos las personas de los servicios ambientales. Por ejemplo, la calidad y cantidad de agua, presentado modificaciones en el flujo de arroyos y ríos, infiltración y otros problemas que perjudican a la población de ambos territorios.

Recordó que el muro que pretende construir Trump es continuación de algo que empezó George Bush hijo con un contrato millonario con la compañía de su vicepresidente Chiney y el cual se detuvo por ser incosteable, el cual tiene una altura de 3 o 4 metros alrededor de mil kilómetros y ha terminado con la vegetación en un área aproximada de 20 metros de cada lado. FRAGMENTACIÓN

Andrew J. Rhodes Espinoza, director general de Desarrollo Institucional y Promoción de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Conanp, indicó que los ecosistemas en México se han venido fragmentado y con ello han traído como consecuencia que las especies que viven dentro de estos no tengan para dónde moverse.

La fragmentación de un hábitad produce cambios importantes en la estructura de las poblaciones y comunidades de plantas y animales, afectando el funcionamiento del ecosistema, apuntó.

Ante esta situación, destacó que un primer reto es, cómo empezar a conectar estas áreas para que haya corredores biológicos que permitan la conservación de los ecosistemas y su biodiversidad.