/ martes 25 de octubre de 2016

Firma de acuerdo comercial UE-Canadá, en el aire tras rechazo de Bélgica

BRUSELAS, Bélgica. (AFP).- La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Canadá (CETA) está en el aire después que Bélgica fuese incapaz de conseguir ayer el ‘sí’ de todos sus Gobiernos regionales a este espacio de libre comercio de unos 550 millones de habitantes, pese a la presión de los europeos.

“Animamos a todas las partes a encontrar una solución. Aún hay tiempo”, aseguró a última hora de la tarde el presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, después de hablar con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, sobre la firma de este acuerdo prevista el próximo jueves en Bruselas.

En virtud del denominado “acuerdo mixto”, la UE necesita el visto bueno de todos los países del bloque para poder firmar el CETA. Y Bélgica, un Estado federal, necesita a su vez la aprobación de todas sus entidades, tanto federales como regionales.

Al término de una breve reunión con los responsables regionales y de las diferentes comunidades lingüísticas del reino, el primer ministro belga, Charles Michel, confirmó que “Bélgica no puede firmar el CETA”, ya que la región de Valonia, la comunidad francófona y la región de Bruselas lo rechazan.

Según el presidente regional valón, el socialista Paul Magnette, Michel dijo durante la reunión que el presidente del CE “quería una respuesta hoy de ‘sí’ o ‘no’”. “Es evidente que, en las circunstancias actuales, hoy no podemos decir ‘sí’”, aseguró.

Magnette, la cara visible hasta el momento del bloqueo, no se opone a un acuerdo comercial con Canadá, pero éste no debe dañar las normas sociales y medioambientales, así como la protección de los servicios públicos, aseguró durante la mañana.

“Debate democrático”

Tras el fracaso de las negociaciones el viernes entre los valones y la ministra de Comercio Internacional canadiense, Chrystia Freeland, Ottawa defiende que “la pelota está en el tejado de la UE”, como reiteró ayer un portavoz del Gobierno canadiense.

Según una fuente europea, el ejecutivo comunitario estaría dispuesto a dejar algunas semanas más de tiempo para lograr un acuerdo. “En este momento, necesitamos paciencia”, dijo el portavoz de la Comisión, Margaritis Schinas, en su rueda de prensa diaria.

Una línea defendida desde hace días por el Gobierno valón, ya que, en palabras de Magnette, los ultimátums “hacen imposible una discusión serena, un debate democrático”.

Independientemente de los motivos esgrimidos, el veto valón cuenta con el respaldo de los Organismos No Gubernamentales (ONG´s), que consideran el CETA como la antesala de un acuerdo comercial más ambicioso negociado entre la UE y Estados Unidos, conocido como TTIP.

“Más adelante habrá tratados con los estadunidenses, los japoneses y los chinos, por lo tanto se necesita una base jurídica sólida” con los canadienses, confesó en esta línea el presidente del parlamento valón, André Antoine.

‘El CETA está muerto’

Sin embargo, para el presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, Bernd Lang, “el CETA está muerto de facto”. “El conflicto social alrededor del CETA y los acuerdos comerciales es tan fuerte en general que no puede haber ningún compromiso”, añadió.

La imposibilidad para la UE de firmar el acuerdo comercial con Canadá, negociado durante siete años, abriría una nueva crisis en un bloque europeo debilitado desde el crash financiero de 2008.

Los partidarios del acuerdo, que prevé la supresión de la práctica totalidad de los derechos de aduana, defienden sus beneficios para el crecimiento económico y la creación de empleo.

El ‘no’ de Bélgica siembra también dudas sobre el futuro de otros acuerdos comerciales negociados con Japón o con los países del Mercosur, así como sobre la capacidad de los europeos de negociar con Reino Unido su salida del bloque.

En Bélgica, el rechazo de Valonia, una región de 3.6 millones de habitantes con una industria perjudicada por los efectos de la globalización, tensa aún más sus relaciones con sus vecinos de la región flamenca de Flandes, más rica y partidaria del CETA.


Trudeau y Tusk continuarán con preparativos para la cumbre


TORONTO, Canadá. (EFE).- El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, afirmó ayer que acordó con el presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, seguir trabajando para mantener la cumbre con la Unión Europea (UE) prevista para el jueves en Bruselas.

La cumbre está en peligro por la incapacidad de la UE de llegar a un acuerdo interno para la aprobación del tratado de libre comercio UE-Canadá, conocido como CETA, cuya firma estaba prevista que se efectuara durante la cumbre.

“Hablé con Tusk. Acordamos que la UE y sus miembros deberían seguir trabajando en la cumbre del jueves”, afirmó Trudeau en su cuenta de la red social Twitter.

Poco antes, la ministra de Comercio Internacional de Canadá, Chrystia Freeland, afirmó durante una conferencia de prensa que el acuerdo de libre comercio con la UE, el CETA, “no está muerto” y están “trabajando mucho”.

Freeland añadió que “Canadá está preparada para firmar el acuerdo el 27 de octubre y en estos momentos la pelota está en el terreno de Europa”.

Tusk, por su parte, afirmó que espera que la región belga de Valonia levante antes del jueves el veto que imposibilita la aprobación europea de CETA.

El voto de Valonia, en la que residen unos 3.5 millones de personas, es necesario para dar luz verde al acuerdo y, de ese modo, se logre la unanimidad de los Veintiocho miembros de la UE.

BRUSELAS, Bélgica. (AFP).- La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Canadá (CETA) está en el aire después que Bélgica fuese incapaz de conseguir ayer el ‘sí’ de todos sus Gobiernos regionales a este espacio de libre comercio de unos 550 millones de habitantes, pese a la presión de los europeos.

“Animamos a todas las partes a encontrar una solución. Aún hay tiempo”, aseguró a última hora de la tarde el presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, después de hablar con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, sobre la firma de este acuerdo prevista el próximo jueves en Bruselas.

En virtud del denominado “acuerdo mixto”, la UE necesita el visto bueno de todos los países del bloque para poder firmar el CETA. Y Bélgica, un Estado federal, necesita a su vez la aprobación de todas sus entidades, tanto federales como regionales.

Al término de una breve reunión con los responsables regionales y de las diferentes comunidades lingüísticas del reino, el primer ministro belga, Charles Michel, confirmó que “Bélgica no puede firmar el CETA”, ya que la región de Valonia, la comunidad francófona y la región de Bruselas lo rechazan.

Según el presidente regional valón, el socialista Paul Magnette, Michel dijo durante la reunión que el presidente del CE “quería una respuesta hoy de ‘sí’ o ‘no’”. “Es evidente que, en las circunstancias actuales, hoy no podemos decir ‘sí’”, aseguró.

Magnette, la cara visible hasta el momento del bloqueo, no se opone a un acuerdo comercial con Canadá, pero éste no debe dañar las normas sociales y medioambientales, así como la protección de los servicios públicos, aseguró durante la mañana.

“Debate democrático”

Tras el fracaso de las negociaciones el viernes entre los valones y la ministra de Comercio Internacional canadiense, Chrystia Freeland, Ottawa defiende que “la pelota está en el tejado de la UE”, como reiteró ayer un portavoz del Gobierno canadiense.

Según una fuente europea, el ejecutivo comunitario estaría dispuesto a dejar algunas semanas más de tiempo para lograr un acuerdo. “En este momento, necesitamos paciencia”, dijo el portavoz de la Comisión, Margaritis Schinas, en su rueda de prensa diaria.

Una línea defendida desde hace días por el Gobierno valón, ya que, en palabras de Magnette, los ultimátums “hacen imposible una discusión serena, un debate democrático”.

Independientemente de los motivos esgrimidos, el veto valón cuenta con el respaldo de los Organismos No Gubernamentales (ONG´s), que consideran el CETA como la antesala de un acuerdo comercial más ambicioso negociado entre la UE y Estados Unidos, conocido como TTIP.

“Más adelante habrá tratados con los estadunidenses, los japoneses y los chinos, por lo tanto se necesita una base jurídica sólida” con los canadienses, confesó en esta línea el presidente del parlamento valón, André Antoine.

‘El CETA está muerto’

Sin embargo, para el presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, Bernd Lang, “el CETA está muerto de facto”. “El conflicto social alrededor del CETA y los acuerdos comerciales es tan fuerte en general que no puede haber ningún compromiso”, añadió.

La imposibilidad para la UE de firmar el acuerdo comercial con Canadá, negociado durante siete años, abriría una nueva crisis en un bloque europeo debilitado desde el crash financiero de 2008.

Los partidarios del acuerdo, que prevé la supresión de la práctica totalidad de los derechos de aduana, defienden sus beneficios para el crecimiento económico y la creación de empleo.

El ‘no’ de Bélgica siembra también dudas sobre el futuro de otros acuerdos comerciales negociados con Japón o con los países del Mercosur, así como sobre la capacidad de los europeos de negociar con Reino Unido su salida del bloque.

En Bélgica, el rechazo de Valonia, una región de 3.6 millones de habitantes con una industria perjudicada por los efectos de la globalización, tensa aún más sus relaciones con sus vecinos de la región flamenca de Flandes, más rica y partidaria del CETA.


Trudeau y Tusk continuarán con preparativos para la cumbre


TORONTO, Canadá. (EFE).- El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, afirmó ayer que acordó con el presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, seguir trabajando para mantener la cumbre con la Unión Europea (UE) prevista para el jueves en Bruselas.

La cumbre está en peligro por la incapacidad de la UE de llegar a un acuerdo interno para la aprobación del tratado de libre comercio UE-Canadá, conocido como CETA, cuya firma estaba prevista que se efectuara durante la cumbre.

“Hablé con Tusk. Acordamos que la UE y sus miembros deberían seguir trabajando en la cumbre del jueves”, afirmó Trudeau en su cuenta de la red social Twitter.

Poco antes, la ministra de Comercio Internacional de Canadá, Chrystia Freeland, afirmó durante una conferencia de prensa que el acuerdo de libre comercio con la UE, el CETA, “no está muerto” y están “trabajando mucho”.

Freeland añadió que “Canadá está preparada para firmar el acuerdo el 27 de octubre y en estos momentos la pelota está en el terreno de Europa”.

Tusk, por su parte, afirmó que espera que la región belga de Valonia levante antes del jueves el veto que imposibilita la aprobación europea de CETA.

El voto de Valonia, en la que residen unos 3.5 millones de personas, es necesario para dar luz verde al acuerdo y, de ese modo, se logre la unanimidad de los Veintiocho miembros de la UE.