/ sábado 5 de diciembre de 2015

Hogares para adultos mayores, impagables por raquíticas pensiones

Gabriel Xantomila | El Sol de México

México desaprovechó su “bono demográfico’’ en la década de los 80 y 90 y ahora se enfila irremediablemente hacia una población envejecida, desempleada, con pensiones y jubilaciones paupérrimas, carencia de infraestructura hospitalaria, enfermedades terminales más recurrentes, sin especialistas en geriatría y sin programas de empleo ni de educación que los mantenga no solo ocupados, sino con lo indispensable para vivir.

Para los expertos, México no está preparado “culturalmente’’ ni la población está prevenida para vivir esa etapa de la vida.

Y por todas las ciudades del país proliferan los asilos, las casas hogar y los retiros para la tercera y cuarta edad. Pero hacen falta recursos a los familiares para el pago de mensualidades; hay lugares como en Yautepec, Morelos, donde “Mi Tercer Hogar’’ pide 15 mil pesos mensuales para los adultos de 65 años y más; o la “Expresión del Sur’’, en Tlalpan, Distrito Federal, con tarifas de entre 16 y 22 mil pesos; o la “Divina Providencia’’, en la colonia 25 de Julio, de Gustavo Madero, con precio de siete mil pesos en una habitación para tres ancianos. Muchas de esas personas son abandonadas por semanas, pues hay familiares que las consideran un estorbo.

El catedrático de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, Fernando Aguilar Avilés, denuncia que de haber aprovechado el bono demográfico, habría oportunidad de planear la adultez y vejez de millones de mexicanos, pues los adultos y adultos mayores suman más de 38 millones de una población de 120 millones.

“¿Estamos preparados como país para que en 15 años se revierta la pirámide poblacional y seamos una nación de adultos y adultos mayores? Como país no estamos preparados; no estamos preparados culturalmente, a la población no le estamos enseñando a vivir esa etapa, la etapa de adultos y adultos mayor. Tampoco estamos preparados con infraestructura ni para todos los cuidados que requiere una persona con esta característica. Si sumamos la cantidad de personas adultas que tendremos en 15 años, será imposible su atención’’.

Y advierte que con todas las reformas, las posibilidades de que una persona adulta se pensione o/y jubile, y con ello viva una etapa de adultez “relativamente tranquila’’, se reduce significativamente. Vamos a tener una gran cantidad de población cuya pensión apenas va a permitir, si acaso, la satisfacción de alimentos.

-¿Tendrá el Estado los recursos para pagar tanto dinero?

-El Estado prácticamente no los va a tener, porque si uno considera la manera en que se transformó el sistema de pensiones, ese sistema pone al individuo en la responsabilidad de su pensión. En el anterior modelo, que era tripartita, Estado, empresa y trabajador eran corresponsables de la pensión. Ahora, prácticamente el Estado se ha desatendido de esta obligación y el gran problema es que se deja el peso en una sola persona, ni siquiera a la empresa, sino en al propio trabajador.

EN 15 AÑOS EXPLOTA EL PROBLEMA

El maestro Aguilar Avilés dice que además falta mucha información sobre cómo funcionan y operan en realidad las pensiones; los trabajadores que estarán jubilados o pensionados en cinco, diez y quince años no tendrán oportunidad de un salario ni siquiera parecido al mínimo.

“Ahí tenemos un grave problema, porque si no hay un ingreso suficiente para satisfacer las necesidades de esta población, alguien tendrá que estar ayudando a satisfacerlas; la pregunta es si el Estado va a poder hacerlo, y mi respuesta es que no. No estamos generando las condiciones estructurales y económicas que permitan que el Estado sea responsable’’.

“En 15 años esto nos va a explotar, porque el Estado no tiene capacidad y no parece que se esté trabajando ahorita para generar esa capacidad en diez, quince o veinte años’’.

El catedrático explica que el gran problema en el ámbito laboral es que la mayor parte de las contrataciones se realizan de tal forma que la empresa no garantiza la continuidad en contratos, que es lo que obliga al patrón al ahorro de la pensión. Ahora la contratación es por meses, con recibos de honorarios, lo que no obliga a la empresa en nada, es decir, no tiene responsabilidad alguna.

Respecto a los especialistas en adultos y adultos mayores, el especialista dijo que en esa parte no estamos tan mal como en lo económico, pero el Estado también realiza muy poco, si consideramos que tendría que tener una responsabilidad en la atención de esta población.

“Llegará un momento en que la infraestructura será insuficiente, porque además con el aumento de la población aparecen nuevas enfermedades o se recrudecen otras. Si bien estamos alcanzando tasas más altas de promedio de vida, las enfermedades exigen un número mayor de atención a la población’’.

Destacó que si el Estado en verdad se plantea qué hacer con los adultos y adultos mayores, tendría que discutir lo siguiente: “Replantear las pensiones para garantizar la estabilidad de todos los adultos mayores en 30 años, generar infraestructura hospitalaria, recursos y personal especializado, lo que no se hace; atender la dimensión cultural, porque no se educa sobre la vejez como una etapa de vida’’. Fracaso del bono demográfico

En los últimos 15 años y más hacia atrás, el país era de jóvenes y esa tendencia se ha revertido poco a poco. Cuando se planteaba la idea del bono demográfico del país, de lo que se hablaba era de aprovechar la oportunidad de esa gran cantidad de jóvenes que podían incorporarse al mundo laboral.

“México ha fracaso en esa oportunidad que se tuvo del bono demográfico, entendido éste como la posibilidad de aprovechar la gran cantidad de mano de obra joven. Actualmente, la mitad de los jóvenes en México están en condiciones de pobreza; la mitad de los trabajos que se necesitan tendrían que ser para los jóvenes.

“Si alguna vez este país tuvo la oportunidad del bono demográfico, éste se perdió; y ahora estamos en el otro lado, en el de los adultos mayores. Dejamos pasar esa oportunidad’’.

-¿Cuándo México tuvo la oportunidad del bono demográfico?

- Entre las décadas de los sesenta y finales de los noventa se tuvo esa gran oportunidad, porque es particularmente durante los setenta cuando la tasa poblacional apunta hacia la población joven. Esa pirámide que marcaba las poblaciones entre los 15 años y los 30 años era cada vez ancha, lo que ha ocurrido es que se adelgaza y ha contribuido a ensanchar la población adulta y de adultos mayores.

-¿Seguimos siendo un país de jóvenes sin oportunidades?

-La mitad de la población joven en México padece condiciones de pobreza. Siete de cada diez personas son jóvenes. Seis de cada diez empleos que se generan en la informalidad son de jóvenes.

Además, de cada cien personas que inician su ciclo escolar, solo 16 terminan una licenciatura y de esas 16, solo seis trabajan de lo que estudiaron. La mayor deserción está en el tránsito de secundaria y el bachillerato. Es un problema grave, advierte el universitario.

Comenta que los jóvenes son alrededor de 30 millones y la gran mayoría de ellos están excluidos. Además, siete de cada 10 personas que se van del país son jóvenes, que es mano de obra en toda su expresión. Proceso de vejez: Enadid

La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid 2014) señala que en el país habitan 119.9 millones de personas, de las cuales 51.3 por ciento son mujeres y 48.7 por ciento son hombres. Esto hace que, a nivel nacional, la relación hombres-mujeres sea de 95 varones por cada 100 mujeres.

En el análisis de la estructura por edad se confirma el proceso de envejecimiento por el que transita la población del país. De 2010 a 2014, el porcentaje de la población de 30 a 59 años aumentó de 34.4 a 36.6 por ciento, mientras que la de 60 y más años creció de 9.1 a 10.9 por ciento.

Sin embargo, la Enadid señala que pesar del paulatino proceso de envejecimiento de la población, México aún es un país joven, ya que 50 por ciento de su población tiene 27 años de edad o menos.

Mientras, el Consejo Nacional de Población (Conapo) señala que en el país la transición hacia una población adulta prevé cambios que el proceso de envejecimiento traerá sobre la duración de la etapa productiva y el periodo de retiro, en conjunto con las condiciones y afecciones de salud predominantes que influirán en la calidad de vida y las demandas de recursos financieros para hacer frente tanto a las pensiones como a los servicios de salud de la población de adultos mayores.

De 10 elementos de acción en materia de población, uno tiene que ver con el grupo de las personas de 60 años o más, pues es uno de los grupos etarios de mayor crecimiento en el mundo, pasando de un 12 por ciento en 2015 a un 16 por ciento en 2030, situación que invita a los países a anticipar y planificar para garantizar el bienestar de los adultos mayores.

La entidad con mayor proporción de población joven entre los 15 y 24 años de edad es Chiapas, con el 20.3 por ciento, mientras que la entidad federativa con menor proporción de población joven es el Distrito Federal, con un 15.9 por ciento. Centro Social Gerontológico

Y para fomentar la reflexión sobre la importancia de participar en programas académicos dirigidos a las personas adultas mayores y la relevancia que tiene en su vida, la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), en colaboración con el Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez (SUIEV), de la UNAM y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), dirigió el cuarto Encuentro Nacional de Escuelas para Personas Adultas Mayores. Aprender para Bien Envejecer.

Uno de los aportes de esta reunión fue la creación del Centro de Trabajo Social Gerontológico de la ENTS, dedicado al estudio de la atención para ese sector, que la coloca a la vanguardia de la formación de recursos humanos, además de permitir revitalizar la profesión mediante la generación de conocimiento especializado.

El cuidado integral de este sector de la población requiere de profesionales con habilidades y destrezas, y este centro es la aportación científica, docente y de enseñanza dirigida a conocer y transformar las necesidades sociales de esta población.

Salvador Alvarado Garibaldi, secretario general de la ENTS, destacó que en los últimos años ha cambiado de manera radical la estructura demográfica de la nación. En la actualidad, más de 38 millones de habitantes se ubican en el rango de personas mayores, “una conformación de esa naturaleza exige la generación de condiciones mínimas para garantizar su integración social y el mejoramiento paulatino de los niveles de vida, opciones educativas y económicas”.

Gabriel Xantomila | El Sol de México

México desaprovechó su “bono demográfico’’ en la década de los 80 y 90 y ahora se enfila irremediablemente hacia una población envejecida, desempleada, con pensiones y jubilaciones paupérrimas, carencia de infraestructura hospitalaria, enfermedades terminales más recurrentes, sin especialistas en geriatría y sin programas de empleo ni de educación que los mantenga no solo ocupados, sino con lo indispensable para vivir.

Para los expertos, México no está preparado “culturalmente’’ ni la población está prevenida para vivir esa etapa de la vida.

Y por todas las ciudades del país proliferan los asilos, las casas hogar y los retiros para la tercera y cuarta edad. Pero hacen falta recursos a los familiares para el pago de mensualidades; hay lugares como en Yautepec, Morelos, donde “Mi Tercer Hogar’’ pide 15 mil pesos mensuales para los adultos de 65 años y más; o la “Expresión del Sur’’, en Tlalpan, Distrito Federal, con tarifas de entre 16 y 22 mil pesos; o la “Divina Providencia’’, en la colonia 25 de Julio, de Gustavo Madero, con precio de siete mil pesos en una habitación para tres ancianos. Muchas de esas personas son abandonadas por semanas, pues hay familiares que las consideran un estorbo.

El catedrático de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, Fernando Aguilar Avilés, denuncia que de haber aprovechado el bono demográfico, habría oportunidad de planear la adultez y vejez de millones de mexicanos, pues los adultos y adultos mayores suman más de 38 millones de una población de 120 millones.

“¿Estamos preparados como país para que en 15 años se revierta la pirámide poblacional y seamos una nación de adultos y adultos mayores? Como país no estamos preparados; no estamos preparados culturalmente, a la población no le estamos enseñando a vivir esa etapa, la etapa de adultos y adultos mayor. Tampoco estamos preparados con infraestructura ni para todos los cuidados que requiere una persona con esta característica. Si sumamos la cantidad de personas adultas que tendremos en 15 años, será imposible su atención’’.

Y advierte que con todas las reformas, las posibilidades de que una persona adulta se pensione o/y jubile, y con ello viva una etapa de adultez “relativamente tranquila’’, se reduce significativamente. Vamos a tener una gran cantidad de población cuya pensión apenas va a permitir, si acaso, la satisfacción de alimentos.

-¿Tendrá el Estado los recursos para pagar tanto dinero?

-El Estado prácticamente no los va a tener, porque si uno considera la manera en que se transformó el sistema de pensiones, ese sistema pone al individuo en la responsabilidad de su pensión. En el anterior modelo, que era tripartita, Estado, empresa y trabajador eran corresponsables de la pensión. Ahora, prácticamente el Estado se ha desatendido de esta obligación y el gran problema es que se deja el peso en una sola persona, ni siquiera a la empresa, sino en al propio trabajador.

EN 15 AÑOS EXPLOTA EL PROBLEMA

El maestro Aguilar Avilés dice que además falta mucha información sobre cómo funcionan y operan en realidad las pensiones; los trabajadores que estarán jubilados o pensionados en cinco, diez y quince años no tendrán oportunidad de un salario ni siquiera parecido al mínimo.

“Ahí tenemos un grave problema, porque si no hay un ingreso suficiente para satisfacer las necesidades de esta población, alguien tendrá que estar ayudando a satisfacerlas; la pregunta es si el Estado va a poder hacerlo, y mi respuesta es que no. No estamos generando las condiciones estructurales y económicas que permitan que el Estado sea responsable’’.

“En 15 años esto nos va a explotar, porque el Estado no tiene capacidad y no parece que se esté trabajando ahorita para generar esa capacidad en diez, quince o veinte años’’.

El catedrático explica que el gran problema en el ámbito laboral es que la mayor parte de las contrataciones se realizan de tal forma que la empresa no garantiza la continuidad en contratos, que es lo que obliga al patrón al ahorro de la pensión. Ahora la contratación es por meses, con recibos de honorarios, lo que no obliga a la empresa en nada, es decir, no tiene responsabilidad alguna.

Respecto a los especialistas en adultos y adultos mayores, el especialista dijo que en esa parte no estamos tan mal como en lo económico, pero el Estado también realiza muy poco, si consideramos que tendría que tener una responsabilidad en la atención de esta población.

“Llegará un momento en que la infraestructura será insuficiente, porque además con el aumento de la población aparecen nuevas enfermedades o se recrudecen otras. Si bien estamos alcanzando tasas más altas de promedio de vida, las enfermedades exigen un número mayor de atención a la población’’.

Destacó que si el Estado en verdad se plantea qué hacer con los adultos y adultos mayores, tendría que discutir lo siguiente: “Replantear las pensiones para garantizar la estabilidad de todos los adultos mayores en 30 años, generar infraestructura hospitalaria, recursos y personal especializado, lo que no se hace; atender la dimensión cultural, porque no se educa sobre la vejez como una etapa de vida’’. Fracaso del bono demográfico

En los últimos 15 años y más hacia atrás, el país era de jóvenes y esa tendencia se ha revertido poco a poco. Cuando se planteaba la idea del bono demográfico del país, de lo que se hablaba era de aprovechar la oportunidad de esa gran cantidad de jóvenes que podían incorporarse al mundo laboral.

“México ha fracaso en esa oportunidad que se tuvo del bono demográfico, entendido éste como la posibilidad de aprovechar la gran cantidad de mano de obra joven. Actualmente, la mitad de los jóvenes en México están en condiciones de pobreza; la mitad de los trabajos que se necesitan tendrían que ser para los jóvenes.

“Si alguna vez este país tuvo la oportunidad del bono demográfico, éste se perdió; y ahora estamos en el otro lado, en el de los adultos mayores. Dejamos pasar esa oportunidad’’.

-¿Cuándo México tuvo la oportunidad del bono demográfico?

- Entre las décadas de los sesenta y finales de los noventa se tuvo esa gran oportunidad, porque es particularmente durante los setenta cuando la tasa poblacional apunta hacia la población joven. Esa pirámide que marcaba las poblaciones entre los 15 años y los 30 años era cada vez ancha, lo que ha ocurrido es que se adelgaza y ha contribuido a ensanchar la población adulta y de adultos mayores.

-¿Seguimos siendo un país de jóvenes sin oportunidades?

-La mitad de la población joven en México padece condiciones de pobreza. Siete de cada diez personas son jóvenes. Seis de cada diez empleos que se generan en la informalidad son de jóvenes.

Además, de cada cien personas que inician su ciclo escolar, solo 16 terminan una licenciatura y de esas 16, solo seis trabajan de lo que estudiaron. La mayor deserción está en el tránsito de secundaria y el bachillerato. Es un problema grave, advierte el universitario.

Comenta que los jóvenes son alrededor de 30 millones y la gran mayoría de ellos están excluidos. Además, siete de cada 10 personas que se van del país son jóvenes, que es mano de obra en toda su expresión. Proceso de vejez: Enadid

La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid 2014) señala que en el país habitan 119.9 millones de personas, de las cuales 51.3 por ciento son mujeres y 48.7 por ciento son hombres. Esto hace que, a nivel nacional, la relación hombres-mujeres sea de 95 varones por cada 100 mujeres.

En el análisis de la estructura por edad se confirma el proceso de envejecimiento por el que transita la población del país. De 2010 a 2014, el porcentaje de la población de 30 a 59 años aumentó de 34.4 a 36.6 por ciento, mientras que la de 60 y más años creció de 9.1 a 10.9 por ciento.

Sin embargo, la Enadid señala que pesar del paulatino proceso de envejecimiento de la población, México aún es un país joven, ya que 50 por ciento de su población tiene 27 años de edad o menos.

Mientras, el Consejo Nacional de Población (Conapo) señala que en el país la transición hacia una población adulta prevé cambios que el proceso de envejecimiento traerá sobre la duración de la etapa productiva y el periodo de retiro, en conjunto con las condiciones y afecciones de salud predominantes que influirán en la calidad de vida y las demandas de recursos financieros para hacer frente tanto a las pensiones como a los servicios de salud de la población de adultos mayores.

De 10 elementos de acción en materia de población, uno tiene que ver con el grupo de las personas de 60 años o más, pues es uno de los grupos etarios de mayor crecimiento en el mundo, pasando de un 12 por ciento en 2015 a un 16 por ciento en 2030, situación que invita a los países a anticipar y planificar para garantizar el bienestar de los adultos mayores.

La entidad con mayor proporción de población joven entre los 15 y 24 años de edad es Chiapas, con el 20.3 por ciento, mientras que la entidad federativa con menor proporción de población joven es el Distrito Federal, con un 15.9 por ciento. Centro Social Gerontológico

Y para fomentar la reflexión sobre la importancia de participar en programas académicos dirigidos a las personas adultas mayores y la relevancia que tiene en su vida, la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), en colaboración con el Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez (SUIEV), de la UNAM y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), dirigió el cuarto Encuentro Nacional de Escuelas para Personas Adultas Mayores. Aprender para Bien Envejecer.

Uno de los aportes de esta reunión fue la creación del Centro de Trabajo Social Gerontológico de la ENTS, dedicado al estudio de la atención para ese sector, que la coloca a la vanguardia de la formación de recursos humanos, además de permitir revitalizar la profesión mediante la generación de conocimiento especializado.

El cuidado integral de este sector de la población requiere de profesionales con habilidades y destrezas, y este centro es la aportación científica, docente y de enseñanza dirigida a conocer y transformar las necesidades sociales de esta población.

Salvador Alvarado Garibaldi, secretario general de la ENTS, destacó que en los últimos años ha cambiado de manera radical la estructura demográfica de la nación. En la actualidad, más de 38 millones de habitantes se ubican en el rango de personas mayores, “una conformación de esa naturaleza exige la generación de condiciones mínimas para garantizar su integración social y el mejoramiento paulatino de los niveles de vida, opciones educativas y económicas”.