/ martes 29 de noviembre de 2016

Reduce OCDE expectativas económicas de México por la victoria de Donald Trump

  • Bajos ingresos del crudo y el efecto de los ajustes en el gasto público también afectarán a nuestro país

PARÍS, Francia. (EFE).- La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) rebajó las expectativas sobre la economía mexicana para este año y 2017, en un contexto marcado por la incertidumbre sobre la política de Estados Unidos (EU), tras la elección de Donald Trump como presidente, pero también por la caída de los ingresos petroleros y el efecto de los ajustes en el gasto público.

En su informe semestral de perspectivas, la OCDE indicó que el alza del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano se quedará este año en el 2.2 por ciento, cuatro décimas menos de lo que calculaba en junio, y en el 2.3 por ciento en 2017, siete décimas menos.

Para 2018, la progresión será del 2.4 por ciento, según la organización, que reconoció que pese a que México se beneficiará de una demanda más fuerte de EU, también se verá afectada por los posibles reveses que vengan de su presidente electo, a la vista de ciertos anuncios que hizo Trump durante la campaña. Los autores del informe insistieron en la “resistencia” que ha mostrado la economía mexicana pese a los “severos choques externos”, entre los que destaca el hundimiento de los precios del petróleo -que ha disminuido los ingresos públicos-, el descenso de la inversión en el sector energético y la devaluación del peso ante la previsible subida de tipos de la Reserva Federal (Fed) de EU.

El principal vector del crecimiento está siendo y va a seguir siendo la demanda interna, y eso lo ponen a cuenta del resultado de “las recientes reformas estructurales” que han abaratado los precios, en particular de la electricidad y las telecomunicaciones.

Otros elementos positivos para esa demanda interna son la expansión del crédito, la revalorización de los salarios reales, la mejora del empleo (la tasa de paro cae hasta el 3.9 por ciento este año, antes de repuntar al 4.1 por ciento en 2017 y 2018) y las remesas que llegan del exterior.

En la práctica, el consumo subirá un 2.8 por ciento este año y un 2.4 por ciento tanto el próximo como el siguiente, mientras que el sector exterior tendrá una aportación limitada y discontinua, en un contexto de aceleración moderada de las importaciones y las exportaciones.

En conjunto, el sector exterior restará tres décimas de PIB en 2016, mientras que sumará una décima en 2017 y dos en 2018.

  • Bajos ingresos del crudo y el efecto de los ajustes en el gasto público también afectarán a nuestro país

PARÍS, Francia. (EFE).- La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) rebajó las expectativas sobre la economía mexicana para este año y 2017, en un contexto marcado por la incertidumbre sobre la política de Estados Unidos (EU), tras la elección de Donald Trump como presidente, pero también por la caída de los ingresos petroleros y el efecto de los ajustes en el gasto público.

En su informe semestral de perspectivas, la OCDE indicó que el alza del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano se quedará este año en el 2.2 por ciento, cuatro décimas menos de lo que calculaba en junio, y en el 2.3 por ciento en 2017, siete décimas menos.

Para 2018, la progresión será del 2.4 por ciento, según la organización, que reconoció que pese a que México se beneficiará de una demanda más fuerte de EU, también se verá afectada por los posibles reveses que vengan de su presidente electo, a la vista de ciertos anuncios que hizo Trump durante la campaña. Los autores del informe insistieron en la “resistencia” que ha mostrado la economía mexicana pese a los “severos choques externos”, entre los que destaca el hundimiento de los precios del petróleo -que ha disminuido los ingresos públicos-, el descenso de la inversión en el sector energético y la devaluación del peso ante la previsible subida de tipos de la Reserva Federal (Fed) de EU.

El principal vector del crecimiento está siendo y va a seguir siendo la demanda interna, y eso lo ponen a cuenta del resultado de “las recientes reformas estructurales” que han abaratado los precios, en particular de la electricidad y las telecomunicaciones.

Otros elementos positivos para esa demanda interna son la expansión del crédito, la revalorización de los salarios reales, la mejora del empleo (la tasa de paro cae hasta el 3.9 por ciento este año, antes de repuntar al 4.1 por ciento en 2017 y 2018) y las remesas que llegan del exterior.

En la práctica, el consumo subirá un 2.8 por ciento este año y un 2.4 por ciento tanto el próximo como el siguiente, mientras que el sector exterior tendrá una aportación limitada y discontinua, en un contexto de aceleración moderada de las importaciones y las exportaciones.

En conjunto, el sector exterior restará tres décimas de PIB en 2016, mientras que sumará una décima en 2017 y dos en 2018.