/ miércoles 29 de marzo de 2017

Presupuesto de Trump causaría una recesión en EU, afirma economista Stephen Fuller

WASHINGTON, DC. (AP).- Washington siempre ha sido un blanco fácil para los republicanos en su afán por reducir los gastos del Gobierno. El año pasado un legislador republicano tuiteó una foto de grúas en una obra en construcción cerca del Capitolio con el comentario, “Washington necesita una recesión”.

En el improbable caso de que el Congreso apruebe el presupuesto del presidente Donald Trump, eso es lo que podría vivir Washington a corto plazo.

Trump propuso fuertes recortes en los presupuestos de casi todas las dependencias federales, con excepción del Departamento de Defensa, y la eliminación de 19 organismos. Si bien las posibilidades de que el presupuesto sea aprobado son casi nulas, da una idea de cuáles son las prioridades del mandatario y sus principales colaboradores, incluido su máximo estratega, Steve Bannon, quien prometió “desmantelar el estado administrativo”.

Si bien muchas de las agencias federales tienen oficinas afuera de Washington, el presupuesto ideal de Trump afectaría a la región en forma desproporcionada y decenas de miles de empleos correrían peligro. Los recortes se sentirían en toda la ciudad: menos gente viajaría en el criticado tren subterráneo y comería en los restaurantes. También se resentiría el ya de por sí atribulado mercado de espacio para oficinas.

El economista Stephen Fuller, de la George Mason University, experto en la economía regional, calculó que entre 20 mil y 24 mil empleados federales y 10 mil empleados de contratistas del Gobierno podrían perder sus trabajos si se aprueba la propuesta de Trump. Esas cifras representan el cinco por ciento de la fuerza laboral federal en la región.

Dado que los empleados federales ganan un promedio de 111 mil dólares anuales, la pérdida de empleos eliminaría 2.200 millones de dólares de la economía y se haría sentir en toda la ciudad, según Fuller.

“Básicamente están cerrando dependencias que generan empleos en Washington”, indicó Fuller. “Trabajos realmente buenos. Un empleo promedio en un restaurante paga 28 mil dólares al año. Hay que generar muchos puestos en restaurantes para reemplazar uno de estos” del Gobierno.

Muchas cosas han cambiado en relación con la década de 1980, en que Washington era la capital de los homicidios y soportaba una epidemia de crack, y con la del 90, en que la municipalidad se declaró en quiebra y el Congreso se hizo cargo del manejo diario de la ciudad.

Yesim Sayin Taylor, director ejecutivo del Policy Center, una entidad proempresarial, dijo que un fuerte recorte de personal desató esa crisis fiscal y demostró que la ciudad puede sufrir “una recesión generada por el Gobierno federal”. Esa historia podría repetirse, agregó.

Un incremento en los gastos después de los atentados del 11 de septiembre del 2001 ayudó a revivir la economía de la ciudad, que no sintió la recesión del 2008 en buena medida porque los gastos del Gobierno compensaron la pérdida de empleos del sector privado, dijo Taylor.

Una pérdida de 10 mil puestos federales de Washington haría que quedasen vacantes unos 140 mil metros cuadrados (1.5 millones de pies cuadrados) de espacio para oficinas, indicó Fuller.

“Es mucho espacio y no hay nadie que pueda tomarlo, ya que el sector privado se está contrayendo”, declaró Fuller.

El 48 por ciento de la población de Washington es de raza negra y los afroamericanos podrían ser los más afectados por la pérdida de empleos.

El metro también podría salir mal parado. El servicio ha tenido muchos problemas de confiabilidad y cada vez lo usa menos gente desde el 2009. La junta de directores del sistema decidió subir las tarifas, reducir el servicio y licenciar a muchos empleados para equilibrar el presupuesto de este año. Si sigue bajando la cantidad de usuarios, podría haber más recortes.

WASHINGTON, DC. (AP).- Washington siempre ha sido un blanco fácil para los republicanos en su afán por reducir los gastos del Gobierno. El año pasado un legislador republicano tuiteó una foto de grúas en una obra en construcción cerca del Capitolio con el comentario, “Washington necesita una recesión”.

En el improbable caso de que el Congreso apruebe el presupuesto del presidente Donald Trump, eso es lo que podría vivir Washington a corto plazo.

Trump propuso fuertes recortes en los presupuestos de casi todas las dependencias federales, con excepción del Departamento de Defensa, y la eliminación de 19 organismos. Si bien las posibilidades de que el presupuesto sea aprobado son casi nulas, da una idea de cuáles son las prioridades del mandatario y sus principales colaboradores, incluido su máximo estratega, Steve Bannon, quien prometió “desmantelar el estado administrativo”.

Si bien muchas de las agencias federales tienen oficinas afuera de Washington, el presupuesto ideal de Trump afectaría a la región en forma desproporcionada y decenas de miles de empleos correrían peligro. Los recortes se sentirían en toda la ciudad: menos gente viajaría en el criticado tren subterráneo y comería en los restaurantes. También se resentiría el ya de por sí atribulado mercado de espacio para oficinas.

El economista Stephen Fuller, de la George Mason University, experto en la economía regional, calculó que entre 20 mil y 24 mil empleados federales y 10 mil empleados de contratistas del Gobierno podrían perder sus trabajos si se aprueba la propuesta de Trump. Esas cifras representan el cinco por ciento de la fuerza laboral federal en la región.

Dado que los empleados federales ganan un promedio de 111 mil dólares anuales, la pérdida de empleos eliminaría 2.200 millones de dólares de la economía y se haría sentir en toda la ciudad, según Fuller.

“Básicamente están cerrando dependencias que generan empleos en Washington”, indicó Fuller. “Trabajos realmente buenos. Un empleo promedio en un restaurante paga 28 mil dólares al año. Hay que generar muchos puestos en restaurantes para reemplazar uno de estos” del Gobierno.

Muchas cosas han cambiado en relación con la década de 1980, en que Washington era la capital de los homicidios y soportaba una epidemia de crack, y con la del 90, en que la municipalidad se declaró en quiebra y el Congreso se hizo cargo del manejo diario de la ciudad.

Yesim Sayin Taylor, director ejecutivo del Policy Center, una entidad proempresarial, dijo que un fuerte recorte de personal desató esa crisis fiscal y demostró que la ciudad puede sufrir “una recesión generada por el Gobierno federal”. Esa historia podría repetirse, agregó.

Un incremento en los gastos después de los atentados del 11 de septiembre del 2001 ayudó a revivir la economía de la ciudad, que no sintió la recesión del 2008 en buena medida porque los gastos del Gobierno compensaron la pérdida de empleos del sector privado, dijo Taylor.

Una pérdida de 10 mil puestos federales de Washington haría que quedasen vacantes unos 140 mil metros cuadrados (1.5 millones de pies cuadrados) de espacio para oficinas, indicó Fuller.

“Es mucho espacio y no hay nadie que pueda tomarlo, ya que el sector privado se está contrayendo”, declaró Fuller.

El 48 por ciento de la población de Washington es de raza negra y los afroamericanos podrían ser los más afectados por la pérdida de empleos.

El metro también podría salir mal parado. El servicio ha tenido muchos problemas de confiabilidad y cada vez lo usa menos gente desde el 2009. La junta de directores del sistema decidió subir las tarifas, reducir el servicio y licenciar a muchos empleados para equilibrar el presupuesto de este año. Si sigue bajando la cantidad de usuarios, podría haber más recortes.