/ miércoles 23 de septiembre de 2020

En tiempos de Covid, pacientes optan por la muerte digna

Rechazaron tratamientos como la intubación, pero sí aceptaron ser procurados para partir con dignidad

Bajo el diagnóstico en el que el Covid-19 ponía en riesgo su vida, 284 capitalinos optaron por despedirse a través de la voluntad anticipada, que no se entiende como eutanasia sino como una muerte digna en la que decidieron no ser intervenidos, pero sí procurados para partir sin dolor.

Cuando los médicos de las instituciones privadas y públicas en la Ciudad de México se enfrentan a un diagnóstico no favorable, deben comunicar de manera clara a los pacientes su pronóstico, así como las opciones posibles dado su estado de salud y los recursos hospitalarios disponibles durante la pandemia. Esta acción ha provocado la decisión de estos 284 pacientes que murieron sin tratamiento invasivo, como lo es la intubación.

➡️ Habrá en CDMX hospitalización más temprana

Cecilia Palacios, quien está a cargo del programa de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, defiende este programa que vela por el cuidado no solo de los pacientes, también de la familia pues al momento de la muerte se suma la atención del duelo hasta por casi seis meses.

“Hicimos toda una estrategia para Covid. De hecho tenemos publicadas las recomendaciones de voluntad, también se elaboró una cédula para pacientes Covid porque cuando todo empezó nos decían ‘es que todos los pacientes Covid tienen que firmar la voluntad’ y no necesariamente. Debe cubrir ciertos criterios sobre todo porque se están dando en hospitales. Entonces, si Covid, ¿pero cómo? se hizo cédula dónde vienen criterios que son los que además se publicaron por parte del consejo de salubridad”, explicó en entrevista con El Sol de México.

Para que se pueda firmar, el médico tratante debe hacer un resumen médico donde sustenta la gravedad, debe ser claro el deseo del paciente de no ser sujeto a cierto tratamiento o intervención y siempre debe de respetarse.

“Se han firmado a partir de abril a septiembre 284 voluntades con pacientes que su diagnóstico es una patología por Sars Cov2 o Covid-19. Generalmente en esta situación se pide unas horas antes o días antes del fallecimiento, obviamente viendo la evolución del paciente que a lo mejor está en terapia y que lejos de que haya una buena evolución el paciente se va complicando cada vez más”, explica.

El paciente es el que decide no ser intubado o no recibir reanimación. Sin embargo, los médicos deben valorar cada caso en concreto pues no hay una fórmula que dicte quién es apto o no. Palacios explica que en las experiencias que han tenido, son pacientes que presentan comorbilidades o con problemas de insuficiencia cardiaca y respiratoria.

La voluntad anticipada nunca se debe entender como eutanasia. “La eutanasia es aplicar medicamentos que van a causar la muerte. La voluntad anticipada es aceptar o no medidas extraordinarias cuando yo estoy en una situación que pone en riesgo mi vida, ya sea una enfermedad, en algún accidente”, añadió Palacios.

Sin embargo, los pacientes que optan por no recibir cuidados críticos sí deben continuar

recibiendo atención hospitalaria dirigida especialmente al manejo de síntomas como la fiebre, delirio y sobre todo dificultad respiratoria, el síntoma que más angustia podría causar. La cédula de atención aconseja al personal médico que el objetivo es que los pacientes tengan el mejor final de vida posible, de preferencia atendidos por personal de cuidados paliativos.

“Voluntad anticipada no es solo la no reanimación, implica que sí quiero tratamiento para el dolor, quiero y tengo derecho a recibir cuidados paliativos y eso implica hasta el último suspiro que puede ser tener sedación paliativa. Si bien se va a presentar el fallecimiento, no tiene que ser un evento traumático, que el paciente tenga falta de aire, que esté con alucinaciones, sino que la sedación paliativa evite todo ese sufrimiento al final de la vida independientemente de la enfermedad”, añade Palacios.

Pero todos los pacientes reciben este tipo de cuidado, pues no tienen acceso a ellos. En todos los hospitales de la red hay subcomités de cuidados paliativos abiertos a quienes tienen seguro médico y se abren expedientes que inician su tratamiento. El Hospital Belisario Domínguez es el que por el momento concentra la atención.

“Debería porque es un derecho que tenemos con las modificaciones al artículo 4 constitucional donde ya se refiere a recibir medicamentos controlados, pues hay que aplicarlos porque al final debería estar implícito eso, pero no siempre sucede. No solo es el paciente, es dar todo el soporte de duelo al cuidador primario y creo que ahorita con esta situación pues es muchísimo más palpable poder hacerlo porque muchos de estos pacientes fallecen solos y los cuidadores o la familia ni siquiera puede estar ahí y despedirse, con mucho mayor razón se tiene que dar soporte de duelo”, defiende la responsable de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos.

Hay dos maneras en las que los capitalinos pueden acceder a este derecho: a través de un notario que emite un documento o en el hospital desde donde se emiten los formatos. Administrativamente llevan nombres diferentes, pero en esencia, defienden la muerte digna.

De 2008 -cuando la voluntad se convirtió en un derecho- hasta la fecha, existen 15 mil 954 firmas de voluntades anticipadas, divididas entre los trámites notariales y en hospitales. Las firmaron por enfermedades terminales, por padecimientos riesgosos e incluso estando sanos para que en el momento de partir no dejen pendientes a sus seres queridos.

BIOÉTICA

Hay seis escenarios que los médicos deben seguir para cumplir la voluntad del paciente y cinco cuando ya no tienen capacidad cognitiva y es la familia quien tiene que tomar la decisión, incluso cuando fueron contagiados de Covid-19.

El deber ético, defiende la secretaría de salud, es el no abandono del paciente. Que ellos no hayan decidido no recibir medicina crítica no quiere decir que se le niegue tratamiento hospitalario.

-¿Y si hay un diagnóstico favorable, pero el paciente firmó antes su voluntad anticipada?, le preguntamos a Palacios.

-Si el paciente está en condiciones de decidir, se tiene que cumplir. Él es el que decide. Si está en facultades de poder decidir, es eso: respetar, y eso no significa no hacerle nada sino dar soporte paliativo

-¿Y si se arrepiente el paciente de la voluntad?

-No hay problema. Si por ejemplo en un paciente grave quiere seguir con tratamiento se puede revocar. Si yo firmo que no me den reanimación, se puede revocar esa firma en el hospital. Su voluntad sigue, pero él puede decir que sí quiere medidas invasoras y se hace dentro del hospital

Sin embargo, para aquellos casos en los que el personal se encuentre ante decisiones éticas particularmente difíciles, debe considerar ponerse en contacto con los comités de bioética de las instituciones.

Palacios, y el equipo de la clínica a su cargo, buscan que las voluntades se puedan firmar en un hospital sin que exista necesariamente un patología y que las directrices integren la posibilidad de decidir lo que sí quieren que se les aplique, pues por el momento solo atienden a las peticiones de no intervenciones.

“La muerte es difícil, pero no debe ser con sufrimiento”, concluye Palacios.

Bajo el diagnóstico en el que el Covid-19 ponía en riesgo su vida, 284 capitalinos optaron por despedirse a través de la voluntad anticipada, que no se entiende como eutanasia sino como una muerte digna en la que decidieron no ser intervenidos, pero sí procurados para partir sin dolor.

Cuando los médicos de las instituciones privadas y públicas en la Ciudad de México se enfrentan a un diagnóstico no favorable, deben comunicar de manera clara a los pacientes su pronóstico, así como las opciones posibles dado su estado de salud y los recursos hospitalarios disponibles durante la pandemia. Esta acción ha provocado la decisión de estos 284 pacientes que murieron sin tratamiento invasivo, como lo es la intubación.

➡️ Habrá en CDMX hospitalización más temprana

Cecilia Palacios, quien está a cargo del programa de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, defiende este programa que vela por el cuidado no solo de los pacientes, también de la familia pues al momento de la muerte se suma la atención del duelo hasta por casi seis meses.

“Hicimos toda una estrategia para Covid. De hecho tenemos publicadas las recomendaciones de voluntad, también se elaboró una cédula para pacientes Covid porque cuando todo empezó nos decían ‘es que todos los pacientes Covid tienen que firmar la voluntad’ y no necesariamente. Debe cubrir ciertos criterios sobre todo porque se están dando en hospitales. Entonces, si Covid, ¿pero cómo? se hizo cédula dónde vienen criterios que son los que además se publicaron por parte del consejo de salubridad”, explicó en entrevista con El Sol de México.

Para que se pueda firmar, el médico tratante debe hacer un resumen médico donde sustenta la gravedad, debe ser claro el deseo del paciente de no ser sujeto a cierto tratamiento o intervención y siempre debe de respetarse.

“Se han firmado a partir de abril a septiembre 284 voluntades con pacientes que su diagnóstico es una patología por Sars Cov2 o Covid-19. Generalmente en esta situación se pide unas horas antes o días antes del fallecimiento, obviamente viendo la evolución del paciente que a lo mejor está en terapia y que lejos de que haya una buena evolución el paciente se va complicando cada vez más”, explica.

El paciente es el que decide no ser intubado o no recibir reanimación. Sin embargo, los médicos deben valorar cada caso en concreto pues no hay una fórmula que dicte quién es apto o no. Palacios explica que en las experiencias que han tenido, son pacientes que presentan comorbilidades o con problemas de insuficiencia cardiaca y respiratoria.

La voluntad anticipada nunca se debe entender como eutanasia. “La eutanasia es aplicar medicamentos que van a causar la muerte. La voluntad anticipada es aceptar o no medidas extraordinarias cuando yo estoy en una situación que pone en riesgo mi vida, ya sea una enfermedad, en algún accidente”, añadió Palacios.

Sin embargo, los pacientes que optan por no recibir cuidados críticos sí deben continuar

recibiendo atención hospitalaria dirigida especialmente al manejo de síntomas como la fiebre, delirio y sobre todo dificultad respiratoria, el síntoma que más angustia podría causar. La cédula de atención aconseja al personal médico que el objetivo es que los pacientes tengan el mejor final de vida posible, de preferencia atendidos por personal de cuidados paliativos.

“Voluntad anticipada no es solo la no reanimación, implica que sí quiero tratamiento para el dolor, quiero y tengo derecho a recibir cuidados paliativos y eso implica hasta el último suspiro que puede ser tener sedación paliativa. Si bien se va a presentar el fallecimiento, no tiene que ser un evento traumático, que el paciente tenga falta de aire, que esté con alucinaciones, sino que la sedación paliativa evite todo ese sufrimiento al final de la vida independientemente de la enfermedad”, añade Palacios.

Pero todos los pacientes reciben este tipo de cuidado, pues no tienen acceso a ellos. En todos los hospitales de la red hay subcomités de cuidados paliativos abiertos a quienes tienen seguro médico y se abren expedientes que inician su tratamiento. El Hospital Belisario Domínguez es el que por el momento concentra la atención.

“Debería porque es un derecho que tenemos con las modificaciones al artículo 4 constitucional donde ya se refiere a recibir medicamentos controlados, pues hay que aplicarlos porque al final debería estar implícito eso, pero no siempre sucede. No solo es el paciente, es dar todo el soporte de duelo al cuidador primario y creo que ahorita con esta situación pues es muchísimo más palpable poder hacerlo porque muchos de estos pacientes fallecen solos y los cuidadores o la familia ni siquiera puede estar ahí y despedirse, con mucho mayor razón se tiene que dar soporte de duelo”, defiende la responsable de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos.

Hay dos maneras en las que los capitalinos pueden acceder a este derecho: a través de un notario que emite un documento o en el hospital desde donde se emiten los formatos. Administrativamente llevan nombres diferentes, pero en esencia, defienden la muerte digna.

De 2008 -cuando la voluntad se convirtió en un derecho- hasta la fecha, existen 15 mil 954 firmas de voluntades anticipadas, divididas entre los trámites notariales y en hospitales. Las firmaron por enfermedades terminales, por padecimientos riesgosos e incluso estando sanos para que en el momento de partir no dejen pendientes a sus seres queridos.

BIOÉTICA

Hay seis escenarios que los médicos deben seguir para cumplir la voluntad del paciente y cinco cuando ya no tienen capacidad cognitiva y es la familia quien tiene que tomar la decisión, incluso cuando fueron contagiados de Covid-19.

El deber ético, defiende la secretaría de salud, es el no abandono del paciente. Que ellos no hayan decidido no recibir medicina crítica no quiere decir que se le niegue tratamiento hospitalario.

-¿Y si hay un diagnóstico favorable, pero el paciente firmó antes su voluntad anticipada?, le preguntamos a Palacios.

-Si el paciente está en condiciones de decidir, se tiene que cumplir. Él es el que decide. Si está en facultades de poder decidir, es eso: respetar, y eso no significa no hacerle nada sino dar soporte paliativo

-¿Y si se arrepiente el paciente de la voluntad?

-No hay problema. Si por ejemplo en un paciente grave quiere seguir con tratamiento se puede revocar. Si yo firmo que no me den reanimación, se puede revocar esa firma en el hospital. Su voluntad sigue, pero él puede decir que sí quiere medidas invasoras y se hace dentro del hospital

Sin embargo, para aquellos casos en los que el personal se encuentre ante decisiones éticas particularmente difíciles, debe considerar ponerse en contacto con los comités de bioética de las instituciones.

Palacios, y el equipo de la clínica a su cargo, buscan que las voluntades se puedan firmar en un hospital sin que exista necesariamente un patología y que las directrices integren la posibilidad de decidir lo que sí quieren que se les aplique, pues por el momento solo atienden a las peticiones de no intervenciones.

“La muerte es difícil, pero no debe ser con sufrimiento”, concluye Palacios.

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