/ lunes 12 de septiembre de 2016

Bloqueo de remesas provocaría mercado negro

  • Se incrementaría la informalidad en la economía estadunidense

Un eventual bloqueo de remesas de EU provocaría de inmediato un “mercado negro’’ para los envíos; incremento de informalidad en la economía estadunidense; y la pérdida de miles de empleos y descenso  de la actividad en muchas comunidades pobres de México que dependen directamente de las remesas.

Además, quedarían inconclusas obras de infraestructura y proyectos de construcción tanto públicos como privados que dependen de las remesas que llegan a México, así como crear empleos en zonas de pobreza rurales e indígenas.

Y la imposibilidad de que los mexicanos que ya radican en EU puedan transferir su dinero, creará un mercado del que la delincuencia organizada transnacional tendría ganancias importantes, lo que reconoce la propia Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EU (GAO, por sus siglas en inglés).

Ya que apunta que al primer semestre de 2016, las remesas procedentes de EU suman 12 mil 601.7 millones de dólares; durante todo el 2015 fueron enviadas 23 mil 683.7 millones; 2014, la cifra registró 22 mil 799.6 millones; y en 2013, alcanzó 21 mil 579.8 millones.

Y la hipotética construcción del muro concentraría los flujos no autorizados de personas, drogas y armas en cruces fronterizos saturados, así como alza en los costos de transporte, lo que afectaría a los dos países cuyos sectores externos (comercio internacional) representan el 23 por ciento (EU) y 60 por ciento (México).

Las deportaciones, primero serían alrededor de 700 mil inmigrantes con antecedentes criminales y posteriormente todos aquellos (más de 5 millones) que se quedaron en EU con visa vencida.

Una investigación del Centro de Estudios Internacionales “Gilberto Bosques’’ del Senado, destaca que pierda o gane Donald Trump, la naturaleza de sus propuestas y su potencial impacto para México, obligan a realizar a reflexionar, porque más allá de los resultados de la elección, se ha mostrado un malestar entre los votantes de ese país que no cesará con el ascenso de un nuevo Presidente.

La construcción del muro entre México y EU que propone Donald Trump, no solo enfrentará diversos obstáculos políticos, económicos y legales, sino que es previsible que los resultados no sean los esperados por el magnate, ya que el considerable impacto nocivo de sus propuestas crearía nuevos incentivos para que la cifra de inmigrantes no autorizados, que lleva más de una década a la baja, vuelva a incrementar de forma abrupta.

RELACIONES TENSAS E INÉDITAS

En términos generales, la consecución de propuestas de este tipo llevaría a la relación bilateral entre México y Estados Unidos a niveles de tensión e incluso enemistad inéditos en varias décadas. Por eso México debe asumir medidas legislativas para que el Estado mexicano responda ante acciones de Gobiernos extranjeros contra intereses de empresas o nacionales mexicanos en el exterior, para contrarrestar cualquier acción que un hipotético Gobierno estadunidense encabezado por  Donald Trump lastime a los mexicanos en ese país.

Respecto a las deportaciones, según lo dicho por Donald Trump, primero se concentraría en aquellos inmigrantes que tengan antecedentes criminales, que de acuerdo con el Migration Policy Institute, llegan a sumar alrededor de 700 mil. La segunda prioridad de esta política serían aquellos inmigrantes que se quedaron en territorio estadunidense una vez expirada su visa, con lo cual la cifra ya ascendería a alrededor de 6 millones de personas. Sin embargo, el candidato Trump no descarta posteriormente proceder a deportar a los 5 millones restantes en el transcurso de su mandato, si es que gana.

Una inminente deportación de millones de personas tendría efectos inconmensurables tanto para México como para Estados Unidos.

En el caso de EU, el tránsito hacia la informalidad de millones de personas podrá motivar a algunas a regresar a sus países de origen, pero quienes no lo hagan podrían terminar siendo presa de organizaciones criminales y mercados laborales negros, en detrimento tanto de la sociedad como de la economía estadunidense. Y para México, la súbita llegada de millones de nacionales deportados provocará una presión demográfica que la economía mexicana será incapaz de asimilar, con efectos de largo plazo como un incremento en la pobreza y la ruptura del tejido social de muchas de las comunidades receptoras.

MERCADO NEGRO DE REMESAS

El documento “Las propuestas de política migratoria y seguridad fronteriza de Donald Trump: Análisis de sus implicaciones para México”, contrasta los diversos estudios e hipótesis realizados por instituciones y analistas internacionales.

Bloquear las remesas para obligar a México a pagar el muro fronterizo, e impulsar esta medida como una política “menos costosa” para orillar a los inmigrantes no autorizados a “salir voluntariamente” de Estados Unidos, son propuestas con riesgos mayores para el vecino país del norte, advierten expertos.

Anticipan que se registraría un aumento de la informalidad en la economía estadunidense con el surgimiento de un mercado negro para el envío de remesas; a ello se agrega la pérdida de miles de empleos, además del descenso de la actividad económica en las comunidades de México que dependen directamente del envío de dichos recursos.

En cuanto a la advertencia de Trump de emprender deportaciones masivas, es calificada como “prácticamente imposible”, pues se requeriría de una inversión adicional de alrededor de 57 mil millones de dólares anuales al presupuesto destinado a las agencias de Seguridad fronteriza. Aun así, el aumento de su personal sería insuficiente.

Respecto a la pretendida construcción de un muro que “selle” la frontera con México, los investigadores consideran que tendría graves efectos ambientales al cerrar el paso de la fauna e impedir el natural desarrollo de la flora de la región norte de América.

En cambio, tendría poco impacto en la disminución de los flujos de migración no autorizados, pues de acuerdo con un reporte de 2013 del "Woodrow Wilson" Center for  Scholars, aun cuando la Patrulla Fronteriza estadunidense ha incrementado su personal en más de 500 por ciento, el número de aprensiones por parte de este cuerpo de seguridad ha disminuido considerablemente en la última década.

El reporte apunta que esto no se debe a una mayor eficacia de la Policía Fronteriza, sino porque el número de inmigrantes no autorizados responde más a ciclos económicos y problemas sociales, que a las medidas de seguridad implementadas por el Gobierno de Estados Unidos.

  • Se incrementaría la informalidad en la economía estadunidense

Un eventual bloqueo de remesas de EU provocaría de inmediato un “mercado negro’’ para los envíos; incremento de informalidad en la economía estadunidense; y la pérdida de miles de empleos y descenso  de la actividad en muchas comunidades pobres de México que dependen directamente de las remesas.

Además, quedarían inconclusas obras de infraestructura y proyectos de construcción tanto públicos como privados que dependen de las remesas que llegan a México, así como crear empleos en zonas de pobreza rurales e indígenas.

Y la imposibilidad de que los mexicanos que ya radican en EU puedan transferir su dinero, creará un mercado del que la delincuencia organizada transnacional tendría ganancias importantes, lo que reconoce la propia Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EU (GAO, por sus siglas en inglés).

Ya que apunta que al primer semestre de 2016, las remesas procedentes de EU suman 12 mil 601.7 millones de dólares; durante todo el 2015 fueron enviadas 23 mil 683.7 millones; 2014, la cifra registró 22 mil 799.6 millones; y en 2013, alcanzó 21 mil 579.8 millones.

Y la hipotética construcción del muro concentraría los flujos no autorizados de personas, drogas y armas en cruces fronterizos saturados, así como alza en los costos de transporte, lo que afectaría a los dos países cuyos sectores externos (comercio internacional) representan el 23 por ciento (EU) y 60 por ciento (México).

Las deportaciones, primero serían alrededor de 700 mil inmigrantes con antecedentes criminales y posteriormente todos aquellos (más de 5 millones) que se quedaron en EU con visa vencida.

Una investigación del Centro de Estudios Internacionales “Gilberto Bosques’’ del Senado, destaca que pierda o gane Donald Trump, la naturaleza de sus propuestas y su potencial impacto para México, obligan a realizar a reflexionar, porque más allá de los resultados de la elección, se ha mostrado un malestar entre los votantes de ese país que no cesará con el ascenso de un nuevo Presidente.

La construcción del muro entre México y EU que propone Donald Trump, no solo enfrentará diversos obstáculos políticos, económicos y legales, sino que es previsible que los resultados no sean los esperados por el magnate, ya que el considerable impacto nocivo de sus propuestas crearía nuevos incentivos para que la cifra de inmigrantes no autorizados, que lleva más de una década a la baja, vuelva a incrementar de forma abrupta.

RELACIONES TENSAS E INÉDITAS

En términos generales, la consecución de propuestas de este tipo llevaría a la relación bilateral entre México y Estados Unidos a niveles de tensión e incluso enemistad inéditos en varias décadas. Por eso México debe asumir medidas legislativas para que el Estado mexicano responda ante acciones de Gobiernos extranjeros contra intereses de empresas o nacionales mexicanos en el exterior, para contrarrestar cualquier acción que un hipotético Gobierno estadunidense encabezado por  Donald Trump lastime a los mexicanos en ese país.

Respecto a las deportaciones, según lo dicho por Donald Trump, primero se concentraría en aquellos inmigrantes que tengan antecedentes criminales, que de acuerdo con el Migration Policy Institute, llegan a sumar alrededor de 700 mil. La segunda prioridad de esta política serían aquellos inmigrantes que se quedaron en territorio estadunidense una vez expirada su visa, con lo cual la cifra ya ascendería a alrededor de 6 millones de personas. Sin embargo, el candidato Trump no descarta posteriormente proceder a deportar a los 5 millones restantes en el transcurso de su mandato, si es que gana.

Una inminente deportación de millones de personas tendría efectos inconmensurables tanto para México como para Estados Unidos.

En el caso de EU, el tránsito hacia la informalidad de millones de personas podrá motivar a algunas a regresar a sus países de origen, pero quienes no lo hagan podrían terminar siendo presa de organizaciones criminales y mercados laborales negros, en detrimento tanto de la sociedad como de la economía estadunidense. Y para México, la súbita llegada de millones de nacionales deportados provocará una presión demográfica que la economía mexicana será incapaz de asimilar, con efectos de largo plazo como un incremento en la pobreza y la ruptura del tejido social de muchas de las comunidades receptoras.

MERCADO NEGRO DE REMESAS

El documento “Las propuestas de política migratoria y seguridad fronteriza de Donald Trump: Análisis de sus implicaciones para México”, contrasta los diversos estudios e hipótesis realizados por instituciones y analistas internacionales.

Bloquear las remesas para obligar a México a pagar el muro fronterizo, e impulsar esta medida como una política “menos costosa” para orillar a los inmigrantes no autorizados a “salir voluntariamente” de Estados Unidos, son propuestas con riesgos mayores para el vecino país del norte, advierten expertos.

Anticipan que se registraría un aumento de la informalidad en la economía estadunidense con el surgimiento de un mercado negro para el envío de remesas; a ello se agrega la pérdida de miles de empleos, además del descenso de la actividad económica en las comunidades de México que dependen directamente del envío de dichos recursos.

En cuanto a la advertencia de Trump de emprender deportaciones masivas, es calificada como “prácticamente imposible”, pues se requeriría de una inversión adicional de alrededor de 57 mil millones de dólares anuales al presupuesto destinado a las agencias de Seguridad fronteriza. Aun así, el aumento de su personal sería insuficiente.

Respecto a la pretendida construcción de un muro que “selle” la frontera con México, los investigadores consideran que tendría graves efectos ambientales al cerrar el paso de la fauna e impedir el natural desarrollo de la flora de la región norte de América.

En cambio, tendría poco impacto en la disminución de los flujos de migración no autorizados, pues de acuerdo con un reporte de 2013 del "Woodrow Wilson" Center for  Scholars, aun cuando la Patrulla Fronteriza estadunidense ha incrementado su personal en más de 500 por ciento, el número de aprensiones por parte de este cuerpo de seguridad ha disminuido considerablemente en la última década.

El reporte apunta que esto no se debe a una mayor eficacia de la Policía Fronteriza, sino porque el número de inmigrantes no autorizados responde más a ciclos económicos y problemas sociales, que a las medidas de seguridad implementadas por el Gobierno de Estados Unidos.