/ lunes 16 de enero de 2017

Dependen 20% de familias mexicanas de las remesas; prevén desplome

*Tiene 49% de la población un pariente cercano que vive en EU

*Deportaciones masivas minarían en 40% los envíos de dólares

*Pide el Congreso a los Poderes de la Unión formar un frente común

El fenómeno migratorio está estrechamente ligado a las remesas, es decir, al dinero que los migrantes internacionales envían a sus familiares y/o comunidades en su país de origen. En México, de acuerdo al Grupo de Economistas y Asociados (GEA), 49 por ciento de las familias mexicanas tienen un pariente cercano viviendo en Estados Unidos, y más de 20 por ciento de éstas recibe remesas constantes y sonantes de sus familiares.

Tan solo en 2015, México obtuvo 25 mil 689 millones de dólares por este concepto, colocándolo como el principal receptor de estos recursos en América Latina con 37.6 por ciento del total.

Foto: Ilustrativa

Este envío de remesas de connacionales que viven y trabajan en el vecino país del norte, si el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple sus amenazas de deportar masivamente a indocumentados, se vería disminuido radicalmente, cercano a 40 por ciento en una primera etapa, alertan expertos.

También puedes leer: 

Así, el investigador del Departamento de Estudios Económicos del Colegio de la Frontera Norte, Eliseo Díaz, advirtió que a pesar de que las cifras presentan muchos cambios, el envío de remesas a México podría tener un desplome “muy importante”, comparada a la recesión de 2008 en EU y la parálisis que sufrió el sector de la construcción en ese país, cuando se registró una caída de cerca del 20 por ciento; una buena parte de los mexicanos que había emigrado al vecino país trabajaba en ese sector, explicó.

Recordó que en 2007 se alcanzó un envió del orden de 26 mil millones de dólares, lo que bajó en ese año de crisis hasta 21 mil mdd, situación que se ha venido recuperando hasta alcanzar los más de 25 mil mdd que se registraron durante 2015.

Hizo ver, incluso, que si se cae el envío de remesas a México habría muchas afectaciones, no solo a las familias que reciben esos recursos, sino a las acciones que realizan los migrantes organizados para el desarrollo de sus comunidades, a los programas 3 por 1 y los que impulsa la Secretaria de Desarrollo Social para potenciar un mejor uso de las remesas en las comunidades, esos serían los primeros programas que se verían muy afectados.

Para el investigador de Población, Medio Ambiente y Migración de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Rodolfo Casillas, en todo caso, lo que bajará será el flujo de los migrantes que vienen a México a pasar las fiestas decembrinas, toda vez que existe el temor de que si vienen a nuestro país ya no van a poder regresar en enero a Estados Unidos.

Foto: El Sol de Morelia

Lo que puede ocurrir –en su opinión- es que al no poder venir a México envíen más dinero y el dinero que se iban a gastar en el viaje mejor se lo mandan a la familia.

“En diciembre yo no esperaría que hubiera una reducción de las remesas, eventualmente lo que podría haber sería una reducción del flujo de la gente que viviendo allá indocumentada venga a México a pasar las vacaciones y regresarse en enero, a lo mejor ese flujo ya no es igual de numeroso. Es previsible que sobre todo en diciembre y en los primeros días de enero pudiera haber un alza en el envío de remesas y una disminución en el flujo de indocumentados de Estados Unidos que vienen a pasar el año nuevo acá”, insistió.

Más información: 

De acuerdo al Anuario de Migración y Remesas, México 2016, publicado por la Secretaria de Gobernación (Segob), el Consejo Nacional de Población (Conapo), la Fundación BBVA Bancomer y BBVA, señala que México se encuentra en el cuarto lugar de los 20 países receptores de remesas al recibir en 2015, 25 mil 689 millones de dólares, lo que representa 4.4 por ciento del total mundial.

En 2015, México fue el principal receptor de remesas en América Latina y el Caribe con 37.6 por ciento del total. Guatemala (9.4) y República Dominicana (7.3) ocupan el segundo y tercer lugar, respectivamente. Cabe mencionar que el monto de remesas recibido por estos dos países (11 mil 394 millones de dólares) es menor que la mitad de lo recibido por México.

En promedio, el costo de enviar 200 dólares de remesas a América Latina y el Caribe es de seis por ciento del monto enviado en 2015. Guyana es el país con mayores costos de envío con 8.9 por ciento, mientras que el menos costoso es Nicaragua con 4.1 puntos porcentuales, México tiene costos por debajo de la media de la región, con 4.8 por ciento.

El principal país de origen de remesas hacia México es Estados Unidos con más de 95 por ciento del monto total de 2015. Canadá ocupa la segunda posición con 254.4 millones de dólares. Cerca de 97.5 por ciento de las remesas que se envían a México se hace por transferencia electrónica y 36.3 por ciento se paga a través de una institución bancaria.

En 2015, los principales estados de origen del flujo monetario fueron California, siete mil 16.2 millones de dólares (29.6 por ciento), Texas tres mil 351.8 mdd (14.2) e Illinois mil 196.2 mdd (5.1).

Houston e Indianápolis son las ciudades de EU con mayores costos para enviar 300 dólares de remesas con 8.9 dólares. En contraste, Chicago es la ciudad con menor costo de envío con 5.8 dólares en promedio.

De las 32 entidades federativas de la República Mexicana, Michoacán (10.1 por ciento), Guanajuato (9.1) y Jalisco (8.9) son los mayores receptores de remesas en México a nivel estatal. En contraste, Quintana Roo, Campeche y Baja California Sur son los estados con menores montos recibidos, participando en conjunto con menos de uno por ciento del total.

En 2015 las remesas que ingresaron a México son equivalentes a 2.3 por ciento del PIB, mostrando una dependencia no observada desde 2008. Asimismo, Michoacán (9.9 por ciento), Guerrero (7.8) y Oaxaca (7.4) son las entidades con mayor dependencia de las remesas al mostrar los mayores porcentajes con respecto al PIB estatal.

Te puede interesar: 

Tijuana (387.4 millones de dólares), Puebla (340.7), Guadalajara (325.1), Morelia (295.1) y Oaxaca (275.5) son los principales receptores de remesas en 2015 a nivel municipal. Los principales 20 municipios concentran 17.7 por ciento de las remesas a nivel nacional.

Los gastos en comida y vestido, pago de deudas, así como mejoras en la vivienda son los principales usos de las remesas enviadas tanto por mujeres como por hombres. Entre hombres, 75.1 por ciento especificaron que una de las finalidades de las remesas que enviaban era para comida y vestido, mientras que entre las mujeres este porcentaje es de 59.2 por ciento.

Por otra parte, en la última encuesta de GEA-ISA en la que se recaba la opinión de los mexicanos de la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos de América y su impacto en México, 40 por ciento de los encuestados sintió preocupación, mientras que 26 por ciento enojo.

La mayoría de los encuestados reveló tener algún familiar cercano en Estados Unidos (padres, hermanos, cónyuge, hijos) que residen en el vecino país, el 19 por ciento señaló que sí recibe dinero de ellos; 30 por ciento dijo que no; y 51 por ciento dijo no tener familiares viviendo en EU.

Más de la mitad de quienes dijeron tener familiares en EU señalaron su temor de que estos sean deportados (58 por ciento). Además 45 por ciento de los ciudadanos se han enterado, por boca de sus familiares que amigos que viven en ese país han sido víctimas de algún tipo de agresión por ser mexicanos.

En entrevista, el investigador del Colegio de la Frontera Norte, Eliseo Díaz, advirtió que, si se llevan a cabo las acciones que ha anunció Donald Trump durante su campaña, impactará por la sola amenaza hacia los migrantes que están viviendo en Estados Unidos y en el tema de las remesas a quienes envían dinero a sus familias.

Recordó la recesión que se vivió en Estados Unidos en 2008 y la crisis en la industria de la construcción, hubo muchos despidos de mexicanos que trabajaban en esa industria; pero ahora con la nueva administración, advirtió, afectaría a todos los sectores, a todos los trabajadores en los diferentes sectores de la actividad económica y eso tendría un mayor impacto, pero consideró que habrá que esperar para ver cómo se desarrollan las cosas.

Mencionó el investigador que los reportes de las agencias de seguridad interna del gobierno de Estados Unidos, muestran que hubo una disminución del número de aprehensiones y deportaciones, por lo que el año pasado (2015) alcanzaron el nivel más bajo.

Más información: 

Mencionó que tan solo en el 2000, por la frontera sur de Estados Unidos, fueron deportados un millón 676 mil personas; el año pasado el número fue de 331 mil. El número ha venido bajando dramáticamente.

Por ello, consideró que lo que ésta planteando Donald Trump de llevar a cabo deportaciones masivas es una tontería, un acto demagógico. Pero también señaló que por estas amenazas “todo mundo estamos ‘apanicados’ con que haga lo peor, nunca habíamos estado en una situación así”, dijo.

Insistió que está creándose pánico porque puede verse amenazada su integridad física, problemas de restricciones económicas, persecuciones a estudiantes para migrantes ilegales que no cuentan con papeles; pero también quienes tienen documentos, doble nacionalidad y quienes se vieron beneficiados por las acciones migratorias de Barack Obama tienen el temor de que se echen para atrás y van a quedar en condición de indocumentados. “Por supuesto que esto es una crisis migratoria”, afirmó.

En entrevista por separado, el investigador de Población, Medio Ambiente y Migración de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Rodolfo Casillas, consideró que se tiene que dimensionar lo que puede ocurrir a partir del 20 de enero del próximo año cuando tome protesta como presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Estimó que si el nuevo presidente norteamericano cumple sus amenazas de deportaciones masivas, no solo México lo va a resentir y tendrá una situación más crítica, sino que también los países de Centroamérica: Guatemala, Honduras, El Salvador, que son los principales lugares de origen de migración que va a Estados Unidos, se verán afectados.

Recordó que durante la administración de Barack Obama (ocho años) 2.8 millones de personas han sido expulsadas de Estados Unidos. Consideró que el nuevo presidente Donald Trump, mantendrá esa tendencia con el marco legal con el que cuenta, no tiene que modificar las leyes.

Aunque señaló que por esta situación la relación entre gobiernos podrían no verse afectadas hasta el punto del rompimiento, pero si habría tensión.

Advirtió que con esa política migratoria y su posible aplicación, quienes si se verán beneficiados son los traficantes de migrantes, “cada vez que se endurece la política son los que incrementan los costos para trasladar de un país a otro a los indocumentados”, dijo.

Demandó que la Secretaría de Gobernación implemente medidas tendientes a contrarrestar las redes de tráfico de personas, las cuales tendrían que estar vigentes todo el tiempo, trabajar con gran rapidez, gran eficacia para que esos abusos no sucedan.

Comentó que las medidas que está implementando la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE) para atender a los migrantes que pudieran ser repatriados, son necesarias aunque no haya una crisis como la que prevé presentarse, simplemente por los millones de mexicanos que están allá, tienen que ponerse en práctica todo el tiempo.

Más información: 

En su opinión esas medidas no van a resolver el problema de fondo, son paliativos en el sentido de que van a contrarrestar los excesos de la aplicación de la ley por parte de funcionarios de migración de EU, el alcance de esas medidas son muy limitadas y no resuelven el problema.

También criticó el acuerdo firmado entre el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y el sector empresarial para establecer programas de trabajo para “expulsados”, porque, dijo, no son deportados.

“Me pregunto si el Gobierno federal no tiene capacidad para satisfacer la demanda ordinaria de empleo, mejorar salarios de los que están acá en México, ¿De dónde va a sacar recursos adicionales para implementar programas extraordinarios para los expulsados de Estados Unidos?, además cuando nos están señalando desde hace muchos meses que el próximo año en términos financieros el gobierno va a estar con el cinturón muy apretado. Si no puede atender lo ordinario ¿Cómo puede atender lo extraordinario?”, cuestionó.

*Tiene 49% de la población un pariente cercano que vive en EU

*Deportaciones masivas minarían en 40% los envíos de dólares

*Pide el Congreso a los Poderes de la Unión formar un frente común

El fenómeno migratorio está estrechamente ligado a las remesas, es decir, al dinero que los migrantes internacionales envían a sus familiares y/o comunidades en su país de origen. En México, de acuerdo al Grupo de Economistas y Asociados (GEA), 49 por ciento de las familias mexicanas tienen un pariente cercano viviendo en Estados Unidos, y más de 20 por ciento de éstas recibe remesas constantes y sonantes de sus familiares.

Tan solo en 2015, México obtuvo 25 mil 689 millones de dólares por este concepto, colocándolo como el principal receptor de estos recursos en América Latina con 37.6 por ciento del total.

Foto: Ilustrativa

Este envío de remesas de connacionales que viven y trabajan en el vecino país del norte, si el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple sus amenazas de deportar masivamente a indocumentados, se vería disminuido radicalmente, cercano a 40 por ciento en una primera etapa, alertan expertos.

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Así, el investigador del Departamento de Estudios Económicos del Colegio de la Frontera Norte, Eliseo Díaz, advirtió que a pesar de que las cifras presentan muchos cambios, el envío de remesas a México podría tener un desplome “muy importante”, comparada a la recesión de 2008 en EU y la parálisis que sufrió el sector de la construcción en ese país, cuando se registró una caída de cerca del 20 por ciento; una buena parte de los mexicanos que había emigrado al vecino país trabajaba en ese sector, explicó.

Recordó que en 2007 se alcanzó un envió del orden de 26 mil millones de dólares, lo que bajó en ese año de crisis hasta 21 mil mdd, situación que se ha venido recuperando hasta alcanzar los más de 25 mil mdd que se registraron durante 2015.

Hizo ver, incluso, que si se cae el envío de remesas a México habría muchas afectaciones, no solo a las familias que reciben esos recursos, sino a las acciones que realizan los migrantes organizados para el desarrollo de sus comunidades, a los programas 3 por 1 y los que impulsa la Secretaria de Desarrollo Social para potenciar un mejor uso de las remesas en las comunidades, esos serían los primeros programas que se verían muy afectados.

Para el investigador de Población, Medio Ambiente y Migración de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Rodolfo Casillas, en todo caso, lo que bajará será el flujo de los migrantes que vienen a México a pasar las fiestas decembrinas, toda vez que existe el temor de que si vienen a nuestro país ya no van a poder regresar en enero a Estados Unidos.

Foto: El Sol de Morelia

Lo que puede ocurrir –en su opinión- es que al no poder venir a México envíen más dinero y el dinero que se iban a gastar en el viaje mejor se lo mandan a la familia.

“En diciembre yo no esperaría que hubiera una reducción de las remesas, eventualmente lo que podría haber sería una reducción del flujo de la gente que viviendo allá indocumentada venga a México a pasar las vacaciones y regresarse en enero, a lo mejor ese flujo ya no es igual de numeroso. Es previsible que sobre todo en diciembre y en los primeros días de enero pudiera haber un alza en el envío de remesas y una disminución en el flujo de indocumentados de Estados Unidos que vienen a pasar el año nuevo acá”, insistió.

Más información: 

De acuerdo al Anuario de Migración y Remesas, México 2016, publicado por la Secretaria de Gobernación (Segob), el Consejo Nacional de Población (Conapo), la Fundación BBVA Bancomer y BBVA, señala que México se encuentra en el cuarto lugar de los 20 países receptores de remesas al recibir en 2015, 25 mil 689 millones de dólares, lo que representa 4.4 por ciento del total mundial.

En 2015, México fue el principal receptor de remesas en América Latina y el Caribe con 37.6 por ciento del total. Guatemala (9.4) y República Dominicana (7.3) ocupan el segundo y tercer lugar, respectivamente. Cabe mencionar que el monto de remesas recibido por estos dos países (11 mil 394 millones de dólares) es menor que la mitad de lo recibido por México.

En promedio, el costo de enviar 200 dólares de remesas a América Latina y el Caribe es de seis por ciento del monto enviado en 2015. Guyana es el país con mayores costos de envío con 8.9 por ciento, mientras que el menos costoso es Nicaragua con 4.1 puntos porcentuales, México tiene costos por debajo de la media de la región, con 4.8 por ciento.

El principal país de origen de remesas hacia México es Estados Unidos con más de 95 por ciento del monto total de 2015. Canadá ocupa la segunda posición con 254.4 millones de dólares. Cerca de 97.5 por ciento de las remesas que se envían a México se hace por transferencia electrónica y 36.3 por ciento se paga a través de una institución bancaria.

En 2015, los principales estados de origen del flujo monetario fueron California, siete mil 16.2 millones de dólares (29.6 por ciento), Texas tres mil 351.8 mdd (14.2) e Illinois mil 196.2 mdd (5.1).

Houston e Indianápolis son las ciudades de EU con mayores costos para enviar 300 dólares de remesas con 8.9 dólares. En contraste, Chicago es la ciudad con menor costo de envío con 5.8 dólares en promedio.

De las 32 entidades federativas de la República Mexicana, Michoacán (10.1 por ciento), Guanajuato (9.1) y Jalisco (8.9) son los mayores receptores de remesas en México a nivel estatal. En contraste, Quintana Roo, Campeche y Baja California Sur son los estados con menores montos recibidos, participando en conjunto con menos de uno por ciento del total.

En 2015 las remesas que ingresaron a México son equivalentes a 2.3 por ciento del PIB, mostrando una dependencia no observada desde 2008. Asimismo, Michoacán (9.9 por ciento), Guerrero (7.8) y Oaxaca (7.4) son las entidades con mayor dependencia de las remesas al mostrar los mayores porcentajes con respecto al PIB estatal.

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Los gastos en comida y vestido, pago de deudas, así como mejoras en la vivienda son los principales usos de las remesas enviadas tanto por mujeres como por hombres. Entre hombres, 75.1 por ciento especificaron que una de las finalidades de las remesas que enviaban era para comida y vestido, mientras que entre las mujeres este porcentaje es de 59.2 por ciento.

Por otra parte, en la última encuesta de GEA-ISA en la que se recaba la opinión de los mexicanos de la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos de América y su impacto en México, 40 por ciento de los encuestados sintió preocupación, mientras que 26 por ciento enojo.

La mayoría de los encuestados reveló tener algún familiar cercano en Estados Unidos (padres, hermanos, cónyuge, hijos) que residen en el vecino país, el 19 por ciento señaló que sí recibe dinero de ellos; 30 por ciento dijo que no; y 51 por ciento dijo no tener familiares viviendo en EU.

Más de la mitad de quienes dijeron tener familiares en EU señalaron su temor de que estos sean deportados (58 por ciento). Además 45 por ciento de los ciudadanos se han enterado, por boca de sus familiares que amigos que viven en ese país han sido víctimas de algún tipo de agresión por ser mexicanos.

En entrevista, el investigador del Colegio de la Frontera Norte, Eliseo Díaz, advirtió que, si se llevan a cabo las acciones que ha anunció Donald Trump durante su campaña, impactará por la sola amenaza hacia los migrantes que están viviendo en Estados Unidos y en el tema de las remesas a quienes envían dinero a sus familias.

Recordó la recesión que se vivió en Estados Unidos en 2008 y la crisis en la industria de la construcción, hubo muchos despidos de mexicanos que trabajaban en esa industria; pero ahora con la nueva administración, advirtió, afectaría a todos los sectores, a todos los trabajadores en los diferentes sectores de la actividad económica y eso tendría un mayor impacto, pero consideró que habrá que esperar para ver cómo se desarrollan las cosas.

Mencionó el investigador que los reportes de las agencias de seguridad interna del gobierno de Estados Unidos, muestran que hubo una disminución del número de aprehensiones y deportaciones, por lo que el año pasado (2015) alcanzaron el nivel más bajo.

Más información: 

Mencionó que tan solo en el 2000, por la frontera sur de Estados Unidos, fueron deportados un millón 676 mil personas; el año pasado el número fue de 331 mil. El número ha venido bajando dramáticamente.

Por ello, consideró que lo que ésta planteando Donald Trump de llevar a cabo deportaciones masivas es una tontería, un acto demagógico. Pero también señaló que por estas amenazas “todo mundo estamos ‘apanicados’ con que haga lo peor, nunca habíamos estado en una situación así”, dijo.

Insistió que está creándose pánico porque puede verse amenazada su integridad física, problemas de restricciones económicas, persecuciones a estudiantes para migrantes ilegales que no cuentan con papeles; pero también quienes tienen documentos, doble nacionalidad y quienes se vieron beneficiados por las acciones migratorias de Barack Obama tienen el temor de que se echen para atrás y van a quedar en condición de indocumentados. “Por supuesto que esto es una crisis migratoria”, afirmó.

En entrevista por separado, el investigador de Población, Medio Ambiente y Migración de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Rodolfo Casillas, consideró que se tiene que dimensionar lo que puede ocurrir a partir del 20 de enero del próximo año cuando tome protesta como presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Estimó que si el nuevo presidente norteamericano cumple sus amenazas de deportaciones masivas, no solo México lo va a resentir y tendrá una situación más crítica, sino que también los países de Centroamérica: Guatemala, Honduras, El Salvador, que son los principales lugares de origen de migración que va a Estados Unidos, se verán afectados.

Recordó que durante la administración de Barack Obama (ocho años) 2.8 millones de personas han sido expulsadas de Estados Unidos. Consideró que el nuevo presidente Donald Trump, mantendrá esa tendencia con el marco legal con el que cuenta, no tiene que modificar las leyes.

Aunque señaló que por esta situación la relación entre gobiernos podrían no verse afectadas hasta el punto del rompimiento, pero si habría tensión.

Advirtió que con esa política migratoria y su posible aplicación, quienes si se verán beneficiados son los traficantes de migrantes, “cada vez que se endurece la política son los que incrementan los costos para trasladar de un país a otro a los indocumentados”, dijo.

Demandó que la Secretaría de Gobernación implemente medidas tendientes a contrarrestar las redes de tráfico de personas, las cuales tendrían que estar vigentes todo el tiempo, trabajar con gran rapidez, gran eficacia para que esos abusos no sucedan.

Comentó que las medidas que está implementando la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE) para atender a los migrantes que pudieran ser repatriados, son necesarias aunque no haya una crisis como la que prevé presentarse, simplemente por los millones de mexicanos que están allá, tienen que ponerse en práctica todo el tiempo.

Más información: 

En su opinión esas medidas no van a resolver el problema de fondo, son paliativos en el sentido de que van a contrarrestar los excesos de la aplicación de la ley por parte de funcionarios de migración de EU, el alcance de esas medidas son muy limitadas y no resuelven el problema.

También criticó el acuerdo firmado entre el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y el sector empresarial para establecer programas de trabajo para “expulsados”, porque, dijo, no son deportados.

“Me pregunto si el Gobierno federal no tiene capacidad para satisfacer la demanda ordinaria de empleo, mejorar salarios de los que están acá en México, ¿De dónde va a sacar recursos adicionales para implementar programas extraordinarios para los expulsados de Estados Unidos?, además cuando nos están señalando desde hace muchos meses que el próximo año en términos financieros el gobierno va a estar con el cinturón muy apretado. Si no puede atender lo ordinario ¿Cómo puede atender lo extraordinario?”, cuestionó.