/ lunes 7 de septiembre de 2015

Recomendable la prevención ante fenómeno del “Niño” y cualquier eventualidad natural

Por Joel Olea Galindo // Tribuna de San Luis San Luis Río Colorado.- Mas que cuestionarnos si estamos preparados ante alguna contingencia de desastre que pudiese ocasionar algunos fenómenos naturales como huracanes, vientos fuertes o lluvias torrenciales por el pronóstico de El Niño; es necesario que en estos momentos difundir la cultura de la prevención y así estar preparados ante cualquier eventualidad natural. De ello lo compartió el maestro Noé Salvador Ruiz Ortíz, jefe de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Estatal de Sonora (UES); quien destacó diversos puntos a reflexionar localmente, con respecto a las recientes proyecciones que hacen científicos que afirman que las aguas del Pacífico Oriental se están calentando, lo que podría originar un fenómeno de El Niño más intenso, mismo que podría competir con el de 1997, que causó un caos climático en todo el mundo. Según el pronóstico más reciente que el Centro de Predicciones de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), El Niño de este año es “considerable y se está fortaleciendo”. Para ello, el también catedrático e investigador de la UES, sostuvo que con ello no se pretende generar pánico o alarma entre la población; “lo que se pretende es que la gente esté informada sobre la posibilidad de que en los próximos meses pudiera presentarse desde vientos fuertes hasta copiosas lluvias torrenciales, y por eso se debe de estar preparados como comunidad. Noé Salvador Ruiz Ortíz sostuvo que mas que cuestionarnos si estamos preparados ante El Niño, lo mejor es reflexionar con qué se cuenta actualmente, donde destacó la reciente obra pluvial en el centro comercial de esta ciudad, concluida recientemente por el Ayuntamiento de San Luis, lo que viene a solucionar en parte un antiguo problema que se presentaba cuando se venían las precipitaciones pluviales en esta ciudad. Por otra parte, destacó el papel de la Unidad Municipal de Protección Civil (UMPC), que cuenta con cierto equipamiento e infraestructura necesaria para atender este tipo de fenómenos naturales, entre los que destacan las fuertes lluvias torrenciales que afectan a quienes residen en suelos a desnivel y cañadas, residentes que se han asentado en terrenos irregulares donde el agua sigue su cause natural y necesitan ser evacuados o bien, las fuertes ráfagas de viento que alcanzan los 40 kilómetros por hora, mismo que causa desprendimiento de árboles, ramas, anuncios o estructuras con fallas de ingeniería. “Si también lo vemos desde el punto de vista humano y social, ahí existe algo a favor, ya que la mayoría de la gente se informa al respecto a través de los medios impresos, de la televisión, radio, en las redes sociales, etcétera; lo que permite que estén al tanto sobre el clima y sobre el advenimiento de estos fenómenos naturales y de inmediato toma decisiones importantes para resguardarse de ellos”. Según lo señala la NOAA en un comunicado, “hay una probabilidad superior al 90% de que El Niño se prolongue a lo largo del invierno 2015-2016 del hemisferio norte y alrededor de un 85% de probabilidades de que se prolongue hasta la primavera de 2016”. Ante esta situación, el maestro Noé Salvador Ruiz Ortíz afirma que tanto gobierno como sociedad civil deben de informar a la población lo siguiente: primero, la ubicación de los albergues para el refugio de la población vulnerable ante los fenómenos naturales. Segundo: debe de capacitarse a los cuerpos de rescate y emergencias, a través de simulacros para este tipo de contingencias y tercero, que la comunidad y el sector publico, deban de estar preparados en sus hogares en la medida de sus posibilidades, previniendo la falta de insumos y el reestablecimiento de los servicios públicos. Por último, Noé Salvador Ruiz Ortíz destacó que el fenómeno climático se volvió parte de la cotidianidad de la gente durante 1997, cuando el huracán Bertha hizo su paso en esta región noroeste, causó inundaciones y daños devastadores en el puerto de San Felipe y en el condado de Yuma, Arizona.

Por Joel Olea Galindo // Tribuna de San Luis San Luis Río Colorado.- Mas que cuestionarnos si estamos preparados ante alguna contingencia de desastre que pudiese ocasionar algunos fenómenos naturales como huracanes, vientos fuertes o lluvias torrenciales por el pronóstico de El Niño; es necesario que en estos momentos difundir la cultura de la prevención y así estar preparados ante cualquier eventualidad natural. De ello lo compartió el maestro Noé Salvador Ruiz Ortíz, jefe de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Estatal de Sonora (UES); quien destacó diversos puntos a reflexionar localmente, con respecto a las recientes proyecciones que hacen científicos que afirman que las aguas del Pacífico Oriental se están calentando, lo que podría originar un fenómeno de El Niño más intenso, mismo que podría competir con el de 1997, que causó un caos climático en todo el mundo. Según el pronóstico más reciente que el Centro de Predicciones de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), El Niño de este año es “considerable y se está fortaleciendo”. Para ello, el también catedrático e investigador de la UES, sostuvo que con ello no se pretende generar pánico o alarma entre la población; “lo que se pretende es que la gente esté informada sobre la posibilidad de que en los próximos meses pudiera presentarse desde vientos fuertes hasta copiosas lluvias torrenciales, y por eso se debe de estar preparados como comunidad. Noé Salvador Ruiz Ortíz sostuvo que mas que cuestionarnos si estamos preparados ante El Niño, lo mejor es reflexionar con qué se cuenta actualmente, donde destacó la reciente obra pluvial en el centro comercial de esta ciudad, concluida recientemente por el Ayuntamiento de San Luis, lo que viene a solucionar en parte un antiguo problema que se presentaba cuando se venían las precipitaciones pluviales en esta ciudad. Por otra parte, destacó el papel de la Unidad Municipal de Protección Civil (UMPC), que cuenta con cierto equipamiento e infraestructura necesaria para atender este tipo de fenómenos naturales, entre los que destacan las fuertes lluvias torrenciales que afectan a quienes residen en suelos a desnivel y cañadas, residentes que se han asentado en terrenos irregulares donde el agua sigue su cause natural y necesitan ser evacuados o bien, las fuertes ráfagas de viento que alcanzan los 40 kilómetros por hora, mismo que causa desprendimiento de árboles, ramas, anuncios o estructuras con fallas de ingeniería. “Si también lo vemos desde el punto de vista humano y social, ahí existe algo a favor, ya que la mayoría de la gente se informa al respecto a través de los medios impresos, de la televisión, radio, en las redes sociales, etcétera; lo que permite que estén al tanto sobre el clima y sobre el advenimiento de estos fenómenos naturales y de inmediato toma decisiones importantes para resguardarse de ellos”. Según lo señala la NOAA en un comunicado, “hay una probabilidad superior al 90% de que El Niño se prolongue a lo largo del invierno 2015-2016 del hemisferio norte y alrededor de un 85% de probabilidades de que se prolongue hasta la primavera de 2016”. Ante esta situación, el maestro Noé Salvador Ruiz Ortíz afirma que tanto gobierno como sociedad civil deben de informar a la población lo siguiente: primero, la ubicación de los albergues para el refugio de la población vulnerable ante los fenómenos naturales. Segundo: debe de capacitarse a los cuerpos de rescate y emergencias, a través de simulacros para este tipo de contingencias y tercero, que la comunidad y el sector publico, deban de estar preparados en sus hogares en la medida de sus posibilidades, previniendo la falta de insumos y el reestablecimiento de los servicios públicos. Por último, Noé Salvador Ruiz Ortíz destacó que el fenómeno climático se volvió parte de la cotidianidad de la gente durante 1997, cuando el huracán Bertha hizo su paso en esta región noroeste, causó inundaciones y daños devastadores en el puerto de San Felipe y en el condado de Yuma, Arizona.