/ jueves 7 de mayo de 2020

Médicos y enfermeras se amparan para no atender a enfermos de Covid-19

Zoé Robledo, director del IMSS, puntualizó que nadie puede estar obligado a trabajar en contra de su voluntad pero es parte de la vocación estar ahí cuando se les necesita

Alejandro está por llegar a un cuarto de siglo como médico en su natal Mexicali pero la epidemia de Covid-19 lo llevó a decidir entre su vida y su vocación. Al tener 65 años de edad, el doctor del Hospital General pidió al director de esa unidad no ser considerado dentro del equipo que enfrentaría la guerra contra el virus, sólo que el argumento de ser parte de la población vulnerable no fue aceptado y él prefirió ganar la partida en un juzgado.

El pasado 23 de abril, a través de un abogado, el médico interpuso un amparo para mantener su contrato, su salario y las prestaciones que le corresponden como médico general de esa unidad. Ganó una primera batalla.

Alejandro tiene temor de sumarse a la estadística que presenta Baja California, donde se registran cuatro médicos y cuatro enfermeros contagiados al atender la crisis sanitaria por el Covid-19, dos de ellos se encuentran en condición crítica.

Así logró que un juez federal le concediera irse a su casa, pues “debe permanecer en resguardo domiciliario de manera estricta, al pertenecer a un grupo vulnerable y con posibilidades de contagiarse con mayor facilidad”.

Sin embargo, el Instituto de Servicios de Salud Pública del estado pidió a un tribunal federal regresar a Alejandro a sus labores en el Hospital General de Mexicali, pues en esta emergencia se requiere del personal médico garantizando a plenitud las medidas de seguridad necesarias para enfrentar la pandemia.

“Qué caso tendría tener un Ejército y en caso de guerra algunos de sus integrantes se amparen para no acudir al frente de batalla por temor fundado de ser heridos”, ejemplificó el Instituto ante los magistrados.

El caso del médico bajacaliforniano no es el único, hasta ahora en México muchos han solicitado regresar a sus casas y no arriesgarse durante la pandemia, pero sólo él y Martha, una enfermera de Guanajuato, han recurrido a la vía jurídica obteniendo victorias.

A dos mil 200 kilómetros de distancia de Alejandro, en León, Guanajuato, Martha, enfermera del Hospital Regional 58 del IMSS, exige el mismo beneficio, regresar a su casa como parte del grupo de riesgo de contagio. Se convirtió en mamá apenas hace 10 meses y su hija la necesita.

Ella, la enfermera, está en periodo de lactancia y su jefa no quiso darle el permiso para ausentarse de sus labores de enfermería mientras dure la emergencia sanitaria, pues “ante la situación crítica por la que atraviesa el país en estos momentos, todo recurso humano es necesario e indispensable”.

Martha ganó una batalla en juzgados y se le permitió irse a su casa con goce de sueldo para cuidar a su bebé durante la contingencia; sin embargo, el IMSS fue más allá y recurrió a tribunales para impugnar la decisión de un juez y regresarla.

Los abogados del Instituto señalaron “que los sistemas de salud de diversos países como Italia, España y Estados Unidos, quedaron colapsados ante la falta de capacidad de respuesta adecuada de todo el sistema de salud. Todo recurso humano es necesario e indispensable para reducir el riesgo de que gran parte de la población mexicana sufra contagio, por lo que es ineludible contar con todo el personal para afrontar la contingencia de salud que actualmente impera”.

Los jefes de la enfermera alegaron que cobra importancia vital y urgente requerir de todo el personal médico y auxiliar disponible con la finalidad de que el sistema de salud cumpla en su totalidad sus funciones de tutela a la salud de todos los mexicanos.

“La suspensión de plano concedida a Martha causa un perjuicio al interés social y que se impida la ejecución de medidas para combatir epidemias de carácter grave, en virtud de que es obligación del Estado Mexicano garantizar la salud de los particulares, elevada a la categoría de derecho constitucional”.

Finalmente, un tribunal resolvió que Martha debe continuar laborando en el hospital, pero en una zona en la que trate con pacientes de Covid-19 para reducir así, y bajo la responsabilidad del IMSS, el peligro de contagio para ella y su bebé.

Así, los magistrados federales explicaron que Martha “debe quedar a disposición de su empleadora, quien deberá asignarle una zona para la realización de sus labores en la que dada la situación de especial vulnerabilidad que presenta al estar en periodo de lactancia, se reduzca lo más razonablemente posible el peligro en torno a un eventual contagio de la enfermedad denominada Covid-19, todo ello bajo la más estricta responsabilidad del IMSS, preservando en todo momento la vida de la quejosa en lactancia y su menor hija”.

Ambos profesionales de la salud están fijando precedentes en México para proteger sus derechos a la salud y la vida, propias y de su familia, y forman parte de un sector del personal médico que optó por retirarse de la guerra contra el Covid-19.

Apenas el director del IMSS, Zoé Robledo puntualizó que nadie puede estar obligado a trabajar en contra de su voluntad pero que es parte de la vocación de todo el sector médico estar ahí cuando se les necesita.



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Alejandro está por llegar a un cuarto de siglo como médico en su natal Mexicali pero la epidemia de Covid-19 lo llevó a decidir entre su vida y su vocación. Al tener 65 años de edad, el doctor del Hospital General pidió al director de esa unidad no ser considerado dentro del equipo que enfrentaría la guerra contra el virus, sólo que el argumento de ser parte de la población vulnerable no fue aceptado y él prefirió ganar la partida en un juzgado.

El pasado 23 de abril, a través de un abogado, el médico interpuso un amparo para mantener su contrato, su salario y las prestaciones que le corresponden como médico general de esa unidad. Ganó una primera batalla.

Alejandro tiene temor de sumarse a la estadística que presenta Baja California, donde se registran cuatro médicos y cuatro enfermeros contagiados al atender la crisis sanitaria por el Covid-19, dos de ellos se encuentran en condición crítica.

Así logró que un juez federal le concediera irse a su casa, pues “debe permanecer en resguardo domiciliario de manera estricta, al pertenecer a un grupo vulnerable y con posibilidades de contagiarse con mayor facilidad”.

Sin embargo, el Instituto de Servicios de Salud Pública del estado pidió a un tribunal federal regresar a Alejandro a sus labores en el Hospital General de Mexicali, pues en esta emergencia se requiere del personal médico garantizando a plenitud las medidas de seguridad necesarias para enfrentar la pandemia.

“Qué caso tendría tener un Ejército y en caso de guerra algunos de sus integrantes se amparen para no acudir al frente de batalla por temor fundado de ser heridos”, ejemplificó el Instituto ante los magistrados.

El caso del médico bajacaliforniano no es el único, hasta ahora en México muchos han solicitado regresar a sus casas y no arriesgarse durante la pandemia, pero sólo él y Martha, una enfermera de Guanajuato, han recurrido a la vía jurídica obteniendo victorias.

A dos mil 200 kilómetros de distancia de Alejandro, en León, Guanajuato, Martha, enfermera del Hospital Regional 58 del IMSS, exige el mismo beneficio, regresar a su casa como parte del grupo de riesgo de contagio. Se convirtió en mamá apenas hace 10 meses y su hija la necesita.

Ella, la enfermera, está en periodo de lactancia y su jefa no quiso darle el permiso para ausentarse de sus labores de enfermería mientras dure la emergencia sanitaria, pues “ante la situación crítica por la que atraviesa el país en estos momentos, todo recurso humano es necesario e indispensable”.

Martha ganó una batalla en juzgados y se le permitió irse a su casa con goce de sueldo para cuidar a su bebé durante la contingencia; sin embargo, el IMSS fue más allá y recurrió a tribunales para impugnar la decisión de un juez y regresarla.

Los abogados del Instituto señalaron “que los sistemas de salud de diversos países como Italia, España y Estados Unidos, quedaron colapsados ante la falta de capacidad de respuesta adecuada de todo el sistema de salud. Todo recurso humano es necesario e indispensable para reducir el riesgo de que gran parte de la población mexicana sufra contagio, por lo que es ineludible contar con todo el personal para afrontar la contingencia de salud que actualmente impera”.

Los jefes de la enfermera alegaron que cobra importancia vital y urgente requerir de todo el personal médico y auxiliar disponible con la finalidad de que el sistema de salud cumpla en su totalidad sus funciones de tutela a la salud de todos los mexicanos.

“La suspensión de plano concedida a Martha causa un perjuicio al interés social y que se impida la ejecución de medidas para combatir epidemias de carácter grave, en virtud de que es obligación del Estado Mexicano garantizar la salud de los particulares, elevada a la categoría de derecho constitucional”.

Finalmente, un tribunal resolvió que Martha debe continuar laborando en el hospital, pero en una zona en la que trate con pacientes de Covid-19 para reducir así, y bajo la responsabilidad del IMSS, el peligro de contagio para ella y su bebé.

Así, los magistrados federales explicaron que Martha “debe quedar a disposición de su empleadora, quien deberá asignarle una zona para la realización de sus labores en la que dada la situación de especial vulnerabilidad que presenta al estar en periodo de lactancia, se reduzca lo más razonablemente posible el peligro en torno a un eventual contagio de la enfermedad denominada Covid-19, todo ello bajo la más estricta responsabilidad del IMSS, preservando en todo momento la vida de la quejosa en lactancia y su menor hija”.

Ambos profesionales de la salud están fijando precedentes en México para proteger sus derechos a la salud y la vida, propias y de su familia, y forman parte de un sector del personal médico que optó por retirarse de la guerra contra el Covid-19.

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