/ miércoles 1 de junio de 2022

América Latina, sacudida por la violencia del narcotráfico

Desde motines carcelarios, paros armados, asesinatos de funcionarios y cuerpos desmembrados, los grupos delictivos han estado detrás de cada hecho violento

América Latina ha reportado en los últimos meses una serie de eventos violentos vinculados al narcotráfico que está costando decenas de vidas y que ha llevado a algunas autoridades nacionales a subir la alerta de seguridad para combatir la nueva ola de agresiones de los grupos delictivos que buscan reconfigurar el mapa del control territorial.

El especialista en seguridad pública y lucha contra el narcotráfico, Jorge Luis Vidal, considera que los actuales hechos de violencia o desorden público están prácticamente vinculados a los grupos delictivos.

Te recomendamos: Avanzan sin EU: México y El Salvador invertirán 60 mdd más en programas sociales

Por algún interés directo o financiado con dinero del narcotráfico, América Latina en realidad está en una dura batalla. Se trata de pequeñas batallas de una gran guerra que se debe ganar”, comentó el también analista en entrevista con El Sol de México.

La región registra varios eventos que han alertado a las autoridades, que van desde los motines carcelarios en Ecuador, los paros armados del Clan de Golfo en Colombia, el asesinato del fiscal paraguayo en Colombia y otros hechos que también alarman a la sociedad civil.

“Mucho de los elementos de las cuestiones que han sucedido estos últimos años, empezando por Chile, pasando por Ecuador, siguiendo por Colombia, han tenido que ver con cuestiones financiadas por un elemento de izquierda y sustentadas por el narcotráfico. Ese dinero que se necesita para movilizar en esos lugares”, reconoció Vidal.

Colombia: Atomización del Clan del Golfo

Uno de los casos más recientes y que sigue en expansión son las actividades violentas en Colombia. A principios de mayo, el Clan del Golfo, el grupo del narco más poderoso del país sudamericano inició un paro armado y bloqueos carreteros en protesta a la extradición a Estados Unidos de su líder Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”.

Al menos cien vehículos fueron atacados o incinerados en varios puntos del norte, que son territorios que también disputan con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Las autoridades colombianas tuvieron que aumentar la seguridad carretera y desplegar a dos mil efectivos para contener los hechos que se extendieron por una semana.

Jorge Luis Vidal considera que el Clan del Golfo salió a demostrar su disgusto por la situación de “Otoniel”, que ha costado daños materiales y bajas de militares y policías que cumplían con brindar seguridad en las vías de transporte o las fuerzas que se encargan de desactivar minas explosivas en los territorios en disputa.

Cabe destacar que la estructura del Clan del Golfo no solo se vio afectada con la detención de “Otoniel”, también hubo otros dos hechos que sacudieron la organización. El primero fue en México, donde se logró la captura de Eduard Fernando Giraldo, alias “el Boliqueso”, según la Policía de Colombia, es un “cabecilla histórico del narcotráfico internacional hacia Centroamérica, Europa, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos, por lo que su nivel de búsqueda estaba al nivel que el de Antonio Úsuga.

A la par, el gobierno de Colombia anunció el 26 de mayo la muerte de Larinson Castro Estupiñán, alias “Matamba”, otro terrateniente del Clan del Golfo, al igual que el “Boliqueso”, y que según autoridades era un enlace con el Cártel de Sinaloa, en México.

Estos incidentes se desarrollaron solo un par de semanas antes de llevarse a cabo las elecciones presidenciales de Colombia, donde se definió que el candidato de izquierda y exguerrillero, Gustavo Petro, contenderá en segunda vuelta contra el candidato independiente Rodolfo Hernández.

La votación final se llevará a cabo el domingo 19 de junio, sin embargo, la elección del nuevo presidente no cambiará el panorama en la guerra contra el narcotráfico.

“Ha sido un tema bastante grave lo que sucede en Colombia, no creo que deje de serlo a partir de las elecciones… Creo que el tema se va exacerbar un poco más porque aquellos que no ganen y creen que están para ganar van a demostrar su descontento”, tal cual sucedió el año pasado en donde hubo paros civiles que tomaron fuerza en Bogotá, Cali y Medellín, por lo que el especialista augura problemas.

La dura previsión se verá alimentada con la nueva estructura que se pueda formar dentro del Clan del Golfo. Vidal recuerda la época de Pablo Escobar, cuando cayó el mayor capo colombiano, la formación del cartel de Medellín se fracturó y se inició una guerra para controlar su interior, lo que derivó en que la ciudad colombiana de Medellín alcanzará una cifra per cápita de casi 400 homicidios por cada 100 mil habitantes.

“Lo que le va a pasar al Clan del Golfo es que otros van a querer ocupar el lugar de “Otoniel” y se va a ir atomizando”, aseguró el analista en inteligencia delictiva.

Violencia en Colombia, bomberos atienden un camión incendiado. Foto: Reuters

Disputas en Ecuador

Durante muchos años, Ecuador se mantuvo relativamente a salvo de la violencia de sus países vecinos Colombia y Perú, los dos mayores productores mundiales de cocaína, pero ahora experimenta el aumento de la violencia y el narcotráfico.

Escenas de cuerpos decapitados, autos con explosivos y masacres carcelarias, que dejan casi 400 muertos en poco más de un año, se han hecho comunes en Ecuador, un país de 17.7 millones de habitantes.

A finales de mayo el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, reconoció que su país está en una guerra contra el narco y la criminalidad, justo cuando se cumplió un mes de un estado de excepción decretado por 60 días en las costeras provincias de Guayas, Manabi y Esmeraldas a causa del aumento del narco, que provocó un aumento considerable de violencia en las calles y sobre todo las masacres carcelarias por el enfrentamiento entre bandas dentro de penales.

El gobierno ecuatoriano reconoce la participación activa de cárteles mexicanos que buscan alianzas con grupos delictivos internos para aumentar su poder. Se habla que desde 2009 el Cártel de Sinaloa operaba en el país y lo usaba como puente para la cocaína procedente de Colombia para trasladarla a México y Estados Unidos. En años recientes se reconoció la incursión del Cártel Jalisco Nueva Generación, quienes comenzaron a disputarse la influencia en el país y derivó en los recientes enfrentamientos y motines en las prisiones ecuatorianas.

El país sudamericano cerró el año 2021 con una tasa de 14 asesinatos por cada 100 mil habitantes, casi el doble de lo registrado en 2020.

En las afueras del centro de detención se han dispuesto cinco ambulancias para ofrecer la atención necesaria. Foto: EFE

Violencia a la mexicana

Las escenas de cuerpos decapitados o descuartizados dentro de las prisiones de Ecuador se trataron de eventos extraordinarios con los que el gobierno no ha sabido lidiar, con niveles de violencia sádica propios de los cárteles mexicanos.

Estos eventos también han tenido registro recientemente en Uruguay, quien enfrenta una ola de homicidios y violencia inédita en la nación, que si bien, es una realidad que siempre ha sido un punto de exportación importante de droga, las agresiones del narco no habían escalado a este nivel.

A finales de abril, la capital Montevideo vivió uno de sus episodios más macabros, durante una semana en varios puntos de la ciudad fueron apareciendo pedazos de un cuerpo, primero un torso, luego la cabeza, días después las extremidades.

En días posteriores fueron hallados 14 cuerpos, cuatro de ellos estaban calcinados y otros estaban desmembrados, se trata de un nivel de violencia desconocido en Uruguay.

Este aumento de las muertes violentas va en paralelo al cambio de rol que juega Uruguay en el mercado del narcotráfico mundial. El país se ha convertido en los últimos años en territorio de paso de la cocaína que viaja de Sudamérica hacia Europa y África, según la organización internacional Insight Crime.

Sin embargo para el especialista Jorge Luis Vidal, la violencia desatada en México aún no se ve reflejada de igual manera en los países sudamericanos, aunque reconoció que desde los años 90 muchos países de la región, como Argentina, han estado presentes los cárteles mexicanos, aunque solo han exportado el nivel del negocio, más no el de la violencia.

Aún así, Vidal consideró que “muchos gobiernos en Latinoamérica no sabrían qué hacer si se enfrentarán a actos tan violentos como los suscitados en México. No entienden que estos actos pueden llegar por acción u omisión. No se toman en serio algunos temas”.


Foto: Cortesía | SSP

Paraguay bajo amenaza

Otro de los países de la región que está conmocionado por la violencia del narcotráfico es Paraguay, que se encuentra bajo amenaza de los grupos delictivos.

En las últimas semanas también hemos visto episodios violentos como el asesinato del fiscal antidrogas que pasaba su luna de miel en Colombia, o el alcalde de una ciudad fronteriza acribillado a las puertas de su despacho.

La nación ha tenido inmiscuido desde hace varios años a varios grupos delictivos y del narcotráfico de Brasil, los principales eventos violentos suceden en los estados fronterizos entre Paraguay y Brasil.

Reflejo del tráfico de drogas, la tasa de homicidios en el departamento de Amambay, en la frontera, fue en 2020 superior a 70 por cada 100 mil habitantes, 10 veces más que el promedio nacional, según cifras del Ministerio del Interior de Paraguay.

Sin embargo los actos que más impacto generaron fue la matanza de los dos funcionarios de gobierno. Marcelo Pecci, fiscal antidrogas, fue asesinado mientras acumulaba pruebas en procesos sobre delincuentes capturados pertenecientes a las organizaciones criminales de origen brasileño Primeiro Comando Capital y Comando Vermelho, así como de los lavadores de dinero libaneses de la Triple Frontera con Brasil y Argentina.

Dos semanas después fue acribillado el alcalde del estado fronterizo de Pedro Juan Caballero, días antes de su asesinato, criticó la impunidad de los mafiosos en las calles al andar armados sin que las autoridades hagan algo.

Por su parte, el presidente Mario Abdo Benítez denunció que el narcotráfico está pagando a políticos y al poder judicial y otras autoridades para poder actuar impunemente.

Ante este panorama, el especialista en seguridad pública aseguró que cada país tiene su fórmula para combatir el narcotráfico, ya que cada uno tiene sus intereses, por lo que cada quien aplica la lucha a su manera, pero lo que es cierto es la necesidad de una guerra en conjunto para lograr el éxito.

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Vidal reconoce que algunos países prefieren no involucrarse en la guerra contra el narco, ya sea por desconocimiento o para ahorrarse problemas, pero por otro lado están los gobiernos que sacan provecho y ganancia del narco, por lo que prefieren ser parte de la red de corrupción.

América Latina ha reportado en los últimos meses una serie de eventos violentos vinculados al narcotráfico que está costando decenas de vidas y que ha llevado a algunas autoridades nacionales a subir la alerta de seguridad para combatir la nueva ola de agresiones de los grupos delictivos que buscan reconfigurar el mapa del control territorial.

El especialista en seguridad pública y lucha contra el narcotráfico, Jorge Luis Vidal, considera que los actuales hechos de violencia o desorden público están prácticamente vinculados a los grupos delictivos.

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Por algún interés directo o financiado con dinero del narcotráfico, América Latina en realidad está en una dura batalla. Se trata de pequeñas batallas de una gran guerra que se debe ganar”, comentó el también analista en entrevista con El Sol de México.

La región registra varios eventos que han alertado a las autoridades, que van desde los motines carcelarios en Ecuador, los paros armados del Clan de Golfo en Colombia, el asesinato del fiscal paraguayo en Colombia y otros hechos que también alarman a la sociedad civil.

“Mucho de los elementos de las cuestiones que han sucedido estos últimos años, empezando por Chile, pasando por Ecuador, siguiendo por Colombia, han tenido que ver con cuestiones financiadas por un elemento de izquierda y sustentadas por el narcotráfico. Ese dinero que se necesita para movilizar en esos lugares”, reconoció Vidal.

Colombia: Atomización del Clan del Golfo

Uno de los casos más recientes y que sigue en expansión son las actividades violentas en Colombia. A principios de mayo, el Clan del Golfo, el grupo del narco más poderoso del país sudamericano inició un paro armado y bloqueos carreteros en protesta a la extradición a Estados Unidos de su líder Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”.

Al menos cien vehículos fueron atacados o incinerados en varios puntos del norte, que son territorios que también disputan con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Las autoridades colombianas tuvieron que aumentar la seguridad carretera y desplegar a dos mil efectivos para contener los hechos que se extendieron por una semana.

Jorge Luis Vidal considera que el Clan del Golfo salió a demostrar su disgusto por la situación de “Otoniel”, que ha costado daños materiales y bajas de militares y policías que cumplían con brindar seguridad en las vías de transporte o las fuerzas que se encargan de desactivar minas explosivas en los territorios en disputa.

Cabe destacar que la estructura del Clan del Golfo no solo se vio afectada con la detención de “Otoniel”, también hubo otros dos hechos que sacudieron la organización. El primero fue en México, donde se logró la captura de Eduard Fernando Giraldo, alias “el Boliqueso”, según la Policía de Colombia, es un “cabecilla histórico del narcotráfico internacional hacia Centroamérica, Europa, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos, por lo que su nivel de búsqueda estaba al nivel que el de Antonio Úsuga.

A la par, el gobierno de Colombia anunció el 26 de mayo la muerte de Larinson Castro Estupiñán, alias “Matamba”, otro terrateniente del Clan del Golfo, al igual que el “Boliqueso”, y que según autoridades era un enlace con el Cártel de Sinaloa, en México.

Estos incidentes se desarrollaron solo un par de semanas antes de llevarse a cabo las elecciones presidenciales de Colombia, donde se definió que el candidato de izquierda y exguerrillero, Gustavo Petro, contenderá en segunda vuelta contra el candidato independiente Rodolfo Hernández.

La votación final se llevará a cabo el domingo 19 de junio, sin embargo, la elección del nuevo presidente no cambiará el panorama en la guerra contra el narcotráfico.

“Ha sido un tema bastante grave lo que sucede en Colombia, no creo que deje de serlo a partir de las elecciones… Creo que el tema se va exacerbar un poco más porque aquellos que no ganen y creen que están para ganar van a demostrar su descontento”, tal cual sucedió el año pasado en donde hubo paros civiles que tomaron fuerza en Bogotá, Cali y Medellín, por lo que el especialista augura problemas.

La dura previsión se verá alimentada con la nueva estructura que se pueda formar dentro del Clan del Golfo. Vidal recuerda la época de Pablo Escobar, cuando cayó el mayor capo colombiano, la formación del cartel de Medellín se fracturó y se inició una guerra para controlar su interior, lo que derivó en que la ciudad colombiana de Medellín alcanzará una cifra per cápita de casi 400 homicidios por cada 100 mil habitantes.

“Lo que le va a pasar al Clan del Golfo es que otros van a querer ocupar el lugar de “Otoniel” y se va a ir atomizando”, aseguró el analista en inteligencia delictiva.

Violencia en Colombia, bomberos atienden un camión incendiado. Foto: Reuters

Disputas en Ecuador

Durante muchos años, Ecuador se mantuvo relativamente a salvo de la violencia de sus países vecinos Colombia y Perú, los dos mayores productores mundiales de cocaína, pero ahora experimenta el aumento de la violencia y el narcotráfico.

Escenas de cuerpos decapitados, autos con explosivos y masacres carcelarias, que dejan casi 400 muertos en poco más de un año, se han hecho comunes en Ecuador, un país de 17.7 millones de habitantes.

A finales de mayo el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, reconoció que su país está en una guerra contra el narco y la criminalidad, justo cuando se cumplió un mes de un estado de excepción decretado por 60 días en las costeras provincias de Guayas, Manabi y Esmeraldas a causa del aumento del narco, que provocó un aumento considerable de violencia en las calles y sobre todo las masacres carcelarias por el enfrentamiento entre bandas dentro de penales.

El gobierno ecuatoriano reconoce la participación activa de cárteles mexicanos que buscan alianzas con grupos delictivos internos para aumentar su poder. Se habla que desde 2009 el Cártel de Sinaloa operaba en el país y lo usaba como puente para la cocaína procedente de Colombia para trasladarla a México y Estados Unidos. En años recientes se reconoció la incursión del Cártel Jalisco Nueva Generación, quienes comenzaron a disputarse la influencia en el país y derivó en los recientes enfrentamientos y motines en las prisiones ecuatorianas.

El país sudamericano cerró el año 2021 con una tasa de 14 asesinatos por cada 100 mil habitantes, casi el doble de lo registrado en 2020.

En las afueras del centro de detención se han dispuesto cinco ambulancias para ofrecer la atención necesaria. Foto: EFE

Violencia a la mexicana

Las escenas de cuerpos decapitados o descuartizados dentro de las prisiones de Ecuador se trataron de eventos extraordinarios con los que el gobierno no ha sabido lidiar, con niveles de violencia sádica propios de los cárteles mexicanos.

Estos eventos también han tenido registro recientemente en Uruguay, quien enfrenta una ola de homicidios y violencia inédita en la nación, que si bien, es una realidad que siempre ha sido un punto de exportación importante de droga, las agresiones del narco no habían escalado a este nivel.

A finales de abril, la capital Montevideo vivió uno de sus episodios más macabros, durante una semana en varios puntos de la ciudad fueron apareciendo pedazos de un cuerpo, primero un torso, luego la cabeza, días después las extremidades.

En días posteriores fueron hallados 14 cuerpos, cuatro de ellos estaban calcinados y otros estaban desmembrados, se trata de un nivel de violencia desconocido en Uruguay.

Este aumento de las muertes violentas va en paralelo al cambio de rol que juega Uruguay en el mercado del narcotráfico mundial. El país se ha convertido en los últimos años en territorio de paso de la cocaína que viaja de Sudamérica hacia Europa y África, según la organización internacional Insight Crime.

Sin embargo para el especialista Jorge Luis Vidal, la violencia desatada en México aún no se ve reflejada de igual manera en los países sudamericanos, aunque reconoció que desde los años 90 muchos países de la región, como Argentina, han estado presentes los cárteles mexicanos, aunque solo han exportado el nivel del negocio, más no el de la violencia.

Aún así, Vidal consideró que “muchos gobiernos en Latinoamérica no sabrían qué hacer si se enfrentarán a actos tan violentos como los suscitados en México. No entienden que estos actos pueden llegar por acción u omisión. No se toman en serio algunos temas”.


Foto: Cortesía | SSP

Paraguay bajo amenaza

Otro de los países de la región que está conmocionado por la violencia del narcotráfico es Paraguay, que se encuentra bajo amenaza de los grupos delictivos.

En las últimas semanas también hemos visto episodios violentos como el asesinato del fiscal antidrogas que pasaba su luna de miel en Colombia, o el alcalde de una ciudad fronteriza acribillado a las puertas de su despacho.

La nación ha tenido inmiscuido desde hace varios años a varios grupos delictivos y del narcotráfico de Brasil, los principales eventos violentos suceden en los estados fronterizos entre Paraguay y Brasil.

Reflejo del tráfico de drogas, la tasa de homicidios en el departamento de Amambay, en la frontera, fue en 2020 superior a 70 por cada 100 mil habitantes, 10 veces más que el promedio nacional, según cifras del Ministerio del Interior de Paraguay.

Sin embargo los actos que más impacto generaron fue la matanza de los dos funcionarios de gobierno. Marcelo Pecci, fiscal antidrogas, fue asesinado mientras acumulaba pruebas en procesos sobre delincuentes capturados pertenecientes a las organizaciones criminales de origen brasileño Primeiro Comando Capital y Comando Vermelho, así como de los lavadores de dinero libaneses de la Triple Frontera con Brasil y Argentina.

Dos semanas después fue acribillado el alcalde del estado fronterizo de Pedro Juan Caballero, días antes de su asesinato, criticó la impunidad de los mafiosos en las calles al andar armados sin que las autoridades hagan algo.

Por su parte, el presidente Mario Abdo Benítez denunció que el narcotráfico está pagando a políticos y al poder judicial y otras autoridades para poder actuar impunemente.

Ante este panorama, el especialista en seguridad pública aseguró que cada país tiene su fórmula para combatir el narcotráfico, ya que cada uno tiene sus intereses, por lo que cada quien aplica la lucha a su manera, pero lo que es cierto es la necesidad de una guerra en conjunto para lograr el éxito.

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