/ sábado 20 de agosto de 2016

Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega
  • Los pretextos de Graco

Otro que tal baila! El desgobernador, Graco Ramírez, tiene hartos a los morelenses y busca chivos expiatorios a quienes culpar de su incompetente y podrida administración.

En la semana, el Frente Amplio Morelense –que agrupa a más de 100 organizaciones-, le asestó una marcha multitudinaria unida en un rugido: ¡Fuera Graco! Hasta la coronilla por la inseguridad, se insiste en que deje un cargo en el que florece la corrupción.

El interfecto apunta a tres frentes “enemigos”. El primero es la persona del rector de la Universidad Autónoma de Morelos –Alejandro Vera-, a quien acusa de malos manejos, hasta por 400 millones de pesos. Vera, que ni es mudo ni lelo, insiste en que la inseguridad es la causa por la que se convocó a los estudiantes y la población en general, para demandar la salida del “ejecutivo” (Con minúsculas) estatal.

En segundo término se va contra el obispo de Cuernavaca –Ramón Castro-, del que dice que convoca a la violencia, al estar disgustado por la aprobación en la entidad del matrimonio igualitario.

Lo que calla, el muy zorro, es la campaña que desató contra el prelado, a quien le atribuyeron “homofobia y pederastia”, calumnias emitidas desde su despacho. Monseñor Castro solo apoya a los dolientes.

Los terceros en discordia son los Transportistas Urbanos, según él inconformes por la introducción del “Morebús”, en Cuernavaca y otros cinco municipios. Le respondieron que la licitación apesta y es ilegal, al asignársela al Grupo Pullman, propiedad de la familia Rosillo.

Podrá tratar de justificarse cuanto le venga en gana, que la realidad habla por sí sola. Proliferan las extorsiones, los secuestros, las desapariciones y homicidios de jóvenes, niños y adultos; los robos a casa habitación y los asaltos, a la orden del día. Recibo docenas de correos en los que me comentan tragedias diarias en la impunidad.

Graco toma una sopa de su propio chocolate. Hace 11 años, encabezó el movimiento en contra del entonces mandamás, Jorge Carrillo Olea, que culminó con su dimisión. Ensoberbecido –más de lo que es-, consiguió por fin la silla embrujada estatal y se comprometió a acabar con el bandidaje.

Se echó a la bolsa al Gobierno federal –el que ahora lo respalda-, al alinearse con las reformas. Impuso el Mando Único y, a partir de su incondicionalidad con la federación, se creyó que ya la había hecho y se auto candidateó para el 2018 (Lo que le faltaba a este trópico).

Con el respaldo de Bucareli, alardea la “baja” en los índices delictivos, falsedad que desmienten los ciudadanos. Para ellos la situación es insufrible. Se evita salir después de las siete y se refuerzan puertas, a fin de evitar un robo en la propia casa.

Las víctimas se quejan de la falta de investigación de la fiscalía y de la forma en la que se les trata. Lo mismo ignora denuncias de homicidios, que de desapariciones o de “cobro de piso”.

Hablar con residentes de la que fue la “Ciudad de la Primavera”, angustia. A la incertidumbre de convertirse en uno más de las estadísticas rojas, añaden la corrupción.

Señalan al hijastro de Ramírez, Rodrigo Gayosso. Otro pariente de los de 10 por ciento. Fija sobreprecios en compras, cuotas a proveedores y contratistas y se ha convertido en terrateniente. En estos años adquirió propiedades al por mayor, en Cuernavaca y en la Ciudad de México, entre las que se cuentan el hotel “Las Mañanitas”, de enorme tradición.

Graco está en la cuerda floja, a pesar de la protección de los de arriba. Diga lo que diga, ataque a quien ataque, se lo ha ganado a pulso. catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq

  • Catalina Noriega
  • Los pretextos de Graco

Otro que tal baila! El desgobernador, Graco Ramírez, tiene hartos a los morelenses y busca chivos expiatorios a quienes culpar de su incompetente y podrida administración.

En la semana, el Frente Amplio Morelense –que agrupa a más de 100 organizaciones-, le asestó una marcha multitudinaria unida en un rugido: ¡Fuera Graco! Hasta la coronilla por la inseguridad, se insiste en que deje un cargo en el que florece la corrupción.

El interfecto apunta a tres frentes “enemigos”. El primero es la persona del rector de la Universidad Autónoma de Morelos –Alejandro Vera-, a quien acusa de malos manejos, hasta por 400 millones de pesos. Vera, que ni es mudo ni lelo, insiste en que la inseguridad es la causa por la que se convocó a los estudiantes y la población en general, para demandar la salida del “ejecutivo” (Con minúsculas) estatal.

En segundo término se va contra el obispo de Cuernavaca –Ramón Castro-, del que dice que convoca a la violencia, al estar disgustado por la aprobación en la entidad del matrimonio igualitario.

Lo que calla, el muy zorro, es la campaña que desató contra el prelado, a quien le atribuyeron “homofobia y pederastia”, calumnias emitidas desde su despacho. Monseñor Castro solo apoya a los dolientes.

Los terceros en discordia son los Transportistas Urbanos, según él inconformes por la introducción del “Morebús”, en Cuernavaca y otros cinco municipios. Le respondieron que la licitación apesta y es ilegal, al asignársela al Grupo Pullman, propiedad de la familia Rosillo.

Podrá tratar de justificarse cuanto le venga en gana, que la realidad habla por sí sola. Proliferan las extorsiones, los secuestros, las desapariciones y homicidios de jóvenes, niños y adultos; los robos a casa habitación y los asaltos, a la orden del día. Recibo docenas de correos en los que me comentan tragedias diarias en la impunidad.

Graco toma una sopa de su propio chocolate. Hace 11 años, encabezó el movimiento en contra del entonces mandamás, Jorge Carrillo Olea, que culminó con su dimisión. Ensoberbecido –más de lo que es-, consiguió por fin la silla embrujada estatal y se comprometió a acabar con el bandidaje.

Se echó a la bolsa al Gobierno federal –el que ahora lo respalda-, al alinearse con las reformas. Impuso el Mando Único y, a partir de su incondicionalidad con la federación, se creyó que ya la había hecho y se auto candidateó para el 2018 (Lo que le faltaba a este trópico).

Con el respaldo de Bucareli, alardea la “baja” en los índices delictivos, falsedad que desmienten los ciudadanos. Para ellos la situación es insufrible. Se evita salir después de las siete y se refuerzan puertas, a fin de evitar un robo en la propia casa.

Las víctimas se quejan de la falta de investigación de la fiscalía y de la forma en la que se les trata. Lo mismo ignora denuncias de homicidios, que de desapariciones o de “cobro de piso”.

Hablar con residentes de la que fue la “Ciudad de la Primavera”, angustia. A la incertidumbre de convertirse en uno más de las estadísticas rojas, añaden la corrupción.

Señalan al hijastro de Ramírez, Rodrigo Gayosso. Otro pariente de los de 10 por ciento. Fija sobreprecios en compras, cuotas a proveedores y contratistas y se ha convertido en terrateniente. En estos años adquirió propiedades al por mayor, en Cuernavaca y en la Ciudad de México, entre las que se cuentan el hotel “Las Mañanitas”, de enorme tradición.

Graco está en la cuerda floja, a pesar de la protección de los de arriba. Diga lo que diga, ataque a quien ataque, se lo ha ganado a pulso. catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq

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