/ jueves 8 de febrero de 2018

Gobernadores corruptos: ¡nunca más!

Por Daniel Ávila

La corrupción es uno de los problemas más importantes que enfrentamos los mexicanos. Estas conductas ilícitas se pueden dar tanto en el ámbito privado como en el público. Sin embargo, la lupa ciudadana está puesta en los funcionarios públicos, pues en ello los ciudadanos han depositado su confianza para tomar las decisiones que deben transformar al país.

En ese sentido, existe un malestar de la sociedad por todos los gobernadores corruptos que hemos tenido en los últimos años. Como nunca en la historia de nuestro país una cantidad tan alta de funcionarios de estos niveles están en la cárcel, bajo proceso penal o con acusaciones de irregularidades durante su administración. La impunidad que acompaña estos eventos exacerba el enojo social.

Nombres hay muchos, desde los que hoy están o han estado en la cárcel como Roberto Borge, Mario Villanueva, Guillermo Padrés, Javier Duarte, Flavino Ríos, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández, Andrés Granier y Jesús Reyna.

Sin embargo, hay otros que son investigados o enfrentan un proceso legal, entre ellos se encuentran César Duarte, Rodrigo Medina, Luis Armando Reynoso, Mario Anguiano y Marcos Covarrubias.

Pero no son los únicos, ya que hay exgobernadores que han sido señalados por probables anomalías como Roberto Sandoval, Marcelo Ebrard, Gabino Cue, Fidel Herrera, Egidio Torre, los hermanos Rubén y Humberto Moreira, Miguel Alonso Reyes, Jorge Herrera, Fernando Toranzo; entre otros.

El cargo de gobernador era respetado y honorable, pero dada la actuación de estos funcionarios públicos, el pueblo de México desconfía cada vez más de quienes deberían realizar sus labores con honestidad, honradez y transparencia. Ante tantos casos de irresponsabilidad, impunidad y acusaciones, los gobernadores se han transformado en un sinónimo de corrupción e ineficiencia.

Es necesario dignificar las actividades de todos los gobernantes electos por los ciudadanos a fin de devolver el prestigio a ese cargo público. En las próximas elecciones se renovarán las gubernaturas de Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán; así como la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Será importante que estemos atentos a la rendición de cuentas y la evaluación de las actividades de las administraciones salientes. Asimismo, las Auditorias Superiores de los estados deben detectar posibles anomalías y dar aviso a las autoridades en caso de algún acto ilícito.

Es hora de fortalecer los valores que nos permitan tener gobernadores más transparentes, honestos, que brinden acceso a la información pública y que se encuentren ajenos a casos de corrupción. 

  Senador por el PAN

Por Daniel Ávila

La corrupción es uno de los problemas más importantes que enfrentamos los mexicanos. Estas conductas ilícitas se pueden dar tanto en el ámbito privado como en el público. Sin embargo, la lupa ciudadana está puesta en los funcionarios públicos, pues en ello los ciudadanos han depositado su confianza para tomar las decisiones que deben transformar al país.

En ese sentido, existe un malestar de la sociedad por todos los gobernadores corruptos que hemos tenido en los últimos años. Como nunca en la historia de nuestro país una cantidad tan alta de funcionarios de estos niveles están en la cárcel, bajo proceso penal o con acusaciones de irregularidades durante su administración. La impunidad que acompaña estos eventos exacerba el enojo social.

Nombres hay muchos, desde los que hoy están o han estado en la cárcel como Roberto Borge, Mario Villanueva, Guillermo Padrés, Javier Duarte, Flavino Ríos, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández, Andrés Granier y Jesús Reyna.

Sin embargo, hay otros que son investigados o enfrentan un proceso legal, entre ellos se encuentran César Duarte, Rodrigo Medina, Luis Armando Reynoso, Mario Anguiano y Marcos Covarrubias.

Pero no son los únicos, ya que hay exgobernadores que han sido señalados por probables anomalías como Roberto Sandoval, Marcelo Ebrard, Gabino Cue, Fidel Herrera, Egidio Torre, los hermanos Rubén y Humberto Moreira, Miguel Alonso Reyes, Jorge Herrera, Fernando Toranzo; entre otros.

El cargo de gobernador era respetado y honorable, pero dada la actuación de estos funcionarios públicos, el pueblo de México desconfía cada vez más de quienes deberían realizar sus labores con honestidad, honradez y transparencia. Ante tantos casos de irresponsabilidad, impunidad y acusaciones, los gobernadores se han transformado en un sinónimo de corrupción e ineficiencia.

Es necesario dignificar las actividades de todos los gobernantes electos por los ciudadanos a fin de devolver el prestigio a ese cargo público. En las próximas elecciones se renovarán las gubernaturas de Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán; así como la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Será importante que estemos atentos a la rendición de cuentas y la evaluación de las actividades de las administraciones salientes. Asimismo, las Auditorias Superiores de los estados deben detectar posibles anomalías y dar aviso a las autoridades en caso de algún acto ilícito.

Es hora de fortalecer los valores que nos permitan tener gobernadores más transparentes, honestos, que brinden acceso a la información pública y que se encuentren ajenos a casos de corrupción. 

  Senador por el PAN