/ lunes 18 de diciembre de 2023

La intención electoral de la intervención militar de E.U. en México

No obstante que lleva algún tiempo instalada dicha posibilidad, sigue siendo desde un análisis serio y documentado, un auténtico disparate. La cooperación y colaboración entre las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y de México, ha ido aumentando en cantidad y calidad a lo largo del siglo XXI. El evento que propicia esta etapa, son los atentados terroristas del 11 de septiembre en la ciudad de Nueva York. A partir de esos hechos, los programas de intercambios educativos, de capacitación, adiestramiento, maniobras multinacionales entre otros ámbitos de la profesionalización de la carrera militar se han consolidado.

De acuerdo a la normatividad y leyes del Poder Legislativo y el calendario fiscal, durante los meses de noviembre y diciembre de cada año, se discute y aprueba el presupuesto de ingresos y egresos del gobierno de los Estados Unidos. Son jornadas largas, con elevando niveles de tensión mediática y política, que de manera usual, se resuelven minutos antes de que la ley establece el plazo último para que la administración pública del país no cierre. Es decir, que deje de funcionar. En esta ocasión, como sabemos hay más conflicto que en los anteriores años, debido a que en el mes de noviembre del próximo año son las elecciones presidenciales y del Congreso. Sobre este proceso en particular, es muy recomendable leer el artículo de Armando Guzmán, publicado en el periódico El Economista, el pasado lunes 11, El Pentágono contra los cárteles (aquí los detalles.

El tema “México”, que a su vez, se desglosa en tres: migración, tráfico de drogas y relaciones comerciales, desde la primera campaña de Donlad Trump, nuestro país se ha convertido en una arena de ataques y descalificaciones, acusaciones y filtraciones, para exacerbar el supremacismo y por consecuencia, la xenofobia y el racismo hacia las y los mexicanos. En esta ocasión la retórica ha alcanzado niveles de propuestas formales en el presupuesto del Departamento de Defensa, que aún esta por aprobarse, por un nutrido grupo de representantes (Cámara Baja) del Partido Republicano y unos cuantos del Demócrata

Recordaremos como dos diputados de muy poco peso político, propusieron en enero de este año, que ante lo que califican como incapacidad del gobierno mexicano para frenar la violencia criminal y que afecta a los Estados fronterizos de ambos país, se hacía necesaria una intervención militar estadounidense en nuestro territorio para combatirlos y exterminarlos. En recientes días, de nueva cuenta se ha presentado con un elemento adicional, que es en sí, un paso muy serio en ese sentido: destinar hasta mil millones de dólares al Departamento de Defensa, para que sean destinados a operaciones fuera del país (entiéndase en México) para combatir a las organizaciones criminales traficantes de drogas.

En la iniciativa presentada, hasta ahora, sólo por legisladores pertenecientes al Partido Republicano, se aluden a dos estructuras delictivas, la que dirigen los hijos de Joaquín Guzmán y la otra facción que encabeza Ismael Zambada. La otra es nueva generación, a ambas, les atribuyen la mayor responsabilidad en el tráfico de fentanilo y por consecuencia, de la muerte de más de 115 mil personas en 2022, por su abuso el su consumo. La citada iniciativa señala y reitera, que las autoridades en México no han hecho, por lo que de nuevo, se contempla la posibilidad de incursiones bélicas de parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en aquellas zonas sobre todo, de amplia influencia por parte de las organizaciones delictivas mencionadas.

Si bien una acción militar de esa naturaleza, en las actuales condiciones resulta del todo inviable, desde México debemos tener cuidado y poner mucha atención, pues detrás de esas intenciones, se sustenta el discurso anti México, anti migrantes. Los primeros que pagan las consecuencias directas de semejante retórica, son las y los mexicanos que trabajan en condiciones irregulares en cientos de ciudades de los Estados Unidos, que de manera inmediata reciben maltrato tanto de la sociedad abierta, de las autoridades migratorias y las policías. No podemos conformarnos con sostener que la intervención militar de la primera potencia mundial en nuestro territorio, es inviable. En ese país, hay quienes resienten personalmente los perniciosos efectos de la argumentación bélica.

javierolivaposada@gmail.com

@JOPso

No obstante que lleva algún tiempo instalada dicha posibilidad, sigue siendo desde un análisis serio y documentado, un auténtico disparate. La cooperación y colaboración entre las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y de México, ha ido aumentando en cantidad y calidad a lo largo del siglo XXI. El evento que propicia esta etapa, son los atentados terroristas del 11 de septiembre en la ciudad de Nueva York. A partir de esos hechos, los programas de intercambios educativos, de capacitación, adiestramiento, maniobras multinacionales entre otros ámbitos de la profesionalización de la carrera militar se han consolidado.

De acuerdo a la normatividad y leyes del Poder Legislativo y el calendario fiscal, durante los meses de noviembre y diciembre de cada año, se discute y aprueba el presupuesto de ingresos y egresos del gobierno de los Estados Unidos. Son jornadas largas, con elevando niveles de tensión mediática y política, que de manera usual, se resuelven minutos antes de que la ley establece el plazo último para que la administración pública del país no cierre. Es decir, que deje de funcionar. En esta ocasión, como sabemos hay más conflicto que en los anteriores años, debido a que en el mes de noviembre del próximo año son las elecciones presidenciales y del Congreso. Sobre este proceso en particular, es muy recomendable leer el artículo de Armando Guzmán, publicado en el periódico El Economista, el pasado lunes 11, El Pentágono contra los cárteles (aquí los detalles.

El tema “México”, que a su vez, se desglosa en tres: migración, tráfico de drogas y relaciones comerciales, desde la primera campaña de Donlad Trump, nuestro país se ha convertido en una arena de ataques y descalificaciones, acusaciones y filtraciones, para exacerbar el supremacismo y por consecuencia, la xenofobia y el racismo hacia las y los mexicanos. En esta ocasión la retórica ha alcanzado niveles de propuestas formales en el presupuesto del Departamento de Defensa, que aún esta por aprobarse, por un nutrido grupo de representantes (Cámara Baja) del Partido Republicano y unos cuantos del Demócrata

Recordaremos como dos diputados de muy poco peso político, propusieron en enero de este año, que ante lo que califican como incapacidad del gobierno mexicano para frenar la violencia criminal y que afecta a los Estados fronterizos de ambos país, se hacía necesaria una intervención militar estadounidense en nuestro territorio para combatirlos y exterminarlos. En recientes días, de nueva cuenta se ha presentado con un elemento adicional, que es en sí, un paso muy serio en ese sentido: destinar hasta mil millones de dólares al Departamento de Defensa, para que sean destinados a operaciones fuera del país (entiéndase en México) para combatir a las organizaciones criminales traficantes de drogas.

En la iniciativa presentada, hasta ahora, sólo por legisladores pertenecientes al Partido Republicano, se aluden a dos estructuras delictivas, la que dirigen los hijos de Joaquín Guzmán y la otra facción que encabeza Ismael Zambada. La otra es nueva generación, a ambas, les atribuyen la mayor responsabilidad en el tráfico de fentanilo y por consecuencia, de la muerte de más de 115 mil personas en 2022, por su abuso el su consumo. La citada iniciativa señala y reitera, que las autoridades en México no han hecho, por lo que de nuevo, se contempla la posibilidad de incursiones bélicas de parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en aquellas zonas sobre todo, de amplia influencia por parte de las organizaciones delictivas mencionadas.

Si bien una acción militar de esa naturaleza, en las actuales condiciones resulta del todo inviable, desde México debemos tener cuidado y poner mucha atención, pues detrás de esas intenciones, se sustenta el discurso anti México, anti migrantes. Los primeros que pagan las consecuencias directas de semejante retórica, son las y los mexicanos que trabajan en condiciones irregulares en cientos de ciudades de los Estados Unidos, que de manera inmediata reciben maltrato tanto de la sociedad abierta, de las autoridades migratorias y las policías. No podemos conformarnos con sostener que la intervención militar de la primera potencia mundial en nuestro territorio, es inviable. En ese país, hay quienes resienten personalmente los perniciosos efectos de la argumentación bélica.

javierolivaposada@gmail.com

@JOPso