/ sábado 26 de mayo de 2018

La moviola

Solo, con su soledad

GERARDO GIL BALLESTEROS

Hay que guardar cierta distancia con Solo: Una historia de StarWars (Ron Howard, 2018). El asunto resulta más complejo que ser un producto exclusivo para fans. Complacerlos, resulta llenar una galaxia de expectativas interminables y puede limitar el gozo de un fenómeno cinematográfico de peso indiscutible.

En Solo, la distancia crítica aclara los puntos buenos y malos del filme. Por el contrario, una mirada sin objetividad, la que otorga la celosa visión del fan, hace que las pasiones dominen el análisis.

Tomar a un personaje que rebasa el universo de la ficción, para formar parte de la cultura popular, ajeno e independiente al escenario que lo vio nacer, es de tal complejidad, que Umberto Eco, tocó el tema en el libro Confesiones de un joven novelista.Son víctimas y beneficiarios de su propio mito. Pero seamos clásicos y vamos por partes:

  • Una nueva esperanza: Es verdad que el filme da continuidad a una saga mítica. Tan lo es, que modificó los usos y costumbres en la comercialización de Hollywood y reeducó la manera de ver cine al dar a la ciencia ficción y al blockbuster un peso cultural en el ánimo del espectador-consumidor. Pero quienes han crecido -y en algunos casos hasta envejecido- con esta serie que ya tiene cuatro décadas, deben considerar que los nuevos rostros y formas de lafranquicia van también dirigidos a un público nuevo: Los millennials y quienes le siguen.

A este sector, que le da Una nueva esperanza a la serie, le importa muy poco comparar la anterior saga y a sus actores con el espectáculo que tienen enfrente. La subcultura del Easteregg, en este caso, es más bien deporte de chavorrucos.

  • El Imperio contraataca: Disney ha sabido entender los tiempos y dirigirse a varias generaciones. En lugar de recurrir a un post púber fan venido a director, el proyecto quedó en manos de lo más conservador en las formas dentro la industria: Ron Howard, en la dirección y en la producción a la poderosísima Kathleen Kennedy.

El primero tiene en su haber Splash, Coccon, A Beautiful Mind, por mencionar tres títulos y la segunda, ha generado filmes como E.T. The Extraterrestrial y Jurasic Park, además de la saga StarWars.

  • El regreso del Jedi: Es verdad que Alden Ehrenreich tiene unos zapatos muy grandes que llenar, ni más ni menos que Harrison Ford, pero lo mismo le ha pasado a todos los actores que retoman a personajes de peso. Basta mencionar la saga Bond. Los personajes, no son de los actores.

Con el espíritu de las cliffhanger, Solo: Una historia de StarWars, es una aventura correcta que no brillante, incluso lenta por momentos,que se regodea y padece su propio mito. Pero vista de manera independiente, resulta divertida a secas. Eso no es malo.


@lamoviola

Solo, con su soledad

GERARDO GIL BALLESTEROS

Hay que guardar cierta distancia con Solo: Una historia de StarWars (Ron Howard, 2018). El asunto resulta más complejo que ser un producto exclusivo para fans. Complacerlos, resulta llenar una galaxia de expectativas interminables y puede limitar el gozo de un fenómeno cinematográfico de peso indiscutible.

En Solo, la distancia crítica aclara los puntos buenos y malos del filme. Por el contrario, una mirada sin objetividad, la que otorga la celosa visión del fan, hace que las pasiones dominen el análisis.

Tomar a un personaje que rebasa el universo de la ficción, para formar parte de la cultura popular, ajeno e independiente al escenario que lo vio nacer, es de tal complejidad, que Umberto Eco, tocó el tema en el libro Confesiones de un joven novelista.Son víctimas y beneficiarios de su propio mito. Pero seamos clásicos y vamos por partes:

  • Una nueva esperanza: Es verdad que el filme da continuidad a una saga mítica. Tan lo es, que modificó los usos y costumbres en la comercialización de Hollywood y reeducó la manera de ver cine al dar a la ciencia ficción y al blockbuster un peso cultural en el ánimo del espectador-consumidor. Pero quienes han crecido -y en algunos casos hasta envejecido- con esta serie que ya tiene cuatro décadas, deben considerar que los nuevos rostros y formas de lafranquicia van también dirigidos a un público nuevo: Los millennials y quienes le siguen.

A este sector, que le da Una nueva esperanza a la serie, le importa muy poco comparar la anterior saga y a sus actores con el espectáculo que tienen enfrente. La subcultura del Easteregg, en este caso, es más bien deporte de chavorrucos.

  • El Imperio contraataca: Disney ha sabido entender los tiempos y dirigirse a varias generaciones. En lugar de recurrir a un post púber fan venido a director, el proyecto quedó en manos de lo más conservador en las formas dentro la industria: Ron Howard, en la dirección y en la producción a la poderosísima Kathleen Kennedy.

El primero tiene en su haber Splash, Coccon, A Beautiful Mind, por mencionar tres títulos y la segunda, ha generado filmes como E.T. The Extraterrestrial y Jurasic Park, además de la saga StarWars.

  • El regreso del Jedi: Es verdad que Alden Ehrenreich tiene unos zapatos muy grandes que llenar, ni más ni menos que Harrison Ford, pero lo mismo le ha pasado a todos los actores que retoman a personajes de peso. Basta mencionar la saga Bond. Los personajes, no son de los actores.

Con el espíritu de las cliffhanger, Solo: Una historia de StarWars, es una aventura correcta que no brillante, incluso lenta por momentos,que se regodea y padece su propio mito. Pero vista de manera independiente, resulta divertida a secas. Eso no es malo.


@lamoviola