/ viernes 1 de enero de 2016

El príncipe consorte de Dinamarca se jubila a los 81 años

Copenhague, Dinamarca.- El príncipe Enrique, esposo de la reina Margarita II de Dinamarca, está oficialmente jubilado a partir de este viernes, por lo cual queda liberado de sus obligaciones oficiales, indicó un comunicado de la corte danesa.

"Mi marido decidió que había llegado el momento de quitar el pie del acelerador o, para hablar en danés corriente, jubilarse", había dicho la víspera la reina Margarita II en su mensaje de fin de año.

La jubilación de Enrique implica que dejará de participar "en una serie de acontecimientos y encuentros oficiales, entre ellos la sesión de apertura del parlamento, la recepción de embajadores y las visitas de Estado al extranjero", aclaró el comunicado.

Enrique, 81 años, cuyo verdadero nombre es Henri de Laborde de Monpezat, oriundo de Francia, conoció a la reina Margarita II en 1965 en Londres.

El príncipe consorte nunca fue muy popular entre los daneses que no se explicaban sus arranques de mal humor y su reticencia a ocupar un papel secundario en el protocolo. ||AFP||

/cpg

Copenhague, Dinamarca.- El príncipe Enrique, esposo de la reina Margarita II de Dinamarca, está oficialmente jubilado a partir de este viernes, por lo cual queda liberado de sus obligaciones oficiales, indicó un comunicado de la corte danesa.

"Mi marido decidió que había llegado el momento de quitar el pie del acelerador o, para hablar en danés corriente, jubilarse", había dicho la víspera la reina Margarita II en su mensaje de fin de año.

La jubilación de Enrique implica que dejará de participar "en una serie de acontecimientos y encuentros oficiales, entre ellos la sesión de apertura del parlamento, la recepción de embajadores y las visitas de Estado al extranjero", aclaró el comunicado.

Enrique, 81 años, cuyo verdadero nombre es Henri de Laborde de Monpezat, oriundo de Francia, conoció a la reina Margarita II en 1965 en Londres.

El príncipe consorte nunca fue muy popular entre los daneses que no se explicaban sus arranques de mal humor y su reticencia a ocupar un papel secundario en el protocolo. ||AFP||

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