/ viernes 1 de septiembre de 2023

[Entrevista] Flash Amazonas: Pop para romper y jugar

Una mezcla precoz e improbable de pop, música punk y ritmos sintéticos es lo que este dueto cocina, única y exclusivamente para aquellos mortales ávidos de sonidos frescos e imprevisibles

Uno es colombiano, pero vive en Madrid, el otro es japonés y vive en Tokio. Y su grupo funciona así, a larga distancia. Es la manera en que se “reúnen” para componer y grabar su música. Y así como suena de improbable el encuentro de dos culturas tan lejanas, es como se escucha la obra del dueto que responde al nombre de Flash Amazonas.

El latino se llama Julián Mayorga y el nipón, Ryota Miyake. Y juntos manufacturan una especie de art-pop lúdico y atrevido en el que se encuentran el punk y el rock con sonidos más sintéticos e incluso las polirrítmias del universo latino.

Sobre el nombre del conjunto no hay mucho que explicar, simplemente lo escucharon de un negocio de transferencia de dinero ecuatoriano y les gustó para nombrar a este proyecto.

Cuando llegó a nuestros oídos su segundo álbum, titulado Uva-Uva, inmediatamente nos llamó la atención esa fusión imprevisible y ese espíritu de experimentación que pocas veces se da en la música pop, así que nos lanzamos a platicar con ellos sin conocer mucho sobre las personas que estaban detrás, sólo empujados por el furor de escuchar algo tan fresco y novedoso.

“Sí, yo creo que es más bonito cuando los discos hablan por sí solos, es la música la que hace el trabajo y no hay que hacer tantas monerías. Yo soy mucho de hacer monerías en el escenario y tal, pero también me gusta que la música hable por sí sola”, confiesa Ryota.

La banda tomó forma en 2016, mientras ambos músicos eran residentes en la Red Bull Music Academy de Montreal.

Cuenta la leyenda que después de aquel encuentro, ambos hablaron de su inquietud por refrescar el bolero con un toque wonky y futurista. Y así, a distancia comenzaron a trabajar en el que sería su primer álbum Binary Birds and Other Rubbish Surreal Things (2019), que de acuerdo con sus manejadores, “se reveló como una espiral alucinógena y un exorcismo trilingüe (japonés, español e inglés) donde se sumaban bebés gigantes, fiestas submarinas, pájaros binarios y personajes alienígenas del spaghetti western.

En otras palabras, una deliciosa locura musical.

Su sonido tiene claras influencias de artistas como Talking Heads, Connan Mockasin y Devo


Sobre la forma en que funcionan los dos integrantes del grupo, a miles de kilómetros de distancia, aseguran que es algo completamente positivo:

“La naturaleza de la banda es esa, así es como la banda ha funcionado siempre y yo creo que quizá si viviéramos en el mismo país o en la misma ciudad, a lo mejor no funcionaría tan bien… Aunque claro, es muy difícil vernos para ensayar, y entonces cuando tocamos nos pasa como si estuviéramos tocando la música de alguien más, porque de pronto no recordamos cómo estaban hechas las canciones, aunque claro, conocemos bien la estructura y los arreglos”, apunta Julián.

De hecho, cuando platicamos con ellos apenas se habían visto algunas veces, aunque eso estaba a punto de cambiar, pues se estaban preparando para una pequeña gira europea, principalmente entre el Reino Unido, España y Portugal.

A juzgar por la relativamente mínima cantidad de escuchas que tienen en las plataformas de streaming, suponemos que el grupo aún no vive de este precoz proyecto, aunque se dedican a otros proyectos musicales y artísticos, los cuales consideran su trabajo principal.

Y aunque su música y el arte gráfico de su disco deja ver que el sentido del humor es importante para ellos, les pedimos que abunden al respecto:

“De hecho entre nosotros tenemos una broma acerca de la música seria que tocan otros grupos, que puede gustarnos y que la disfrutamos, pero para nosotros sí es muy importante la actitud de no tomarnos tan en serio, porque lo que hacemos es música y es para pasársela bien y para divertirse, de eso se trata todo esto para nosotros”, comparte Julián.

Julián Mayorga y Ryota Miyake manufacturan una especie de art-pop lúdico y atrevido en el que se encuentran el punk y el rock con sonidos más sintéticos y con las polirrítmias del universo latino

Sobre el choque cultural que puede significar para un colombiano trabajar con un japonés, y viceversa, ambos comparten que han encontrado la manera de hacerlo y de decir sí o no antes de dar paso a una idea.

Hemos encontrado nuestras maneras de entendernos y de tomar en cuenta cuando el otro quizá no se siente cómodo con algo”.

Su sonido, dicen, bebe del fervor absurdo de los primeros Talking Heads, pero evoca también la psicodelia esotérica del neozelandés Connan Mockasin con la sátira social del famoso quinteto de new-wave, Devo.

¿Pero qué es lo que quieren comunicar con esta música tan libre y despreocupada?

No mucho en realidad. Ryota dice que son como artesanos, y pone el ejemplo de un carpintero, quien hace una silla a su gusto, y que en ese sentido ellos sólo hacen la música porque es lo que les gusta hacer y que la comparten sin ánimo de adoctrinar ni de obligar a la gente a sentirse de cierto modo.

Sólo estamos tratando de compartir esto, de la misma manera en que lo haría el carpintero con la mesa y con la silla que acaba de terminar”.

“A mí me gusta pensar en la música como algo material. O sea, trabajar con algo que pueda sentir, palpar sus límites, sus restricciones, etcétera. La música pop es así, pero en mi caso quiero romperla. Quiero romperla y jugar con ella. Quiero ver qué más puedo decir para que todo esto explote”.

Para su sello discográfico, la dupla es “capaz de construir un puente ‘escheriano’ único, reuniendo elementos tanto de la música tradicional latinoamericana, como de la new-wave japones e incluso del punk, del pop sintetizado y del bolero de la vieja escuela.

Aunque también funciona la descripción que el grupo tiene de sí mismo: “Somos una banda moderna que emula a una banda de los 90 que emula a una banda de los 60".

Sobre el título de su álbum, cuenta Mayorga que se llama así para burlarse de las viejas bandas de pop cursis de los años 60, que salían uniformadas mientras cantaban sobre el amor y el desamor:

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Uva también significa uva en español… Me imagino que este álbum sabe a chicle con sabor a uva", agrega.

¿Te quedaste con la curiosidad? Escucha este disco en la menos leonina de las plataformas digitales, que es Bandcamp: https://flashamazonas.bandcamp.com/album/uva-uva-2


Uno es colombiano, pero vive en Madrid, el otro es japonés y vive en Tokio. Y su grupo funciona así, a larga distancia. Es la manera en que se “reúnen” para componer y grabar su música. Y así como suena de improbable el encuentro de dos culturas tan lejanas, es como se escucha la obra del dueto que responde al nombre de Flash Amazonas.

El latino se llama Julián Mayorga y el nipón, Ryota Miyake. Y juntos manufacturan una especie de art-pop lúdico y atrevido en el que se encuentran el punk y el rock con sonidos más sintéticos e incluso las polirrítmias del universo latino.

Sobre el nombre del conjunto no hay mucho que explicar, simplemente lo escucharon de un negocio de transferencia de dinero ecuatoriano y les gustó para nombrar a este proyecto.

Cuando llegó a nuestros oídos su segundo álbum, titulado Uva-Uva, inmediatamente nos llamó la atención esa fusión imprevisible y ese espíritu de experimentación que pocas veces se da en la música pop, así que nos lanzamos a platicar con ellos sin conocer mucho sobre las personas que estaban detrás, sólo empujados por el furor de escuchar algo tan fresco y novedoso.

“Sí, yo creo que es más bonito cuando los discos hablan por sí solos, es la música la que hace el trabajo y no hay que hacer tantas monerías. Yo soy mucho de hacer monerías en el escenario y tal, pero también me gusta que la música hable por sí sola”, confiesa Ryota.

La banda tomó forma en 2016, mientras ambos músicos eran residentes en la Red Bull Music Academy de Montreal.

Cuenta la leyenda que después de aquel encuentro, ambos hablaron de su inquietud por refrescar el bolero con un toque wonky y futurista. Y así, a distancia comenzaron a trabajar en el que sería su primer álbum Binary Birds and Other Rubbish Surreal Things (2019), que de acuerdo con sus manejadores, “se reveló como una espiral alucinógena y un exorcismo trilingüe (japonés, español e inglés) donde se sumaban bebés gigantes, fiestas submarinas, pájaros binarios y personajes alienígenas del spaghetti western.

En otras palabras, una deliciosa locura musical.

Su sonido tiene claras influencias de artistas como Talking Heads, Connan Mockasin y Devo


Sobre la forma en que funcionan los dos integrantes del grupo, a miles de kilómetros de distancia, aseguran que es algo completamente positivo:

“La naturaleza de la banda es esa, así es como la banda ha funcionado siempre y yo creo que quizá si viviéramos en el mismo país o en la misma ciudad, a lo mejor no funcionaría tan bien… Aunque claro, es muy difícil vernos para ensayar, y entonces cuando tocamos nos pasa como si estuviéramos tocando la música de alguien más, porque de pronto no recordamos cómo estaban hechas las canciones, aunque claro, conocemos bien la estructura y los arreglos”, apunta Julián.

De hecho, cuando platicamos con ellos apenas se habían visto algunas veces, aunque eso estaba a punto de cambiar, pues se estaban preparando para una pequeña gira europea, principalmente entre el Reino Unido, España y Portugal.

A juzgar por la relativamente mínima cantidad de escuchas que tienen en las plataformas de streaming, suponemos que el grupo aún no vive de este precoz proyecto, aunque se dedican a otros proyectos musicales y artísticos, los cuales consideran su trabajo principal.

Y aunque su música y el arte gráfico de su disco deja ver que el sentido del humor es importante para ellos, les pedimos que abunden al respecto:

“De hecho entre nosotros tenemos una broma acerca de la música seria que tocan otros grupos, que puede gustarnos y que la disfrutamos, pero para nosotros sí es muy importante la actitud de no tomarnos tan en serio, porque lo que hacemos es música y es para pasársela bien y para divertirse, de eso se trata todo esto para nosotros”, comparte Julián.

Julián Mayorga y Ryota Miyake manufacturan una especie de art-pop lúdico y atrevido en el que se encuentran el punk y el rock con sonidos más sintéticos y con las polirrítmias del universo latino

Sobre el choque cultural que puede significar para un colombiano trabajar con un japonés, y viceversa, ambos comparten que han encontrado la manera de hacerlo y de decir sí o no antes de dar paso a una idea.

Hemos encontrado nuestras maneras de entendernos y de tomar en cuenta cuando el otro quizá no se siente cómodo con algo”.

Su sonido, dicen, bebe del fervor absurdo de los primeros Talking Heads, pero evoca también la psicodelia esotérica del neozelandés Connan Mockasin con la sátira social del famoso quinteto de new-wave, Devo.

¿Pero qué es lo que quieren comunicar con esta música tan libre y despreocupada?

No mucho en realidad. Ryota dice que son como artesanos, y pone el ejemplo de un carpintero, quien hace una silla a su gusto, y que en ese sentido ellos sólo hacen la música porque es lo que les gusta hacer y que la comparten sin ánimo de adoctrinar ni de obligar a la gente a sentirse de cierto modo.

Sólo estamos tratando de compartir esto, de la misma manera en que lo haría el carpintero con la mesa y con la silla que acaba de terminar”.

“A mí me gusta pensar en la música como algo material. O sea, trabajar con algo que pueda sentir, palpar sus límites, sus restricciones, etcétera. La música pop es así, pero en mi caso quiero romperla. Quiero romperla y jugar con ella. Quiero ver qué más puedo decir para que todo esto explote”.

Para su sello discográfico, la dupla es “capaz de construir un puente ‘escheriano’ único, reuniendo elementos tanto de la música tradicional latinoamericana, como de la new-wave japones e incluso del punk, del pop sintetizado y del bolero de la vieja escuela.

Aunque también funciona la descripción que el grupo tiene de sí mismo: “Somos una banda moderna que emula a una banda de los 90 que emula a una banda de los 60".

Sobre el título de su álbum, cuenta Mayorga que se llama así para burlarse de las viejas bandas de pop cursis de los años 60, que salían uniformadas mientras cantaban sobre el amor y el desamor:

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Uva también significa uva en español… Me imagino que este álbum sabe a chicle con sabor a uva", agrega.

¿Te quedaste con la curiosidad? Escucha este disco en la menos leonina de las plataformas digitales, que es Bandcamp: https://flashamazonas.bandcamp.com/album/uva-uva-2


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