/ viernes 5 de mayo de 2017

Fernando Botero presenta una retrospectiva en Roma

El artista colombiano Fernando Botero presentó hoy la más grande antología sobre su obra realizada hasta ahora en la capital italiana, con una selección de más de 50 cuadros y esculturas para celebrar sus 85 años de edad, apenas cumplidos, y sus casi seis décadas de carrera.

“Hace muchos años que no hacía una muestra así, que incluyera todos los aspectos de mi trabajo”, dijo el maestro en rueda de prensa en el museo del Vittoriano de Roma, donde la exhibición será abierta al público mañana viernes, y permanecerá hasta el 27 de agosto próximo.

Explicó que su estilo inconfundible parte del hecho de que él cree en el volumen, en una sensualidad que a través de la exaltación de la forma pueda provocar placer en la mirada. “A través de la exaltación de la forma se encuentra comunicación directa con la gente”, explicó.

El maestro dijo que a pesar de haber viajado por el mundo, su inspiración le llega de América Latina, y que mantiene un contacto directo con su natal Colombia y lo que ahí sucede.

Habló de la influencia del arte italiano en su obra y recordó que a los 19 años de edad llegó por primera vez a Italia -donde reside tres meses al año- para estudiar en Florencia. Confirmó en particular su predilección por la pintura de artistas de los siglos XIII y XIV, como Masaccio, Giotto y Piero de lla Francesca.

Y justamente de la muestra del Vittoriano forma parte la versión de Botero de los retratos de los duques de Urbino, realizados originalmente por Piero de lla Francesca, a quien dijo haber estudiado a profundidad.

“Son artistas a los que he estudiado mucho y pienso que su estilo, de alguna manera, se refleja en mis obras”, señaló. Asimismo, se refirió a la influencia del muralismo mexicano y recordó que Diego Rivera, uno de los principales exponentes de esa corriente, vivió en Italia.

“Los muralistas mexicanos se inspiraron en el lenguaje (pictórico) italiano y lo hicieron mexicano”, afirmó.

La octava sección de la muestra está dedicada al circo, que Botero descubrió en México, atraído por sus personajes, sus colores, su movimiento, su ritmo vital y las diferentes historias vinculadas con un espectáculo antiguo y moderno al mismo tiempo.

De esa misma sección forman parte cuadros como “Contorsionista”, “Músicos” o “Pierrot”.

El curador de la muestra, Rudy Chiappini, explicó que la misma está formada por un total de ocho secciones. La primera es la dedicada a la escultura e incluye cinco obras realizadas en bronce, como el “Caballo”, de más de tres metros de altura, colocado a la entrada del Museo del Vittoriano.

La segunda sección se refiere a los artistas que han inspirado a Botero, como los ya citados Giotto y De lla Francesca, pero también Velázquez, Rubens, Mategna, Leonardo o Goya.

Hay también una sección dedicada a las naturalezas muertas y otra a la religión, pues aunque Botero dijo no ser religioso, consideró que se trata de una temática muy importante para el arte. De esa sección forman parte cuadros como “El seminario” o “El Nuncio”.

La quinta sección es la de la política, con cuadros como “El presidente y sus ministros”, mientras la sexta se refiere a la vida latinoamericana, y de alguna manera refleja el mundo que el pintor conoció en su juventud.

La séptima sección está dedicada a los desnudos, a través de los cuales probablemente el estilo “boteriano” alcanza su mejor expresión con sus figuras, sobre todo femeninas, de formas abundantes y dilatadas mediante las cuales el artista logra reflejar la importancia del color.

El artista colombiano Fernando Botero presentó hoy la más grande antología sobre su obra realizada hasta ahora en la capital italiana, con una selección de más de 50 cuadros y esculturas para celebrar sus 85 años de edad, apenas cumplidos, y sus casi seis décadas de carrera.

“Hace muchos años que no hacía una muestra así, que incluyera todos los aspectos de mi trabajo”, dijo el maestro en rueda de prensa en el museo del Vittoriano de Roma, donde la exhibición será abierta al público mañana viernes, y permanecerá hasta el 27 de agosto próximo.

Explicó que su estilo inconfundible parte del hecho de que él cree en el volumen, en una sensualidad que a través de la exaltación de la forma pueda provocar placer en la mirada. “A través de la exaltación de la forma se encuentra comunicación directa con la gente”, explicó.

El maestro dijo que a pesar de haber viajado por el mundo, su inspiración le llega de América Latina, y que mantiene un contacto directo con su natal Colombia y lo que ahí sucede.

Habló de la influencia del arte italiano en su obra y recordó que a los 19 años de edad llegó por primera vez a Italia -donde reside tres meses al año- para estudiar en Florencia. Confirmó en particular su predilección por la pintura de artistas de los siglos XIII y XIV, como Masaccio, Giotto y Piero de lla Francesca.

Y justamente de la muestra del Vittoriano forma parte la versión de Botero de los retratos de los duques de Urbino, realizados originalmente por Piero de lla Francesca, a quien dijo haber estudiado a profundidad.

“Son artistas a los que he estudiado mucho y pienso que su estilo, de alguna manera, se refleja en mis obras”, señaló. Asimismo, se refirió a la influencia del muralismo mexicano y recordó que Diego Rivera, uno de los principales exponentes de esa corriente, vivió en Italia.

“Los muralistas mexicanos se inspiraron en el lenguaje (pictórico) italiano y lo hicieron mexicano”, afirmó.

La octava sección de la muestra está dedicada al circo, que Botero descubrió en México, atraído por sus personajes, sus colores, su movimiento, su ritmo vital y las diferentes historias vinculadas con un espectáculo antiguo y moderno al mismo tiempo.

De esa misma sección forman parte cuadros como “Contorsionista”, “Músicos” o “Pierrot”.

El curador de la muestra, Rudy Chiappini, explicó que la misma está formada por un total de ocho secciones. La primera es la dedicada a la escultura e incluye cinco obras realizadas en bronce, como el “Caballo”, de más de tres metros de altura, colocado a la entrada del Museo del Vittoriano.

La segunda sección se refiere a los artistas que han inspirado a Botero, como los ya citados Giotto y De lla Francesca, pero también Velázquez, Rubens, Mategna, Leonardo o Goya.

Hay también una sección dedicada a las naturalezas muertas y otra a la religión, pues aunque Botero dijo no ser religioso, consideró que se trata de una temática muy importante para el arte. De esa sección forman parte cuadros como “El seminario” o “El Nuncio”.

La quinta sección es la de la política, con cuadros como “El presidente y sus ministros”, mientras la sexta se refiere a la vida latinoamericana, y de alguna manera refleja el mundo que el pintor conoció en su juventud.

La séptima sección está dedicada a los desnudos, a través de los cuales probablemente el estilo “boteriano” alcanza su mejor expresión con sus figuras, sobre todo femeninas, de formas abundantes y dilatadas mediante las cuales el artista logra reflejar la importancia del color.