/ jueves 25 de mayo de 2017

El matador Alejandro Talavante en plan grande en Las Ventas de Madrid

La raza y entrega del matador Alejandro Talavante ha dejado muy alto el listón al finalizar la tarde de ayer en Las Ventas de Madrid, luego de cortar una oreja y recibir una cornada en el quito toro de la tarde, misma que no fue impedimento para que el extremeño continuará su lidia hasta coronar y pasear el segundo trofeo que corta en el serial de San Isidro, pues en su primera intervención del pasado 19 cortó su primer trofeo, colocándose así como el máximo triunfador hasta el momento. Y todavía tiene una cita pendiente el próximo 6 de junio, ya que es de los toreros que firmó tres tardes; en dicha fecha se medirá ante un encierro de Victorino Martín.

Talavante, con la sangre hasta la media, ni se inmuto para continuar su labor ante el de Núñez del Cuvillo, que tenía cierta jiribilla, pues jamás se entregó ni fijó, sino que parecía daba coba al torero. Alejandro no tanteó, de inmediato citó por izquierda e iba a cuajar el segundo muletazo y el astado ya daba muestras de acortar el camino y colarse para buscar al torero. Con esa embestida áspera sobrevino el percance en la rodilla derecha, pero lejos de amedrentar al Talavante, éste se engalló serenamente para atacar a su oponente y elaborar un trasteo que caló en los tendidos por el riesgo constante que había. Finalmente el extremeño despacho recibiendo para recibir una oreja de mucho peso, luego paso a la enfermería por su propio pie.

Ante su primer toro, Talavante se dio a torear sublime, al natural y por derecha lo hizo en cámara lenta, lo mismo que los pases de pecho. El compendio fue acoplado, aprovechando cabalmente la templada embestida del vistoso jabonero de Núñez del Cuvillo. Cuando el animal se fue a menos, Alejandro improvisó cambiados por la espalda, muy dueño de los terrenos. Lástima que pinchó, de lo contrario otra hubiera sido la historia. GRANDES SENSACIONES

Los toros de Núñez del Cuvillo esperanzaban el triunfo del diestro peruano Andrés Roca Rey, pero quedó en esperanza, ya que su lote fue el menos potable.

En su primero, Andrés, inició su labor con un quite de ceñidas chicuelinas que agradaron al tendido. La faena de muleta comenzó por estatuarios y con la mano derecha cosechó buenos pases que algún sector del respetable protestó pero sin llegar a pasar de algunos, mató de entera caída para ser silenciado.

En el segundo la disposición no disminuyó, cuajó un quite por demás vibrante con el capote a la espalda que levantó a algunos aficionados de sus asientos, fue ahí cuando el espada observó cualidades en el burel y se dispuso a brindar al respetable en el centro del ruedo, ahí mismo recibió al toro a pies juntos con un cambiado por la espalda por demás vibrante. Lamentablemente después de la primera tanda el toro se lastimó de los cuartos traseros y fue imposible hilvanar una faena; cambió el ayudado por el acero para abreviar de entera.

Roca Rey se retiró de la plaza con aplausos de alivio, la disposición quedo demostrada, esperando tener mejor suerte en la próxima corrida que aún tiene pactada para el próximo 31. RESEÑA DEL FESTEJO

Decimocuarta corrida de San Isidro, lleno hasta la bandera. Toros de Núñez del Cuvillo, regulares de juego y presencia. Juan Bautista, silencio y aplausos. Alejandro Talavante, aplausos y oreja tras cornada. Andrés Roca Rey, silencio y aplausos.

La raza y entrega del matador Alejandro Talavante ha dejado muy alto el listón al finalizar la tarde de ayer en Las Ventas de Madrid, luego de cortar una oreja y recibir una cornada en el quito toro de la tarde, misma que no fue impedimento para que el extremeño continuará su lidia hasta coronar y pasear el segundo trofeo que corta en el serial de San Isidro, pues en su primera intervención del pasado 19 cortó su primer trofeo, colocándose así como el máximo triunfador hasta el momento. Y todavía tiene una cita pendiente el próximo 6 de junio, ya que es de los toreros que firmó tres tardes; en dicha fecha se medirá ante un encierro de Victorino Martín.

Talavante, con la sangre hasta la media, ni se inmuto para continuar su labor ante el de Núñez del Cuvillo, que tenía cierta jiribilla, pues jamás se entregó ni fijó, sino que parecía daba coba al torero. Alejandro no tanteó, de inmediato citó por izquierda e iba a cuajar el segundo muletazo y el astado ya daba muestras de acortar el camino y colarse para buscar al torero. Con esa embestida áspera sobrevino el percance en la rodilla derecha, pero lejos de amedrentar al Talavante, éste se engalló serenamente para atacar a su oponente y elaborar un trasteo que caló en los tendidos por el riesgo constante que había. Finalmente el extremeño despacho recibiendo para recibir una oreja de mucho peso, luego paso a la enfermería por su propio pie.

Ante su primer toro, Talavante se dio a torear sublime, al natural y por derecha lo hizo en cámara lenta, lo mismo que los pases de pecho. El compendio fue acoplado, aprovechando cabalmente la templada embestida del vistoso jabonero de Núñez del Cuvillo. Cuando el animal se fue a menos, Alejandro improvisó cambiados por la espalda, muy dueño de los terrenos. Lástima que pinchó, de lo contrario otra hubiera sido la historia. GRANDES SENSACIONES

Los toros de Núñez del Cuvillo esperanzaban el triunfo del diestro peruano Andrés Roca Rey, pero quedó en esperanza, ya que su lote fue el menos potable.

En su primero, Andrés, inició su labor con un quite de ceñidas chicuelinas que agradaron al tendido. La faena de muleta comenzó por estatuarios y con la mano derecha cosechó buenos pases que algún sector del respetable protestó pero sin llegar a pasar de algunos, mató de entera caída para ser silenciado.

En el segundo la disposición no disminuyó, cuajó un quite por demás vibrante con el capote a la espalda que levantó a algunos aficionados de sus asientos, fue ahí cuando el espada observó cualidades en el burel y se dispuso a brindar al respetable en el centro del ruedo, ahí mismo recibió al toro a pies juntos con un cambiado por la espalda por demás vibrante. Lamentablemente después de la primera tanda el toro se lastimó de los cuartos traseros y fue imposible hilvanar una faena; cambió el ayudado por el acero para abreviar de entera.

Roca Rey se retiró de la plaza con aplausos de alivio, la disposición quedo demostrada, esperando tener mejor suerte en la próxima corrida que aún tiene pactada para el próximo 31. RESEÑA DEL FESTEJO

Decimocuarta corrida de San Isidro, lleno hasta la bandera. Toros de Núñez del Cuvillo, regulares de juego y presencia. Juan Bautista, silencio y aplausos. Alejandro Talavante, aplausos y oreja tras cornada. Andrés Roca Rey, silencio y aplausos.