/ lunes 20 de febrero de 2017

Se impuso con contundencia, Sergio Flores en plan grande

POR MIGUEL ÁNGEL GARCÍA

FOTOS: ALEJANDRO VILLA AHÍ esta otro matador con posibilidades enormes para figurar en el primer circuito de figuras que tienen copadas las ferias de México. El matador de Tlaxcala, Sergio Flores, pegó un soberbio manotazo la tarde de ayer en la Plaza México y en su tercera comparecencia en la Temporada Grande -a mérito propio- sumó su segunda salida a hombros gracias a una labor impactante frente al segundo toro de su lote y que fue lo más destacado de la tarde luego de que Pablo Hermoso de Mendoza y Joselito Adame se fueran en blanco.

Flores se va del coso más grande del mundo como una autentica relajación de la temporada, con tres tardes de suma contundencia que no dejan duda de sus amplias capacidades para colocarse en un sitio de primerísimo nivel. GUSTÓ Y CONVENCIÓ

Sergio Flores se fue inédito en los lances de recibo ante su primero toro, ya que éste tuvo una salida incierta y estrelló todas su corpulencia ante el caballo de la contra querencia, a donde el toro arremetió con fuerza. Y tras un par de doblones flexionándo las rodillas, Sergio se dio a torear sin prisa, girando únicamente sobre la pierna izquierda en dos tandas por lado derecho de trazo largo. No encontró la misma respuesta por el lado izquierdo, pese a que se ayudo con el ayudado (espada simulada para cuadrar la muleta) y mejor volvió al lado derecho, pero el toro iba a menos en su recorrido, amen de que no dejo de echar la cara arriba. Finalmente llegaron las manoletinas, colofón inequívoco de las faenas, para luego cambiar la espada simulada por la de acero y dejar un espadazo entero. Lástima que el socio de amorcilló y tras unos instante sucumbió. Aplausos al torero.

Bien meció Flores los brazos a la verónica en los primeros lances ante su segundo astado y quitó extraordinariamente por tapatías, engallándose desde entonces.

Comprometió su labor el tlaxcalteca al brindar su faena al respetable y se fue a los tercios para aguantar enormidades al toro con tal de hacerlo pasar con cambiados por la espalda como prólogo de su labor muleteril, para luego ligar tandas en un palmo de terreno con el toro pegado a tablas. Tuvo que sujetar en todo momento al socio, ya que éste salía suelto tras los muletazos y ni hablar de los derrotes que pegaba al salir del embarque. Ante toda adversidad Sergio se superó y se gustó en todo momento, consiguiendo pases de todas marcas como poncinas, desdenes, cambiados por la espalda. Y más tandas por derecha que fueron un conjunto de grandes emociones y torería desparramada, lo cual contagió al público que le grito ¡torero, torero! Sergio cerró una tarde con mucha gallardía y ejemplo de superación admirable ante un toro nada fácil y ante el cual impuso su toreo. Y tras la rúbrica con la espada le fueron concedidas dos orejas, de mucho peso. Ahí está la gran revelación del toreo mexicano, la competencia natural de todos los toreros.

PODER Y MANDO

La nueva figura del toreo mexicana impone el ritmo y ayer dejó en claro que en México se deben lidiar corridas bien presentadas; sin duda ha sido un mensaje para todo aquel que quiera pelearle las palmas y ponerse en su nivel. No obstante, esta vez el santo lo tuvo de espaldas con el lote menos potable del encierro de Jaral de Peñas.

Joselito Adame no consiguió acomodarse en el saludo de capote ante su primero enemigo, pero Sergio aprovechó los quites dado que el toro fue dos veces al caballo y esa acción así lo amerita; el de Tlaxcala encendió la romería con chicuelinas bien embraguetado y tieso en la arena.

Con la muleta Adame inició con doblones para ahormar la cabeza del toro, que desde un principio salió áspero. Y a más presencia y exigencia del burlen, mayor impacta la labor del torero; Adame tuvo enfrente un oponente digno que le permitió lucir a pleno su sitio y capacidad torera. La faena fue de mucho mérito, no perdonó errores el toro y Joselito extrajo series por derecha de mucho poder y mando, anclado bien a la arena. Por naturales el hidrocálido le extrajo muletazos, aunque por ese lado estaba el diablo. Pero Joselito no se amedrentó y arrancó pases muy valiosos. Regresó a la carga por derecha para nuevamente enredarse con series donde el toro le pasó embarrado a la faja. Vaya actuación del matador, de esas que ponen a prueba a los toreros, evidenciando un sitio y valor a rayar. Concluyó de manoletinas para irse tras el acero y dejar una estocada que no bastó y concluyó de dos descabellos.

Su segundo toro no fue tan diferente que su primero, aunque menos brusco, lo desclasado y débil no ayudaron en lo absoluto pese a que Adame busco toda cuadratura. Por si fuera poco el astado careció de recorrido, ante lo que Joselito tuvo que acortar su labor. No importa la catadura del toro, si el animal no tiene cualidades es imposible que un torero pueda lucir, cosa que el público a veces pareciera no entender. Y cuando un diestro intenta torear por la cara, lo que se llama lidiar al enemigo con doblones, el público ya no lo valora. LABOR MALOGRADA

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza perdidó orejas por fallos con el rejón de muerte, no obstante, dejó un gran sabor con su toreo excepcional.

De poder a poder con las banderillas, quebrando las reuniones con limpieza y clasicismo excepcional, Pablo hizo gala de su rejoneo. Y plasmó los giros frente a la cara del toro como solo él sabe hacerlo, amén de banderillas cortas muy bien colocadas.

No ha sido el mejor toro que le permitiera lucir con mayor transmisión a al navarro, pero sí que dejó en la arena una labor pulcra y aseada. Mal con el rejón de muerte y no se salvó de la rechifla.

Su segundo astado se mostró rajado en cuanto le colocó los dos rejones de castigo, pero tratándose de Pablo este defecto ni se notó, ya que se hizo de su socio y muy inteligentemente le formuló lo que pidió y donde lo quiso el bravo. Y tras un par de banderillas se dio a torear llevando al toro cocido a la grupa del caballo pegado a tablas, cambiando los costados de su montura sin perder el ritmo. Y continuó a más ejecutando los giros delante de astado y poniendo banderillas cargando la suertes magníficamente. Brilló el rejoneador y brillaron sus caballos; remató su labor con banderillas cortas y dibujó la suerte de el teléfono (pone su codo sobre él testuz del toro y la mano en su oreja). Y si matar a pie es complicado ya ni hablar a caballo, lamentablemente Pablo no logró realizar la suerte suprema con certeza, por lo que echo pie a tierra y tuvo que descabellar. Extraño, Pablo se fue de vacío esta tarde en el Magno Escenario. A DESTACAR

Se lidiaron toros de Jaral de Peñas para los toreros a pie, bien presentados y con edad, de lidia complicada; y dos de Los Encinos para rejones que se dejaron torear.

La porra por Amor al Arte entregó reconocimiento a Joselito tras el paseíllo y estuvo como sobresaliente en este mano a mano el matador Jorge López. Se llenó el numerado, mientras que el general prácticamente ya es obsoleto.

POR MIGUEL ÁNGEL GARCÍA

FOTOS: ALEJANDRO VILLA AHÍ esta otro matador con posibilidades enormes para figurar en el primer circuito de figuras que tienen copadas las ferias de México. El matador de Tlaxcala, Sergio Flores, pegó un soberbio manotazo la tarde de ayer en la Plaza México y en su tercera comparecencia en la Temporada Grande -a mérito propio- sumó su segunda salida a hombros gracias a una labor impactante frente al segundo toro de su lote y que fue lo más destacado de la tarde luego de que Pablo Hermoso de Mendoza y Joselito Adame se fueran en blanco.

Flores se va del coso más grande del mundo como una autentica relajación de la temporada, con tres tardes de suma contundencia que no dejan duda de sus amplias capacidades para colocarse en un sitio de primerísimo nivel. GUSTÓ Y CONVENCIÓ

Sergio Flores se fue inédito en los lances de recibo ante su primero toro, ya que éste tuvo una salida incierta y estrelló todas su corpulencia ante el caballo de la contra querencia, a donde el toro arremetió con fuerza. Y tras un par de doblones flexionándo las rodillas, Sergio se dio a torear sin prisa, girando únicamente sobre la pierna izquierda en dos tandas por lado derecho de trazo largo. No encontró la misma respuesta por el lado izquierdo, pese a que se ayudo con el ayudado (espada simulada para cuadrar la muleta) y mejor volvió al lado derecho, pero el toro iba a menos en su recorrido, amen de que no dejo de echar la cara arriba. Finalmente llegaron las manoletinas, colofón inequívoco de las faenas, para luego cambiar la espada simulada por la de acero y dejar un espadazo entero. Lástima que el socio de amorcilló y tras unos instante sucumbió. Aplausos al torero.

Bien meció Flores los brazos a la verónica en los primeros lances ante su segundo astado y quitó extraordinariamente por tapatías, engallándose desde entonces.

Comprometió su labor el tlaxcalteca al brindar su faena al respetable y se fue a los tercios para aguantar enormidades al toro con tal de hacerlo pasar con cambiados por la espalda como prólogo de su labor muleteril, para luego ligar tandas en un palmo de terreno con el toro pegado a tablas. Tuvo que sujetar en todo momento al socio, ya que éste salía suelto tras los muletazos y ni hablar de los derrotes que pegaba al salir del embarque. Ante toda adversidad Sergio se superó y se gustó en todo momento, consiguiendo pases de todas marcas como poncinas, desdenes, cambiados por la espalda. Y más tandas por derecha que fueron un conjunto de grandes emociones y torería desparramada, lo cual contagió al público que le grito ¡torero, torero! Sergio cerró una tarde con mucha gallardía y ejemplo de superación admirable ante un toro nada fácil y ante el cual impuso su toreo. Y tras la rúbrica con la espada le fueron concedidas dos orejas, de mucho peso. Ahí está la gran revelación del toreo mexicano, la competencia natural de todos los toreros.

PODER Y MANDO

La nueva figura del toreo mexicana impone el ritmo y ayer dejó en claro que en México se deben lidiar corridas bien presentadas; sin duda ha sido un mensaje para todo aquel que quiera pelearle las palmas y ponerse en su nivel. No obstante, esta vez el santo lo tuvo de espaldas con el lote menos potable del encierro de Jaral de Peñas.

Joselito Adame no consiguió acomodarse en el saludo de capote ante su primero enemigo, pero Sergio aprovechó los quites dado que el toro fue dos veces al caballo y esa acción así lo amerita; el de Tlaxcala encendió la romería con chicuelinas bien embraguetado y tieso en la arena.

Con la muleta Adame inició con doblones para ahormar la cabeza del toro, que desde un principio salió áspero. Y a más presencia y exigencia del burlen, mayor impacta la labor del torero; Adame tuvo enfrente un oponente digno que le permitió lucir a pleno su sitio y capacidad torera. La faena fue de mucho mérito, no perdonó errores el toro y Joselito extrajo series por derecha de mucho poder y mando, anclado bien a la arena. Por naturales el hidrocálido le extrajo muletazos, aunque por ese lado estaba el diablo. Pero Joselito no se amedrentó y arrancó pases muy valiosos. Regresó a la carga por derecha para nuevamente enredarse con series donde el toro le pasó embarrado a la faja. Vaya actuación del matador, de esas que ponen a prueba a los toreros, evidenciando un sitio y valor a rayar. Concluyó de manoletinas para irse tras el acero y dejar una estocada que no bastó y concluyó de dos descabellos.

Su segundo toro no fue tan diferente que su primero, aunque menos brusco, lo desclasado y débil no ayudaron en lo absoluto pese a que Adame busco toda cuadratura. Por si fuera poco el astado careció de recorrido, ante lo que Joselito tuvo que acortar su labor. No importa la catadura del toro, si el animal no tiene cualidades es imposible que un torero pueda lucir, cosa que el público a veces pareciera no entender. Y cuando un diestro intenta torear por la cara, lo que se llama lidiar al enemigo con doblones, el público ya no lo valora. LABOR MALOGRADA

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza perdidó orejas por fallos con el rejón de muerte, no obstante, dejó un gran sabor con su toreo excepcional.

De poder a poder con las banderillas, quebrando las reuniones con limpieza y clasicismo excepcional, Pablo hizo gala de su rejoneo. Y plasmó los giros frente a la cara del toro como solo él sabe hacerlo, amén de banderillas cortas muy bien colocadas.

No ha sido el mejor toro que le permitiera lucir con mayor transmisión a al navarro, pero sí que dejó en la arena una labor pulcra y aseada. Mal con el rejón de muerte y no se salvó de la rechifla.

Su segundo astado se mostró rajado en cuanto le colocó los dos rejones de castigo, pero tratándose de Pablo este defecto ni se notó, ya que se hizo de su socio y muy inteligentemente le formuló lo que pidió y donde lo quiso el bravo. Y tras un par de banderillas se dio a torear llevando al toro cocido a la grupa del caballo pegado a tablas, cambiando los costados de su montura sin perder el ritmo. Y continuó a más ejecutando los giros delante de astado y poniendo banderillas cargando la suertes magníficamente. Brilló el rejoneador y brillaron sus caballos; remató su labor con banderillas cortas y dibujó la suerte de el teléfono (pone su codo sobre él testuz del toro y la mano en su oreja). Y si matar a pie es complicado ya ni hablar a caballo, lamentablemente Pablo no logró realizar la suerte suprema con certeza, por lo que echo pie a tierra y tuvo que descabellar. Extraño, Pablo se fue de vacío esta tarde en el Magno Escenario. A DESTACAR

Se lidiaron toros de Jaral de Peñas para los toreros a pie, bien presentados y con edad, de lidia complicada; y dos de Los Encinos para rejones que se dejaron torear.

La porra por Amor al Arte entregó reconocimiento a Joselito tras el paseíllo y estuvo como sobresaliente en este mano a mano el matador Jorge López. Se llenó el numerado, mientras que el general prácticamente ya es obsoleto.