/ miércoles 28 de junio de 2023

Musas: Reciclaje de papel con causa

Una organización sin fines de lucro llamada se dedica a acopiar papel y con lo recaudado ayudan a mujeres con cáncer de diversas maneras

Actualmente es muy común ver campañas de reciclaje de plástico por la calle o en redes sociales, sin embargo, este no es el único residuo que se puede reciclar.

Hoy en día, el papel es otra gran ventana de oportunidad para el reciclaje y para disminuir de manera considerable los residuos que se producen en las casas, oficinas y escuelas.

Te puede interesar: A lavar con cáscaras de cítricos

Pero, ¿cómo o dónde se puede reciclar este papel?

Una organización sin fines de lucro llamada MUSAS (Mujeres Unidas con Salud, Amor y Seguridad) es una de las opciones para hacerlo, ya que además de responder a una necesidad ambiental, también involucran temas sociales y de salud.

Mónica Trujillo, fundadora de Comunidad MUSAS, cuenta a este medio el proceso que sigue este material para ser reciclado y cuáles son las necesidades a las que responde darle circularidad este material.

¿Por qué papel?

En comparación con el PET o el Tetra Pak, el papel es un material muy fácil de juntar y transportar, lo que hace que su reciclaje y acopio sea mucho más sencillo.

Este residuo junto con el cartón representan el 17 por ciento del total de los residuos en México, de acuerdo con datos del Inegi y más del 70 por ciento de este porcentaje se puede recuperar para reintegrarse a la cadena de valor.

“El papel es un material que todos piensan que se degrada o que se deshace así nada más, pero si a ese papel no le das una correcta gestión, jamás se va a deshacer”, comenta Mónica Trujillo.


Una de las bondades que este material tiene para su reciclaje es que la mayoría de productos hechos con él se pueden reciclar, tales como: Periódicos, revistas, cajas, cartones, folletos publicitarios, papel escrito o de fotocopia, libros y cuadernos.

Mónica cuenta que al principio recogía PET, ya que algunas organizaciones también recolectaban este material, sin embargo, un día alguien llegó y preguntó: ¿También reciben papel?

Esta pregunta sembró la inquietud de prestar atención a un residuo que muchas personas quizás no sabían que se podía reciclar.

“El objetivo era que todo ese residuo no se quedara ahí arrumbado y mucho menos que terminara en un basurero. Fue entonces que me di cuenta de que a partir del papel usado pueden surgir muchas cosas, como papel nuevo e incluso cartón”, añadió.

¿Cómo se recicla?

Para comenzar su proceso de reciclaje es llevado a centros especializados, en donde una vez ahí se clasifican por fecha de llegada, descripción y tipo de papel.

Para este punto, se debe de tomar en cuenta que no todo el papel se puede reciclar. Algunos de ellos son el papel higiénico, para envolver comida, fotográfico o con parafina, debido a que conservan residuos como fluidos o cera, sustancias que no son posibles de separar del papel.

Una vez clasificado, pasa por una fase de pulpado en la que se separan las fibras de papel y se forma una pasta.

Después pasa por tamices para eliminar posibles residuos que hayan quedado como alambre, arena o plástico. Posteriormente, la tinta es eliminada con jabón aplicado con aire a presión.

Más adelante, se realizan lavados para reducir el agua de la pasta y por último se seca completamente para conseguir finas láminas de papel nuevo.

Reciclar este residuo resulta en grandes beneficios para el medio ambiente, entre ellos la reducción de tala de árboles para su fabricación, la cual se calcula que por cada tonelada de papel reciclado se dejan de talar 13 árboles, de acuerdo con datos de la organización Ecología Verde.

Además, al reducir la tala de árboles, se evita la emisión de 900 kilos de CO2. Sin dejar de lado las grandes cantidades de agua, energía y de petróleo que se usarían para la fabricación de papel nuevo.

“Con el ciclo de reciclaje de papel estamos generando un círculo de vida en el que no sólo no le estamos quitando a la naturaleza, sino que le estamos devolviendo algo”, comenta Trujillo.

Para lograr recaudar más material creamos una red de acopio en cuatro puntos de la Ciudad de México

No sólo es reciclaje, es una comunidad

Con el reciclaje de este y más residuos, MUSAS ha creado una comunidad en toda la Ciudad de México en la que facilitan a las personas el reciclaje de sus residuos.

“Para lograr recaudar más material creamos una red de acopio en cuatro puntos de la Ciudad de México a la que acudimos una vez al mes: El Parque Naucalli, Viveros de Coyoacán, Parque de los Venados y el parque detrás de la delegación Venustiano Carranza”, cuenta.

Sin embargo, ese no es el único medio por el que MUSAS llega a las personas. También hacen campañas de recolección en algunas épocas del año.

“Entre junio y septiembre hacemos una campaña llamada Cuadernazo, en la que recaudamos libros y cuadernos que por el cambio de ciclo escolar se podrían ir a la basura”, añade.

También cuenta que parte de esta campaña consiste en hacer acuerdos con algunas escuelas en las que juntan los libros o cuadernos y a cambio integrantes de MUSAS asisten a los colegios a dar pláticas o hacen actividades de conciencia social y ambiental con los alumnos, maestros o madres y padres de familia.

Con esto le estamos diciendo a la gente que está interesada en saber qué pasa con sus residuos: Hey, aquí estamos y te ayudamos a involucrarte en el proceso de una correcta gestión


También sirve para una buena causa

Comunidad MUSAS surge en febrero del 2019, después de que su fundadora padeciera cáncer de mama.

Su objetivo era ayudar para que las mujeres vivieran el proceso de su enfermedad de manera digna y lograran salir adelante.

“Me di cuenta de que venían mujeres de otros estados de la República que a veces no comían o no dormían, lo que hacía imposible que se curaran”, cuenta.

Fue entonces que se dio cuenta de que el cáncer no sólo depende de la enfermedad, sino también de aspectos del entorno mismo como la familia, el trabajo y la salud emocional y mental.

“Después de recaudar el material lo vendemos a quienes se dedican a su reciclaje y con el dinero obtenido pagamos los recibos de servicios, algunas sesiones de ayuda psicológica e incluso una vez logramos pagar una quimioterapia con la venta del papel del archivo muerto”, cuenta Mónica Trujillo.

Hoy en día MUSAS no sólo es un albergue para mujeres con cáncer que vienen a sus consultas desde otras partes de México (como era inicialmente), también brinda atención y seguimiento psicológico, así como talleres y clases dentro de la Comunidad.

“También queremos que este lugar sirva como una inspiración para mujeres que están iniciando su proceso con el cáncer, porque si ves a más personas que ya pasaron el proceso que tú estás iniciando puedes pensar: Si ellas lo lograron, yo también puedo”, comenta.

Así, MUSAS crea una comunidad social y ambientalmente rcesponsable en la que enlazan el reciclaje de residuos como el papel con la ayuda que le puedes brindar a otras personas.

“Es una cadenita de ayuda en la que incluso las personas ajenas al cáncer se pueden involucrar, porque saben que están ayudando al medioambiente, pero además están contribuyendo a la construcción de una comunidad de apoyo a mujeres con cáncer”.

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Entre las actividades que realizan están clases de yoga, realización de pelucas, separación de residuos y un bazar.

“En ocasiones pensamos que alguien más va a venir y se va a hacer cargo de las problemáticas del mundo, pero ese alguien eres tú. Y si todos nos involucramos, podemos limpiar poco a poco la huella ambiental, social y de salud que hoy en día existe”, dijo finalmente Mónica Trujillo.


Actualmente es muy común ver campañas de reciclaje de plástico por la calle o en redes sociales, sin embargo, este no es el único residuo que se puede reciclar.

Hoy en día, el papel es otra gran ventana de oportunidad para el reciclaje y para disminuir de manera considerable los residuos que se producen en las casas, oficinas y escuelas.

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Pero, ¿cómo o dónde se puede reciclar este papel?

Una organización sin fines de lucro llamada MUSAS (Mujeres Unidas con Salud, Amor y Seguridad) es una de las opciones para hacerlo, ya que además de responder a una necesidad ambiental, también involucran temas sociales y de salud.

Mónica Trujillo, fundadora de Comunidad MUSAS, cuenta a este medio el proceso que sigue este material para ser reciclado y cuáles son las necesidades a las que responde darle circularidad este material.

¿Por qué papel?

En comparación con el PET o el Tetra Pak, el papel es un material muy fácil de juntar y transportar, lo que hace que su reciclaje y acopio sea mucho más sencillo.

Este residuo junto con el cartón representan el 17 por ciento del total de los residuos en México, de acuerdo con datos del Inegi y más del 70 por ciento de este porcentaje se puede recuperar para reintegrarse a la cadena de valor.

“El papel es un material que todos piensan que se degrada o que se deshace así nada más, pero si a ese papel no le das una correcta gestión, jamás se va a deshacer”, comenta Mónica Trujillo.


Una de las bondades que este material tiene para su reciclaje es que la mayoría de productos hechos con él se pueden reciclar, tales como: Periódicos, revistas, cajas, cartones, folletos publicitarios, papel escrito o de fotocopia, libros y cuadernos.

Mónica cuenta que al principio recogía PET, ya que algunas organizaciones también recolectaban este material, sin embargo, un día alguien llegó y preguntó: ¿También reciben papel?

Esta pregunta sembró la inquietud de prestar atención a un residuo que muchas personas quizás no sabían que se podía reciclar.

“El objetivo era que todo ese residuo no se quedara ahí arrumbado y mucho menos que terminara en un basurero. Fue entonces que me di cuenta de que a partir del papel usado pueden surgir muchas cosas, como papel nuevo e incluso cartón”, añadió.

¿Cómo se recicla?

Para comenzar su proceso de reciclaje es llevado a centros especializados, en donde una vez ahí se clasifican por fecha de llegada, descripción y tipo de papel.

Para este punto, se debe de tomar en cuenta que no todo el papel se puede reciclar. Algunos de ellos son el papel higiénico, para envolver comida, fotográfico o con parafina, debido a que conservan residuos como fluidos o cera, sustancias que no son posibles de separar del papel.

Una vez clasificado, pasa por una fase de pulpado en la que se separan las fibras de papel y se forma una pasta.

Después pasa por tamices para eliminar posibles residuos que hayan quedado como alambre, arena o plástico. Posteriormente, la tinta es eliminada con jabón aplicado con aire a presión.

Más adelante, se realizan lavados para reducir el agua de la pasta y por último se seca completamente para conseguir finas láminas de papel nuevo.

Reciclar este residuo resulta en grandes beneficios para el medio ambiente, entre ellos la reducción de tala de árboles para su fabricación, la cual se calcula que por cada tonelada de papel reciclado se dejan de talar 13 árboles, de acuerdo con datos de la organización Ecología Verde.

Además, al reducir la tala de árboles, se evita la emisión de 900 kilos de CO2. Sin dejar de lado las grandes cantidades de agua, energía y de petróleo que se usarían para la fabricación de papel nuevo.

“Con el ciclo de reciclaje de papel estamos generando un círculo de vida en el que no sólo no le estamos quitando a la naturaleza, sino que le estamos devolviendo algo”, comenta Trujillo.

Para lograr recaudar más material creamos una red de acopio en cuatro puntos de la Ciudad de México

No sólo es reciclaje, es una comunidad

Con el reciclaje de este y más residuos, MUSAS ha creado una comunidad en toda la Ciudad de México en la que facilitan a las personas el reciclaje de sus residuos.

“Para lograr recaudar más material creamos una red de acopio en cuatro puntos de la Ciudad de México a la que acudimos una vez al mes: El Parque Naucalli, Viveros de Coyoacán, Parque de los Venados y el parque detrás de la delegación Venustiano Carranza”, cuenta.

Sin embargo, ese no es el único medio por el que MUSAS llega a las personas. También hacen campañas de recolección en algunas épocas del año.

“Entre junio y septiembre hacemos una campaña llamada Cuadernazo, en la que recaudamos libros y cuadernos que por el cambio de ciclo escolar se podrían ir a la basura”, añade.

También cuenta que parte de esta campaña consiste en hacer acuerdos con algunas escuelas en las que juntan los libros o cuadernos y a cambio integrantes de MUSAS asisten a los colegios a dar pláticas o hacen actividades de conciencia social y ambiental con los alumnos, maestros o madres y padres de familia.

Con esto le estamos diciendo a la gente que está interesada en saber qué pasa con sus residuos: Hey, aquí estamos y te ayudamos a involucrarte en el proceso de una correcta gestión


También sirve para una buena causa

Comunidad MUSAS surge en febrero del 2019, después de que su fundadora padeciera cáncer de mama.

Su objetivo era ayudar para que las mujeres vivieran el proceso de su enfermedad de manera digna y lograran salir adelante.

“Me di cuenta de que venían mujeres de otros estados de la República que a veces no comían o no dormían, lo que hacía imposible que se curaran”, cuenta.

Fue entonces que se dio cuenta de que el cáncer no sólo depende de la enfermedad, sino también de aspectos del entorno mismo como la familia, el trabajo y la salud emocional y mental.

“Después de recaudar el material lo vendemos a quienes se dedican a su reciclaje y con el dinero obtenido pagamos los recibos de servicios, algunas sesiones de ayuda psicológica e incluso una vez logramos pagar una quimioterapia con la venta del papel del archivo muerto”, cuenta Mónica Trujillo.

Hoy en día MUSAS no sólo es un albergue para mujeres con cáncer que vienen a sus consultas desde otras partes de México (como era inicialmente), también brinda atención y seguimiento psicológico, así como talleres y clases dentro de la Comunidad.

“También queremos que este lugar sirva como una inspiración para mujeres que están iniciando su proceso con el cáncer, porque si ves a más personas que ya pasaron el proceso que tú estás iniciando puedes pensar: Si ellas lo lograron, yo también puedo”, comenta.

Así, MUSAS crea una comunidad social y ambientalmente rcesponsable en la que enlazan el reciclaje de residuos como el papel con la ayuda que le puedes brindar a otras personas.

“Es una cadenita de ayuda en la que incluso las personas ajenas al cáncer se pueden involucrar, porque saben que están ayudando al medioambiente, pero además están contribuyendo a la construcción de una comunidad de apoyo a mujeres con cáncer”.

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Entre las actividades que realizan están clases de yoga, realización de pelucas, separación de residuos y un bazar.

“En ocasiones pensamos que alguien más va a venir y se va a hacer cargo de las problemáticas del mundo, pero ese alguien eres tú. Y si todos nos involucramos, podemos limpiar poco a poco la huella ambiental, social y de salud que hoy en día existe”, dijo finalmente Mónica Trujillo.


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