Una verdadera disciplina la de ser Cristo de Iztapalapa

Para desempeñar el papel debe haber un compromiso para prepararse tanto física como espiritualmente

Roberto Hernández

  · jueves 29 de marzo de 2018

Foto: Roberto hernández

El pasado 14 de enero a Iván Pedro Estrella Mosco se le notificó que sería el nuevo Cristo para la representación 175 de Iztapalapa, noticia que recibió con orgullo ya que fue elegido de entre 10 candidatos.

A pesar de ser muy poco el tiempo para la preparación, Iván ya llevaba seis años en la búsqueda de conseguir ese papel, por lo que se comprometió completamente con su desarrollo físico, psicológico y espiritual para lograr realizar un desempeño digno.

Originario del barrio de San Pedro, en Iztapalapa, con 24 años y 1.80 metros de estatura, Iván cumplió con los requisitos que impone el comité organizador para ser el elegido como el “Hijo de Dios”, no tener vicios, haber hecho la primera comunión, ser nativo de uno de los ocho barrios de Iztapalapa, tener ascendencia de uno de los ocho barrios de la delegación, ser mayor de edad, no tener perforaciones ni tatuajes y no estar casado, debiendo presentar un acta de no matrimonio ante el comité organizador para comprobarlo.

Iván trabaja en un banco, es la cuarta generación de su familia que participa en la representación de la Pasión de Cristo; sus bisabuelos, abuelos y su madre han participado y desde pequeño le inculcaron la devoción y la empatía por esta celebración.

Desde que resultó electo como Jesús de Nazaret, Iván comenzó con su preparación: de lunes a viernes con un entrenamiento físico, siempre acompañado por su entrenador personal Alejandro Gómez, quien supervisa que se hagan los ejercicios de manera correcta y en la justa medida para evitar lesiones, también desde entonces Iván cambió su dieta por una más balanceada, todo para llegar al gran día, este viernes 30 de marzo, en el que hará un recorrido de más de dos kilómetros cargando su cruz, ese inmenso madero de seis metros de alto por tres de ancho y un peso de 100 kilogramos.

No solo se prepara físicamente en lo alto del cerro de la Estrella, ante el paisaje de Iztapalapa, también los fines de semana Iván debe asistir a misa, acompañado por un sacerdote y una antropóloga que lo asesoran y enseñan el origen e importancia de esta actividad para los barrios de la demarcación.

Después, también tuvo que ensayar a diario sus diálogos y movimientos, una responsabilidad que para él es muy grande, nada puede fallar, es por ello que los domingos se realizan los ensayos generales, comenzando desde la mañana y terminando aproximadamente a las 23:00 horas, más de 12 horas practicando y practicando. Así es el sacrificio de Iván, el Viacrucis previo al Viacrucis de Cristo.