/ martes 11 de octubre de 2016

¡No se vayan, necesitamos apoyo!, gritan en Badiraguato al Ejército

| Crónica | 

*Inicia Sedena en centro del  "Triángulo Dorado" jornadas de Labor Social

*Cientos de desplazados por regreso de violencia y delincuencia organizada

Badiraguato, Sinaloa.-  --!No se vayan! !Necesitamos apoyo!-- Piden, suplican , exigen, los cerca de 200 habitantes que quedan. Los que la violencia y delincuencia no han logrado expulsar de Huixiopa, pequeña y aislada comunidad --de apenas 500 pobladores hasta hace un año--, enclavada en el verde espeso de una Sierra Madre Occidental que promete vida, y en el centro del llamado "Triángulo Dorado" "santuario" del narcotráfico que transpira temor y emana peligro.

Ayer centro de operaciones de los Beltrán Leyva, hoy los  muros de sus no pocas rústicas casas, pero con grandes cocheras y camionetas último modelo, veneran a Guzmán Loera "el Chapo", pese a la estela de violencia e ilegalidad que ha precedido a la última recaptura del que fuera o lo es, nadie lo sabe con certeza, el jefe del Cártel de Sinaloa.

También puedes leer: 

La jornada de Labor Social iniciada por el Ejército Mexicano, es la primera, y en la primera de las cerca de 20 comunidades campesinas de Badiraguato, donde la inseguridad ha desplazado a más del 60 por ciento de sus pobladores, donde el tiempo parece no avanzar desde los setentas, donde todo esfuerzo en el combate a la delincuencia organizada es casi imperceptible, pero  "peor sería rendirse",  y así se palpa, se siente, en la disposición y entusiasmo entre los jóvenes soldados y mandos de la 9a. Zona Militar en Culiacán.

Los registros oficiales, los reportes en números de muertes, decomisos, aseguramientos, no bajan, o bajan poco. En algunos casos son hasta mayores -se reconoce--. El problema no se ha ido. Ahí está. Como hace casi cinco décadas, cuando las crónicas sobre la violencia y el narco (en ese entonces llamados 'mariguaneros') en Sinaloa ), se narraban a ras de acera o bajo las mesas de algún restaurante.

A casi 56 años y pese al costo y riesgos, la tarea sin cuartel sigue, no declina, no hay marcha atrás, y no hay de otra. El programa de Labor Social de las Fuerzas Armadas se inicia desde las 9:00 horas en sus instalaciones de la capital sinaloense, bajo el mando del Teniente Coronel de Caballería del Estado Mayor Presidencial, Feliciano Moreno; el Coronel de Caballería Diplomado del Estado Mayor, Juan Martín Reyes; el Mayor, Miguel Ángel Rodríguez, y la soldado, Luz Irene.

"El enemigo oculto...", y cerca

Primero en camionetas Humvee, minutos después en un camión, y kilómetros adelante en un helicóptero MI-17, inició el recorrido hacia la población objeto, ubicada a 100 kilométros --media hora por aire y cinco por tierra--, en el corazon mismo del tétrico "Triangulo Dorado", donde apenas el pasado 30 de septiembre cobró la vida de cinco efectivos y, hoy, recibe la ayuda militar con una placa de concreto donde se lee: "Bienvenidos a Huixiopa" y sobre ésta un grafiteo con pintura verde: "Pura gente D. Guzmán".

En el ambiente de entre la población se respira la cercanía del enemigo oculto, soterrado, acechante. En el Helicoptero, el vigía militar no deja de empuñar la ametralladora MAG-7.62 milímetros, cuyo cañón urga y apunta sin descanso sobre el espesor verde y las montañas de la Sierra Madre Occidental, en resguardo de la integridad de sus 20 ocupantes.

También puedes leer: 

Los pobladores que esperan y fueron a la explanada de la Escuela Primaria "Justo Sierra" de la localidad a recibir la ayuda social de la milicia parecen no ser los mismos de las pintas a favor del capo. Ante los elementos del Ejército, el medio centenar de mujeres, hombres, jóvenes y niños, reciben con agradecimientos, súplicas y hasta exigencia, el apoyo de la Labor Social, en mesas para corte de cabello, consultas médicas y odontológicas, y reparación de electrodomésticos.

Foto: El Sol de Sinaloa

Sin embargo, la mesa para el registro de armas de la comunidad permaneció semivacía la mayor parte de la jornada. "De que tienen armas, las tienen. Pero casi no vienen por miedo. No se las quitamos, solo las registramos y se les deja quedarse con estas  en su casa, para su defensa y su seguridad familiar", dicen los responsables del improvisado módulo.

--!No se vayan! !Necesitamos apoyo!-- Cuando apenas se van regresan, se meten a nuestras casas, se llevan lo que pueden  y se van-- Claman Macario, María Elena y don Andrés, quienes dicen que si no los auxilia el Ejército Mexicano también ellos se irán de Huixiopa como los otros 300 habitantes que ya se fueron desde hace un año, para ponerse ha salvo de la violencia e inseguridad reinantes en el poblado.

Y la síndico de Huixiopa ni siquiera se presentó

Los que quedan en Huixiopa culpan a la banda de "Los Pintos", a marinos, a su síndico Avilés Valenzuela, -- quien nunca llegó a su cita con los representantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (SDN)-- de la violencia e inseguridad en la localidad. "Si nos dejan, estamos perdidos", dice entre alebrestado, enojado y preocupado Macario, joven padre de dos niños y una niña.

Los mandos militares los tranquilizan e informaron a los habitantes, de la decisión de la Sedena de apoyarlos y no dejarlos solos en su lucha contra la delincuencia, pero pidieron el apoyo y colaboración de la comunidad, para contestar con  verdad las encuestas económicas y sociales, y optimizar las labores de apoyo social.

También puedes leer: 

Reconocieron que es la primera visita del Ejército a este poblado, y que son casi 20 las comunidades de Badiraguato las que enfrentan situaciones de violencia y delincuencia, por su lejanía de las zonas urbanas, de los servicios y la falta de vías de comunicación, que dificulta el acceso a los mismos.

Son casi las 18:00 horas, tiempo local, la jornada de ayuda a los pocos que quedan en Hixiopa, Badiraguato, la ahora tierra desolada y temerosa del capo, se acerca su fin. Los mandos de la 9a. Zona Militar y enviados especiales, regresan al venero de brechas por tierra y al paisaje de montañas por aire, para mañana volver a esta guerra sin cuartel.

| Crónica | 

*Inicia Sedena en centro del  "Triángulo Dorado" jornadas de Labor Social

*Cientos de desplazados por regreso de violencia y delincuencia organizada

Badiraguato, Sinaloa.-  --!No se vayan! !Necesitamos apoyo!-- Piden, suplican , exigen, los cerca de 200 habitantes que quedan. Los que la violencia y delincuencia no han logrado expulsar de Huixiopa, pequeña y aislada comunidad --de apenas 500 pobladores hasta hace un año--, enclavada en el verde espeso de una Sierra Madre Occidental que promete vida, y en el centro del llamado "Triángulo Dorado" "santuario" del narcotráfico que transpira temor y emana peligro.

Ayer centro de operaciones de los Beltrán Leyva, hoy los  muros de sus no pocas rústicas casas, pero con grandes cocheras y camionetas último modelo, veneran a Guzmán Loera "el Chapo", pese a la estela de violencia e ilegalidad que ha precedido a la última recaptura del que fuera o lo es, nadie lo sabe con certeza, el jefe del Cártel de Sinaloa.

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La jornada de Labor Social iniciada por el Ejército Mexicano, es la primera, y en la primera de las cerca de 20 comunidades campesinas de Badiraguato, donde la inseguridad ha desplazado a más del 60 por ciento de sus pobladores, donde el tiempo parece no avanzar desde los setentas, donde todo esfuerzo en el combate a la delincuencia organizada es casi imperceptible, pero  "peor sería rendirse",  y así se palpa, se siente, en la disposición y entusiasmo entre los jóvenes soldados y mandos de la 9a. Zona Militar en Culiacán.

Los registros oficiales, los reportes en números de muertes, decomisos, aseguramientos, no bajan, o bajan poco. En algunos casos son hasta mayores -se reconoce--. El problema no se ha ido. Ahí está. Como hace casi cinco décadas, cuando las crónicas sobre la violencia y el narco (en ese entonces llamados 'mariguaneros') en Sinaloa ), se narraban a ras de acera o bajo las mesas de algún restaurante.

A casi 56 años y pese al costo y riesgos, la tarea sin cuartel sigue, no declina, no hay marcha atrás, y no hay de otra. El programa de Labor Social de las Fuerzas Armadas se inicia desde las 9:00 horas en sus instalaciones de la capital sinaloense, bajo el mando del Teniente Coronel de Caballería del Estado Mayor Presidencial, Feliciano Moreno; el Coronel de Caballería Diplomado del Estado Mayor, Juan Martín Reyes; el Mayor, Miguel Ángel Rodríguez, y la soldado, Luz Irene.

"El enemigo oculto...", y cerca

Primero en camionetas Humvee, minutos después en un camión, y kilómetros adelante en un helicóptero MI-17, inició el recorrido hacia la población objeto, ubicada a 100 kilométros --media hora por aire y cinco por tierra--, en el corazon mismo del tétrico "Triangulo Dorado", donde apenas el pasado 30 de septiembre cobró la vida de cinco efectivos y, hoy, recibe la ayuda militar con una placa de concreto donde se lee: "Bienvenidos a Huixiopa" y sobre ésta un grafiteo con pintura verde: "Pura gente D. Guzmán".

En el ambiente de entre la población se respira la cercanía del enemigo oculto, soterrado, acechante. En el Helicoptero, el vigía militar no deja de empuñar la ametralladora MAG-7.62 milímetros, cuyo cañón urga y apunta sin descanso sobre el espesor verde y las montañas de la Sierra Madre Occidental, en resguardo de la integridad de sus 20 ocupantes.

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Los pobladores que esperan y fueron a la explanada de la Escuela Primaria "Justo Sierra" de la localidad a recibir la ayuda social de la milicia parecen no ser los mismos de las pintas a favor del capo. Ante los elementos del Ejército, el medio centenar de mujeres, hombres, jóvenes y niños, reciben con agradecimientos, súplicas y hasta exigencia, el apoyo de la Labor Social, en mesas para corte de cabello, consultas médicas y odontológicas, y reparación de electrodomésticos.

Foto: El Sol de Sinaloa

Sin embargo, la mesa para el registro de armas de la comunidad permaneció semivacía la mayor parte de la jornada. "De que tienen armas, las tienen. Pero casi no vienen por miedo. No se las quitamos, solo las registramos y se les deja quedarse con estas  en su casa, para su defensa y su seguridad familiar", dicen los responsables del improvisado módulo.

--!No se vayan! !Necesitamos apoyo!-- Cuando apenas se van regresan, se meten a nuestras casas, se llevan lo que pueden  y se van-- Claman Macario, María Elena y don Andrés, quienes dicen que si no los auxilia el Ejército Mexicano también ellos se irán de Huixiopa como los otros 300 habitantes que ya se fueron desde hace un año, para ponerse ha salvo de la violencia e inseguridad reinantes en el poblado.

Y la síndico de Huixiopa ni siquiera se presentó

Los que quedan en Huixiopa culpan a la banda de "Los Pintos", a marinos, a su síndico Avilés Valenzuela, -- quien nunca llegó a su cita con los representantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (SDN)-- de la violencia e inseguridad en la localidad. "Si nos dejan, estamos perdidos", dice entre alebrestado, enojado y preocupado Macario, joven padre de dos niños y una niña.

Los mandos militares los tranquilizan e informaron a los habitantes, de la decisión de la Sedena de apoyarlos y no dejarlos solos en su lucha contra la delincuencia, pero pidieron el apoyo y colaboración de la comunidad, para contestar con  verdad las encuestas económicas y sociales, y optimizar las labores de apoyo social.

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Reconocieron que es la primera visita del Ejército a este poblado, y que son casi 20 las comunidades de Badiraguato las que enfrentan situaciones de violencia y delincuencia, por su lejanía de las zonas urbanas, de los servicios y la falta de vías de comunicación, que dificulta el acceso a los mismos.

Son casi las 18:00 horas, tiempo local, la jornada de ayuda a los pocos que quedan en Hixiopa, Badiraguato, la ahora tierra desolada y temerosa del capo, se acerca su fin. Los mandos de la 9a. Zona Militar y enviados especiales, regresan al venero de brechas por tierra y al paisaje de montañas por aire, para mañana volver a esta guerra sin cuartel.