/ jueves 19 de agosto de 2021

Sobrevivió al Talibán, pero le quitaron los ojos: Khatera cuenta el infierno de su régimen

Khatera era policía en una provincia de Afganistán; sin embargo, su padre se oponía por lo que organizó un atentado con el Talibán para evitar que continuara

El mundo se mantiene a la expectativa de lo que hará el Talibán en Afganistán luego de volver al poder tras 20 años de ocupación internacional. Activistas y expertos en la materia advierten sobre el riesgo inminente del retroceso en materia de derechos humanos, particularmente para las mujeres.

Mientras gobernaron en los 90, las mujeres prácticamente no podían formar parte de la vida pública, e incluso después, con las tropas internacionales ocupando el país y bajo la influencia de occidente, los talibanes siguieron agrediendo en hechos aislados a mujeres que contravenían la interpretación radical que el grupo hace de la ley islámica, como fue el caso de Khatera en la provincia de Ghazni.

Khatera salía de su trabajo en la estación de policía de Ghazni cuando tres hombres se acercaron a ella en una motocicleta. Le dispararon y la apuñalaron en los ojos. El ataque ocurrió a finales de 2020, tenía 33 años y dos meses de embarazo. Cuando despertó en el hospital todo estaba oscuro.

"Le pregunté a los doctores por qué no podía ver. Me dijeron que mis ojos seguían vendados; pero yo lo supe en ese momento, me habían arrebatado mis ojos", comentó Khatera.

Tanto ella como las autoridades locales acusaron a los talibanes de cometer el ataque en su contra, luego de ser contactados por su padre, quien se oponía firmemente a que trabajara fuera de casa.

Aunque los miembros del Talibán en la zona se deslindaron del ataque, está bien documentado que bajo el régimen de los talibanes las mujeres tenían prohibido trabajar fuera de su hogar.

La vista no fue lo único que perdió Khatera, sus agresores le robaron el sueño por el que había luchado: conseguir hacer una carrera. Apenas unos meses atrás conseguía un lugar como oficial de investigación criminal en la policía de Ghazni

"Desearía haber servido como policía al menos un año. Si tan sólo hubiera sucedido después de eso, quizá sería menos doloroso. Sucedió demasiado pronto. Tan sólo pude trabajar y vivir mi sueño por tres meses", comentó a Reuters en noviembre de 2020.

Activistas por los derechos humanos señalaron que este ataque era una muestra del incremento de una intensa, y frecuentemente violenta, reacción en contra de que las mujeres trabajen, especialmente como figuras públicas. En el caso de Khatera, su trabajo como oficial de policía podría haber molestado también a el Talibán.

Comentaron también que posiblemente la escalada de violencia esté relacionada con una mezcla entre las normas sociales en Afganistán y un Talibán venido a más por la retirada de las tropas extranjeras del país.

Al momento del ataque, la oficina política de los talibanes en Catar negociaba el retiro de las tropas con Estados Unidos, así como un acuerdo de paz con el gobierno de Afganistán; mientras tanto, en el país se registraba un repunte de los ataques a mujeres en puestos prominentes.

Desde entonces, y más recientemente tras la caída de Kabul en sus manos, el Talibán ha declarado que respetarán los derechos de las mujeres y podrán formar parte de la vida pública, así como continuar con su educación y sus trabajos, bajo la normas de la Sharia.

➡️ Niñas afganas regresan a la escuela tras llegada de talibanes

No obstante, tanto expertas afganas, como la comunidad internacional, se muestran incrédulas ante las declaraciones de los insurgentes. En especial porque el grupo se ha opuesto a reformas como incluir el apellido de las madres en las tarjetas de identificación.

"Aunque la participación de las mujeres afganas siempre ha estado en riesgo, el reciente pico de violencia a lo largo del país empeora la situación", comentó en su momento Samira Hamidi, responsable de Amnistía Internacional para las campañas sobre Afganistan.

De niña, Khatera soñaba con trabajar fuera de su hogar y, tras intentar durante años sin éxito de convencer a su padre, su marido la apoyó. Pero su padre no cedió.

"Muchas veces mi padre me siguió mientras me dirigía al servicio. Comenzó a contactar al Talibán en la zona y a pedir que impidieran que fuera a mi trabajo", aseguró.

Según Khatera, su padre incluso proporcionó a los talibanes un copia de su credencial, como prueba de que trabajaba en la policía. Señaló también que el día que fue atacada él le marcó para saber en dónde estaba.

El vocero de la policía de Ghazni confirmó que sospechaban que el Talibán estaba detrás del ataque y que el padre de Khatera había sido detenido.

Por otro lado, un portavoz de los talibanes aseguró, aunque estaban al tanto del caso, era un asunto familiar y no habían tenido nada que ver.

Tras lo sucedido, la familia de Khatera, incluidos sus cinco hijos, se refugiaron en Kabul, donde se recuperaba de las heridas físicas y se lamentaba por el futuro que le arrebataron.

Al momento en que Reuters tuvo contacto con ella, tenía problemas para dormir y cada vez que escuchaba el sonido de una motocicleta brincaba del miedo. Rompió el contacto con su familia, incluida su madre, quien la culpaba por el arresto de su padre.

A pesar de todo, guardaba la esperanza de que un doctor en el extranjero pudiera, de alguna manera, regresarle aunque fuera parcialmente la vista.

"De ser posible me gustaría recuperar la vista y regresar a mi trabajo en la policía", aseguró. Además, de necesitar el sueldo para no caer en la pobreza, señaló que el motivo principal de su resolución era que "su pasión es trabajar fuera de su casa".

Más tarde se trasladó con su esposo a Dheli, en la India, para tratar las heridas que le dejó el ataque. Ahí recibió la noticia de que el Talibán había vuelto al poder en su país, donde la esperaban cinco de sus hijos

El mismo día en que el presidente Ashraf Ghani salió de Afganistán, Khatera fue entrevistada por la televisora local News 18 y aseguró que "uno debía vivir bajo el régimen talibán para siquiera poder imaginar el infierno que cayó sobre mujeres, niñas y las minorías de su país".

"Ellos (los talibanes) nos torturan (a las mujeres) y luego desechan nuestros cuerpos para mostrarlos como una forma de escarnio. A veces los cuerpos se vuelven alimento para los perros. Yo tuve suerte de sobrevivir", sentenció.

En la entrevista comentó que teme por la vida de sus hijos, ya que los talibanes liberaron a los reos detenidos por el antiguo gobierno, entre ellos su padre.

"Ahora mi padre irá por mis hijos. Ni mi marido ni yo estamos con ellos. Nos esperaban en casa con nuestros parientes. Ahora el podría llegar pronto y hacerles daño, o podría inducirlos a unirse al Talibán, alentarlos a tomar las armas y arruinar sus vidas", lamentó.

Con información de Reuters y News 18

El mundo se mantiene a la expectativa de lo que hará el Talibán en Afganistán luego de volver al poder tras 20 años de ocupación internacional. Activistas y expertos en la materia advierten sobre el riesgo inminente del retroceso en materia de derechos humanos, particularmente para las mujeres.

Mientras gobernaron en los 90, las mujeres prácticamente no podían formar parte de la vida pública, e incluso después, con las tropas internacionales ocupando el país y bajo la influencia de occidente, los talibanes siguieron agrediendo en hechos aislados a mujeres que contravenían la interpretación radical que el grupo hace de la ley islámica, como fue el caso de Khatera en la provincia de Ghazni.

Khatera salía de su trabajo en la estación de policía de Ghazni cuando tres hombres se acercaron a ella en una motocicleta. Le dispararon y la apuñalaron en los ojos. El ataque ocurrió a finales de 2020, tenía 33 años y dos meses de embarazo. Cuando despertó en el hospital todo estaba oscuro.

"Le pregunté a los doctores por qué no podía ver. Me dijeron que mis ojos seguían vendados; pero yo lo supe en ese momento, me habían arrebatado mis ojos", comentó Khatera.

Tanto ella como las autoridades locales acusaron a los talibanes de cometer el ataque en su contra, luego de ser contactados por su padre, quien se oponía firmemente a que trabajara fuera de casa.

Aunque los miembros del Talibán en la zona se deslindaron del ataque, está bien documentado que bajo el régimen de los talibanes las mujeres tenían prohibido trabajar fuera de su hogar.

La vista no fue lo único que perdió Khatera, sus agresores le robaron el sueño por el que había luchado: conseguir hacer una carrera. Apenas unos meses atrás conseguía un lugar como oficial de investigación criminal en la policía de Ghazni

"Desearía haber servido como policía al menos un año. Si tan sólo hubiera sucedido después de eso, quizá sería menos doloroso. Sucedió demasiado pronto. Tan sólo pude trabajar y vivir mi sueño por tres meses", comentó a Reuters en noviembre de 2020.

Activistas por los derechos humanos señalaron que este ataque era una muestra del incremento de una intensa, y frecuentemente violenta, reacción en contra de que las mujeres trabajen, especialmente como figuras públicas. En el caso de Khatera, su trabajo como oficial de policía podría haber molestado también a el Talibán.

Comentaron también que posiblemente la escalada de violencia esté relacionada con una mezcla entre las normas sociales en Afganistán y un Talibán venido a más por la retirada de las tropas extranjeras del país.

Al momento del ataque, la oficina política de los talibanes en Catar negociaba el retiro de las tropas con Estados Unidos, así como un acuerdo de paz con el gobierno de Afganistán; mientras tanto, en el país se registraba un repunte de los ataques a mujeres en puestos prominentes.

Desde entonces, y más recientemente tras la caída de Kabul en sus manos, el Talibán ha declarado que respetarán los derechos de las mujeres y podrán formar parte de la vida pública, así como continuar con su educación y sus trabajos, bajo la normas de la Sharia.

➡️ Niñas afganas regresan a la escuela tras llegada de talibanes

No obstante, tanto expertas afganas, como la comunidad internacional, se muestran incrédulas ante las declaraciones de los insurgentes. En especial porque el grupo se ha opuesto a reformas como incluir el apellido de las madres en las tarjetas de identificación.

"Aunque la participación de las mujeres afganas siempre ha estado en riesgo, el reciente pico de violencia a lo largo del país empeora la situación", comentó en su momento Samira Hamidi, responsable de Amnistía Internacional para las campañas sobre Afganistan.

De niña, Khatera soñaba con trabajar fuera de su hogar y, tras intentar durante años sin éxito de convencer a su padre, su marido la apoyó. Pero su padre no cedió.

"Muchas veces mi padre me siguió mientras me dirigía al servicio. Comenzó a contactar al Talibán en la zona y a pedir que impidieran que fuera a mi trabajo", aseguró.

Según Khatera, su padre incluso proporcionó a los talibanes un copia de su credencial, como prueba de que trabajaba en la policía. Señaló también que el día que fue atacada él le marcó para saber en dónde estaba.

El vocero de la policía de Ghazni confirmó que sospechaban que el Talibán estaba detrás del ataque y que el padre de Khatera había sido detenido.

Por otro lado, un portavoz de los talibanes aseguró, aunque estaban al tanto del caso, era un asunto familiar y no habían tenido nada que ver.

Tras lo sucedido, la familia de Khatera, incluidos sus cinco hijos, se refugiaron en Kabul, donde se recuperaba de las heridas físicas y se lamentaba por el futuro que le arrebataron.

Al momento en que Reuters tuvo contacto con ella, tenía problemas para dormir y cada vez que escuchaba el sonido de una motocicleta brincaba del miedo. Rompió el contacto con su familia, incluida su madre, quien la culpaba por el arresto de su padre.

A pesar de todo, guardaba la esperanza de que un doctor en el extranjero pudiera, de alguna manera, regresarle aunque fuera parcialmente la vista.

"De ser posible me gustaría recuperar la vista y regresar a mi trabajo en la policía", aseguró. Además, de necesitar el sueldo para no caer en la pobreza, señaló que el motivo principal de su resolución era que "su pasión es trabajar fuera de su casa".

Más tarde se trasladó con su esposo a Dheli, en la India, para tratar las heridas que le dejó el ataque. Ahí recibió la noticia de que el Talibán había vuelto al poder en su país, donde la esperaban cinco de sus hijos

El mismo día en que el presidente Ashraf Ghani salió de Afganistán, Khatera fue entrevistada por la televisora local News 18 y aseguró que "uno debía vivir bajo el régimen talibán para siquiera poder imaginar el infierno que cayó sobre mujeres, niñas y las minorías de su país".

"Ellos (los talibanes) nos torturan (a las mujeres) y luego desechan nuestros cuerpos para mostrarlos como una forma de escarnio. A veces los cuerpos se vuelven alimento para los perros. Yo tuve suerte de sobrevivir", sentenció.

En la entrevista comentó que teme por la vida de sus hijos, ya que los talibanes liberaron a los reos detenidos por el antiguo gobierno, entre ellos su padre.

"Ahora mi padre irá por mis hijos. Ni mi marido ni yo estamos con ellos. Nos esperaban en casa con nuestros parientes. Ahora el podría llegar pronto y hacerles daño, o podría inducirlos a unirse al Talibán, alentarlos a tomar las armas y arruinar sus vidas", lamentó.

Con información de Reuters y News 18

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