/ jueves 8 de junio de 2017

¿Y qué esperaban?

1. La prepotencia. En una lógica absurda llena rencores y de notable sectarismo, la llamada izquierda concurrió a las elecciones del Edomex de manera separada. AMLO rechazó cualquier acuerdo con el PRD bajo el primario argumento de que dicho partido formaba parte de la “mafia del poder”, es decir, los cálculos del dueño de Morena suponían que podían ganar solos, aunque días antes de las elecciones dio un giro y llamó a esos mismos integrantes de la “mafia”, a apoyar a su candidata Delfina Gómez. Quizás, algunos indicadores le mostraban que no podían triunfar sin alianzas. Un bandazo tardío altamente costoso, como ahora lo corroboran los datos postelectorales. La izquierda unida hubiera triunfado mayoritariamente.

2. Subestimación. Como resultado de un limitadoanálisis de la importancia estrategia del Edomex, se creyó, desde Morena, que el grupo de Los Pinos podía ser derrotado “limpiamente”, no obstante que ya había muestras evidentes de la operación de los gobiernos estatal y federal para favorecer al candidato del PRI, e incluso AMLO lo había denunciado. Los resultados de hoy corroboran dichas acciones intervencionistas del aparato oficial. Al parecer nunca se tuvo conciencia plena del impacto de semejante intervención.

3. La disyuntiva de AMLO. Ahora, frente a las cifras del PREP el dirigente de Morena desconoce el triunfo de Del Mazo y llama a la añeja consigna del “voto por voto, casilla por casilla”. Aunque se ha cuidado de no llamar a movilizaciones callejeras;también, su discurso, hasta ahora, se ciñe a la ruta que marca la ley electoral. Y reitera su vocación pacífica. El dirigente tabasqueño sabe que cualquier táctica que desarrolle puede impactar en su candidatura presidencial. Sí, está entre la espada y pared. Sus seguidores lo presionan para no permitir el atropello electoral, y sus detractores lo acusan de no respetar las instituciones. La clave es cuales son las medidas para hacerlo. ¿Las calles o los tribunales?, ¿o ambos? Eso tal vez marcará el camino de AMLO a Los Pinos y él lo sabe perfectamente.

No es una decisión fácil, muchas miradas están vigilantes al comportamiento del dueño de Morena. Ya sabemos que el peor enemigo del tabasqueño es él mismo cualquier desplante no sería extraño.

Epílogo. El capital político ganado por Morena, no sólo en el Edomex, sino en otros estados, es muy significativo. Los números indican un crecimiento no visto en alguna corriente de izquierda en un lapso tan corto. Otro riesgo latente es tirar por la borda éste avance inusitado. En las próximas horas y días sabremos el destino de un movimiento que depende de la voluntad de un solo hombre. El viejo caudillismo otra vez. El echeverrismo nostálgico se enfrenta a momentos cruciales, el capitalismo financiero y sus representantes en México no están dispuestos a ninguna concesión y ya lo demostraron. Una dosis de realismo siempre es necesaria.

Los desafíos para el 18 exigirán algo más que discursos patrióticos y éticosde AMLO. Se requerirá una ruta seria y cuidadosa de unidad más allá de los partidos de izquierda, involucrando a todo un abanico de fuerzas sociales, económicas comunitarias, culturales y académicas; a menos que se mantenga la lógica del mesianismo, el sectarismo y la notable estupidez. Veremos.

pedropenaloza@yahoo.com

@pedro_penaloz

1. La prepotencia. En una lógica absurda llena rencores y de notable sectarismo, la llamada izquierda concurrió a las elecciones del Edomex de manera separada. AMLO rechazó cualquier acuerdo con el PRD bajo el primario argumento de que dicho partido formaba parte de la “mafia del poder”, es decir, los cálculos del dueño de Morena suponían que podían ganar solos, aunque días antes de las elecciones dio un giro y llamó a esos mismos integrantes de la “mafia”, a apoyar a su candidata Delfina Gómez. Quizás, algunos indicadores le mostraban que no podían triunfar sin alianzas. Un bandazo tardío altamente costoso, como ahora lo corroboran los datos postelectorales. La izquierda unida hubiera triunfado mayoritariamente.

2. Subestimación. Como resultado de un limitadoanálisis de la importancia estrategia del Edomex, se creyó, desde Morena, que el grupo de Los Pinos podía ser derrotado “limpiamente”, no obstante que ya había muestras evidentes de la operación de los gobiernos estatal y federal para favorecer al candidato del PRI, e incluso AMLO lo había denunciado. Los resultados de hoy corroboran dichas acciones intervencionistas del aparato oficial. Al parecer nunca se tuvo conciencia plena del impacto de semejante intervención.

3. La disyuntiva de AMLO. Ahora, frente a las cifras del PREP el dirigente de Morena desconoce el triunfo de Del Mazo y llama a la añeja consigna del “voto por voto, casilla por casilla”. Aunque se ha cuidado de no llamar a movilizaciones callejeras;también, su discurso, hasta ahora, se ciñe a la ruta que marca la ley electoral. Y reitera su vocación pacífica. El dirigente tabasqueño sabe que cualquier táctica que desarrolle puede impactar en su candidatura presidencial. Sí, está entre la espada y pared. Sus seguidores lo presionan para no permitir el atropello electoral, y sus detractores lo acusan de no respetar las instituciones. La clave es cuales son las medidas para hacerlo. ¿Las calles o los tribunales?, ¿o ambos? Eso tal vez marcará el camino de AMLO a Los Pinos y él lo sabe perfectamente.

No es una decisión fácil, muchas miradas están vigilantes al comportamiento del dueño de Morena. Ya sabemos que el peor enemigo del tabasqueño es él mismo cualquier desplante no sería extraño.

Epílogo. El capital político ganado por Morena, no sólo en el Edomex, sino en otros estados, es muy significativo. Los números indican un crecimiento no visto en alguna corriente de izquierda en un lapso tan corto. Otro riesgo latente es tirar por la borda éste avance inusitado. En las próximas horas y días sabremos el destino de un movimiento que depende de la voluntad de un solo hombre. El viejo caudillismo otra vez. El echeverrismo nostálgico se enfrenta a momentos cruciales, el capitalismo financiero y sus representantes en México no están dispuestos a ninguna concesión y ya lo demostraron. Una dosis de realismo siempre es necesaria.

Los desafíos para el 18 exigirán algo más que discursos patrióticos y éticosde AMLO. Se requerirá una ruta seria y cuidadosa de unidad más allá de los partidos de izquierda, involucrando a todo un abanico de fuerzas sociales, económicas comunitarias, culturales y académicas; a menos que se mantenga la lógica del mesianismo, el sectarismo y la notable estupidez. Veremos.

pedropenaloza@yahoo.com

@pedro_penaloz

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