/ lunes 7 de noviembre de 2022

Economía 4.0 | 2022 sus efectos están por llega

La Reserva Federal refrendó el mensaje: su principal preocupación es combatir la burbuja especulativa generada alrededor del sistema de precios en Estados Unidos; su lucha contra la desaceleración del crecimiento económico se encuentra relegada a un segundo plano.

El miércoles pasado Jerome Powell, el presidente de la también conocida como Fed, aseveró que la institución cuenta con mayores herramientas para enfrentar una recesión económica mientras que solamente tiene al manejo de las tasas de interés para combatir a la inflación.

En este punto debe apuntarse algo más: la preocupación de la Fed va más allá de su batalla contra la inflación en los precios al consumidor y al productor; su mayor interés es evitar un colapso en los mercados financieros por la burbuja de precios que se formó durante los últimos dos años y que abarca desde las materias primas hasta los sectores bursátil, inmobiliario y todo el tejido de derivados financieros que existe a su alrededor.

Por ello Powell fue contundente al afirmar que “llevará tiempo” para que las tasas de interés puedan incidir sobre la inflación y ubicarla en el 2% que desea la Reserva Federal y su declaración enfrió a los mercados bursátiles: terminó con la expectativa de que existe una solución rápida para revertir la escalada de precios.

Lo que más preocupa más a los mercados financieros y a los administradores de fondos de inversión fue el señalamiento de Powell respecto a que la Fed seguirá aplicando una política monetaria restrictiva porque ello implica que elevará aún más su tasa de interés de referencia. Dicha acción implica una mayor caída en el precio de los bonos gubernamentales emitidos durante los últimos años.

¿Qué tan grave es la pérdida de valor del mercado de bonos a nivel mundial? En Gran Bretaña sus bonos solo valen el 25% del total alcanzado a inicios del 2022. En Alemania el 50%. En línea con lo anterior el Bank of America estima que el mercado de bonos gubernamentales tendrá su peor resultado desde 1949. Si bien Estados Unidos, México y Canadá enfrentan menos pérdidas, también es cierto que se encuentran en terreno negativo y que ello no se modificará en los meses por venir.

Bajo dicho contexto se puede afirmar que el error de haber considerado que la inflación era transitoria y de no monitorear la burbuja especulativa que ello implicaba en los mercados financieros tiene y tendrá una consecuencia que va desde una merma en el poder adquisitivo de los hogares hasta perdidas en sus activos financieros (por ejemplo, fondos de pensiones).

A lo descrito se agregará el efecto de una desaceleración o, en el extremo, de una recesión económica en Estados Unidos: menor empleo, inversión y consumo son la moneda de cambio puesta sobre la mesa por parte de la Fed para enfrentar los desequilibrios en el sistema de precios y los mercados financieros prefieren “enfriar a la economía”.

La cascada de efectos ya encuentra en marcha y en realidad son el capítulo que sigue a la crisis generad por el Covid-19: para enfrentarla se debe contemplar el entorno de forma integral.

En consecuencia, México deberá prepararse para los ajustes al cambio estructural que se han gestado a nivel global y en particular con su principal socio económico: el “nearshoring” y una política industrial que impulse lo “Hecho en México” son la clave para atenuar los efectos acumulados en el mercado financiero global.

La Reserva Federal refrendó el mensaje: su principal preocupación es combatir la burbuja especulativa generada alrededor del sistema de precios en Estados Unidos; su lucha contra la desaceleración del crecimiento económico se encuentra relegada a un segundo plano.

El miércoles pasado Jerome Powell, el presidente de la también conocida como Fed, aseveró que la institución cuenta con mayores herramientas para enfrentar una recesión económica mientras que solamente tiene al manejo de las tasas de interés para combatir a la inflación.

En este punto debe apuntarse algo más: la preocupación de la Fed va más allá de su batalla contra la inflación en los precios al consumidor y al productor; su mayor interés es evitar un colapso en los mercados financieros por la burbuja de precios que se formó durante los últimos dos años y que abarca desde las materias primas hasta los sectores bursátil, inmobiliario y todo el tejido de derivados financieros que existe a su alrededor.

Por ello Powell fue contundente al afirmar que “llevará tiempo” para que las tasas de interés puedan incidir sobre la inflación y ubicarla en el 2% que desea la Reserva Federal y su declaración enfrió a los mercados bursátiles: terminó con la expectativa de que existe una solución rápida para revertir la escalada de precios.

Lo que más preocupa más a los mercados financieros y a los administradores de fondos de inversión fue el señalamiento de Powell respecto a que la Fed seguirá aplicando una política monetaria restrictiva porque ello implica que elevará aún más su tasa de interés de referencia. Dicha acción implica una mayor caída en el precio de los bonos gubernamentales emitidos durante los últimos años.

¿Qué tan grave es la pérdida de valor del mercado de bonos a nivel mundial? En Gran Bretaña sus bonos solo valen el 25% del total alcanzado a inicios del 2022. En Alemania el 50%. En línea con lo anterior el Bank of America estima que el mercado de bonos gubernamentales tendrá su peor resultado desde 1949. Si bien Estados Unidos, México y Canadá enfrentan menos pérdidas, también es cierto que se encuentran en terreno negativo y que ello no se modificará en los meses por venir.

Bajo dicho contexto se puede afirmar que el error de haber considerado que la inflación era transitoria y de no monitorear la burbuja especulativa que ello implicaba en los mercados financieros tiene y tendrá una consecuencia que va desde una merma en el poder adquisitivo de los hogares hasta perdidas en sus activos financieros (por ejemplo, fondos de pensiones).

A lo descrito se agregará el efecto de una desaceleración o, en el extremo, de una recesión económica en Estados Unidos: menor empleo, inversión y consumo son la moneda de cambio puesta sobre la mesa por parte de la Fed para enfrentar los desequilibrios en el sistema de precios y los mercados financieros prefieren “enfriar a la economía”.

La cascada de efectos ya encuentra en marcha y en realidad son el capítulo que sigue a la crisis generad por el Covid-19: para enfrentarla se debe contemplar el entorno de forma integral.

En consecuencia, México deberá prepararse para los ajustes al cambio estructural que se han gestado a nivel global y en particular con su principal socio económico: el “nearshoring” y una política industrial que impulse lo “Hecho en México” son la clave para atenuar los efectos acumulados en el mercado financiero global.