/ sábado 7 de septiembre de 2019

Las mañaneras y los hechos

Es indiscutible que las conferencias de prensa cotidianas de López Obrador (las célebres mañaneras) son un fenómeno extraordinario de comunicación social. Son, por ello mismo, piezas fundamentales de los éxitos de la gestión gubernativa del Presidente.

Pero debe considerarse que la más exitosa y eficiente estrategia de comunicación social no deja de ser una cuestión adjetiva. Y que la parte sustantiva se encuentra en los hechos mismos. ¿De qué sirve una buena comunicación social si el fenómeno comunicado es falaz o fantasioso? O simple y llanamente una mentira.

Por esta razón la clave del mantenimiento y crecimiento de la aprobación popular a López Obrador se encuentra en la justeza y bondad de las políticas obradoristas más que la eficacia de las mañaneras.

No basta con decir que la inflación monetaria va a la baja; es necesario que la gente pueda comprobarlo en el mercado. No basta con decir que el precio del dólar se mantiene estable; es necesario que la gente lo compruebe por su propia experiencia. No basta con decir que se ha reducido hasta la casi extinción el huachicoleo; es necesario que la gente compruebe por sí misma que ya no existe, como antes, ese mercado informal o clandestino.

Es positivo y plausible informarle a la gente que no hay desabasto de gasolina. Pero es más eficaz la comunicación cuando la misma gente observa que no hay racionamiento ni mercado negro ni filas interminables en las estaciones de servicio. Las mañaneras son exitosas y eficaces porque son como un espejo limpio que refleja nítidamente la realidad. Porque aportan datos reales y comprobables por cualquier ciudadano.

Es bueno que se comuniquen los avances y logros como lo hacen las mañaneras. Pero más aún si esos logros y avances son reales. Como son reales las pensiones para ancianos, madres solteras y discapacitados, Y cual lo son los cientos de miles de becas para estudiantes.

También es bueno decir que la luz, el gas, los combustibles y los impuestos no han aumentado. Pero es claro que lo dicho se corresponde plenamente con la experiencia ciudadana de todos los días.

Igualmente es positivo que el Presidente diga que en materia de relaciones exteriores su gobierno se ajusta al principio constitucional de no intervención. Pero, como a todos nos consta, ese es el comportamiento del gobierno obradorista.

El éxito y la eficacia de las mañaneras se basa en la plena coincidencia entre los dichos y los hechos. Entre lo sustantivo, los hechos, y lo adjetivo, el modo de comunicarlos.

www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

mentorferrer@gmai.com



Es indiscutible que las conferencias de prensa cotidianas de López Obrador (las célebres mañaneras) son un fenómeno extraordinario de comunicación social. Son, por ello mismo, piezas fundamentales de los éxitos de la gestión gubernativa del Presidente.

Pero debe considerarse que la más exitosa y eficiente estrategia de comunicación social no deja de ser una cuestión adjetiva. Y que la parte sustantiva se encuentra en los hechos mismos. ¿De qué sirve una buena comunicación social si el fenómeno comunicado es falaz o fantasioso? O simple y llanamente una mentira.

Por esta razón la clave del mantenimiento y crecimiento de la aprobación popular a López Obrador se encuentra en la justeza y bondad de las políticas obradoristas más que la eficacia de las mañaneras.

No basta con decir que la inflación monetaria va a la baja; es necesario que la gente pueda comprobarlo en el mercado. No basta con decir que el precio del dólar se mantiene estable; es necesario que la gente lo compruebe por su propia experiencia. No basta con decir que se ha reducido hasta la casi extinción el huachicoleo; es necesario que la gente compruebe por sí misma que ya no existe, como antes, ese mercado informal o clandestino.

Es positivo y plausible informarle a la gente que no hay desabasto de gasolina. Pero es más eficaz la comunicación cuando la misma gente observa que no hay racionamiento ni mercado negro ni filas interminables en las estaciones de servicio. Las mañaneras son exitosas y eficaces porque son como un espejo limpio que refleja nítidamente la realidad. Porque aportan datos reales y comprobables por cualquier ciudadano.

Es bueno que se comuniquen los avances y logros como lo hacen las mañaneras. Pero más aún si esos logros y avances son reales. Como son reales las pensiones para ancianos, madres solteras y discapacitados, Y cual lo son los cientos de miles de becas para estudiantes.

También es bueno decir que la luz, el gas, los combustibles y los impuestos no han aumentado. Pero es claro que lo dicho se corresponde plenamente con la experiencia ciudadana de todos los días.

Igualmente es positivo que el Presidente diga que en materia de relaciones exteriores su gobierno se ajusta al principio constitucional de no intervención. Pero, como a todos nos consta, ese es el comportamiento del gobierno obradorista.

El éxito y la eficacia de las mañaneras se basa en la plena coincidencia entre los dichos y los hechos. Entre lo sustantivo, los hechos, y lo adjetivo, el modo de comunicarlos.

www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

mentorferrer@gmai.com



sábado 14 de septiembre de 2019

La fórmula dual del obradorismo

sábado 07 de septiembre de 2019

Las mañaneras y los hechos

sábado 31 de agosto de 2019

Golpe a Duque, al uribismo y a EU

sábado 24 de agosto de 2019

Médicos cubanos: verdades añejas

sábado 17 de agosto de 2019

Falsos males y males verdaderos

sábado 10 de agosto de 2019

El perro no se llama Trump

sábado 03 de agosto de 2019

Lozoya y Robles: sin prisa pero sin pausa

sábado 27 de julio de 2019

Contra AMLO, disparos sin pólvora

sábado 20 de julio de 2019

Señales económicas positivas

sábado 13 de julio de 2019

Vivir con menos

Cargar Más