/ miércoles 9 de marzo de 2022

8M: “¿Y la justicia, hasta cuándo?”

Reclaman a las autoridades el aumento de los feminicidios y la violencia de género

Desde diferentes puntos de la ciudad, decenas de miles de mujeres de todos los estratos sociales y edades, ya sea que pertenecieran a colectivas, a universidades o provinieran de barrios, se unieron en una sola voz, en un solo camino, en una sola intención: visibilizar la violencia de género, gritar: “¡ya basta con los feminicidios!”, “somos muchas y no estamos solas”.

En la Ciudad de México las autoridades reconocieron que en lo que va del año se han registrado 11 feminicidios y que las agresiones sexuales y la violencia familiar son los delitos que más se denuncian.

➡️ Fiscalía de la CDMX lleva a juicio a feminicida de Michell

El miedo a pasar solas de noche por las calles y el acoso en el transporte público continúan pese a los programas para mejorar la seguridad y erradicar la violencia hacia las mujeres.

Con este reclamo, no sólo mujeres, sino también hombres, salieron a las calles en diferentes manifestaciones que convergieron en un mismo río violeta bajo la consigna: “Mírennos, aquí estamos, no nos vamos a callar”. “¡Basta de violencia machista!”.

Con ropa de colores negro, violeta y verde las manifestantes se identificaron. Levaban mantas y cartulinas con consignas como: “¿Y la justicia, hasta cuándo?”. “Hoy vengo a marchar con mi hija, con miedo que mañana sea sin ella o sin mí”.

Se reunieron en puntos clave como el Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución, Insurgentes, la Glorieta de las Mujeres que Luchan (antes Monumento a Colón), el Monumento a la Madre, la Secretaría de Gobernación, escuelas y estaciones del Metro para llegar todas al Zócalo capitalino.

Previo a la marcha, autoridades de la ciudad denunciaron que se preparaba una manifestación violenta, pues colectivas se estaban preparando con martillos, bombas Molotov y sopletes. Fueron tapiados monumentos y comercios. Tres mil policías integrantes de la agrupación Ateneas vigilaron el paso del contingente.

Sin embargo, para demostrar que la protesta era pacífica, en el Monumento a la Revolución manifestantes entregaron flores blancas y violetas a las policías que las custodiaban. “Esto es un símbolo de solidaridad hacia ellas”, dijo Julia Alvarez Icaza, una de las encargadas de repartir.

En un momento de la marcha, a la altura de la calle de Madero, un grupo de policías pasó en medio de un contingente y manifestó su empatía con las manifestantes. Al frente de este grupo -de unas 20 ateneas-, una policía iba al frente y empezó a gritar la consigina: “Policía presente, se une al contingente”, lo que obtuvo un gran aplauso de las mujeres que las observaban.

Además de cánticos y consignas, también hubo danzas al sol, a la luna y a los cuatro vientos para recordar a las mujeres que ya no están.

Cuando el contingente que salió del Ángel de la Independencia llegó al Zócalo y se unió al del Monumento a la Revolución, la explanada se transformó en una fiesta para ellas. Como si se tratara de un festival, se apropiaron de cada rincón para charlar entre ellas y reflexionar sobre su caminata.

Previo, en el camino de la marcha que salió del Monumento de la Revolución se organizaron sus participantes: “Dejen a los niños en medio”, indicaban para resguardar a los más pequeños. A la salida de la plaza, las llamadas feministas radicales hicieron su primera aparición en la vanguardia del contingente: con martillos y palos arremetieron contra las vallas metálicas que rodearon los inmuebles más próximos a Paseo de la Reforma, sin que pudieran hacer más que algunas pintas con aerosol; por unos segundos, gritos alertaron sobre un connato de bronca entre manifestantes y ateneas, quienes evitaron toparse de frente con las demás mujeres.

Después de caminar por avenida Juárez y cruzar la Alameda Central, las mujeres caminaron hacia la avenida Hidalgo, donde nuevamente hizo presencia el bloque negro, mujeres cubiertas del rostro que fueron protegidas por las demás mujeres. “Esas morras sí nos representan”, gritaban para alentarlas en su libertad de expresión, lo hacían cada que se escuchaba un vidrio roto o una tabla a punto de caerse, tal como pasó en la Iglesia de Santa Veracruz y en el Teatro Hidalgo.

Después de cruzar Eje Central, las vallas metálicas colocadas para proteger el Palacio Postal fueron pateadas y martilladas, pero no pasó a mayores.

De acuerdo con el secretario de Gobierno local, Martí Batres, hubo 40 personas que requirieron atención médica en la marcha del 8 de marzo. De ellas ocho ameritaron traslado a hospitales: la policía herida en el rostro, otras cinco más y las manifestantes embozadas que tumbaron la estructura del metro Hidalgo.

Informó en conferencia de prensa que la manifestación se llevó a cabo de manera pacífica, y resaltó las acciones preventivas que llevó a cabo la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), al decomisar martillos y artefactos explosivos.

“Estamos muy contentos por los saldos del día de hoy. Hemos tenido a los largo de este día una manifestación muy numerosa de mujeres que se han expresado de manera pacifica. Calculamos 75 mil asistentes a la manifestación del día de hoy, 8 de marzo".


Con información de Karla Mora



TE RECOMENDAMOS EL PODCAST ⬇️

Disponible en: Acast, Spotify, Apple Podcasts, Google Podcasts, Deezer y Amazon Music

Desde diferentes puntos de la ciudad, decenas de miles de mujeres de todos los estratos sociales y edades, ya sea que pertenecieran a colectivas, a universidades o provinieran de barrios, se unieron en una sola voz, en un solo camino, en una sola intención: visibilizar la violencia de género, gritar: “¡ya basta con los feminicidios!”, “somos muchas y no estamos solas”.

En la Ciudad de México las autoridades reconocieron que en lo que va del año se han registrado 11 feminicidios y que las agresiones sexuales y la violencia familiar son los delitos que más se denuncian.

➡️ Fiscalía de la CDMX lleva a juicio a feminicida de Michell

El miedo a pasar solas de noche por las calles y el acoso en el transporte público continúan pese a los programas para mejorar la seguridad y erradicar la violencia hacia las mujeres.

Con este reclamo, no sólo mujeres, sino también hombres, salieron a las calles en diferentes manifestaciones que convergieron en un mismo río violeta bajo la consigna: “Mírennos, aquí estamos, no nos vamos a callar”. “¡Basta de violencia machista!”.

Con ropa de colores negro, violeta y verde las manifestantes se identificaron. Levaban mantas y cartulinas con consignas como: “¿Y la justicia, hasta cuándo?”. “Hoy vengo a marchar con mi hija, con miedo que mañana sea sin ella o sin mí”.

Se reunieron en puntos clave como el Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución, Insurgentes, la Glorieta de las Mujeres que Luchan (antes Monumento a Colón), el Monumento a la Madre, la Secretaría de Gobernación, escuelas y estaciones del Metro para llegar todas al Zócalo capitalino.

Previo a la marcha, autoridades de la ciudad denunciaron que se preparaba una manifestación violenta, pues colectivas se estaban preparando con martillos, bombas Molotov y sopletes. Fueron tapiados monumentos y comercios. Tres mil policías integrantes de la agrupación Ateneas vigilaron el paso del contingente.

Sin embargo, para demostrar que la protesta era pacífica, en el Monumento a la Revolución manifestantes entregaron flores blancas y violetas a las policías que las custodiaban. “Esto es un símbolo de solidaridad hacia ellas”, dijo Julia Alvarez Icaza, una de las encargadas de repartir.

En un momento de la marcha, a la altura de la calle de Madero, un grupo de policías pasó en medio de un contingente y manifestó su empatía con las manifestantes. Al frente de este grupo -de unas 20 ateneas-, una policía iba al frente y empezó a gritar la consigina: “Policía presente, se une al contingente”, lo que obtuvo un gran aplauso de las mujeres que las observaban.

Además de cánticos y consignas, también hubo danzas al sol, a la luna y a los cuatro vientos para recordar a las mujeres que ya no están.

Cuando el contingente que salió del Ángel de la Independencia llegó al Zócalo y se unió al del Monumento a la Revolución, la explanada se transformó en una fiesta para ellas. Como si se tratara de un festival, se apropiaron de cada rincón para charlar entre ellas y reflexionar sobre su caminata.

Previo, en el camino de la marcha que salió del Monumento de la Revolución se organizaron sus participantes: “Dejen a los niños en medio”, indicaban para resguardar a los más pequeños. A la salida de la plaza, las llamadas feministas radicales hicieron su primera aparición en la vanguardia del contingente: con martillos y palos arremetieron contra las vallas metálicas que rodearon los inmuebles más próximos a Paseo de la Reforma, sin que pudieran hacer más que algunas pintas con aerosol; por unos segundos, gritos alertaron sobre un connato de bronca entre manifestantes y ateneas, quienes evitaron toparse de frente con las demás mujeres.

Después de caminar por avenida Juárez y cruzar la Alameda Central, las mujeres caminaron hacia la avenida Hidalgo, donde nuevamente hizo presencia el bloque negro, mujeres cubiertas del rostro que fueron protegidas por las demás mujeres. “Esas morras sí nos representan”, gritaban para alentarlas en su libertad de expresión, lo hacían cada que se escuchaba un vidrio roto o una tabla a punto de caerse, tal como pasó en la Iglesia de Santa Veracruz y en el Teatro Hidalgo.

Después de cruzar Eje Central, las vallas metálicas colocadas para proteger el Palacio Postal fueron pateadas y martilladas, pero no pasó a mayores.

De acuerdo con el secretario de Gobierno local, Martí Batres, hubo 40 personas que requirieron atención médica en la marcha del 8 de marzo. De ellas ocho ameritaron traslado a hospitales: la policía herida en el rostro, otras cinco más y las manifestantes embozadas que tumbaron la estructura del metro Hidalgo.

Informó en conferencia de prensa que la manifestación se llevó a cabo de manera pacífica, y resaltó las acciones preventivas que llevó a cabo la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), al decomisar martillos y artefactos explosivos.

“Estamos muy contentos por los saldos del día de hoy. Hemos tenido a los largo de este día una manifestación muy numerosa de mujeres que se han expresado de manera pacifica. Calculamos 75 mil asistentes a la manifestación del día de hoy, 8 de marzo".


Con información de Karla Mora



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