Cero discriminación. Reclutará el Ejército a personas tatuadas

Pese al ajuste, el cuadro de causales que clasifican como “no aptos” para el ingreso a las instituciones educativas de las Fuerzas Armadas sigue sin cambios

Manrique Gandaria | El Sol de México

  · domingo 1 de septiembre de 2019

Fotos: Cortesía

La Secretaría de la Defensa Nacional comenzó el reclutamiento de personal para el Ejército y Fuerza Aérea mexicanos que, por primera vez en su historia, permite que personas con tatuajes puedan ingresar como elementos.

En un esfuerzo para evitar la discriminación al interior de las Fuerzas Armadas, el presidente Andrés Manuel López Obrador, en su calidad de comandante supremo, expidió el decreto mediante el cual los aspirantes que presenten tatuajes podrán ingresar al instituto castrense, siempre y cuando no se encuentren en lugares visibles con el uso de uniforme, tenga una dimensión máxima de 10 x 10 centímetros y las imágenes no sean ofensivas a la moral o hagan apología del delito.

No obstante este emblemático ajuste, el cuadro de causales que clasifican como “no aptos” para el ingreso a las instituciones educativas, sigue sin cambios.

No es apto aquel ciudadano con defectos y límites físicos como el sobrepeso, la estatura, afecciones oculares y otorrinolaringológicas, así como la ausencia, deformidad o enfermedad crónica de la nariz y fosas nasales, que perturben la fonación, respiración y ventilación de senos paranasales y del oído medio.

Tampoco son aptos todos aquellos con presencia de tumoraciones o neoplasias en glándulas salivales, glándulas tiroides o cabeza y cuello, afecciones cutáneas sistémicas, pie plano y afecciones del aparato cardiovascular.

La Defensa Nacional refiere que el recurso humano es el pilar fundamental para cumplir con las misiones conferidas, por lo que se requiere de hombres y mujeres con deseos de servir a la patria y comprometerse con el pueblo de México, para defender la Soberanía Nacional, garantizar la Seguridad Interior y prestar apoyo a la población civil cuando así se requiera.

Señala que por ejemplo en la Escuela Militar de Aviación se forman oficiales de Fuerza Aérea, pilotos aviadores, licenciados en Administración Militar, para satisfacer las necesidades de la Fuerza Aérea Mexicana, en la operación de aeronaves militares.

La duración de la carrera es de cuatro años en donde los cadetes estudian de lunes a sábado, debiendo presentarse los domingos por la noche de acuerdo a los horarios establecidos por el plantel, excepto cuando se tengan actividades programadas.

Al concluir sus estudios el personal discente presentará un examen profesional y al aprobarlo se le conferirá la jerarquía de subteniente de Fuerza Aérea piloto aviador y el grado académico de licenciado en Administración Militar.

Al egresar son asignados a las diferentes Unidades, dependencias e Instalaciones de la Fuerza Aérea Mexicana teniendo la oportunidad de realizar estudios, recibir adiestramiento y capacitación (nacional y en el extranjero), asimismo desempeñará labores relacionadas con la administración de los recursos humanos y materiales, adquiriendo experiencia con sus estudios en el ámbito operativo y administrativo.

Como en cualquier otro ejército del mundo, todo el personal que busca ingresar a las filas del Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea, es sometido a exámenes psicométricos, en donde se detecta si el aspirante es farmacodependiente, usa excesivamente del alcohol, toma barbitúricos, sedantes, hipnóticos, relajantes musculares, ansiolíticos, opioides y estimulantes del sistema nervioso central.

También se detecta si tiene padecimientos esquizofrénicos, paranoides, psicóticos, afectivos profundos, si padece de ansiedad extrema, alteraciones disociativas explosivas intermitentes o aisladas en el control de impulsos, alteraciones de la personalidad, síndrome cerebral orgánico o alteraciones psicosexuales.

Así como alteraciones de la capacidad de adaptación, o alteraciones o padecimientos mentales o conductuales que incapaciten o les impidan las funciones militares en forma segura y responsable.

No obstante, la Sedena señala que cualquier padecimiento agudo o que sea susceptible de corregirse en corto tiempo y dentro del periodo del proceso de admisión, queda a juicio del médico examinador el que el aspirante se considere apto, pudiendo realizar una posterior revaloración o por especialistas, lo que no lo exime de responsabilidad médico-legal.